Las moscas 2
Las moscas (Humorismos, fantasías, apuntes)
Vosotras, las familiares,
Inevitables golosas,
Vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
–que todo es colar–, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales…
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre… Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.
COMENTARIO
IDEA PRINCIPAL
Es una evocación a fijar la vista sobre las cosas cotidianas, que normalmente pasan desapercibidas, y no se valoran. Todo esto está ejemplificado por las moscas, ya que éstas están presentes en todos los momentos de nuestra vida, en todo lo que hacemos, y, sin embargo, nunca las damos ninguna importancia.
IDEAS SECUNDARIAS
El poema empieza hablando el autor a las moscas, llamándolas “familiares”, “vulgares”, lo que deja claro lo cotidiano del ejemplo. Les dice que le evocan todas las cosas, pues en todo lo que él ha vivido, han estado presentes, lo que les da cierta importancia.
A continuación se hace un recuento de las edades del autor, del paso de su vida, por lo que se hace una reflexión, como en otros poemas, sobre el paso del tiempo, de la vida: “Moscas de todas las horas, de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada; de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada, de siempre…”
Se critica que esas cosas insignificantes, que no destacan en nada (“Inevitables golosas, que ni labráis como abejas, ni brilláis cual mariposas”) no tengan a nadie que las inmortalice en el arte (“no tendréis digno cantor”).
MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS
La estrofa utilizada en este poema es la cuarteta, formada por cuatro versos octosílabos, con rima asonante según el es quema abab; esto se da exceptuando la última estrofa, que tiene el esquema abaaba.
Hay una anáfora en la que se repite la palabra sobre, en los versos siguientes: “sobre el juguete encantado, sobre el librote cerrado, sobre la carta de amor, sobre los párpados yertos de los muertos”.
