Ja tocava! La primera vacuna contra la malària, a punt per a l’Àfrica

1300 menors de cinc anys moren cada dia en països africans per aquesta malaltia. La malària està produïda pel paràsit Plasmodium falciparum, transmès per diverses espècies del mosquit del gènere Anopheles . Es contagia per les picades de mosquits infectats . Segons l'últim informe de l'OMS, el 2013 es van produir 198 milions de casos de malària a tot el món

La primera vacuna contra la malaria podría comenzar a usarse en octubre en África, después de que los últimos ensayos clínicos hayan demostrado que ofrece hasta un 36% de protección en niños pequeños durante al menos cuatro años, según un estudio publicado en The Lancet. La vacuna, llamada RTS,S, podría ayudar a prevenir millones de casos de contagio de esta enfermedad, que produce anualmente la muerte de 600.000 personas al año, el 90% de las cuales son menores de cinco años.

“Es una noticia estupenda, porque se ha logrado confirmar que esta vacuna es capaz de prevenir aunque sea parcialmente la malaria en niños muy pequeños, que son el colectivo más vulnerable, y además en países donde la incidencia de la enfermedad es enorme y causa episodios muy intensos”, considera John Aponte, investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que participó junto al médico Pedro Alonso del Hospital Clínic de Barcelona en la fase II del desarrollo de esta vacuna.

Este estudio, el mayor jamás realizado con niños en el continente africano, acaba de concluir la fase III y en él han participado 15459 pequeños de siete países, entre ellos Burkina Faso, Ghana y Mozambique. Los resultados finales demuestran que la vacunación con RTS,S seguida de una dosis de recuerdo 18 meses después reduce los casos de malaria clínica en niños de entre 5 y 17 meses en un 36% durante el seguimiento de cuatro años; y en recién nacidos de entre 6 y 12 semanas, en un 26%. La eficacia de la vacuna, no obstante, decae con el paso del tiempo en ambos grupos.

La dosis de recuerdo resulta crucial. Sin ella,la protección frente a la malaria es menor: en los bebés se sitúa en un 28% y en recién nacidos, en un 18%. Y este dato resulta muy importante, puesto que en lugares con alta incidencia de malaria, los niños pueden sufrir entre tres y cuatro episodios al año. Hay que destacar, asimismo, que la eficacia de esta vacuna se evaluó en contextos donde ya se aplicaban otras medidas para el control de la enfermedad, como redes antimosquito impregnadas en insecticida.

Que la eficacia de RTS,S sea menor en recién nacidos que en bebés algo más mayores es algo común a muchas vacunas. Al nacer, el sistema inmunitario es inmaduro, por lo que no está aún preparado para responder a la vacuna. De ahí que la mayoría se administren cuando el niño ya tiene algunos meses. “Lo interesante de este caso es que a pesar de que funciona menos, funciona”, considera Aponte.

Los científicos llevan más de tres décadas trabajando en el desarrollo de esta vacuna, lo que, en palabras de Aponte, “refleja la enorme complejidad de esta enfermedad”. Las vacunas de que disponemos en la actualidad están diseñadas para proteger al organismo de infecciones causadas por virus y bacterias, unos microorganismos más sencillos que los parásitos. Estos últimos se cuelan en las células humanas, donde se reproducen, y “tienen muchos más recursos para esconderse del sistema inmunitario. De ahí que hasta el momento no se haya podido desarrollar ninguna vacuna contra parásitos”.

La RTS,S se ha obtenido mediante técnicas de biología molecular, muy similares a las que han permitido la vacuna contra la Hepatitis B. Y aunque se comenzó aplicando en adultos, desde el primer momento su diseño ha estado enfocado a poder usarla en niños. El investigador John Aponte explica que “los adultos africanos que han sobrevivido en zonas de alta incidencia de malaria ya han desarrollado una especie de protección natural inmunitaria ante la enfermedad, por lo que no necesitan la vacuna. Los niños, en cambio, están indefensos”.

En ese sentido, este experto del ISGlobal ahora investiga justamente en qué consiste exactamente esa inmunidad natural. “Nuestro grupo de investigación ahora estamos centrados en estudiar esa respuesta del organismo, en evaluar, identificar los mecanismos que nos protegen contra la enfermedad. Sabemos que la malaria es un parásito que sabe esconderse en el sistema inmunitario cuando es atacado; tiene diversas estrategias para sobrevivir. De ahí quizás el motivo por el que la vacuna pierde eficacia en los niños, porque tal vez las respuestas que desarrolla su sistema inmunitario, aún poco maduro, no son las más óptimas para protegerlos a largo plazo”.

RTS,S, no obsbtante, también ha mostrado un efecto secundario adverso e inesperado y es que se produce un aumento de casos de meningitis entre aquellos niños vacunados en comparación con los que no lo están.

Ahora la Agencia Europea del Medicamento deberá evaluar la calidad, seguridad y eficacia de RTS,S, desarrollada por la farma GlaxoSmithKline gracias a fondos de la Fundación Bill y Melinda Gates. De aprobarse finalmente, la Organización Mundial de la Salud podría comenzar a recomendar su uso a partir de otoño, seguramente para trarar a los bebés de entre 5 y 17 meses. Se convertiría así en la primera vacuna contra una enfermedad humana parasitaria.

Cristina Saez

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