¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja!
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Oh, dime, noche amiga, amada vieja
Poema comentado por Sara Sojo
¡Oh, dime, noche amiga, amada vieja,
que me traes el retablo de mis sueños
siempre desierto y desolado, y solo
con mi fantasma dentro,
mi pobre sombra triste
sobre la estepa y bajo el sol de fuego,
o soñando amarguras
en las voces de todos los misterios,
dime, si sabes, vieja amada, dime
si son mías las lágrimas que vierto.
Me respondió la noche:
—Jamás me revelaste tu secreto.
Yo nunca supe, amado,
sí eras tú ese fantasma de tu sueño,
ni averigüé si era su voz la tuya
o era la voz de un histrión grotesco.
Dije a la noche: —Amada mentirosa,
tú sabes mi secreto;
tú has visto la honda gruta
donde fabrica su cristal mi sueño,
y sabes que mis lágrimas son mías,
y sabes mi dolor, mi dolor viejo.
—¡Oh! Yo no sé—dijo la noche—, amado,
yo no sé tu secreto,
aunque he visto vagar ese que dices
desolado fantasma por tu sueño.
Yo me asomo a las almas cuando lloran
y escucho su hondo rezo,
humilde y solitario,
ese que llamas el salmo verdadero;
pero en las hondas bóvedas del alma
no sé si el llanto es una voz o un eco.
Para escuchar tu queja de tus labios
yo te busqué en tu sueño,
y allí te vi vagando en un borroso
laberinto de espejos.
Comentario:
(Introducción) El poema a analizar fue escrito por Antonio Machado nacido en Sevilla el año 1875 y fallecido el Colliure en 1939. Tras regresar a España después de haber vivido un tiempo en París publicó “Soledades” (1902). Cuatro años más tarde publicó una versión ampliada de esta obra a la que bautizó con el nombre de Soledades, Galerías y Otros poemas. Este mismo año, se instaló en la ciudad de Soria para enseñar francés, dónde conoció a la que sería su esposa Leonor, con la que contrajo matrimonio teniendo ella 15 años y él, 34. Fue miembro de la Generación del 98, un grupo de escritores, ensayistas y poetas españoles que se vieron profundamente afectados por la crisis moral, política y social acarreada en España por el desastre de la pérdida de Puerto Rico, Cuba y las Filipinas en 1898. Se inspiraron en la corriente de crítica del canovismo denominada regeneracionismo y ofrecieron una visión artística en conjunto. Podría considerarse que Machado perteneció al movimiento literario denominado Modernismo ya que mantuvo características propias de esta corriente como los símbolos personales tales como el viajero, el camino, la fuente, la luz, la tarde, las abejas, las moscas, las galerías, el agua que fluye, la noria, etc. Sin embargo, cabe decir que discrepaba en algunos conceptos con este corriente. No le importaba la forma, por ejemplo, ni la musicalidad, ni la buena rima, sino aportar algo íntimo y personal. Esta era la principal característica de su poesía. El poema que estamos analizando pertenece al primer Machado, un poeta modernista preocupado por la adjetivación al estilo de Rubén Darío buscando un camino propio y personal, en la vía de las cosas esenciales y el color. El poema se inscribe dentro de “Soledades” publicado a principios de siglo como tantos poemas modernistas.
(Tema) El poema “Oh, dime, noche amiga, amada vieja” tiene como tema principal la incertidumbre de no saber si él es su propio fantasma que sueña con él mismo, esta anécdota suscita el tema de la soledad y el diálogo con la noche. El poeta se siente triste y melancólico, hecho que se ve reflejado durante toda la composición lírica. Sus versos trasuntan siempre un ánimo melancólico, callado, de hombre taciturno, que parece vivir, solamente, inmerso en la belleza de su universo lírico. El motivo de esta tristeza podría ser la nostalgia, sentimiento muy común en la poesía de Antonio Machado, que podría justificarse teniendo en cuenta el verso sexto, en que habla de la estepa. Recordemos que Machado había nacido en Sevilla y, más tarde, fue a vivir a París. Además, el poeta duda si las lágrimas que vierte, el motivo de la tristeza, es algo exclusivamente suyo. Machado nombra un fantasma mientras cuenta su sueño que no sabe ciertamente quien es, aunque sospecha que el fantasma en un juego de espejos es él mismo. Bajo esta incertidumbre le pregunta a la noche, quien intenta escabullirse y no responder. En los versos siguientes se encuentran las repuestas a las preguntas del poeta. La noche le confesa que ella también ha visto al fantasma de su sueño y, además, que le ha visto a él “vagando en un borroso laberinto de espejos”. A través de estos versos podemos concretar que es el poeta el fantasma que se encuentra en sus propios sueños sin saber realmente quien es, motivo por el cual vaga en el laberinto de espejos borrosos, que le impiden verse a sí mismo.
(Estructura externa)Externamente, podemos decir que la composición literaria está escrita en silva arromanzada, compuesta por versos imparisílabos de arte mayor y menor, incluidos alejandrinos de 7 + 7, con rima asonante en los pares, estrofa inventada por el propio autor. (Estructrura interna)En cambio, la estructura interna, dividida en el esquema clásico tripartido de planteamiento, nudo y desenlace. El planteamiento está situado desde el primer verso hasta el décimo; el nudo, del verso once al veintidós; y el desenlace del verso veintitrés al veintiséis.
(Recursos literarios) El principal recurso literario que encontramos es la personificación, el poeta conversa con la noche, de manera que se atribuyen unas características y unas posibilidades humanas a un concepto. Encontramos, también, epítetos de contradicción tales como “amada vieja”, ya que “vieja” y “amada” no son términos que acostumbran a ir unidos. Este mismo ejemplo se puede introducir en el ámbito de las aliteraciones, pues lo encontramos repetido en numerosas ocasiones. En esta composición, al igual que en muchas otras de Machado, apreciamos una característica propia del modernismo: la abundante adjetivación. Así pues, encontramos adjetivos tales como “vieja”, “desierto”, “desolado”, “pobre”, “triste”, etc. Siempre con un tono triste y melancólico. La sinestesia que encontramos en el verso:“o soñando amarguras” constituye, también, un recurso literario ya que se produce un cruce entre dos elementos que proceden de un distinto sentido. (Concluisón)Para concluir, cabe decir que Antonio Machado busca plasmar en este poema un sentimiento de soledad y tristeza que le lleva hacia el mar de la duda. Para ello utiliza una poesía modernista con una gran cantidad de adjetivos y recursos literarios con los que consigue cumplir su objetivo de transmitir algo íntimo y personal.
Nota: 9
