Otro viaje

Otro viaje (Campos de Castilla)

Ya en los campos de Jaén,

amanece. Corre el tren

por sus brillantes rieles,

devorando matorrales,

alcaceles,

terraplenes, pedregales,

olivares, caseríos,

praderas y cardizales,

montes y valles sombríos.

Tras la turbia ventanilla,

pasa la devanadera

del campo de primavera.

La luz en el techo brilla

de mi vagón de tercera.

Entre nubarrones blancos,

oro y grana;

la niebla de la mañana

huyendo por los barrancos.

¡Este insomne sueño mío!

¡Este frío

de un amanecer en vela!…

Resonante,.

jadeante,

marcha el tren. El campo vuela.

Enfrente de mí, un señor

sobre su manta dormido;

un fraile y un cazador

–el perro a sus pies tendido–.

Yo contemplo mi equipaje,

mi viejo saco de cuero;

y recuerdo otro viaje

hacia las tierras del Duero.

Otro viaje de ayer

por la tierra castellana

–¡pinos del amanecer

entre Almazán y Quintana!–

¡Y alegría

de un viajar en compañía!

¡Y la unión

que ha roto la muerte un día!

¡Mano fría

que aprietas mi corazón!

Tren, camina, silba, humea,

acarrea

tu ejército de vagones,

ajetrea

maletas y corazones.

Soledad,

sequedad.

Tan pobre me estoy quedando

que ya ni siquiera estoy

conmigo, ni sé si voy

conmigo a solas viajando.
COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

Es una reflexión de Machado acerca del paso del tiempo, de la vida, que llega, como siempre, a la muerte. Esto se ve en que, haciendo un viaje solo, recuerda otro viaje, más feliz, en el que le acompaña su mujer todavía viva (“y recuerdo otro viaje hacia las tierras del Duero (…). ¡Y alegría de un viajar en compañía! ¡Y la unión que ha roto la muerte un día!”)

IDEAS SECUNDARIAS

Hay un proceso en la forma de contar las cosas consistente en empezar hablando de lo más externo a ti, el paisaje, para terminar en lo más íntimo. Tras el paisaje que ve, describe el vagón del tren, después su equipaje, después se introduce en su mente, en sus sentimientos y en sus recuerdos, evocando un viaje pasado, y termina saliéndose de sí mismo dudando incluso si es él quien está viajando en tren (“Ya en los campos de Jaén, amanece. Corre el tren (…). La luz en el techo brilla de mi vagón de tercera (…). Yo contemplo mi equipaje, mi viejo saco de cuero y recuerdo otro viaje (…) ya ni siquiera estoy conmigo, ni sé si voy conmigo a solas viajando”).

Machado vuelve a recordar la muerte de su amada Leonor, al recordar un viaje con ella, y dándose cuenta de su soledad en el viaje posterior (“¡Y alegría de un viajar en compañía! ¡Y la unión que ha roto la muerte un día ”).

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

Machado intercala aquí, a su antojo, versos octosílabos y tetrasílabos, así como rimas consonantes sin un esquema determinado, a lo largo de todo el poema.

El uso del tren simboliza también el paso del tiempo y de la vida.

Hay algunas figuras literarias, como este asíndeton, que da mayor rapidez al lenguaje (“Tren, camina, silba, humea, acarrea tu ejército de vagones, ajetrea maletas y corazones”).