La crisi que va venir per quedar-se

Com? Què? Ara hi ha economistes que comencen a veure que aquesta crisi ha vingut per quedar-se. En un article publicat a Rebelión (https://www.rebelion.org/noticia.php?id=208899), Emir Sader(Professor de la Universitat de Sao Paulo i de Rio de Janeiro), reconeix que aquesta crisi serà llarga. De fet l’atribueix a un cicle recessiu llarg i reconeix que és una crisi estructural. Però pensa que sense canviar el model actual encara és pot sortir. Segueix el model dels economistes anomenats de la Terra plana (veure http://habitat.aq.upm.es/boletin/n37/aabar.html).

Paral·lelament penjo un article sobre el perquè l’actual crisi no acabarà mai i que va escriure Antonio Turiel ara fa uns anys (http://crashoil.blogspot.com.es/2010/06/digamos-alto-y-claro-esta-crisis.html) . Penso que és totalment vigent i que serveix de contrast a l’article de Emir Sader. També aconsello llegir els articles de Gail Tverberg que hem anat penjant en el nostre bloc sobre el tema.

Dues visions de la crisi. Quina encertarà?. El temps ho dirà. La meva opinió, com a geòleg, és que l’esgotament  progressiu dels recursos ( sobretot minerals i dels combustibles fòssils), conjuntament amb el canvi climàtic impossibilitaran una recuperació econòmica. El futur serà o adoptarà una forma en “L”(veure http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=20090108210326278). La fondària d’aquesta “L”, la part de baixada fins arribar a l’estabilització dependrà en bona mesura de les nostres decisions actuals. Sobretot aquelles relacionades amb la disminució de consum i canvi de model econòmic.

La crisis que vino para quedarse
Emir Sader
La Jornada
La crisis actual de la economía internacional, iniciada en 2008 en el centro del sistema capitalista, no tiene plazo para terminar. Genera desconcierto, agotamiento de argumentos y fórmulas, tasas de interés negativas y tasas de interés estratosféricas –nadie sabe ya cómo reaccionar, nada se resuelve. Es ya como si la crisis recesiva estuviera naturalizada.

Porque en verdad no se trata de una crisis coyuntural, aunque prolongada, en la que el mismo mercado, depurándose de los más frágiles, recomponga la economía para volver a un ciclo expansivo. Se trata de un ciclo recesivo largo, al que el capitalismo internacional ingresó cuando se agotó el ciclo expansivo largo de la segunda posguerra, alrededor de las décadas de 1970/1980, en el cual sigue.

Además de los ciclos cortos, caracterizados por Marx como típicos del proceso de acumulación de capital, el economista ruso Nicolás Kondratieff agrupó esos ciclos en conjuntos, algunos con tendencia expansiva, otros con recesiva, llamándolos de ciclos largos.

El ciclo largo de la segunda posguerra, hasta alrededor de los años 1970/1980 del siglo pasado, fue un ciclo largo expansivo, la edad de oro del capitalismo, según Eric Hobsbawm. Crecían virtuosamente todos los principales sectores de la economía mundial: EU, Alemania, Japón, América Latina (Argentina, México y Brasil, principalmente), el campo socialista. Fue un ciclo largo en el cual el sector hegemónico en la economía fue el de las grandes corporaciones industriales monopolistas internacionales, del que la industria automotriz fue el modelo más característico.

Cuando ese ciclo se agotó vino el debate sobre sus causas y cómo superarlas. Triunfó el diagnóstico neoliberal, con su propuesta de desregulación y libre comercio, menos Estado y más mercado, menos derechos y más mercantilización. Como resultado se desplazó el eje del proceso de acumulación hacia el capital financiero bajo su forma especulativa. Porque el capital busca realizarse donde tiene más ganancias, en plazos más cortos y con menor tributación.

El rol hegemónico del capital financiero explica que se trate de un ciclo largo recesivo porque la especulación no genera bienes ni empleos, sino vive de la compra y venta de papeles y del endeudamiento de gobiernos, empresas y personas.

La crisis recesiva pronunciada, iniciada en 2008, es apenas la expresión de esos factores. Desde que se inició el ciclo largo recesivo, cuando las economías centrales del capitalismo crecen, es a niveles incomparablemente más bajos que los del ciclo anterior. Las economías que están fuera de ese tono son las de China, India y países posneoliberales de América Latina, que aún así han pasado a sufrir los efectos de la recesión internacional generalizada.

Es una recesión estructural, característica de este ciclo histórico y del cual no hay plazos de salida. Al contrario de los otros ciclos largos, que agrupados tendían a durar más o menos 25 años. Este ya dura bastante más que eso, pero no se avizoran elementos de su superación. Una vez establecida la desregulación y la libre circulación de capitales, no hay forma de retornar a modalidades de regulación. Es como si el conjunto del sistema fuera arrastrado por la lógica de la especulación financiera, sin formas de contenerla.

En 2008, cuando irrumpió la profunda y prolongada recesión actual, Obama afirmó que habría que salvar a los bancos o el techo caería sobre la cabeza de todos. Los bancos fueron rescatados, están más fuertes que nunca, y son los países los que han quebrado –Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia

Hay, por tanto, que convivir con ese ciclo recesivo largo, buscando, mediante mecanismos como los Brics y su banco de desarrollo, formas de resistir a las fuertes tendencias recesivas producidas y reproducidas en el centro del sistema. Al tiempo en que en Europa comienzan a surgir fuerzas que se opongan a las políticas de austeridad, forma que asume el ciclo recesivo largo en ese continente. De la alianza entre los Brics –incluyendo a los gobiernos progresistas de América Latina– y fuerzas nuevas de Europa puede surgir un horizonte político de superación del ciclo recesivo largo actual del capitalismo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/14/opinion/024a1mun

sábado, 19 de junio de 2010

Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca

Queridos lectores:

Hemos hablado de ello fragmentariamente en algunos posts y en sus subsecuentes comentarios, pero creo que es importante poner algunas piezas del puzzle juntas y mostrar de manera fehacientemente lo que a estas alturas es un hecho: esta crisis económica en la que estamos inmersos no se acabará nunca, o no por lo menos dentro del presente paradigma económico conocido como capitalismo.
La gráfica de la izquierda (elaborada con datos de la Agencia Internacional de la Energía, IEA, y del Departamento de Energía de los EE.UU., EIA, y extraída del informe mensual Oil Watch deThe Oil Drum) muestra la producción mensual de petróleo crudo durante los últimos 8 años (expresada como el promedio de millones de barriles diarios). Como ven, a pesar de algunos altibajos la cantidad de petróleo crudo extraído de las profundidades de la Tierra permanece más o menos constante desde el año 2005. Los años precedentes (no mostrados en esta gráfica) desde el shock petrolero de principios de los 80 habían visto un crecimiento imparable de la extracción, a un ritmo de casi un 2% cada año. Pero desde 2005 algo se torció. La producción de los nuevos campos que entraban en operación apenas servía para cubrir la pérdida de producción de los campos en activo. Esto es un hecho: estamos en la meseta oplateau de la extracción de petróleo crudo, y en cualquier momento comenzará el declive, ya que desde los 80 se descubre menos petróleo del que se consume y esto tarde o temprano implicará que la producción comenzará a bajar. ¿Cuándo? SegúnITPOES (think-tank de la industria británica, del que ya hemos hablado aquí) el declive comenzará hacia 2015. Se ha de destacar que el petróleo crudo no es todo el petróleo que se produce en el mundo, pero sí la mayor parte (unos 75 millones de barriles diarios -Mb/d). Hay otros 10 Mb/d que provienen de las arenasbituminosas, de los líquidos del gas natural y de los biocombustibles, pero no hay que dejarse engañar. En primer lugar, porque estamos hablando de petróleo sintetizado usando otras fuentes energéticas (típicamente gas natural), con las consecuentes pérdidas de energía durante la conversión. Como tampoco vamos sobrados de gas pero faltan aún 15 años para su cénit, estas fuentes alternativas de petróleo significan simplemente una estúpida huida hacia adelante, una manera de ocultar una cruda y dura realidad; pero es que además ya están casi al límite de su capacidad de producción y no podrán retardar por más tiempo el declive del petróleo. En segundo lugar, la capacidad calorífica de estos “petróleos” es sólo un 70% del original, así que en cierto modo estamos dando gato por libre. ¿No ha notado que su coche últimamente tira menos? Es normal, por una normativa europea los carburantes que se comercializan en la UE han de tener un mínimo de un 5% de biocombustible. De algún modo hay que dar salida a ese “petróleo” de pacotilla que sintetizamos, pero no es tan bueno como el original…


El hecho de que la producción de petróleo no crezca no significa que nos estanquemos en nuestro consumo, lo cual de por sí ya sería bastante malo. En realidad decrecemos. Fíjense en la gráfica de laderecha. La ha elaborado Stuart Staniford a partir de datos de la IEA y de la EIA, y los publicó en su blog Early Warning (buscar artículo “US economic recovery in the era of inelastic oil”). La línea azulada de arriba representa el consumo de la OCDE, la morada que sube a toda mecha desde abajo representa básicamente China y la India. Hasta la línea vertical son datos del pasado, comprobados; a partir de ahí es la proyección de Stuart Staniford a partir de la tendencia actual. La realidad es que China, la India y otros países con economías más dinámicas y mayor potencial de crecimiento están aumentando más su consumo que nosotros, porque con su crecimiento les cuesta menos pagar facturas petroleras más elevadas. Y como desde 2005 éste es un juego de suma cero, lo que ellos suben nosotros lo tenemos que bajar. En concreto, a un ritmo del 3% anual. Los últimos datos de Oil Watch confirman que los países de la OCDE (España también) han perdido más de un 15% de consumo de petróleo respecto a 2005.

O sea que básicamente estamos en una situación de disminución rápida del consumo de energía, no buscada ni pilotada, sino forzada y repentina. Según datos de la EIA, el petróleo representa el 33% de la energía primaria consumida en elmundo, aunque este porcentaje varía de unos países a otros; en España es el 48%, casi la mitad. Por tanto, con la caída en estos últimos 5 años de más del 15% de nuestro consumo de petróleo en España hemos reducido nuestro consumo de energía primaria en un 8%, aproximadamente; más de un 1.5% anual. Estimar el impacto sobre nuestra energía consumida se hace más complicado a medida que el porcentaje de petróleo que perdemos se hace más grande y que su precio aumenta, ya que para producir y mantener las otras fuentes de energía hace falta petróleo (para los compresores de los martillos neumáticos que se usan en minas remotas, para la maquinaria que mantiene las presas y los aerogeneradores, etc, etc). De hecho, el petróleo tiene impacto en todo, por su gran variedad de usos (plásticos, fibras sintéticas, reactivos químicos para fármacos, industria alimentaria, etc) y como fuente de energía fundamental en la operación de maquinaria de todo tipo (coches, camiones, grúas, aviones, excavadoras, barcos, tractores, aplanadoras, etc). La realidad es que toda la actividad económica depende del petróleo en particular y de la energía en general. Por definición, energía es la capacidad de producir trabajo. Trabajo útil que se aprovecha para transformar materiales y crear productos, trasladar mercancías y gente, producir luz, calor o frío, etc. Incluso las tecnocráticas economías basadas en los servicios han de finalmente servir a algo tangible, y los sobrecostos del petróleo y de la energía también les repercuten en igual medida que a los otros sectores de la economía. La correlación entre consumo de energía y PIB es tan bien conocida que la IEA suele publicar una gráfica del estilo de la que sigue a estas líneas en cada World Energy Outlook que publica (el de esta gráfica es del WEO 2004). En el eje de las ordenadas (vertical) se ve el consumo total de energía del mundo, expresado en millones de toneladas de equivalente de petróleo. En el eje de las abscisas (horizontal) se ve el PIB del mundo, expresado en paridad de poder de compra. Lo mejor del caso es que la fuerte conexión entre las dos variables mostrada por esta curva se mantiene incluso en las recesiones económicas.
Tenemos por tanto que:

  • Para crecer económicamente necesitamos crecer nuestro consumo de energía. A la inversa, si nuestro consumo de energía decrece nuestro PIB se contrae en igual manera.
  • Debido al estancamiento de la producción de petróleo, a un efecto de sincronización con las otras fuentes de energía conocido como La Gran Escasez, y al crecimiento de otras economías emergentes estamos condenados de manera inexorable a reducir nuestro consumo de energía y a un ritmo bastante rápido (en el caso de España, un 1.5% anual como mínimo).

¿Cuál es por tanto la conclusión? Que nuestra economía está condenada a decrecer, y a un ritmo rápido. Es importante entender esto: es un fenómeno conocido, entendido e inevitable. De hecho, es un concepto manejado en instancias gubernamentales, como hemos comentado en numerosos posts. Sin embargo, los poderes gubernamentales no pueden reconocer abiertamente este hecho por las consecuencias políticas que comporta, y por eso la tendencia es a intentar buscar soluciones que no existen en vez de replantear el problema.

La pregunta no es, por tanto, si vamos a seguir decreciendo económicamente, sino hasta cuándo. La respuesta es que decrecer económicamente, entendido como una disminución del PIB, es irrelevante. Hemos confundido el fin con los medios; el PIB es una abstracción de la riqueza colectiva de un país, que se supone que de algún modo está conectado con el bienestar de sus gentes. Lo que se busca es maximizar el bienestar, no un índice complejo y en ocasiones absurdo. Por tanto, tan pronto como abandonemos la orientación economicista y nos centremos en lo verdaderamente relevante empezaremos a ir mejor. Lo peor que podríamos hacer es centrarnos en mantener un sistema económico que cada vez será más disfuncional por falta de energía y de materias primas para impulsar un consumo desaforado que nos inmole en el altar del crecimiento económico, soñando con la recuperación económica que nunca va a llegar y que creará un empleo que no va a existir jamás. No entender esto, obstinarse en seguir este camino, sólo nos lleva a un sitio conocido: el colapso.

Salu2,

AMT