Orillas del Duero
Orillas del Duero (Campos de Castilla)
¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en páramo infinito
¡Campillo amarillento,
como tosco sayal de campesina,
pradera de velludo polvoriento
donde pace la escuálida merina!
¡Aquellos diminutos pegujales
de tierra dura y fría,
donde apuntan centenos y trigales
que el pan, moreno nos darán un día!
Y otra vez roca y roca, pedregales
desnudos y pelados serrijones,
la tierra de las águilas caudales,
ma1ezas y jarales,
hierbas monteses, zarzas y cambrones.
¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades!
¡Castilla varonil, adusta tierra,
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte!
Era una tarde, cuando el campo huía
del sol, y en el asombro del planeta,
como un globo morado aparecía
la hermosa luna, amada del poeta.
En el cárdeno cielo violeta
alguna clara estrella fulguraba.
El aire ensombrecido
oreaba mis sienes, y acercaba
el murmullo del agua hasta mi oído.
Entre cerros de plomo y de ceniza
manchados de roídos encinares,
y entre calvas roquedas de caliza,
iba a embestir los ocho tajamares
del puente el padre río,
que surca de Castilla el yermo frío.
¡Oh Duero, tu agua corre
y correrá mientras las nieves blancas
de enero el sol de mayo
haga fluir por hoces y barrancas,
mientras tengan las sierras su turbante
de nieve y de tormenta,
y brille el olifante
del sol, tras de la nube cenicienta!…
¿Y el viejo romancero
fue el sueño de un juglar junto a tu orilla?
¿Acaso como tú y por siempre, Duero,
irá corriendo hacia la mar Castilla?
COMENTARIO
IDEA PRINCIPAL
En este poema, Machado tiene su típica visión de Castilla y sus campos: tristes, melancólicos, con muchas rocas, piedras y arbustos, con ciudades pobres, pero con un pasado guerrero.
Machado relaciona los elementos de los campos de Castilla que, según dice él, son pobres, tristes y melancólicos, con su estado de ánimo (alma), ya que el (“mía”) se refiere tanto a la tierra como a lo que él siente dentro de su alma (“¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!”).
IDEAS SECUNDARIAS
Podemos entender que Castilla ha sido una tierra que ha menospreciado la suerte, y que esto le ha conllevado muchas guerras y el dolor que ellas conllevan: (“Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte”).
La emoción del poeta se percibe en que sólo en la 5ª estrofa hay tres elocuciones exclamativas (apóstrofes).
El autor expresa un amor agridulce a través del siguiente verso (“¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!”), en el que los adjetivos como “ingrata” y “fuerte” modifican a la “tierra”, a la cual, además, añade el posesivo “mía”.
MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS
Este poema es una silva, ya que se encadenan versos heptasílabos y endecasílabos según queire el autor. La rima es consonante y no sigue el mismo esquema a lo largo de todo el poema, ya que combina abab, ababb, -a-abcbc…
La ausencia de verbos y la abundancia de sustantivos y adjetivos hacen que la descripción de todo esto sea más expresiva.
Encontramos elocuciones exclamativas en los versos en que el poeta se dirige al paisaje; son apóstrofes.
Hay algunas metáforas como la de la hierba rala, corta: “Velludo polvoriento”
Con la repetición de la palabra “Castilla”(anáfora), Machado nos da distintas visiones de esa tierra y da mayor enfásis a lo que cuenta.
Puede tomarse el fluir del río como un símbolo del fluir del tiempo, tal como vimos en otros casos, pero hay que ver que, al final, ya no es el Duero, sino la misma Castilla la que corre “hacia la mar” (“¿Acaso como tú y por siempre, Duero, irá corriendo hacia la mar Castilla?”).
