Jardín

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COMENTARIO DE TEXTO: JARDÍN, (ANTONIO MACHADO).Por Judit Jiménez Morales 

Lejos de tu jardín quema la tarde
inciensos de oro en purpurinas llamas,
tras el bosque de cobre y de ceniza.
En tu jardín hay dalias.
¡Mal haya tu jardín! … Hoy me parece
la obra de un peluquero,
con esa pobre palmerilla enana,
y ese cuadro de mirtos recortados…,
y el naranjito en su tonel… El agua
de la fuente de piedra
no cesa de reír sobre la concha blanca. 

Nos encontramos frente a un poema de Antonio Machado, titulado “Jardín”. Este poema pertenece al segundo libro del autor, publicado en 1907 y titulado “Soledades, galerías y Otros poemas”; en éste predomina el tono melancólico y los símbolos con los que el poeta expresa su soledad y sus ensueños, algunos de los poemas de este libro desarrollan los temas del recuerdo y la íntima emoción ante el fluir del tiempo, que son los característicos de Machado. Por lo tanto podemos decir que Machado se deja llevar por el intimismo en esa época. Así pues una vez situado el poema en su respectivo libro , una corriente literaria y un contexto cultural procedemos a explicar brevemente la vida del autor para así poder interpretar y situar de una forma más adecuada este fragmento. Antonio Machado nació el 26 de julio de 1875 en Sevilla. Fue el segundo de cinco hermanos de una familia liberal. En 1883, su abuelo (médico y profesor de Ciencias Naturales) es nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid y toda la familia se traslada con él a dicha ciudad. Antonio Machado completa entonces su formación en la célebre Institución Libre de Enseñanza. Sus estudios están afectados por los problemas económicos de su familia y el  centro de estudios marcó su camino intelectual. En 1899, Antonio Machado viaja a París y trabaja de traductor en la editorial Garnier, cuando regresa a España trabaja de actor, al mismo tiempo que se saca el bachiller. En 1902 vuelve a París y conoce a Rubén Darío. De vuelta a Madrid entabla amistad con Juan Ramón Jiménez y publica Soledades (1903) su primer libro. En 1907 publica Soledades, galerías y Otros poemas, su segundo libro, y gana las oposiciones al puesto de catedrático de francés. Elige por esa época la vacante del instituto de Soria, donde conoce a Leonor Izquierdo, mucho más joven que él (que tenía 34) de 15 años. En 1911 viajará a París al conseguir una beca para ampliar sus estudios justo cuando Leonor cae enferma de tuberculosis y muere en 1912, lo que sume a Machado en una gran depresión motivo por el cual solicita su traslado a Baeza (Jaén), donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza y al estudio. Ese mismo año publica Campos de Castilla, su tercer libro, obra en la que el autor va evolucionado acercándose a los autores de la Generación del 98, también en ese año conoce a Federico García Lorca y en 1919 se traslada a Segovia. En 1932 se traslada a Madrid para trabajar como profesor. Una vez más se traslada a Valencia, en este caso por el estallido de la Guerra Civil. En 1937 publica su última obra, La guerra. En 1939 se exilia en Collioure (Francia), donde muere y su madre tres días después. El tema de este poema es el recuerdo de Machado sobre un patio y por el contexto de la obra, es decir, su publicación en 1907 descartamos que Machado este hablando de un amor o algo similar y suponemos que habla del recuerdo de su propia infancia, como ya ha hecho en otros poemas. El protagonista de este poema quizás pasea por un paisaje natural con el cual parece identificarse, ya que se siente como “quemado”, dolorido; pero parece detener-se o recordar y  en ese momento entra en un jardín, el jardín de alguien, pero un jardín ya conocido, el cual describe dejando entender que ha sufrido algunos cambios ya que antes no era así. Algunos de los motivos por los que justificaríamos que el tema de este poema pudiese ser el recuerdo son la certeza de que Machado plasma el recuerdo personal de su propia infancia en varias ocasiones, la cual debió ser muy importante en el autor puesto que fue sin duda el crisol que alimentó la imagen poética; el echo de que el amor se pueda interpretar como tema del poema es existente pero Antonio no tenia por esa época ningún amor, por lo que parece menos probable. Podemos incluso arriesgar y identificar el espacio del cual habla Antonio Machado en su poema, aunque no haya ningún elemento demasiado relevante para justificarlo, este espacio al que nos referimos puede ser el jardín del palacio donde nació (jardín mencionado en varias ocasiones por el autor en sus poema). Sea cual sea el espacio, lo que queda claro es que toda infancia recordada es una mezcla de trascendencia e inconsciencia, de felicidad y angustia y esto queda reflejado en el simbolismo de la obra machadiana. Ahora, nos centramos en la estructura interna del poema que nos ocupa. Primeramente observamos que los once versos que forman el poema tienen una rima irregular, aunque con tendencia al verso de 11 sílabas (11, 12, 12, 8, 11, 9, 11, 11, 13, 7, 12) y que la rima entre estos es asonante (solo riman las vocales). Además, si analizamos la estructura del texto, lo podríamos dividir en dos partes: una primera ocupada por los tres primeros versos y una segunda formada por el resto. En la primera parte vemos como el autor se encierra en su propio mundo de símbolos, la tarde es el ámbito predilecto de la evocación de Machado.  En esa tarde Antonio parece como melancólico y explica lo que pasa lejos de un jardín, que es que en el bosque los inciensos circulan con su típico color amarillento. En la segunda parte, Machado nos habla de un jardín, un jardín quizás abandonado ya que de forma irónica lo compara con diversos elementos. El jardín abandonado es el recinto predilecto de las revelaciones de Machado. Seguidamente proseguimos comentando el poema pero esta vez observando los recursos literarios también. En el primer verso encontramos una personificación, la tarde no quema, y con esto realmente se refiere al incienso amarillento que desprenden los árboles que ya hemos comentado anteriormente, y a como este deja todo, de color cobre. Y es que es importante destacar que Antonio Machado buscaba cada objeto y cada matiz para movilizar en la sensibilidad de los lectores un recuerdo paralelo; por este motivo cuida tanto los adjetivos cromáticos (oro, purpurina, cobre, ceniza) en el marco de una poética simbolista en la que se da la sinestesia (asociación de elementos que provienen de diferentes estímulos sensoriales) con la cual se recurre también en este tema a la pintura (cuadro de mirtos recortados). También encontramos ironía “la obra de un peluquero”, compara el trabajo de un jardinero (que sería el adecuado para un jardín) con el de un peluquero, ya que el jardín no parece estar en buenas condiciones y esto le produce rabia sin ninguna duda (¡Malhaya tu jardín!…). Después de esta ironía aparece la enumeración de los objetos que hay en el patio. Uno de estos objetos es la fuente, curioso símbolo de nuevo; el curso del agua recuerda el paso inexorable del tiempo. Y en este último verso encontramos de nuevo una personificación ya que el agua no ríe. Con este último verso se muestra también la ironía del autor, ya que podemos interpretar que incluso el agua se ríe del jardín. En definitiva, el poema habla de cómo el tiempo a afectado a un jardín, un jardín que en mente y recuerdo de Machado era muy diferente. No esta de más destacar el uso de los pronombres y demostrativos que da Machado a sus poemas, el uso de estos sirve para dejar de una forma muy clara su presencia en lo explicado; en el caso que nos ocupa, en el cuarto verso hemos encontrado el pronombre personal “me”.Para concluir este poema, diremos que se trata de un poema de tipo simbolista y de temática intimista, en el cual la recurrencia a imágenes ayuda a intensificar el sentimiento del poeta y a plasmar los recuerdos que podrían conmoverle. Cabe destacar también que este poema es un fruto más de su obra poética, muy cercana a la biografía y a la voz personal.

Nota: 9

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COMENTARIO DE TEXTO realizado por Judit Jiménez Morales 1º bachillerato C ANTONIO MACHADO – CAMPOS DE CASTILLAA UN OLMO SECO 

 

Antonio Machado nació en Sevilla en 1875, pasó su juventud en Madrid, y estudió en
la Institución Libre de Enseñanza. Después de una estancia se va a Soria para trabajar como profesor de francés en un Instituto. Allí conoce a Leonor, se casa con ella y mantienen una relación de identificación entre el paisaje de Soria (olmos, río, bosque, camino…) con su mundo interior, sus emociones y sensaciones. El poema que estamos comentando pertenece al libro de “Campos de Castilla”, su segundo libro, publicado el año 1912. Su primer libro titulado “Soledades”  se publicó en el año 1903 y estaba dentro de la corriente literaria llamada Modernismo. Así Antonio Machado es conocido como un poeta modernista bajo la influencia de Rubén Darío y los poetas modernistas franceses. Pero en “Campos de Castilla” se observa una evolución hacia una poesía mucho más personal, despojada de adjetivos innecesarios en donde lo que cuenta es construir un poema basado en una anécdota o emoción personal. En el caso que nos ocupa “A un olmo seco” establece una semejanza, un parecido entre su estado emocional interior y un elemento de naturaleza, un árbol. 

 

El tema de este poema que estamos analizando trata de la descripción detallada y sensible de un viejo olmo, el cual esta experimentando cambios positivos, esta recobrando vida gracias a la llegada de la primavera. Este tema surge del amor que tiene el autor hacia la tierra de Castilla,  tierra donde abunda el olmo el cual se halla en la ribera del río Duero. El autor recrea la situación (presente) del árbol en su poema, trata de transmitir la pena y la lástima de un árbol viejo que se ve en estas condiciones por culpa de la naturaleza y del propio hombre, también refleja lo que (en un futuro) puede sufrir y en que puede convertirse el olmo; aunque es importante destacar la esperanza que plasma el autor por la presencia de los nuevos brotes que llenan de vida algo que está ya casi muerto. En cuanto a la estructura del poema podemos dividir o distinguir tres partes: la primera es la comprendida hasta el verso decimocuarto, donde se plantea una descripción general del estado del árbol (situación y entorno), se explica la aparición de las hojas nuevas y se utiliza como recurso literario la comparación (se compara el olmo con un álamo “No será, cual los álamos cantores”); la segunda parte va hasta el vigésimo quinto verso, donde el poeta expresa el contraste entre la nueva vida y la muerte que esta sufriendo el olmo, se hace un contraste entre la penumbra que invade al lector y la claridad que aportan las nuevas hojas; por último la tercera parte esta compuesta por los tres últimos versos, donde se cambia de tema y se habla de un deseo una esperanza. Ahora nos centramos en la estructura interna de este poema que nos ocupa, está formado por treinta versos entre ellos endecasílabos y heptasílabos, es decir, de arte mayor y menor, aunque no parecen tener ningún orden o rima establecida. La rima es consonante, menos en el verso vigésimo cuarto, que no existe la rima. Encontramos diversos recursos literarios en el poema: entre ellos la aliteración “hendido por el rayo y en su mitad podrido” con la cual se produce una sensación de patetismo y desolación; un hipérbaton para cambiar el orden normal de la frase “con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido; la metáfora “Ejército de hormigas en hilera trepando por él,…”; entre más recursos… estos ayudan al autor a forzar sensaciones al  lector como puede ser la de penumbra. 

 

Concluimos este comentario, diciendo que, bajo la descripción del olmo queda oculto un segundo sentido para el poema. Este sentido es la comparación con la vida de las personas (en este caso la situación de Machado tras la muerte de su mujer), ya que el árbol comparte con los humanos la juventud, la madurez y el posterior deterioro con el paso de los años. Cabe destacar también que la idea del resurgimiento de la vida nos aporta esa sensación de esperanza y que ocupa un lugar importante en el texto.

Nota: 9

 

COMENTARIO DE TEXTO de Judit Jiménez  ANTONIO MACHADO – SOLEDADES “Yo voy soñando caminos”Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
- la tarde cayendo está-.
“En el corazón tenía
“la espina de una pasión;
“logré arrancármela un día:
“ya no siento el corazón”.Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.  La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

  Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
“quién te pudiera sentir
“en el corazón clavada”.

Este poema pertenece al primer libro que publicó el  poeta Antonio Machado (1875-1939), publicado en el año 1903 bajo el título de “Soledades”. El libro pertenece al movimiento modernista que había impulsado el poeta nicaragüense Rubén Darío con su libro “Azul” publicado el año 1888. El modernismo adopta muchas de las características del movimiento anterior del S.XIX llamado Romanticismo. Lo que define al movimiento romántico es el análisis de los sentimientos, la focalización del punto de vista en el yo interno del sujeto poético con el siempre eterno tema del amor. En los románticos el amor era desgraciado, imposible. El modernismo continúa esta línea y desprecia el mundo exterior para centrarse en el mundo interior. El libro “Soledades”, como su propio título indica, se centra en la melancolía y tristeza que provoca la vida en el poeta. Estos versos tienen un tono triste y melancólico porque la realidad social de principios de S.XX a los poetas modernistas les aburre, por esta razón buscan la evasión hacía lo sentimental.  Nota. 7

El tema de este poema es la angustia por el vacío existencial y sentimental. El protagonista de este poema pasea por un paisaje natural con el cual parece identificarse, ya que se siente “nada” dentro de una gran “nada”, mientras pasea va cantando una canción y esta le hace pensar y recordar su dolor amoroso. Sus pensamientos los relaciona con la naturaleza, así que podemos decir que la utiliza a modo de símbolos (por lo tanto este es un poema de rasgos simbolistas), los cuales nos dejan deducir un estado de ánimo. Si vamos más allá de lo superficial, podemos observar que el protagonista parece buscar fuera de sí mismo un sentido, sentido que no encuentra por lo que se siente vacío y esto le provoca sufrimiento. Nos damos cuenta que hay un paralelismo entre el hombre y el mundo según el protagonista de este poema. Ahora, nos centramos en la estructura interna del poema que nos ocupa. Primeramente observamos que todos los versos del poema son de ocho sílabas y que esta formado por seis estrofas. Encontramos dos tipos de estrofas: por un lado el poema se compone de cuatro cuartetas (estrofas de cuatro versos octosílabos con rima consonante alterna abba) y por otro lado dos redondillas (la misma estrofa pero con rima cruzada abab). Encontramos doce rimas diferentes. Además, si analizamos la estructura del texto, podemos apreciar dos partes en el texto: la primera formada por las tres primeras estrofas, en esta parte se explica lo que el protagonista va viendo y lo que quizás le lleva a admirar la belleza del paisaje y a cantar una canción, de este modo se definiría de alguna forma su ánimo; la segunda parte esta formada por el resto de estrofas y sin embargo, en el mismo momento en que termina de recordar esa canción, el poeta toma conciencia de que tampoco él siente ya su corazón (como la canción) este sentimiento es el que le hace seguir cantando, después de plasmar en una antítesis en la naturaleza su estado de ánimo. Ambas partes, por lo tanto, terminan con la cita textual de los versos de esa canción, si bien con funciones distintas: la primera genera la conciencia de su soledad, y la segunda le sirve de medio para expresar su ansia de amor. Algunos de los recursos literarios de este poema son los siguientes: El poeta mediante una enumeración asindética de frases nominales exclamativas, describe la belleza de un paisaje que despierta su admiración; también encontramos una anáfora entre el primer y el sexto verso “Yo voy soñando caminos…Yo voy cantando, viajero”; el sufrimiento del amor no correspondido se compara con metáfora (una espina clavada en el corazón); en los versos 13-15, es el poeta quien se queda mudo y sombrío, meditando sobre el significado del cantar pero en el texto lo encontramos como una personificación del campo, al que atribuye esas mismas cualidades humanas.Para concluir este poema, diremos que se trata de un poema de tipo simbolista y de temática intimista. También tenemos que destacar que la presencia del paisaje es muy importante para plasmar los sentimientos del poeta, los cuales parecen quedar escondidos bajo la naturaleza.

Nota. 7

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