El TJUE condemna Espanya per no controlar els abocadors il·legals

Gestió de residus es diu a tot el procés que permet l’aprofitament del contingut dels residus sòlids o líquids que rebutgem en la vida diària. Un abocador clandestí és un lloc en el qual, sense consideracions mediambientals, és triat per algun grup humà per a dipositar les seves deixalles sòlides. Són greu font de contaminació, malalties i altres problemes. Generalment són establerts en depressions naturals o embornals.

En la sentència d’aquest dimecres, el Tribunal de Justícia de la Unió Europea (TJUE) amb seu a Luxemburg ha determinat que Espanya incompleix les seves obligacions per assegurar que els residus són tractats com estableixen les regles comunitàries per permetre abocadors clandestins.

Aquest tema ens hauria de fer vergonya a tots, no només als governants; doncs la falta de civisme pel que fa a la cura i neteja dels llocs públics és molt alt. L’estat dels serveis de tots els locals públics ens indica  el nivell d’educació d’una població.

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En su sentencia, el TJUE considera que estos vertederos han funcionado “durante un largo periodo” de manera “incontrolada e ilegal”, así como que los residuos vertidos “no han sido tratados de la manera adecuada para reducir los efectos negativos en el medio ambiente” y en particular “sin crear riesgos para el agua, el aire, el suelo, la fauna y la flora”.

El caso se remonta a 2007, cuando la Comisión Europea abrió un expediente contra España tras detectar “vertederos ilegales”. Bruselas dio un nuevo paso en este procedimiento de infracción en 2014, cuando volvió a instar a las autoridades españolas a actuar para atajar el “significativo número de vertederos incontrolados” que seguían en funcionamiento.

Finalmente, el Ejecutivo comunitario denunció a España en 2015 ante la justicia europea por su “deficiente gestión” de residuos en Andalucía, Islas Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Murcia y argumentó que no había tomado medidas para “cerrar, sellar y restaurar ecológicamente 61 vertederos ilegales”.

España se defendió alegando que ha impulsado el “complejo” proceso para cumplir con las normas europeas y resaltó el “inmenso esfuerzo adicional” realizado en un periodo de “graves dificultades económicas y presupuestarias”. Aún así, las autoridades nacionales expusieron la habilitación de líneas de financiación específicas para el acondicionamiento de los vertederos.

En la sentencia de este miércoles, el tribunal con sede en Luxemburgo ha determinado que España incumple sus obligaciones para asegurar que los residuos son tratados como establecen las reglas comunitarias.

Además, el TJUE afirma que España no ha demostrado que los incumplimientos cesaran antes de expirar el ulimátum de Bruselas de 2014 y recuerda que un Estado miembro “no puede alegar una situación de su ordenamiento jurídico interno para justificar el incumplimiento de las obligaciones y plazos” que establece la legislación europea.