Què passa amb Seseña després de l’incendi?

El divendres 13 de maig de 2016 a l’01:30 es va iniciar l’infern per als veïns de Seseña, quan els bombers i la policia van ser alertats de l’incendi en un dipòsit de pneumàtics que avançava sense control. 7 mesos després ens preguntem: en què va quedar tot?

Des del 2/11, diàriament uns quaranta camions proveïts d’arquetes tancades hermèticament traslladen les cendres que arriben en alguns punts als 70 cm de gruix, a dues instal·lacions especials de la institució pública contractada Trasga (que depèn del Ministeri d’Agricultura), on es processen de manera adequada. Prèviament i sota control de les autoritats de la Conselleria de Medi Ambient, cada àrea  on es remourien aquestes cendres, va ser ruixada amb un polímer especial per tal que aquestes no fossin dispersades pel vent o les pluges i es retiressin amb més facilitat . Es calcula que el volum de cendres és d’unes quinze mil tones

Ecologistes en Acció ha fet estudis de sòls limítrofs, de diversos cultius i de les aigües (amb mostres preses a principis de juny) i els resultats són alarmants, ja que els nivells de toxicitat trobats superaven amb escreix els paràmetres considerats “normals”.

http://www.ecoticias.com/residuos-reciclaje/130426/Sesena-tras-incendio

Seseña en llamas El espectáculo era dantesco, el aire irrespirable y más de 9000 personas estaban en riesgo directo de perder sus hogares, si no se lograba controlar y confinar el fuego. De hecho, hubo una evacuación masiva en los alrededores del lugar siniestrado. Fue imposible apagar las llamas y hubo que dejar que el material ardiera bajo estrictas medidas de control, hasta que 24 días después la mayor parte de los neumáticos que allí se acumulaban se habían consumido lentamente y se dio por extinguido.

El vertedero era ilegal, no tenía seguro, prácticamente tampoco vigilancia y acumulaba más de noventa mil toneladas de neumáticos (unos cinco millones de ruedas) esparcidas por todo el terreno, en pilas que sobrepasaban los 7 metros de altura. Además de los riesgos del propio incendio las peores consecuencias para la población eran los productos tóxicos provenientes de la combustión del caucho; la nube de humo negro y espeso era divisable a más de 50 kilómetros y los vecinos de los pueblos más cercanos tuvieron que mantenerse confinados en sus hogares, con escuelas, institutos y muchos comercios cerrados.

A medida que avanzaban los días la problemática de la contaminación del aire empeoraba, al tiempo que personas que padecían problemas respiratorios tuvieron que ser atendidas por agravamiento de sus males y muchos vecinos fueron afectados por mareos, picor de garganta, malestares estomacales y fuertes dolores de cabeza.

La investigación continua Hubo que aguardar hasta que los rescoldos se pagaran por completo para poder empezar primero a investigar las causas del siniestro que según la policía fue sin dudas provocado y luego comenzar a retirar los restos de caucho quemado y analizar las consecuencias del mismo a corto, mediano y largo plazo. La policía cuanta con varios videos y con el testimonio de personas que vieron a los pirómanos al menos en cuatro puntos diferentes del lugar, que coinciden con los principales focos de propagación del fuego.

Las investigaciones continúan ya que la Guardia Civil madrileña está llevando a cabo diversas pesquisas orientadas a encontrar el vehículo empleado, a las que se suman las del Juzgado Nº 7 de Valdemoro (el vertedero está en el límite entre esta población y Seseña) a quien corresponde el caso. El juez ha pedido la colaboración de las empresas de telefonía para localizar a los culpables mediante un control de las comunicaciones que se hayan producido en las cercanías del lugar del siniestro el día en que se declaró el incendio.

Limpieza y control ambiental El Ayuntamiento de Madrid se comprometió a que el 30% que le corresponde en cuanto a retirada de materiales peligrosos y analíticas será llevada a cabo antes de Nochebuena. Para ello junto con la Comunidad de Castilla La Mancha han contratado a una empresa de limpiezas Madrid destinó para estas tareas un presupuesto de unos dos millones de euros. Lo primero que se ha hecho, durante el verano fue retirar los materiales que no habían ardido por completo (alrededor de mil quinientas toneladas de neumáticos) de los que sus partes metálicas se han llevado a una planta que las trituró, recicló el material reutilizable y luego fundió el resto para reconvertirlo en acero.

Desde la 2/11, diariamente unos cuarenta camiones provistos de arquetas cerradas herméticamente trasladan las cenizas que alcanzan en algunos puntos a los 70 cm de espesor, a dos instalaciones especiales de la institución pública contratada Trasga (que depende del Min de Agricultura), donde se procesan de manera adecuada. Previamente y bajo control de las autoridades de la Consejería de Medio Ambiente, cada área en donde se removerían dichas cenizas, fue rociada con un polímero especial con el fin de que éstas no fueran dispersadas por el viento o las lluvias y se retirasen con mayor facilidad. Se calcula que el volumen de cenizas es de unas quince mil toneladas.

¿Es peligroso el lugar? En cuanto a las pruebas de peligrosidad para las personas se han llevado a cabo varios ensayos de laboratorio donde se comprobó la toxicidad de los residuos en ratones y en conejos el grado de irritación cutánea y de corrosión, además de los niveles de mutagenicidad para lo que se emplearon varios tipos de bacterias.

Las conclusiones que se presentaron ocupan unas cuatrocientas páginas y en dicho estudio se explicita que tras el incendio los residuos que han quedado no resultan peligrosos, aunque aún quedan varios análisis para realizar, especialmente de la tierra que se encuentra debajo y que no podrán llevarse a cabo hasta que no se limpie por completo el lugar. Estas conclusiones no dan ninguna seguridad a los vecinos, dado que Ecologistas en Acción ha hecho estudios de suelos aledaños, de varios cultivos y de las aguas (con muestras tomadas a principios de junio) y los resultados eran alarmantes, ya que los niveles de toxicidad encontrados superaban con creces los parámetros considerados “normales”.

Fuente: medio ambiente

 

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