Barcelona pateix 3.000 morts prematures a l’any pel seu disseny urbanístic

Un estil de vida sedentari , l’exposició a la contaminació de l’aire, el soroll i la calor, i la manca d’espais verds, Barcelona suspèn en els cinc factors analitzats pels quals hi ha una recomanació internacional de l’Organització Mundial de la Salut ( OMS ).

El compliment de les recomanacions podria augmentar l’esperança de vida mitjana en 360 dies i un estalvi de 9.300 milions d’euros cada any.

http://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20160627/402799904994/contaminacion-barcelona-muerte.html

La ciudad de Barcelona podría posponer unas 3.000 muertes prematuras cada año con una mejor planificación urbanística y del transporte, según un equipo de investigación liderado por el Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental (CREAL), centro aliado de ISGlobal.

Los científicos se han fijado en los factores perjudiciales para la salud de los urbanitas, entre los que ya se habían contabilizado unas cinco millones de muertes prematuras en todo el mundo. Ahora se fijan en la combinación de cinco factores: un estilo de vida sedentario, la exposición a la contaminación del aire, el ruido y el calor, y la falta de espacios verdes.

Unos 5 millones de personas mueren de forma prematura en ciudades de todo el mundo por contaminación

El resultado de la modelización de estos factores a partir de datos de mortalidad de 1.357.361 residentes en Barcelona mayores de 20 años es extrapolable a otras ciudades, donde también se podrían evitar dos de cada 10 defunciones anuales con un diseño urbanístico más acorde a la salud humana.

“Otras ciudades pueden utilizar nuestra herramienta de modelización para ver los impactos de estos factores en su ciudad”, comenta la primera autora del estudio e investigadora del CREAL sobre UTOPHIA que “por primera vez” analiza el impacto sobre la mortalidad de cinco factores a la vez.

La capital catalana suspende

Barcelona suspende en los cinco factores analizados para los que existe una recomendación internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ejemplo, los barceloneses solo realizan 77 minutos de actividad física semanales mientras que el consejo internacional es de 150 minutos de actividad moderada.

Barcelona no cumple ninguna de las cinco recomendaciones internacionales de la OMS

La calidad del aire de la capital catalana también deja mucho que desear. En Barcelona hay 16,6 microgramos de partículas en suspensión por metro cúbico nocivas para la salud, mientras que la recomendación internacional advierte que los niveles deberían ser menores de 10 microgramos de partículas en suspensión.

También en la ciudad condal el ruido supera el umbral de decibelios (dB)saludables según la OMS, que los sitúa en 55dB durante el día y en espacios abiertos donde hay ruido. En cambio, Barcelona supera los 65dB.

La capital catalana supera 10dB el umbral aconsejado por los organismos mundiales

Por último, la temperatura en Barcelona puede aumentar hasta 8 grados centígrados en zonas del centro más masificadas, en comparación con áreas de alrededor más espaciosas, a causa del efecto isla del calor urbano. Un tercio de sus habitantes vive demasiado lejos de una zona verde.

La solución al éxodo urbanita

Las Naciones Unidas calculan que casi tres cuartas partes de la población mundial vivirán en grandes ciudades en el año 2050. Natalie Mueller, comenta que los efectos perjudiciales asociados a las ciudades se podrían revertir con mejores medidas de planificación urbanística y del transporte.

Atasco en Plaça Espanya, en Barcelona
Atasco en Plaça Espanya, en Barcelona (Karen Desjardin#82636 / Getty)

La promoción del transporte público y activo para aumentar la actividad física entre la población y reducir los niveles de contaminación. Mueller también defiende la promoción de más áreas verdes, aunque su efecto directo sobre la salud “es menor” que las otras variables.

“Los espacios verdes animan a la gente a hacer deporte, absorben la contaminación, son un barrera natural contra el ruido y ayudan a refrescar el aire”, defiende sus beneficios.

Los investigadores estiman que el cumplimiento de las recomendaciones podría aumentar la esperanza de vida media en 360 días y un ahorro de 9.300 millones de euros cada año.