Quant les previsions prenen forma….o la prova del cotó

Ara fa un cert temps, Antonio Turiel, escrivia en un article (veure http://crashoil.blogspot.com.es/2014/11/el-paso-del-tiempo.html) un interessant paràgraf:

” Pero si una cosa no ha cambiado en los últimos 5 años son las estrategias de negación de que pueda existir un problema con la energía. Continuamos con los mismos disparates y tecnofantasías: seguimos hablando de la energía nuclear (convencional, de cuarta generación, de fusión…) o del inmenso futuro de las renovables, con repetidas noticias fuera de contexto y exageradas que hacen pensar al lector desinformado que una revolución energética está próxima y que todos los problemas se van a resolver pronto… y aquí estamos un lustro después, empantanados en problemas sociales y económicos crecientes y en vísperas de una nueva oleada recesiva que nadie quiere aceptar que ya está aquí. La opción nuclear ha perdido fuerza después del desastre de Fukushima y el progresivo abandono de la nuclear convencional en Europa; por otro lado, sin embargo, aún hoy oímos cantos de sirena que nos prometen llevarnos a un paraíso renovable. Es verdad que el Gobierno de España, éste y el anterior, han boicoteado esta alternativa, pero no es menos cierto que los nuevos sistemas de energía renovable tienen muchas limitaciones pocas veces reconocidas (empezando por el hecho de que no es electricidad lo que nos falta, sino ese 79% de energía final no eléctrica que es difícil de electrificar; y a pesar de eso cada vez que se habla de energía en los medios de comunicación se insiste en el sector eléctrico). La única revolución energética que realmente se ha hecho es la del fracking, y ha sido a un coste inhumano: con los EE.UU. exportando inflación a los países proveedores, explotando yacimientos de rentabilidad económica a pesar de ello más que dudosa, incurriendo encada vez más problemas económicos… ¿Y todo para qué? Para llevar a las 127 compañías productoras de gas y petróleo más grandes del mundo al borde de una bancarrota que no se hará esperar mucho, sobre todo ahora que la débil demanda fruto de la recesión en ciernes arrastra los precios del crudo hacia abajo. Hemos ganado unos años simplemente para ponernos en una situación peor cuando todo reviente, porque los Estados se verán obligados a intervenir y rescatar un montón de empresas estratégicas por su vinculación con la energía. Pero ahí siguen las estrategias de negación (la última consiste en decir que es Arabia Saudita la que está aumentando su producción para hundir los precios del petróleo y así acabar con el fracking americano, cuando en realidadArabia Saudita redujo su producción en Septiembre para contener la actual sangría de precios).”

Del paràgraf és important el que esmenta sobre les 127 companyies més grans de producció de petroli i gas……..Doncs bé, el procés ja ha començat corroborant les previsions, fetes sempre amb les dades disponibles i tenint en compte els millors escenaris. Us deixo un article d’avui aparegut a Carta de la Bolsa (veure http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/la_caida_del_petroleo_explota_en_la_cara_de_los_bancos)

La caida del petróleo explota en la cara de los bancos

Carlos Montero –  Lunes, 01 de Diciembre

Varios bancos, que incluyen a Barclays y Wells Fargo, se enfrentan a pérdidas potencialmente importantes por un préstamo de 850 millones de dólares concedido a dos empresas de petróleo y gas, en una señal que muestra cómo la dramática caída del precio del petróleo está empezando a repercutir en la economía en general. Los detalles del préstamo surgieron después de que delegados de la OPEP, el cártel de los productores de petróleo, se reunieran en Viena para abordar el creciente exceso de oferta en el suministro de petróleo.

Varios miembros de la OPEP han reclamado una reducción de la producción para sostener los precios, pero finalmente no hubo consenso y la producción se mantendrá en 30 millones de barriles diarios. Las repercusiones de la caída en el precio del crudo, que se ha desplomado casi un 40% desde junio, se están extendiendo más allá del sector de la energía, impactando sobre las divisas, los presupuestos nacionales y las acciones de la empresa petroleras.

La caída de los precios está teniendo un grave impacto en los productores de petróleo que dependen de los ingresos provenientes de las exportaciones de crudo para equilibrar sus presupuestos, señala Tracy Alloway en el Financial Times. “El rublo ruso ha perdido cerca del 30 por ciento de su valor desde mediados de junio, cuando el crudo comenzó a caer, mientras que la corona noruega se ha reducido un 14 por ciento y la semana pasada el naira nigeriano tocó un mínimo histórico.

Las empresas también se están viendo afectadas, con las acciones de BP dejándose mas de un 20 por ciento desde mediados de junio y Chevron un 15 por ciento. Las acciones de Seadrill, uno de los propietarios de las plataforma de perforación más grandes del mundo, cayeron un 30 por ciento en los dos últimos días, después de que suspendiera el pago de dividendos. La compañía ha sufrido el exceso de oferta de plataformas porque las grandes compañías cancelan proyectos por el descenso del crudo.

Las implicaciones se están extendiendo también a los bancos, con Barclays y Wells diciendo que se enfrentan a importantes pérdidas potenciales por un préstamo relacionado con la energía. A principios de este año, los dos bancos encabezaron un “préstamo puente” de 850 millones de dólares para ayudar a financiar la fusión de Sabine Oil & Gas y Forest Oil, dos compañías petroleras de Estados Unidos.

Los inversores, sin embargo, se opusieron a la compra del préstamo cuando se les ofreció por primera vez en junio y la caída del precio del petróleo, junto con unos mercados de crédito volátiles en los últimos meses, ha echado por tierra cualquier nuevo intento de vender o sindicar el préstamo, de acuerdo con varios traders. Barclays y Wells han declinado realizar comentarios.

Ya que los bancos no pueden desprenderse del préstamo, se enfrentan ahora a pérdidas en el acuerdo ya que el valor de la deuda de las dos compañías se erosiona.

Los bonos de Sabine se cotizaban por encima de su valor nominal en torno a 105,25 dólares en junio, pero desde entonces han caído a 94,25 dólares. Su rendimiento – que se mueve inversamente al precio – ha pasado de alrededor del 7,05 por ciento al 13,4 por ciento.

Los bancos rivales estiman que si Barclays y Wells intentaran sindicar el préstamo de 850 millones de dólares ahora, podría tener que colocarlos a 60 centavos de dólar.

Si los bancos no son capaces de vender el préstamo, es posible que tengan que absorberlo en sus balances en lugar de tratar de venderlo en el mercado.

Un préstamo separado organizado por UBS y Goldman Sachs para ayudar a financiar al grupo de capital privado Apollo para comprar Express Energy Services se tenía que haber vendido a principios de esta semana, pero parece haber sido pospuesto, según los participantes del mercado. Goldman no quiso hacer comentarios, mientras que UBS no respondió a una solicitud de comentarios.

Marty Fridson, presidente de inversiones de LLF Advisors, dice que de los 180 bonos en apuros que componen el índice de Alta Rentabilidad de Bank of America Merrill Lynch, 52, o casi el 29 por ciento, fueron emitidos por las empresas de energía.

Los detalles de estos préstamos llegan en medio de preocupaciones sobre el impacto que la caída del precio del petróleo podría tener en los mercados de crédito y después de que los reguladores hayan desalentado a los bancos a que otorgaran préstamos de mayor riesgo.

Las compañías de energía han llegado a representar una porción mucho mayor del universo del crédito pendiente en los últimos años, ya que las compañías de petróleo y gas han disfrutado de unas bajas tasas de interés y unos mercados de crédito deseosos de ayudar a financiar su expansión.

El sector de la energía representa el 4,6 por ciento de los préstamos apalancados pendientes, por encima del 3,1 por ciento de hace una década, según S&P Capital IQ. Los bonos de energía representan el 15,7 por ciento del mercado de bonos basura (que totaliza 1,3 billones de dólares), según datos de Barclays – en comparación con el 4,3 por ciento de hace una década.”