Dia Mundial de la Conservació del Sòl

El dia de la conservació del sòl es celebra mundialment des de 1963, la data recorda la mort en 1960, el 7 de juliol d’Hugh Hammond Bennett , científic nord-americà que va crear el moviment de conservació dels sòls en Estats Units. ” La terra productiva és la nostra base, perquè cada cosa que nosaltres fem comença i es manté amb la sostinguda productivitat de les nostres terres agrícoles ” , va expressar Bennett , considerat el “pare de la conservació del sòl “

” La productivitat del sòl ha d’ocupar un lloc cada vegada més prominent en el pensament dels pobles i dels seus conductors. Com a font d’aliments per a tota la humanitat ha de ser objecte de la consideració intel·ligent i permanent que mereix una riquesa tan indispensable ” . ” La ciència ha de dedicar inevitablement una proporció creixent dels seus esforços als problemes de manteniment i millorament del sòl productiu ” , assenyalava el científic Bennet que va advertir a mitjans del segle passat sobre algunes de les catàstrofes que ja es pateixen en molts països, a falta de consciència real sobre la importància d’aquest tema.

http://villaconmundial.blogspot.com.es/2016/07/7-de-julio-dia-mundial-de-la.html#.V4AMpLiLTIU

El Día Mundial de la Conservación del Suelo se celebra todos los años el 7 de julio, en recuerdo a una persona que logró aumentar la producción de la tierra mediante la protección de la misma, Hugh Hammond Bennet.
Importancia del suelo
El suelo del planeta en el que vivimos es esencial y fundamental para el mantenimiento de la parte de la Tierra en la que hay vida, la biosfera. El suelo es un sistema complejo en el que ocurren numerosos procesos químicos, físicos y biológicos. En el suelo viven miles de plantas y numerosas especies animales.
Desde un punto de vista biológico los suelos ofrecen numerosos beneficios al medio ambiente. Entre las características más importantes se encuentran:
La estructura.
La composición química.
La permeabilidad.
Destrucción de los suelos
Son muchas y muy numerosas las causas que poco a poco van degradando las condiciones óptimas de los suelos. Entre las causas más importantes se encuentran:
Erosión: desgaste de la superficie terrestre por la fragmentación de los materiales.
Tranporte: traslado de los detritos de unos lugares a otros.
Meteorización: cambio de las rocas en contacto con el viento, el agua, etc.
Sedimentación: depósito de sedimentos que llegan a originar rocas sedimentarias.
Conservación de los suelos
El Día Mundial de la Conservación de los Suelos pretende ser un día en el que se conciencie a la población mundial sobre la importancia que tiene para los humanos, animales y plantas, es decir, para los seres vivos la conservación del suelo.
¿Cómo se celebra?
Es muy importante que cada persona aprenda a conservar el lugar en el que vive y se poyan nuestros cimientos, la superficie terrestre. Las quemas y corta de los árboles pueden llegar a ser una de las causas de la erosión de la superficie, el uso exagerado de fertilizantes pueden llegar a ser la causa de empobrecimiento del suelo, etc.
Este día pretende marcar las bases para evitar la destrucción del suelo así como regenerar todos aquellos lugares del mundo que se han visto demasiado erosionados y empobrecidos. Para ello se realizan diversas iniciativas como la siembra de árboles, además de enseñar a la población a ser cuidadosos con el medio que nos rodea que en definitiva en nuestro propio medio.
En los colegios suelen realizarse diversas actividades para que los niños tengan un contacto con el suelo y la naturaleza y aprendan a cuidarla y a respetarla.

El dia de la conservación del suelo se celebra mundialmente desde 1963, la fecha recuerda el fallecimiento en 1960, de Hugh Hammond Bennett, científico norteamericano que creó el movimiento de conservación de los suelos en Estados Unidos. “La tierra productiva es nuestra base, porque cada cosa que nosotros hacemos comienza y se mantiene con la sostenida productividad de nuestras tierras agrícolas”, expresó Bennett, considerado el “padre de la conservación del suelo”.

El suelo es un sistema dinámico y complejo cuya función no es sólo la de servir como soporte mecánico para el crecimiento de las plantas, sino que también es el medio a través del cual éstas toman el agua y los nutrientes que necesitan para su desarrollo. Por otro lado, el productor se “comunica” con el cultivo para lograr las respuestas que desea, mediante las prácticas de manejo del suelo que lleva a cabo (laboreo, riego, fertilización, etc.). Cuando un suelo se encuentra en condiciones adecuadas para cumplir con su función para la producción, se dice que es de buena calidad.

El uso irracional del suelo genera una alteración de sus propiedades que puede hacer que pierda parcial o totalmente su capacidad de cumplir con su función. Este fenómeno de disminución o pérdida de calidad del suelo se denomina degradación.

La erosión es el más grave de los procesos de degradación y se define como la pérdida de las capas más fértiles del suelo y, por ende, de gran parte de sus condiciones para producir. La misma puede ser producida por el agua (hídrica) o el viento (eólica). Por la acción de tales agentes climáticos, las capas superficiales son arrancadas de su emplazamiento original y transportadas hasta lugares a veces muy distantes. El suelo removido no podrá ser retornado, y tardará muchos años en volver a formarse. El resultado final de este proceso son tierras improductivas cuya condición es, en la gran parte de los casos, poco menos que irreversible.

Con más de siete mil millones de personas habitando la Tierra, la humanidad está obligada a disponer de más de mil millones de hectáreas agrícolas para poder subsistir. Las áreas de suelo con un uso inadecuado reducen significativamente su potencial productivo, por lo que hoy día se trabaja para renovar y acondicionar las técnicas productivas y para preservar los recursos naturales y del suelo en particular. Se debe observar que los recursos son limitados, no pudiendo ser desperdiciados.

Los problemas que dañan el suelo son diversos, casi todos ellos causados por el hombre: el uso excesivo de los recursos naturales como la minería pesada, que causa la rotura de los suelos de los alrededores; la tala indiscriminada de árboles, que lleva al suelo a degradarse por quedar expuesto a los elementos (viento y lluvia); y la sobresiembra de soja, que desgasta los minerales del suelo.

El suelo es el principal capital con que cuenta el productor y por extensión, la comunidad toda, especialmente aquéllas que basan su economía en la producción agropecuaria. La responsabilidad de mantenerlo productivo no recae solamente sobre quienes estén directamente vinculados a su uso, sino también sobre aquellos otros miembros de la sociedad que de una u otra manera intervienen o influyen sobre el proceso productivo u obtiene beneficios a partir del mismo.

El problema de la erosión existe y no puede ser negado; las alternativas no son muchas: o se deja que nuestros suelos vayan perdiendo gradualmente su capacidad de producir, o se decide conservarlos para asegurar la subsistencia de las generaciones futuras. Por eso es de verdadera importancia crear la inquietud para que en forma conjunta productores, contratistas, profesionales, estudiantes, docentes, empresarios y toda la comunidad en general tome conciencia de los riesgos que implica la pérdida de un recurso natural de tan vital importancia como lo es el suelo.

Los efectos positivos de la lombriz son bien conocidos por todos, al airear la tierra, crear drenajes y promover la disponibilidad de macronutrientes. Cuando las lombrices excretan, fertilizan el suelo con fosfatos y potasio. Cada lombriz puede excretar 4,5 kg por año.

A menudo, el uso de productos químicos sobre el suelo da origen a consecuencias imprevistas e involuntarias sobre los organismos del suelo. Cualquier uso de pesticidas debe emprenderse sólo después de un análisis minucioso de las toxicidades residuales sobre los organismos del suelo, así como de los componentes ecológicos terrestres.

La siembra directa es probado que es una de las mejores técnicas de conservación de los suelos. Se entiende por siembra directa la siembra del cultivo sobre los restos del cultivo anterior, sin laborear el suelo. El suelo se abre muy poco haciendo una microlabranza en un surco para la semilla y el fertilizante. Se usan sembradoras especiales (de directa) con una batería de discos y cuchillas que realizan la operación en el suelo. Con esta técnica se promueve la conservación del suelo y de su actividad biológica.

Una de las principales ventajas es la presencia de cobertura sobre el terreno y la reducción significativa de la compactación de las capas más profundas del suelo. Es decir, se evitan los pisos de arado. Su principal desventaja es un aumento inicial del uso de herbicidas para controlar las malezas. Por ello la asesoría de un agrónomo o técnico especializado es fundamental en el proceso. Sin embargo, las ventajas se incrementan cosecha a cosecha, pues son acumulativas y se trata de un proceso virtuoso para una mejor producción.

La productividad del suelo debe ocupar un lugar cada vez más prominente en el pensamiento de los pueblos y de sus conductores. Como fuente de alimentos para toda la humanidad debe ser objeto de la consideración inteligente y permanente que merece una riqueza tan indispensable”. “La ciencia debe dedicar inevitablemente una proporción creciente de sus esfuerzos a los problemas de mantenimiento y mejoramiento del suelo productivo”, señalaba el científico Bennet que advirtió a mediados del siglo pasado sobre algunas de las catástrofes que ya se sufren en muchos países, a falta de conciencia real sobre la importancia de este tema.