Básicamente, el Ikigai surge de la combinación de cuatro factores: aquello que amas, lo que el mundo necesita, tu pasión y aquello por lo que te pagan. Si logras encontrar el justo equilibrio entre esos cuatro aspectos de tu vida y de tu ser, estás ante tu Ikigai.
Se trata, según los especialistas, de aquello que nos motiva a levantarnos cada mañana. Y lo que este concepto propone es que, aquellos que encuentran y mantienen su Ikigai, viven más y mejor.
Es lógico después de todo. Si has encontrado tu razón de existir, es probable que te cuides más, que quieras salir de la cama cada mañana, que siempre tengas ganas de seguir, incluso en los momentos en los que algo no anda bien.
Dentro de ti hay una pasión, un talento único que da sentido a tus días y te empuja a dar lo mejor de ti mismo hasta el final.
Nunca te olvides que todos tenemos un Ikigai, y tú tienes el tuyo. Encuéntralo y, sobre todo, no lo dejes ir una vez que lo hayas encontrados. Será el motivo más válido por el que te levantarás cada mañana.
Y tú…. ¿Has encontrado tu Ikigai?