Muchos de nosotros no pensamos en las miles de personas que hay en la calle en el mundo. No solo eso, también hay millones de personas en países del Tercer Mundo que viven incluso con menos de 1 euro al día. En cambio nosotros no sabemos apreciar la fortuna que tenemos. Siempre nos estamos quejando y pidiendo más y más. Estamos a dos meses de Navidad y por la televisión ya se empiezan a ver anuncios en los que se anuncian juguetes, colonias… Y pensar que mientras nosotros estemos celebrando la Navidad con una buena cena. Habrá gente en la calle, pasando frío entre cartones y con suerte con una barra de pan y un “tetra brik” de vino. ¿El verdadero espíritu navideño no se basaba en la generosid
ad? Sí, tal vez con nuestra familia y nuestros seres queridos lo seamos, pero ¿por qué no serlo con la gente no tan afortunada?
No solo eso, sino que a veces cuando vemos a un vagabundo rebuscando en un contenedor de basura, le señalamos. No sólo no les ayudamos sino que les quitamos la poca dignidad que les queda. Y los grandes gobernantes del mundo gastan el dinero de sus países en aviones militares, bombas nucleares… Mientras, intentan nombrar lo mínimo posible a las persona que viven bajo los puentes, si a eso se le puede llamar vivir.
Pero no solo eso, nosotros mismos, por diversión, hemos hecho posible el fichaje de Cristiano Ronaldo 94 millones de euros. Tal vez con todo este dinero se podría alimentar a toda una aldea africana durante cientos de años.
La sociedad actual está basada en el egoísmo.
Como dijo Miguel de Cervantes “El pobre honrado, si es que puede ser honrado el pobre…”
Yamel Lanjari, 3º ESO B
e expectante, pero para mí, (y estoy segura de que para el también,) fue una de las mejores tardes que habíamos pasado nunca juntos. Hablamos de cosas de las que nunca habíamos hablado, por la sencilla razón de que nunca habíamos pasado una tarde entera juntos, solos y tranquilos. 
Abril es una isla, una puerta, una ventana abierta al verano que se ve en el horizonte. Con las vacaciones de Semana Santa a la espalda hemos dado el cierre al invierno, y las lluvias constantes a lo largo de estos últimos días parecen que quieran borrar de nuestra memoria los fríos, las fiebres, las ventoleras, las nieblas que siempre nos acompañan desde que alguien a finales de octubre aparece un día algo más abrigado de lo que es natural, y ya luego todos empiezan a cambiar las cazadoras por los anoracs, las bufandas, los guantes e incluso a veces algún gorrito gracioso, de los que se han puesto de moda recientemente.
