Amatrice i la corrupció

El recent terratrèmol d’Amatrice (Itàlia) ha posat en evidència les mesures preventives del govern Italià. Amatrice és una localitat Italiana situada en una zona d’alt risc sísmic (veure Fig 1.)

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Fig. 1. Localització d’Amatrice en relació a la Tectònica de Placas.

I és una zona d’alt risc sísmic perquè en ella convergeixen 3 plaques – l’Africana, la Euroasiàtica i la microplaca adriàtica – que interaccionen entre elles. El resultat d’aquesta interacció es el trencament de masses de roques que alliberen l’energia acumulada en forma d’ones sísmiques que donaran lloc – al seu pas per la superfície de la Terra – al terratrèmol o sacsejada del terreny.

Com ja hem comentat en altres ocasions no podem predir quan un terratrèmol succeirà, però si que podem preveure’l. La zona on es troba Amatrice ja ha patit altres sismes – com va ser el cas del de l’Aquila en 2009 amb més de 300 morts – i, per tant, era i és susceptible de registrar-ne més.

Davant d’aquest risc sísmic (que podem definir com la probabilitat de que un determinat fenomen geològic, en aquest cas un terratrèmol, esdevingui en un determinat indret i en un temps concret i provoqui danys i pèrdues per a l’home) no podem contar amb la predicció però si amb la previsió.

Prevenir en aquest cas pot salvar moltes vides. Els països com Japó i els EEUU que inverteixen molts diners en prevenció saben bé que això salva vides. I es que davant d’un sisme de una determinada magnitud (entenent per magnitud l’energia alliberada per el sisme), la intensitat (danys provocats) pot variar en funció de una sèrie de paràmetres com: Tipus de construccions, ubicació de les construccions, materials emprats en la construcció, hora en que succeeix el terratrèmol (no és el mateix de nit que de dia), .. etc.

En el cas d’Amatrice, podem llegir en un article aparegut al diari “El Diario” ( veure http://www.eldiario.es/theguardian/terremoto-Italia-evidencia-construcciones-edificios_0_551545470.html) que les construccions – les males construccions – de la zona han tingut un paper fonamental en el nombre de víctimes provocades pel sisme. I és que a Itàlia, i no tant sols a Itàlia, la corrupció en el món de la construcció fa que les edificacions no siguin prou resistents davant d’un sisme d’una determinada magnitud.

En principi, tant a Itàlia com a Espanya (i als països desenvolupats), existeixen normatives on s’especifiquen les condicions de construcció que ha de complir un edifici per tal de resistir un sisme en una determinada zona (cal recordar que no és el mateix construir a Amatrice que a Roma; en cada cas el valor esperat de l’acceleració sísmica varia). Si l’edifici en qüestió no compleix aquestes normes és evident que no estarà preparat per resistir el sisme i per tant pot provocar major quantitat de danys.

I qui s’ha d’encarregar de que les normes es compleixin? Doncs l’administració. Tant la general (l’estatal) com la local (els ajuntaments). Son els tècnics responsables (arquitectes i arquitectes tècnics) els que han de verificar que la normativa es compleixi inspeccionant les edificacions i exigint el compliment de la llei.També hi ha la part “geològica”, on els tècnics (geòlegs i geofísics) han de valorar i marcar els valors a superar per les construccions i que han de quedar recollits en les normatives sancionades pels polítics.

La situació queda ben reflectida en un fragment de l’article en qüestió:

“El motivo por el que muchos edificios se vienen abajo en los terremotos es que se levantaron sin la licencia adecuada y sin las garantías estructurales que suelen acompañarla. Según la oficina estadística del Gobierno, la construcción ilegal en Italia llega a unos “niveles incomparables con otras economías avanzadas”.

La última estimación, de 2014, dice que el 18% de los edificios se levantan sin permiso. La cifra de ampliaciones y otras “mejoras” es sin duda mucho mayor. Se suelen hacer en esta época del año, cuando hay menos gente alrededor que pueda hacer preguntas incómodas.”

En resum una cadena de decisions i accions que ha de funcionar correctament i que en el cas d’Itàlia no sembla que ho faci. El resultat: major nombre de morts i patiment innecessari. No voldria pas acusar tant sols al govern Italià ja que a la Península Ibèrica també hi ha una situació similar que en qualsevol moment pot quedar al descobert. I

El terremoto de Italia pone en evidencia la corrupción en el sector de la construcción

El motivo por el que muchos edificios se vienen abajo en los terremotos es que se levantaron sin la licencia y sin las garantías estructurales adecuadas

La construcción ilegal en Italia llega a unos “niveles incomparables con otras economías avanzadas”: el 18% de los edificios se construyen sin permiso

Parte de un edificio derrumbado en el centro de Amatrice, uno de las localidades más afectadas por el terremoto / Massimo Percossi AP

Parte de un edificio derrumbado en el centro de Amatrice, uno de las localidades más afectadas por el terremoto MASSIMO PERCOSSI/AP

El balance de muertes por el terremoto que ha sacudido Amatrice y otras localidades del centro de Italia se ha elevado hasta cifras alarmantes. Pero hasta el momento parece que el número de fallecidos es considerablemente más bajo que el del terremoto de dimensiones similares que golpeó la cercana ciudad de L’Aquila en 2009 y se cobró 309 vidas.

El recuento será sin embargo mucho más alto de lo que debería ser en un país tan rico como Italia, pero mucho más bajo de lo que podría haber sido. Este terremoto de magnitud 6,2, al igual que el que devastó L’Aquila, golpeó por la noche.

Si la gente hubiera estado en el trabajo, de tiendas o en la escuela, el resultado habría sido mucho peor. Hace dos años, el presidente del Consejo Nacional de Geólogos de Italia, Vito Graziano, afirmó que, según algunas estimaciones, si el terremoto de L’Aquila se hubiera producido con los estudiantes en las aulas, “el número de víctimas habría sido miles, en lugar de cientos”.

Hablaba junto a una residencia estudiantil de L’Aquila que se derrumbó, provocando la muerte de siete jóvenes. En la reunión a la que asistió Graziano se advirtió de que el peligro de muerte por los terremotos en Italia había aumentado desde el desastre de L’Aquila.

En 2003, después del derrumbe de un colegio en Puglia, se ordenó una inspección de todos los edificios públicos situados en zonas de alto riesgo sísmico. Entre los señalados estaba esa residencia estudiantil de L’Aquila. Se diseñó un plan para hacerlo seguro con un coste de casi 1,5 millones de euros. Nunca se invirtió ese dinero, o al menos no en la reforma de esa residencia.

Sin embargo, a ese respecto, el funcionariado italiano refleja los valores de la sociedad, en particular el desprecio generalizado de los italianos hacia todo tipo de reglas, y el predominio de empleados públicos despreocupados y políticos apáticos o incluso corruptos.

El motivo por el que muchos edificios se vienen abajo en los terremotos es que se levantaron sin la licencia adecuada y sin las garantías estructurales que suelen acompañarla. Según la oficina estadística del Gobierno, la construcción ilegal en Italia llega a unos “niveles incomparables con otras economías avanzadas”.

La última estimación, de 2014, dice que el 18% de los edificios se levantan sin permiso. La cifra de ampliaciones y otras “mejoras” es sin duda mucho mayor. Se suelen hacer en esta época del año, cuando hay menos gente alrededor que pueda hacer preguntas incómodas.

En lo ideal, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, aprovecharía este desastre para lograr un verdadero cambio con nuevas sanciones draconianas. Pero no está en posición de exponerse a la impopularidad.

En los próximos meses se enfrentará a un referéndum de reforma constitucional que puede ser tan peligroso para él como fue la votación del Brexit para David Cameron. Al anunciar que dimitirá si no gana la consulta, Renzi ha cometido una imprudencia: ha convertido el referéndum en una oportunidad para que los votantes descontentos manifiesten su protesta. Y al estar la economía italiana una vez más paralizada, la cantidad de esos votantes descontentos está creciendo.

Para el pésimo nivel del historial de Italia en la gestión de las consecuencias de los terremotos, Silvio Berlusconi, predecesor de Renzi, lo hizo bastante bien. Respondió a la catástrofe de 2009 ordenando la construcción de nuevas ciudades en miniatura, construidas para las personas sin hogar, y luego dejó al mundo estupefacto, y también a sus propios compatriotas, al trasladar la reunión del G8 de ese año, que debía acoger Italia, a L’Aquila.

Su decisión creó un plazo que había que cumplir y una justificación para reducir los trámites burocráticos. Pero algunas de las casas han demostrado ser de muy mala calidad y están ahora pasando por procedimientos legales. Solo en los últimos años han empezado las obras para reconstruir el devastado centro de la ciudad.

Renzi, otro showman nato, estará tentado de optar por un parche igualmente ostentoso que podría acabar demostrándose igual de superficial.

Traducción de Jaime Sevilla Lorenzo