Alerta meduses!!

Les meduses tenen tentacles formats per cèl·lules urticants , o nematocists , que fan servir per capturar preses i com a forma de defensa. Aquestes cèl·lules contenen una càpsula amb un filament tòxic ( verinós ) . Al contacte amb una presa, els filaments s’ejecten i injecten verí. Els tentacles de meduses mortes que de vegades es troben a la platja poden enverinar per diverses setmanes

El Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) trabaja para categorizar y predecir los riesgos que puede causar la llegada masiva de estos animales a las playas

Cada verano, con el aumento de la temperatura en las aguas próximas a la costa, aparecen las medusas,capaces de despejar en pocas horas una playa abarrotada de bañistas por el temor a sus picaduras. Que cada vez llegue a la costa un número más elevado de estos invertebrados se debe, sobre todo, al aumento de la actividad humana y a la contaminación de las aguas, que genera un ambiente rico en nutrientes para estos animales, así como al hecho de que el mar cada vez acumula más grados debido al cambio climático.

El daño que ocasionan no sólo radica en las picaduras y urticarias que puedan causar a las personas, sino que además pueden poner en riesgo el equilibrio de la biodiversidad de la zona y como resultado, hacer trastabillar la estabilidad de comercios e industrias que dependen para su subsistencia de la costa.

De ahí que cada vez haya más grupos de investigadores interesados en estudiar estas plagas con el objetivo de hallar una forma de paliar este fenómeno. Uno de ellos es un equipo del Institut de Ciències del Mar (ICM), que cuenta con dos proyectos a nivel internacional, Med Jelly Risk y CuboMed, con los que pretende categorizar, predecir y encontrar soluciones a los efectos negativos de la llegada masiva de medusas a las costas.

“Lo primero y más importante es acumular datos. Nos encontramos en un momento en que sabemos que una presencia masiva de medusas puede ser perjudicial, pero todavía no contamos con cifras para corroborarlo; de hecho, hace relativamente poco que hemos conseguido que estos animales sean objeto de monitorización”, explica a Big Vang Verónica Fuentes, una de las investigadoras del ICM. Una forma de conseguir estos datos son, por ejemplo, las redes de avistamiento, que cuantifican el número de estos invertebrados que se acercan a las costas.

Med Jelly Risk es el primer programa en evaluar el impacto socioeconómico de la presencia de invertebrados en zonas marítimas con una alta actividad de ocio y acuicultura. La tarea de los investigadores es recoger datos para trabajar mano a mano con las instituciones y generar normativas y mejorar la gestión. De la misma manera,  también colaboran con diversas empresas privadas, para enseñarles a implementar sus protocolos de actuación.

“Pretendemos generar una base de datos predictiva para que los ayuntamientos sepan cuándo se producirá un aumento en el número de medusas y por tanto deberán aplicar precauciones. Y, por otro lado, intentamos que tanto embarcaciones como hoteles, por ejemplo, sepan cómo deben actuar ante la llegada de estos animales”, afirma Fuentes.

Para ello, paralelamente estudian cuáles podrían ser las técnicas más efectivas para evitar el acercamiento masivo de medusas a las costas, así como los elementos paliativos a los efectos negativos que puedan causar. Los investigadores están experimentando con todos los métodos existentes, desde redes antimedusas hasta cremas para evitar picaduras. “Lo más importante es averiguar cuál es su impacto ambiental y económico”, comenta la investigadora.

El segundo proyecto en el que trabaja el ICM, CuboMed, trata un ámbito distinto; en este caso, estudian una especie considerada como ‘invasora peligrosa’, la Cubomedusa (Carybdea marsupialis). Suele habitar en zonas en las que la intensa actividad humana -el sector del ocio, las embarcaciones o la acuicultura- genera un ambiente rico en nutrientes que atrae a especies que comen en grandes cantidades. “Se alimenta de larvas de peces y podría llegar a hacer desaparecer ciertas especies, lo que afectaría a la industria pesquera”, explica Fuentes.

Hace cuatro años que este invertebrado que no es urticante fue detectado en el Delta del Ebro y, desde entonces, se están recogiendo datos para concienciar de su peligro potencial, pero “es difícil porque los efectos realmente negativos de esta especie no serán visibles hasta que sea demasiado tarde, ya que es muy complicado erradicar una ‘plaga’ en un ambiente marino”, advierte la investigadora.

Por ello considera que una de las mejores armas en esta situación es la información. No todas las especies de medusas son peligrosas para los humanos ni para el ecosistema, por lo que “hay que evitar alertas innecesarias”. De todas formas, reconoce que alrededor del 60% de las asistencias en las playas están relacionadas con urticarias de invertebrados y, por tanto, es indispensable que los socorristas sepan qué hay que hacer en caso de picadura. En este sentido, el ICM imparte cursos a los vigilantes de las playas para que puedan atender a los bañistas de forma adecuada.

Pero además, también es necesario que el ciudadano sepa qué especies puede encontrarse en la playa y si son peligrosas. Así que, aquellas personas que quieran saber cuáles son sus compañeros de baño en tiempo real pueden consultar la aplicación para MedJelly. Se nutre de los datos recogidos por las redes de avistamiento del ICM, pero también por las aportaciones de los individuos que ven medusas durante su estancia en la playa. “Una fotografía y un móvil con geolocalizador es suficiente. Siempre hay alguien del ICM-CSIC validando las informaciones enviadas y poniéndolas a disposición del ciudadano para que pueda tomar las precauciones necesarias”, afirma Fuentes.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/ciencia/20150707/54433762699/medusas-verano-playa-icm.html#ixzz3fQgb33K7

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