El que ensenyem (o ens fan ensenyar)

Certament avui anava a posar un post diferent d’aquest, però hi ha dies que la paciència s’esgota i un cert regust agre li ve a un a la boca i el cos se’t posa malament.

Anava llegint els diaris, quan de sobte m’he trobat un article al diari “Público” (veure http://blogs.publico.es/otrasmiradas/9091/la-logica-perversa-de-la-educacion-financiera/), on parlava de l’educació financera que donem (o ens fan donar) als nostres alumnes. En realitat no donem ( o no ens deixen) una educació financera que permeti qüestionar l’actual model que ens porta a tots els desastres ambientals que habitualment comentem. La educació que es dona (o ens fan donar) és en realitat una educació amb vistes a reforçar i aprofundir en l’actual model neoliberal que tants bons resultats ens està donant (crisi de recursos, crisi ambiental i crisi econòmica (de la qual es vol sortir amb treballs cada cop més precaris i amb cada vegada menys drets laborals…)).

I el problema és que aquesta educació no ha estat triada pels docents o planificada per docents. Qui hi ha darrera d’aquesta determinada opció de educació financera és el BBVA i altres bancs. I com és possible això? Doncs a partir de crear una necessitat. Aquesta necessitat, creada i publicitada a través dels seus mitjans informatius (que són molts i variats), ha estat el darrer informe PISA sobre competència financera (pagat pel BBVA). Com que els estudiants espanyols suspenen això vol dir que necessiten més educació financera. I no qualsevol, sinó aquella que adoctrini en els principis de la economia neoliberal: la responsabilitat passa de l’estat a l’individu i no hi ha causes de tipus estructural per a l’endeutament sinó que cal fer un judici moral ….ja que la pobresa i la precarietat són un problema de mal comportament.

Curiosament la educació financera va sorgir a l’any 2012 de la ma de la OCDE, el G-20 i el Banc Mundial, després del 15M. Calia aprofitar la crisi econòmica per tractar d’adoctrinar i convèncer al poble de la necessitat d’una “determinada” educació financera. Perquè és el poble el responsable de la crisi, per haver viscut per damunt de les seves possibilitats……

Però no tant sols tenim la intervenció d’ens no lligats a la docència en la confecció d’aquesta matèria. De fet, les mateixes competències l’aprenentatge al llarg de la vida, l’apertura de les escoles a les empreses, son conceptes impulsats per la OCDE, l’ERT (https://www.ert.eu/), el Banc Mundial, l’OMC i polítics com Jacques Delors, entre d’altres. Per fer-se una idea de la manipulació ideològica de l’ensenyament recomano el llibre de Carrera i Luque (2016): Nos quieren más tontos ( Carrera, P i Luque, E (2016): Nos quieren más tontos. La escuela según la economía neoliberal. Vilassar de Dalt: Edit El Viejo Topo, 158 pp).

En resum: De que em serveix explicar als meus alumnes la problemàtica mediambiental si paral·lelament els hi ensenyen a fer tot allò que la causa? No fora millor parar a pensar quines són les causes dels principals problemes que ens afecten i educar anant a l’arrel dels problemes? Són necessaris els coneixements financers: SI, però des d’un punt de vista general que abasti totes les opcions i no només una determinada.

La lógica perversa de la educación financiera

05 Jun 2017

Miren Alonso
Internacionalista e investigadora

Estos días la educación financiera está en boca de muchos. La OCDE, el club de los países más ricos, ha dado a conocer la segunda edición del informe PISA sobre competencia financiera. PISA mide y compara la competencia en ciencias, matemática y comprensión lectora de estudiantes de diferentes países. Sin embargo, desde 2012 ha empezado a medir también la competencia financiera. España –¡sorpresa!- está por debajo de la media de la OCDE y el tratamiento a seguir está claro: hace falta más educación en finanzas. Pero esta correlación de ideas tiene muchos problemas.

  1. PISA, o de cómo crear realidad a partir de mediciones

Hablemos claro. El informe PISA sobre competencia financiera está financiado por el BBVA. En París, en el lanzamiento de los resultados, los oradores se desvivían en agradecimientos a Francisco González, presidente del banco. En la conferencia inaugural compartió discurso con el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Quizá se encuentre aquí la razón de que muchos países que sí participan en los informes tradicionales de PISA no lo hagan en este, o que un gran número se haya descolgado entre la primera y la segunda edición.

Pero hay más. La creación de este informe tiene un propósito muy preciso: “desarrollar evidencia de necesidad”. Así lo expresa la OCDE en una publicación en la que da consejos para introducir la educación financiera en los colegios y en la que sugiere crear encuestas e indicadores con este propósito. PISA representa para ellos, en este sentido, una “convincente herramienta”. Se construye entonces un instrumento de medición para diagnosticar la situación en torno a un fenómeno que, antes de dicha medición, apenas existía; y se hace atendiendo a unas competencias y a unos contenidos muy concretos, que no son neutrales ni inocentes.

  1. ¿Qué se enseña?

Se enseña a no cuestionar el modelo financiero actual. Se enseña a reproducirlo y a profundizarlo en nuestras acciones diarias sin hacer preguntas. Para empezar, se asume que la responsabilidad pasa del Estado al individuo. Para las entidades que “educan” en finanzas se vuelve una cuestión fundamental “preparar nuestra jubilación”; ahorrar por si surgen “imprevistos como la pérdida de empleo”; pagar “la cobertura de [las] necesidades de salud”; o “financiar estudios”. Las instituciones públicas que deberían velar por el bienestar social simplemente desaparecen de la ecuación, al alumnado se le pinta un escenario en el que está solo ante el peligro –y ante las grandes oportunidades que los mercados financieros parecen presentar-.

Desaparecen también las causas de índole estructural y se impone un juicio moral sobre el endeudamiento. En una de las guías de educación financiera editadas por los reguladores financieros se explica que: “mucha gente trabaja duro durante años, pero por diversas razones nunca logra ahorrar y vive mes a mes en situación precaria. (…) Todos debemos adoptar el hábito de ahorrar”. La pobreza y la precariedad son ahora un problema de mal comportamiento, de falta de ahorro y de educación, no una cuestión colectiva, dependiente de las políticas actuales. La crisis, la regulación financiera, la política, el rol activo del consumidor y del ciudadano… No están por ningún lado. La libertad se circunscribe a elegir entre un producto financiero u otro, basando la decisión en dos únicas variables: riesgo y rentabilidad.

  1. La promoción de la educación financiera: quién, cómo y por qué

La educación financiera se expandió por todo el globo de la mano de la OCDE, gracias a la “estafa que llaman crisis” –permítanme utilizar este maravilloso eslogan del 15M-, que supuso lo que el club de los países más ricos llamó un “momento pedagógicamente aprovechable”, esto es, una coyuntura en donde la población podía ser “más fácilmente convencida” de la necesidad de educación financiera.

Entraron así en el juego el G-20, la Comisión Europea o el Banco Mundial, ligando el “desarrollo” a la inclusión financiera y la estabilidad de los mercados financieros a una mayor educación de toda la sociedad. Para ellos, el foco del problema ya no está en la falta de regulación, en la falta de ética de unos pocos, ni en el propio funcionamiento de los mercados financieros, sino en los conocimientos, en los “valores” y en las “actitudes” del conjunto de la población.

España hizo también sus deberes. El Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, los reguladores de los mercados financieros, desarrollaron módulos a impartir en diferentes materias. Los contenidos mainstream se incorporaron a materias de Educación Primaria y Secundaria y la LOMCE abrió la puerta a la creación de asignaturas de libre configuración autonómica en educación financiera, que están ya en marcha en Comunidades como Galicia o Castilla y León.

Además, la Asociación Española de Banca se jactaba de que los bancos y las instituciones financieras habían llegado ya a cuatro millones y medio de “beneficiarios”. Sus iniciativas son múltiples y variadas: videojuegos, talleres en centros educativos, conferencias en universidades, dinámicas para los más pequeños, clases en centros de mayores, concursos, actividades extraescolares… Y la vida sigue, y aquí no pasa nada.

Sin embargo, a las instituciones financieras españolas esta interpretación de las cosas les debe salir muy rentable. Ya no se encuentran en el ojo del huracán. Tal vez por eso estén dedicando ingentes recursos a educar en finanzas. Venden buen hacer y responsabilidad social mientras adoctrinan en un sistema que les interesa y para el que necesitan la participación activa y acrítica de todas y todos nosotros.

  1. Alternativas: otra educación financiera es posible

El sistema financiero parece situarse por encima del bien y del mal, en algún lugar “ahí arriba”, lejos de la capacidad de intervención política de los Estados. Al mismo tiempo, es protagonista de cada vez más aspectos del día a día. Crece como una enredadera y, de repente, nuestra existencia se vuelve imposible sin los productos bancarios. Pero el sistema financiero depende de nuestras decisiones individuales y colectivas como consumidores, y también como ciudadanos y ciudadanas.

Por eso la educación financiera debería atender a lo personal, sí, debería ayudarnos a comprender facturas y recibos; pero también tendría que prestar atención a la naturaleza misma del sistema, ayudándonos a tener una perspectiva amplia y crítica que nos permita participar del debate público en torno a qué mercados financieros queremos y en torno a qué papel podemos y queremos jugar cada una de nosotras.

Dice el último Plan de Educación Financiera publicado por los reguladores que de la “mejora de la cultura financiera de los ciudadanos” –la que ellos quieren y buscan- depende “la sostenibilidad del mercado financiero”. Si creemos en cambio en que el mercado financiero actual es insostenible y que necesitamos una economía financiera diferente, no podemos dejar que los agentes que promueven el statu quo traten de amaestrar marionetas individualistas y silenciosas, sino contribuir a educar a las personas que puedan imaginar, construir y desarrollar alternativas.

“Los hombres, al nacer bajo el yugo y ya ser luego criados y educados en la servidumbre, sin mirar ya hacia delante, se contentan con vivir como han nacido, no piensan tener otro bien ni otro derecho más que el que han encontrado, y consideran natural el estado de su nacimiento.”   

Étienne De La Boétie

(http://www.noviolencia.org/publicaciones/contrauno.pdf)

 

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