trafico

No ens fem idea de quant diòxid de carboni emeten els nostres cotxes

Gairebé ningú és conscient de la quantitat de CO2 que emetem quan fem servir el cotxe i , en conseqüència, de la contribució que amb això fem l’escalfament global del planeta , moltes vegades absurdament , ja que el cotxe s’utilitza cada vegada més per fer desplaçaments curts, que podrien evitar-se fàcilment.

En una decisió sense precedents , els principals partits polítics de Noruega van acordar prohibir la venda de vehicles propulsats per combustibles fòssils a partir de 2025 en el marc d’un canvi total de la seva política energètica.  Veure http://blocs.xtec.cat/cienciasexperimentals/2016/06/27/noruega-i-els-automobils-de-combustio/
Per descomptat resulta sorprenent l’oblit dels partits polítics de la qüestió de la mobilitat elèctrica. Aquesta és una altra assignatura pendent a Espanya. Aquest article ofereix algunes dades al respecte.

http://blogs.20minutos.es/la-energia-como-derecho/2016/04/19/no-nos-hacemos-idea-de-cuanto-co2-emiten-nuestros-coches/

¿Qué pensarías si, después de hacer un viaje en coche de Barcelona a Madrid (624 kilómetros, según Google Maps, por el recorrido más corto) tuvieras que recoger del tubo de escape de tu vehículo una bolsa con 72 kilos de dióxido de carbono (CO2), el principal gas responsable del calentamiento global del planeta y por tanto causante del cambio climático?

Esos 72 kg. de CO2 sería la cantidad que generaría en ese viaje el coche promedio español ya que, según los datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), el promedio de emisiones de CO2 de los vehículos en España en 2015 fue de 115,3 gramos de CO2/km.

Tubo de escape

Ya prácticamente todo el mundo reconoce que el cambio climático es un problema grave y que urge resolver, pero al mismo tiempo casi nadie al que le pregunto es consciente de la cantidad de CO2 que emitimos cuando usamos el coche y, en consecuencia, de la contribución que con ello hacemos al calentamiento global del planeta, muchas veces absurdamente, pues el coche se utiliza cada vez más para hacer desplazamientos cortos, que podrían evitarse fácilmente si nos trasladáramos a pie, en bicicleta o transporte público. Cada 8-9 km que hagamos andando o en bici en vez de en coche, es un kilo menos de CO2 que echamos a la atmosfera.

Y ello por no hablar de otras sustancias contaminantes. Lamentablemente, la inmensa mayoría de los coches en circulación siguen teniendo motores de combustión interna que usan sólo gasolina o gasoil como combustible. Por sus tubos de escape se desprende a la atmósfera una serie de sustancias muy nocivas para el medio ambiente y la salud: el ya citado dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx), los compuestos orgánicos volátiles (COV), hidrocarburos no quemados (HC), compuestos de plomo y otros metales pesados, anhídrido sulfuroso y partículas sólidas.

Es verdad que hay diferencias a ese respecto entre los vehículos de motor diésel y los de gasolina. Estos últimos emiten más CO2, CO y compuestos de plomo que los primeros. Pero los que utilizan diésel emiten más NOx y micropartículas sólidas en forma de hollín, hidrocarburos no quemados y dióxido de azufre (SO2). Es decir, un verdadero asco todos.

En la Unión Europea, el transporte basado mayoritariamente en motores de combustión interna, que usan combustibles fósiles que causan el cambio climático, es responsable del 25% de las emisiones de CO2, del 87% de las de CO y del 66% de las de NOx. A pesar de ello, nuestros políticos no se toman el problema en serio.

Así, según los datos publicados el pasado 14 de abril por la AEMA, las ventas de turismos nuevos en la UE aumentaron en 2015 en comparación con el año anterior. Un total de 13,7 millones de automóviles nuevos fueron matriculados, lo que representa un aumento del 9% en comparación con 2014. Las matriculaciones aumentaron en todos los Estados miembros de la UE excepto Luxemburgo y Eslovenia. Los automóviles diésel siguen siendo los vehículos más vendidos en la UE, en 2015 supusieron el 52% de las ventas.

coche eléctrico - Hakan Dalhlström

Existen otras tecnologías, que no reciben el suficiente respaldo político. Tenemos, por un lado, los coches híbridos, que disponen a la vez de un motor de combustión interna y de un motor eléctrico, que se respaldan mutuamente con lo que se logra que el consumo de combustible se reduzca significativamente. Tienen freno regenerativo, que aprovecha la energía de frenada para producir electricidad, y baterías acumuladoras. Por otro, están los coches eléctricos, alimentados por baterías, silenciosos y que no producen emisiones contaminantesdurante su utilización.

A pesar de que la AEMA resalta que las ventas de los híbridos enchufables y vehículos eléctricos de batería continuaron aumentando en la UE en 2015, lo cierto es que las de estos vehículos siguen siendo una pequeña fracción del total: solo el 1,3% de todos los vehículos nuevos vendidos en la UE.

Es verdad que la situación está cambiando algo en algunos países. Alrededor de 57.000 vehículos eléctricos puros se matricularon en 2015 en la UE, lo que supuso un aumento del 50% en comparación con 2014. En Francia se matricularon más de 17.650 en 2015, más de 12.350 en Alemania y cerca de 10.000 en el Reino Unido. Y en los Países Bajos y Dinamarca, se alcanzó en 2015 un 12% y un 8% de las ventas nacionales de automóviles híbridos enchufables y eléctricos de batería, respectivamente.

Mientras tanto, en España se podría decir que las ventas de estos vehículos se pudieron contar con los dedos de las manos. Desde luego resulta sorprendente el olvido de los partidos políticos de la cuestión de la movilidad eléctrica. Esta es otra asignatura pendiente en España.

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