Biocombustibles i canvi climàtic

Des que és va assolir el pic del petroli convencional, és adir el que s’extreia en el continent i del que sempre ens imaginem una torre de perforació i el petroli brollant a raig, per tal de compensar la caiguda de producció s’han utilitzat diferents recursos. Entre ells las sorres asfàltiques (les tar sands) canadenques, el gas d’esquist, el petroli extret a gran fondària en plataforma marina, els liquats provinents de gas, petroli d’esquist, petrolis ultrapesants i biocombustibles. Tots aquests recursos, a banda de que sovint subministren menys energia per barril que el petroli convencional i tenen una tassa de retorn energètic (TRE; veure https://es.wikipedia.org/wiki/Tasa_de_retorno_energético) baixa, també provoquen impactes mediambientals greus.

En el cas dels biocombustibles podem citar, a banda de que tenen pel general una TRE baixa, dos grans efectes. El primer  és que competeixen amb els aliments que necessitem per menjar. Estem canviant aliments per menjar per aliments per poder moure els nostres cotxes i camions. El resultat és, com ja hem tractat en altres posts, pujada de preus d’aliments i fam. El segon és que, com podem llegir en un article publicat al diari “El Diario” (veure http://www.eldiario.es/sociedad/cultivo-producir-biocombustible-contamina-gasolina_0_508149939.html), contribueixen al canvi climàtic ja que emeten més CO2 a l’atmosfera que la crema de gasolina o gasoil. El perquè d’aquest fet:

a. Les transformacions que es produeixen als sòls que fan que s’emeti més CO2 del que es fixa

b. Totes les activitats necessàries pel manteniment dels cultius (amb utilització de maquinària pesant i que requereixen molt transport) que son grans emissores de CO2.

Existeix un altre factor afegit que és la contaminació produïda pels fertilitzants químics i els pesticides que s’utilitzen en la seva producció i que provoquen grans danys ambientals.

En resum: El que se’n diu un negoci ruïnós. Però ja se sap que cal mantenir l’actual BAU sigui com sigui, encara que impliqui quedar-nos sense menjar per tal de moure el cotxe…..

El cultivo masivo de palma y soja para producir biocombustible contamina más que la gasolina o el diésel

La transformación de humedales y bosques para extender estos cultivos dobla las emisiones de CO2 provocadas por los motores a base de derivados del petróleo
La demanda europea de biodiésel ha convertido dos millones de hectáreas del sudeste asiático en plantaciones de estas variedades, según la Comisión Europea
Las ayudas públicas a estos productos han oscilado entre los 4.600 y los 5.500 millones de euros anuales

Raúl Rejón
25/04/2016 – 13:01h

El cultivo industrial de palma y soja emite más CO2 a la atmósfera que el consumo de combustibles fósiles como el diésel o la gasolina. Y no un poco: la producción de palma para obtener biocombustible contamina casi tres veces más. La soja el doble que sus equivalentes de origen petrolífero.

La causa principal de esta cantidad de emisiones es la transformación de los suelos para plantar estos dos cultivos. En especial el drenaje de humedales en Indonesia y Malasia. Y la oxidación de esos terrenos después de que se conviertan en plantaciones, según el último estudio de Comisión Europea sobre los biocombustibles realizado para reorientar la política comunitaria sobre esta materia.

La estrategia de la Unión Europea contra el cambio climático señalaba que, cada país, tenía que llegar a que el 10% de la energía utilizada en el transporte fuera de origen renovable para 2020. Los biocombustibles contaban para hacer esos cálculos.

Así que la demanda europea se enfocó hacia el biodiésel que se obtiene a partir de los cultivos de palma, girasol, colza o soja. Esta política ha causado la conversión de ocho millones de hectáreas de terreno en explotaciones de este tipo. Solo la expansión de las plantaciones de palma para satisfacer este mercado ha convertido 2,1 millones de hectáreas en el sudeste asiático “la mitad de ellas a expensas de humedales y bosque tropical”, explicaba el documento de la Comisión.

Los agrocombustibles son carburantes de origen biológico pensados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de los motores. Pero no todos son iguales. El rango abarca desde los que se producen a base de alimentos (como la colza, el girasol, la palma o la soja) hasta los más avanzados que utilizan chopos, sauces, pastos perennes y residuos forestales. La diferencia clave es que estos últimos son cultivos que no se cosechan todos los años. Son explotaciones mucho menos agresivas con el suelo que los soporta.

Un análisis comparativo de las emisiones de CO2 de todos estos combustibles realizado por la organización Transport & Enviroment con los datos de la CE muestra que la apuesta por el biodiesel de palma, soja, girasol y colza multiplica por 1,8 los niveles de contaminación respecto a los combustibles fósiles debido a las emisiones en su fabricación.

Los peores resultados los da el combustible de palma. Su utilización supone en torno a un 250% más de emisiones que las de los derivados del petróleo (implica el lanzamiento 241 gramos de CO2 por megajulio de energía generada frente a 94 del gasoil tradicional).

Casi tres cuartas partes de ese CO2 corresponden a la utilización del suelo, no al uso en lo motores. Es decir, el proceso de producción de los cultivos contamina mucho más que los coches que emplean ese producto.

En el otro lado, las nuevas generaciones de agrocombustibles –de cultivos no anuales– ahorran un 15% respecto a los hidrocarburos. Sin embargo, según T&E, “actualmente están marginados por la política de apoyo a los biodiesel tradicionales” (los de soja o palma).

Los productos de biodiesel suponen, aproximadamente, el 75% del consumo interno de agrocombustibles de la Unión Europea que en 2014 fueron 15,4 millones de toneladas. Las ayudas públicas para el biodiesel en la UE, mediante subsidios a los precios, a las importaciones o exenciones fiscales, han oscilado entre los 4.600 a 5.500 millones de euros al año.

Los autores de la comparativa aseguran que esta línea de actuación ha provocado que “en lugar de reducir las emisiones de CO2 del transporte, va aumentarlas un 4% para 2020, como si hubieran circulado 12 millones más de coches “. Según su análisis si no se deja de apoyar a los combustibles a partir de soja o palma, las variedades más efectivas para el medio ambiente no podrán abrirse camino.