Podria el planeta sobreviure a un món sense creixement?

Avui penjo un article provinent de la Carta de la Bolsa (http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/podria_el_planeta_sobrevivir_a_un_mundo_sin_crecimiento) sobre el decreixement. El títol que m’havia sorprès a l’inici, esta matisat dins l’article. Perquè és evident que el planeta, la Terra, pot sobreviure a un món sense creixement.

Per això l’autor, més avançat l’article,  diu que “¿Podría la civilización, tal y como la conocemos, sobrevivir a un mundo sin crecimiento? La respuesta es simple: no.”. I aquesta i no un altre és la raó per la qual per ell el decreixement no és una opció vàlida. I no ho pot ser perquè l’actual civilització, al menys la dels països desenvolupats, és basa en el créixer-créixer. En el model econòmic neoliberal. En el creixement infinit.

Però recordem que en un planeta rodó, els recursos mai poden ser infinits i per tant el creixement tampoc. I tot i que l’autor de l’article al final ens parla de  que “podemos vislumbrar caminos tecnológicos que permitan que la civilización siga creciendo y que la economía mundial siga teniendo una suma positiva.”, aquesta assumpció sembla poc menys que inversemblant. Es tracta de salvar el BAU al preu que sigui, però en realitat el decreixement es produirà si o si. És a dir de forma ordenada i planificada (la millor opció), en la qual els rics hauran de decréixer més que els pobres, o be sense cap planificació (la pitjor opció). La tria d’una o altre opció depèn de tots nosaltres.

Respecte a les afirmacions que el no creixement ens portaria a l’època de Genghis Kahn i l’edat mitja, o que les persones més vulnerables són les que més perdrien……hauríem d’afegir que això es produiria de manera efectiva en cas de no “canviar” de sistema i model econòmic. Perquè decréixer de forma ordenada implica moltes coses, entre d’altres repensar tota la nostre civilització. I algunes coses a canviar serien la redistribució de recursos, la participació en la vida política, la localització de moltes de les nostres activitats, els nostres desplaçaments (inclosos els viatges de vacances…..)…etc. Sense tot aquest procés el decreixement es produirà igualment però amb profundes injustícies que provocaran patiment innecessari. Primer en els més desfavorits, però més tard afectant a tots.

Ja hem parlat en altres posts sobre el perquè l’actual cimera COP21 està abocada a un fracàs d’entrada (veure http://ustednoselocree.com/2015/11/27/paris-2015-el-unico-margen/). Però no tant sols la culpa es dels polítics. Nosaltres també tenim responsabilitats. No hi ha cap acció que no tingui conseqüències. I hem de ser coherents amb això. Volem tenir cotxes cada vegada més potents? Volem viatjar cada cop més i més? Volem poder estar en la nostre feina, en ple hivern, en mànigues de camisa? Volem canviar cada mig any de mòbil? Volem tenir molta roba i sabates? Doncs pensem que cada un d’aquests volem té un cost ambiental que hem de valorar i sobretot acceptar. Perquè el canvi climàtic ja esta entre nosaltres i anirà a més o menys en funció del que tots fem. No es tracta d’anar en parracs i viure en una cova. Es tracta d’utilitzar el  necessari sense malbaratar. No fer-ho significa que els nostres fills, nets, besnets…etc, hauràn de pagar un preu encara més elevat per les nostres accions. Val la pena pensar-hi, oi?

¿Podría el planeta sobrevivir a un mundo sin crecimiento?

Carlos Montero – Miércoles, 09 de Diciembre

Es difícil de imaginarlo ahora, pero la humanidad se ha mantenido en pie con muy poco o ningún crecimiento económico durante miles de años. En Bizancio y Egipto, el ingreso per cápita a finales del primer milenio fue menor que en los albores de la era cristiana. Gran parte de Europa no experimentó nada de crecimiento en los 500 años que precedieron a la Revolución Industrial. En la India, los ingresos reales por persona disminuyeron de manera continua desde principios del siglo 17 al siglo 19.

Los líderes mundiales se reunieron en París para discutir un acuerdo para mantener bajos y, finalmente, detener las emisiones de gases de efecto invernadero que amenaza con hacer de la Tierra un lugar cada vez más inhóspito para la humanidad. Pero hay una pregunta en el aire: ¿Podría la civilización, tal y como la conocemos, sobrevivir a un mundo sin crecimiento?

La respuesta es simple: no.

“El crecimiento económico mundial despegó hace tan sólo unos 200 años”, dice Eduardo Porter en un artículo en el New York Times. “Dos cosas lo alimentaron: la innovación y la energía de combustibles fósiles. Pero ahora los defensores del medio ambiente, científicos e incluso algunos líderes políticos han puesto una propuesta sobre la mesa: El consumo mundial debe dejar de crecer.

“Esta es una parte sutil y en gran parte no reconocida de plan ambiental/climático de algunas personas'”, dijo Michael Greenstone, que dirige el Instituto de Política Energética de la Universidad de Chicago.

A veces no es tan sutil. El ecólogo de Stanford Paul Ehrlich ha estado discutiendo durante décadas que tenemos que ralentizar el crecimiento tanto de la población como del consumo. Citando al economista Kenneth Boulding: “Todo aquel que cree que el crecimiento exponencial puede continuar para siempre en un mundo finito es un loco o un economista.”

La propuesta de que el crecimiento debe cesar aparece con frecuencia en el movimiento ecologista.

Por ejemplo, Peter Victor, de la Universidad de York en Canadá publicó un estudio titulado “Crecimiento, decrecimiento y el cambio climático: Un análisis de escenarios”, en el que comparaba las emisiones de carbono de Canadá en tres caminos económicos hasta el año 2035.

Limitar el crecimiento a cero, tuvo un impacto modesto en el carbono arrojado al aire. Sólo una situación de “decrecimiento” – en el que los ingresos de los canadienses cayera a nivel de 1976 y el promedio de horas trabajadas se redujera en un 75 por ciento – pudo reducir drásticamente las emisiones.

Y ya peticiones para que las naciones avanzadas tengan emisiones negativas – succionar más carbono de la atmósfera de lo que aportan – para que los países pobres del mundo puedan emitir más para igualarse a los países más ricos.

Un análisis de Tim Jackson, de la Universidad de Surrey, produjo un resultado ingenioso. Aceptar que los ciudadanos de las naciones en desarrollo tienen derecho a ponerse al día con los niveles de vida de los europeos a mediados de siglo, suponiendo que Europa crecerá, en promedio, un 2 por ciento al año entre ahora y entonces.

Para mantenerse dentro de los 2 grados centígrados de aumento medio de la temperatura que los científicos generalmente consideran el límite para evitar un cambio climático catastrófico, sería necesario que la economía mundial en 2050 emitiera no más de seis gramos de dióxido de carbono por cada dólar de producción económica. Para poner esto en perspectiva, en la actualidad la economía de Estados Unidos emite 60 veces esa cantidad. La economía francesa, una de las más eficientes en carbono, ya que se alimenta por la energía nuclear, emite 150 gramos por dólar de producción.

Dibujando lo que él vio como la inevitable conclusión, el profesor Jackson publicó un libro en 2009 llamado “Prosperidad sin crecimiento”.

Independientemente de los méritos éticos del caso, la proposición de no crecimiento no tiene absolutamente ninguna posibilidad de éxito. Aunque la humanidad sobrevivió sin crecimiento durante cientos de años, la civilización moderna no podría.

“Sería imposible tener un crecimiento cero dentro de un país determinado sin crear un conflicto entre grupos,” dijo el Profesor Greenstone. “Si uno fuera más lejos y abarcara una ámbito internacional, sería un meta mucho más difícil de conseguir”.

El crecimiento basado en los combustibles fósiles ha proporcionado un aumento en los niveles de vida, incluso en las regiones más pobres del mundo.

Pero eso es sólo el comienzo. El desarrollo económico fue indispensable para poner fin a la esclavitud. Fue una condición previa fundamental para que las mujeres recuperaran poder.

La opción que tenía todo el mundo para mejorar – donde la ganancia de una persona no tenía por qué suponer la pérdida de otra – fue fundamental para el desarrollo y la difusión de la política de consenso que sustenta la democracia.

El crecimiento cero nos llevaría a la época de conquista y el sometimiento de Genghis Khan y la Edad Media. Se fomentó un orden en el que el único mecanismo para salir adelante era para saquear al prójimo. El crecimiento económico abrió una alternativa mucho mejor: el comercio.

Naomi Klein propone que el cambio climático sea una oportunidad para poner fin al capitalismo. Pero en una economía mundial que no crece, las personas más vulnerables son las que más perderían.

La buena noticia es que la adopción de medidas contra el cambio climático no tiene por qué tener efectos tan negativos. No será fácil, pero podemos vislumbrar caminos tecnológicos que permitan que la civilización siga creciendo y que la economía mundial siga teniendo una suma positiva.

Más que la forma de detener el crecimiento, la pregunta principal para tratar el cambio climático es cómo desarrollar plenamente y desplegar tecnologías de energía sostenible – en pocas palabras, ayudar a los países más pobres, y a todos en general, a caminar por la senda del progreso no basado en los combustibles fósiles.”
Fuentes: Eduardo Porter, New York Times