Del mite de l’abundància a la simplicitat voluntària


¿Decrecimiento? Al contrario de lo que se pueda pensar, detrás de esta palabra no se encuentra un grupo de ecologistas fanáticos que pretenden el regreso a una era pre-industrial. Tampoco se trata de una llamada al crecimiento negativo ni de un regreso a la vieja idea del crecimiento cero. El decrecimiento es un movimiento que desea realizar una transición a un sistema socio-económico que integre los limites físicos del planeta y garantice la redistribución de los recursos. Mientras la corta visión política y cientificista de los gobiernos confía en una solución tecnológica que resuelva esta crisis global, pretendiendo adaptar el planeta y la humanidad a la voluntad del productivismo, los objetores de crecimiento buscan reinventar nuestro modo de vida, adaptándolo a los límites de la biosfera y a las necesidades reales del ser humano. Este movimiento desea construir un proyecto colectivo que conduzca a una sociedad del decrecimiento deseado, frente a la situación actual de recesión y desigualdad propias de una sociedad del crecimiento en decadencia. El decrecimiento es anti-sistema por definición: se enfrenta al patrón de necesidades establecido por la sociedad de consumo y a la mercantilización de todos los ámbitos de la vida humana. No quiere repartir la tarta, quiere cambiar la receta. Pero ante todo, la palabra decrecimiento es una palabra obús, que busca pulverizar el reduccionismo económico dominante y terminar con el culto a un crecimiento inviable y suicida.