Recuerdos
Recuerdos (Campos de Castilla)
Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales
cargados de perfume, y el campo enverdecido,
abiertos los jazmines, maduros los trigales,
azules las montañas y el olivar florido;
Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles;
y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,
y los enjambres de oro, para libar sus mieles
dispersos en los campos, huir de sus colmenas;
yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,
barriendo el cierzo helado tu campo emperdernido;
y en sierras agrias sueño –¡Urbión, sobre pinares!
¡Moncayo blanco, al cielo aragonés, erguido!–
Y pienso: Primavera, como un escalofrío
irá a cruzar el alto solar del romancero,
ya verdearán de chopos las márgenes del río.
¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?
Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,
y la roqueda parda más de un zarzal en flor;
ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,
hacia los altos prados conducirá el pastor.
¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas
que vais al joven Duero, rebaños de merinos,
con rumbo hacia las altas praderas numantinas,
por las cañadas hondas y al sol de los caminos
hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,
montañas, serrijones, lomazos, parameras,
en donde reina el águila, por donde busca el
su infecto expoliario; menudas sementeras
cual sayos cenicientos, casetas y majadas
entre desnuda roca, arroyos y hontanares
donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,
dispersos huertecillos, humildes abejares!…
¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano
cercado de colinas y crestas militares,
alcores y roquedas del yermo castellano,
fantasmas de robledos y sombras de encinares!
En la desesperanza y en la melancolía
De tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.
Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
los floridos valles, mi corazón te lleva.
COMENTARIO
IDEA PRINCIPAL
Es un canto de añoranza hacia su tierra de Soria, de Castilla, donde vivió feliz en compañía de su esposa Leonor. Él se encuentra lejos de allí, y supone lo que estará pasando con los árboles, con sus montañas, con sus praderas, es decir, con su paisaje. Hace estas suposiciones debido a que está comenzando la primavera, y el clima debe de estar modificando el paisaje en Soria, cambios que el había visto muchas veces.
IDEAS SECUNDARIAS
Algo que parece extraño es que Machado añore su tierra de Soria, cuando comienza el poema alabando el paisaje de Jaén, ensalzándolo (“los frescos naranjales cargados de perfume, y el campo enverdecido, abiertos los jazmines, maduros los trigales, azules las montañas y el olivar florido; Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles; y al sol de abril los huertos colmados de azucenas, y los enjambres de oro, para libar sus mieles dispersos en los campos, huir de sus colmenas”); y después habla de la tierra de Soria, terminando con el siguiente texto, que no precisamente hace referencia a un bello paisaje: “alto llano cercado de colinas y crestas militares, alcores y roquedas del yermo castellano, fantasmas de robledos y sombras de encinares”.
Como Machado no está presente viendo los cambios de la primavera en Soria, utiliza expresiones en futuro, que dan entonación de suposición: “ya verdearán de chopos las márgenes del río” o “Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas, y la roqueda parda más de un zarzal en flor; ya los rebaños blancos, por entre grises peñas, hacia los altos prados conducirá el pastor”.
MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS
La rima de este poema está muy clara: consonante con el esquema ABAB. Lo que no está claro es el tipo de estrofa en que está escrito, ya que está formado por versos de catorce sílabas, alejandrinos.
Destacan algunos apóstrofes como “¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas que vais al joven Duero!” o “¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano cercado de colinas y crestas militares, alcores y roquedas del yermo castellano, fantasmas de robledos y sombras de encinares!”.

