Trobades les evidències de vida més antigues sobre la Terra

Un equip internacional de geòlegs, paleontòlegs i nanotecnòlegs han trobat unes estructures tubulars i filamentoses que, segons interpreten, representen bacteris fòssils. I les han trobat en unes roques canadencs (el cinturó Nuvvuagittuq) que provenen de fumaroles hidrotermals del fons oceànic de fa 3770-4280 milions d’anys. La Terra té 4.500 milions d’anys, de manera que aquests microfòssils representen les evidències de vida més antigues de les que hi ha constància fins ara.
Matthew Dodd, l’University College de Londres, i els seus col·legues de Leeds (Regne Unit), Ottawa (Canadà), Crawley (Austràlia) i els serveis d’inspecció geològica de Noruega i Estats Units presenten la seva investigació en l’article principal de Nature. Unes paraules seves destaquen: “Els nostres descobriments demostren que la vida es va desenvolupar a la Terra en un temps en que tant la Terra com Mart tenien aigua líquida a la superfície, el que planteja una qüestió emocionant sobre la vida extraterrestre”

http://www.elindependiente.com/futuro/2017/03/01/fosiles-4-300-millones-anos-las-evidencias-vida-mas-antigua-la-tierra/

Restos de microorganismos de al menos 3.770 millones de años han sido hallados en Canadá, proporcionando la evidencia directa de una de las formas de vida más antiguas en la Tierra.

En concreto, científicos liderados por la University College London (UCL) hallaron pequeños filamentos y tubos formados por bacterias que vivían en hierro encerrado en capas de cuarzo en el ‘Nuvvuagittuq Supracrustal Belt’ (NSB), en Quebec, Canadá, informa Europa Press.

El NSB contiene algunas de las rocas sedimentarias más antiguas conocidas en la Tierra que probablemente formaron parte de un sistema de ventilación hidrotermal en alta mar rico en hierro que proporcionó un hábitat a las primeras formas de vida de la Tierra hace entre 3.770 y 4.300 millones de años.

“Nuestro descubrimiento apoya la idea de que la vida surgió de los respiraderos calientes del fondo marino poco después de que el planeta Tierra se formara. Esta rápida aparición de la vida en la Tierra se ajusta a otras pruebas de montículos de sedimentos recién descubiertos de hace 3.700 millones de años que fueron formados por microorganismos”, explica el primer autor, Matthew Dodd, doctor en Ciencias de la Tierra en UCL y el Centro de Londres para la Nanotecnología.

Publicado en Nature y financiado por UCL, la NASA, Carnegie en Canadá y el Consejo británico de Investigación en Ciencias Físicas e Ingeniería, el estudio describe el descubrimiento y el análisis detallado de los restos emprendidos por el equipo de la UCL, la Comisión Geológica de Noruega, la Evaluación Geológica de Estados Unidos, la Universidad de Western Australia, la Universidad de Ottawa, en Canadá, y la Universidad de Leeds, en Reino Unido.

Los anteriores microfósiles datan de 3.400 millones de años, pero podrían ser artefactos no biológicos”

Antes de este descubrimiento, los microfósiles más antiguos se encontraron en Australia Occidental y datan de 3.460 millones de años, pero algunos científicos piensan que podrían ser artefactos no biológicos en las rocas. Por lo tanto, era una prioridad para el equipo liderado por la UCL determinar si los restos de Canadá tenían orígenes biológicos.

Los investigadores analizaron sistemáticamente la forma en que los tubos y filamentos hechos de hematita (una forma de óxido férrico) podrían haber sido creados a través de métodos no biológicos, como cambios de temperatura y presión en la roca durante el entierro de los sedimentos, pero encontraron que todas las posibilidades eran improbables.

Las estructuras de hematitas tienen la misma ramificación característica de las bacterias oxidantes de hierro que se encuentran cerca de otros respiraderos hidrotermales de hoy y se encontraron junto con grafito y minerales como la apatita y el carbonato que se encuentran en la materia biológica incluyendo huesos y dientes y son frecuentemente asociados con fósiles.

Los científicos hallaron pequeños filamentos y tubos formados por bacterias en restos de hierro encerrado en capas de cuarzo

También descubrieron que los fósiles mineralizados están asociados con estructuras esferoidales que normalmente contienen fósiles en rocas más jóvenes, lo que sugiere que la hematita probablemente se formó cuando las bacterias que oxidaron el hierro para obtener energía fueron fosilizadas en la roca.

“Encontramos los filamentos y los tubos dentro de estructuras con centímetros de tamaño llamadas concreciones o nódulos, así como otras estructuras esferoidales diminutas, llamadas rosetones y gránulos, todos los cuales creemos que son productos de putrefacción y mineralógicamente idénticos a los de las rocas más jóvenes procedentes de Noruega, el área de los Grandes Lagos de Norteamérica y Australia Occidental”, explica el doctor Dominic Papineau, de Ciencias de la Tierra de UCL y el Centro de Londres para la Nanotecnología.

“Las estructuras están compuestas por minerales que se espera que se formen a partir de la putrefacción y que han sido bien documentados a lo largo del registro geológico, desde el principio hasta hoy. El hecho de desenterrarlos de una de las más antiguas formaciones rocosas conocidas sugiere que hemos encontrado evidencia directa de una de las formas de vida más antiguas de la Tierra. Este descubrimiento nos ayuda a reconstruir la historia de nuestro planeta y la vida en ella y ayudará a identificar rastros de vida en otras partes del universo”, añade.

El profesor Dodd concluye: “Estos descubrimientos demuestran el desarrollo de la vida en la Tierra en un momento en que Marte y la Tierra tenían agua líquida en sus superficies, planteando preguntas emocionantes sobre la vida extraterrestre, por lo que esperamos encontrar evidencia de que hubo vida en Marte hace 4.000 millones de años o si no, la Tierra puede haber sido una excepción especial”.

http://elpais.com/elpais/2017/03/01/ciencia/1488383634_074742.html

El origen de la vida no es el problema más acuciante de la investigación biológica, pero sí el más profundo, y tal vez el más filosófico. Algunos científicos lo abordan intentando reproducirlo en el laboratorio, y otros explorando las rocas más antiguas del planeta en busca de sus evidencias más remotas. Esta segunda línea de indagación acaba de hacer un descubrimiento deslumbrante. Y de batir un récord histórico.

Un equipo internacional de geólogos, paleontólogos y nanotecnólogos han hallado unas estructuras tubulares y filamentosas que, según interpretan, representan bacterias fósiles. Y las han hallado en unas rocas canadienses (el cinturón Nuvvuagittuq) que provienen de fumarolas hidrotermales del fondo oceánico de hace 3.770-4.280 millones de años. La Tierra tiene 4.500 millones de años, de modo que estos microfósiles representan las evidencias de vida más antiguas de las que hay constancia hasta ahora. Y ya no queda mucho margen para seguir viajando hacia el pasado.

Los microfósiles más antiguos confirmados hasta ahora tienen 3.500 millones de años. Eso es 1.000 millones de años después del origen de la Tierra, pero los primeros cientos de millones de años del planeta fueron un verdadero infierno geológico. En el Sistema Solar recién formado, el diluvio permanente de meteoritos, cometas y otros objetos celestes aún mayores –como el que nos arrancó la Luna de un solo y brutal impacto— generaron unas condiciones no ya incompatibles con la vida, sino incluso con los procesos químicos que la precedieron.

“Nuestros descubrimientos demuestran que la vida se desarrolló en la Tierra en un tiempo en que tanto la Tierra como Marte tenían agua líquida en la superficie, lo que plantea una cuestión emocionante sobre la vida extraterrestre

El nuevo hallazgo, que se remonta a 3.770-4.280 millones de años atrás, solapa ya con aquella época infernal. Si los microfósiles canadienses representan vida bacteriana, debe tratarse de algo muy parecido a las primeras formas de vida en la Tierra. Y ya eran bastante variadas en aquella época primigenia. Matthew Dodd, del University College de Londres, y sus colegas de Leeds (Reino Unido), Ottawa (Canadá), Crawley (Australia) y los servicios de inspección geológica de Noruega y Estados Unidos presentan su investigación en el artículo principal deNature.

El cinturón de Nuvvuagittuq, en Quebec, contiene algunas de las rocas sedimentarias (originadas por la acumulación de sedimentos en el fondo del mar) más antiguas que conoce la geología. En sus orígenes, estas rocas eran parte de una fumarola hidrotermal (un géiser submarino) donde abundaban las emanaciones de hierro. En esas cunas ricas en energía y minerales, piensan muchos científicos, surgieron las primeras formas de vida –las primeras bacterias— hace alrededor de 4.000 millones de años, cuando los meteoritos empezaron a amainar.

“Nuestro descubrimiento”, dice Dodd, “apoya la idea de que la vida emergió en fumarolas calientes del fondo del mar, poco después de que se formara el planeta. Esta rápida aparición de la vida en la Tierra encaja con otras evidencias recientes de túmulos datados en 3.700 millones de años atrás que fueron configurados por microorganismos”.

Bandazos geológicos

La datación de los fósiles más antiguos de la Tierra ha sufrido considerables bandazos en los últimos tiempos. Hace 15 años, era común en la literatura científica citar las alfombras bacterianas descubiertas por William Schopf, y datadas en 3.900 millones de años. Más tarde los geólogos las pusieron en cuestión, pues descubrieron mecanismos abióticos (independientes de la vida) capaces de generar esas arquitecturas. Desde entonces, los fósiles bacterianos más antiguos, y aceptados por todos los paleontólogos, se han datado en 3.500 millones de años.

Los primeros cientos de millones de años del planeta fueron un verdadero infierno geológico

El nuevo hallazgo vuelve a retrasar la fecha, incluso más que en los cálculos de Schopf. Dodd y sus colegas han dedicado lo mejor de su trabajo a argumentar, con datos y sistemas de análisis de vanguardia, que sus tubos y filamentos canadienses son producto de procesos bióticos (asociados a la vida), y que son muy similares a otras estructuras mucho más modernas que se aceptan sin discusión como biológicas. Algunas son fósiles, y otras siguen vivas en las fumarolas oceánicas actuales.

“Nuestros descubrimientos”, dice Dodd, “demuestran que la vida se desarrolló en la Tierra en un tiempo en que tanto la Tierra como Marte tenían agua líquida en la superficie, lo que plantea una cuestión emocionante sobre la vida extraterrestre. Nuestra predicción, por tanto, es que se hallarán evidencias de vida en Marte de hace 4.000 millones de años. De lo contrario, la Tierra será una excepción muy especial”.