El camí de la fusta, legal o il·legal?. Sempre desforestació

Dos articles relacionats amb la desforestació i l’expropiació de zones forestals del nostre planeta han aparegut al mateix temps en els nostres dies. Cadascun en una punta del món, però tots dos denuncien l’explotació insostenible dels nostres boscos.

Per un costat, la fusta il·legal, relacionada amb la desforestació i expropiacions forçoses a Papua Nova Guinea, es ven a Estats Units a través d’empreses intermediàries a Xina, segons denuncia la ONG Global Witness. Un dany excessiu que aquest comerç està provocant en el tercer major forestal tropical del món i a les comunitats indígenes que depenen d’ell.

Per l’altre, Polònia no escolta a la UE, una altra vegada, i segueix tallant un bosc patrimoni de la Unesco. En la Floresta de Bialowieza, amb una extensió de 150.000 hectàrees (gairebé tres vegades la superfície de Madrid) entre Polònia i Bielorússia, hi ha els últims bisons europeus salvatges. Considerat patrimoni mundial de la Unesco, és un dels últims boscos verges del Vell continent.

Els dos articles s’expliquen a continuació:

http://www.efeverde.com/noticias/denuncian-la-madera-ilegal-papua-llega-eeuu-traves-china/

El camino de la madera ilegal de Papúa a EEUU a través de China

En un informe titulado “Stained Trade” (“Comercio sucio”), Global Witness ha publicado una investigación sobre la ruta de más de 14.000 kilómetros que recorre la madera papuana ilegal hasta las tiendas de EEUU a través de intermediarios chinos.

La ONG aseguró, en un comunicado, que dos empresas estadounidenses han decidido realizar modificaciones en el negocio tras conocer el contenido el informe, que denuncia abusos contra el medio ambiente y las comunidades locales.

La compañía estadounidense Home Legend ha paralizado la venta de un tipo de parqué de madera papuana, mientras que Mother Nature, otra empresa con sede en Estados Unidos, se ha comprometido también a revisar sus canales de abastecimiento para evitar la venta de madera de origen irregular.

El informe “Stained Trade” (“Comercio sucio”) explica la ruta de más de 14.000 kilómetros que recorre la madera papuana ilegal hasta las tiendas de EEUU. EFE/Global Winter

Daños al bosque tropical

El informe “documenta el daño excesivo que este comercio está provocando en el tercer mayor bosque tropical del mundo y a las comunidades indígenas que dependen de él” en Papúa Nueva Guinea.

“Decenas de miles de personas se han visto afectadas. Muchos que han tratado de denunciar la situación han sido amenazados, arrestados o han recibido palizas de policías pagados por las compañías madereras“, denunció Rick Jacobsen, jefe de la campaña de Global Witness.

“Las compañías de EEUU deberían dar los pasos necesarios para asegurarse de que los productos de madera que compran de China no están relacionados con abusos del tipo que hemos visto en Papúa Nueva Guinea”, agregó Jacobsen.

Global Witness asegura que el país ha concedido la explotación del 12 por ciento de su territorio a multinacionales por un periodo de 99 años y denuncia que la deforestación destruye fuentes de alimentos, agua y medicinas de las comunidades locales.

Concesiones madereras

La mayor parte de la madera se envía a China, donde se procesa y desde donde se vende a EE.UU. EFE/Global Witness

Paul Pavol, un activista entrevistado por la ONG, denuncia en el informe que las autoridades falsificaron documentos para transferir a una empresa los derechos de explotación de sus tierras y ahora trata de recuperarlas en los tribunales.

“Esta gente (las autoridades) dice que ahora es la dueña de las tierras y pueden hacer lo que quieran”, lamenta Pavol, quien afirma vivir con temor de la policía.

El Gobierno del primer ministro papuano, Peter O’Neill, ha prometido acabar con los abusos en las concesiones de explotaciones madereras a empresas extranjeras, pero la ONG no aprecia ningún progreso.

Estados Unidos, que es el mayor comprador de productos madereros de China -un comercio de 15.000 millones de dólares al año-, cuenta con una estricta ley contra la madera de origen ilegal.

Sin embargo, Global Witness advierte de que la falta de leyes similares en China da lugar a que maderas de origen dudoso puedan exportarse a través de este país a Europa o Estados Unidos. Efeverde

Polonia desoye a la UE de nuevo y sigue talando un bosque patrimonio de la Unesco

En la floresta de Bialowieza, con una extensión de 150.000 hectáreas (casi tres veces la superficie de Madrid) entre Polonia y Bielorrusia, están los últimos bisontes europeos salvajes. Considerado patrimonio mundial de la Unesco, es uno de los últimos bosques vírgenes del Viejo Continente. También el hogar de 20.000 especies de animales, abetos y fresnos de 50 metros de altura. Desde hace unos meses, las autoridades polacas han emprendido una campaña de tala de varias de sus zonas no protegidas pese a las críticas de científicos, organizaciones ecologistas y de la Comisión Europea, que alertan de que puede provocar la destrucción irreversible del bosque. Hace unos días, el Tribunal Europeo de Justicia ordenó a Polonia que suspendiese de forma inmediata la explotación de la floresta, pero el Gobierno ultraconservador de Ley y Justicia (PiS) ha decidido desoír la sentencia y continuar la tala. Aseguran que lo hacen para frenar una dañina plaga de escarabajo.

El del bosque virgen de Bialowieza es uno más de los varapalos de la UE que el Ejecutivo de Beata Szydlo se afana en ignorar. Bruselas, que interpuso ante el Tribunal de Justicia Europeo un recurso contra Polonia por la tala de la histórica floresta, abrió la semana pasada otro procedimiento de infracción al gigante del Este por sus reformas para politizar la justicia, y le ha dado un mes de plazo para dar marcha atrás en ese último capítulo de su deriva autoritaria; si no, amenaza con retirarle sus derechos de voto en la UE. Pero embarcado en un discurso cada vez más nacionalista y euroescéptico, el Gobierno del PiS afirma que está siendo objeto de un “chantaje” de la UE y que no cederá.

Polonia desoye a la UE de nuevo y sigue talando un bosque patrimonio de la Unesco

Ahora también se ha enrocado en sus planes para el ecosistema de Bialowieza. “Estamos actuando de acuerdo con las leyes de la UE”, afirmó este lunes el ministro de Medio Ambiente, Jan Szyszko, que recalcó que las talas sólo se están realizando de manera selectiva y en zonas no protegidas. El titular de Medio Ambiente se mostró sorprendido por la sentencia europea —todavía es provisional—, que exige el cese de las talas por “el grave e irreparable daño que podrían causar a un entorno natural que no tiene precio”. Szyszko defendió que las autoridades polacas están llevando a cabo las “medidas de protección” necesarias para detener la que ha considerado “la mayor plaga de escarabajo en décadas”. Exhibiendo un frasco lleno de estos insectos provenientes, dijo, de Bialowieza, afirmó que suspender la tala puede llegar a costar unos 500.000 euros en daños ambientales. No obstante, no presentó ningún dato o informe oficial para sustentar su tesis.

Manifestación en Cracovia contra las talas en Bialowieza, el pasado 4 de julio.
Manifestación en Cracovia contra las talas en Bialowieza, el pasado 4 de julio. EFE

La Comisión Europea ha exigido este lunes al Gobierno del PiS que cese la tala y acate la sentencia, aunque sea provisional. También lo han hecho decenas de grupos ambientalistas, que dudan del argumento del Gobierno polaco, al que acusan de aprovechar la destrucción del bosque —declarado reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1976 y Patrimonio de la Humanidad en 1979— para favorecer a la industria maderera y de tratar de asegurarse votos en la zona, donde gran parte de la población halla trabajo en este sector. En marzo, poco antes de ordenar la tala, el PiS triplicó la cuota de madera que puede recogerse en una de las tres áreas de Bialowieza. Organizaciones como Greenpeace, WWF o ClientEarth, que llevan movilizándose durante meses, consideran ilegal la explotación del milenario bosque y exigen que todo el área sea considerada zona protegida; como en Bielorrusia. Defienden que el escarabajo no supone ningún peligro para el bosque. “Es un habitante frecuente y natural que ha existido siempre en la floresta”, afirma Katarzyna Jagiello, de Greenpeace.

El ministro polaco de Medio Ambiente, Andrzej Konieczny (izquierda) y su adjunto, Andrzej Konieczny, con un frasco de escarabajos en la rueda de prensa del lunes en Varsovia.
El ministro polaco de Medio Ambiente, Andrzej Konieczny (izquierda) y su adjunto, Andrzej Konieczny, con un frasco de escarabajos en la rueda de prensa del lunes en Varsovia. TOMASZ GZELL EFE

Hace menos de un mes, la Unesco mostró también su preocupación por la destrucción del bosque y exigió el cese de las talas. Este organismo se plantea, de hecho, incluir la floresta en su lista de sitios “patrimonio de la humanidad en peligro” y afirmó que enviará un equipo de expertos a evaluar la zona, donde las movilizaciones ecologistas se han convertido en habituales, aunque los ambientalistas denuncian que los guardas del parque y las autoridades se han vuelto cada vez más hostiles. Un fotoperiodista polaco denunció hace unos días una agresión por parte de dos obreros de una de las compañías maderera cuando trataba de ver el avance de las talas en el bosque, uno de los territorios por los que Polonia recibe fondos europeos destinados a la conservación de la flora y la fauna.

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