Coplas elegíacas
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COPLAS ELEGÍACAS
Comentario de Helena Plans
De La Vida
¡Ay del que llega sediento
a ver el agua correr
y dice: La sed que siento
no me la calma el beber!
¡Ay de quien bebe, y, saciada
la sed, desprecia la vida:
moneda al tahúr prestada,
que sea al azar rendida!
Del iluso que suspira
bajo el orden soberano,
y del que sueña la lira
pitagòrica en su mano.
¡Ay del noble peregrino
que se para a meditar,
después de largo camino,
en el horror de llegar!
¡Ay de la melancolía
que llorando se consuela,
y de la melomanía
de un corazòn de zarzuela!
¡Ay de nuestro ruiseñor,
si en una noche serena
se cura del mal de amor
que llora y canta su pena!
¡De los jardines secretos,
de los pensiles soñados
y de los sueños poblados
de propòsitos discretos!
¡Ay del galán sin fortuna
que ronda a la luna bella,
de cuantos caen de la luna,
de cuantos se marchan a ella!
¡De quien el fruto prendido
en la rama no alcanzò,
de quien el fruto ha mordido
y el gusto amargo probò!
¡Y de nuestro amor primero
y de su fe mal pagada,
y, también, del verdadero
amante de nuestra amada!
El autor del poema que vamos a comentar, Antonio Machado, perteneció al movimiento literario conocido como la Generación del 98. Nació en Sevilla en 1875 y vivió luego en Madrid después de trasladarse en 1883, dónde estudió en la Institución libre de Enseñanza. Su primera aparición fue en un periódico dónde colaboraba junto a su hermano Manuel. Al cabo de un tiempo se trasladaron a París y conocieron a Rubén Darío y a Oscar Wilde. Antonio regresa a Madrid y publica “Soledades” (1903); un poco más tarde es designado catedrático de francés en Soria; ese mismo año (1907) publica “Soledades, Galerías y otros poemas”, y allí conoce a la que será su mujer, Leonor, una joven de 16 años con la que se casa en 1909. En 1911 obtiene una beca de la Junta de Ampliación de Estudios para perfeccionar el francés y un año más tarde publica “Campos de Castilla”; ese mismo año muere su mujer. Destrozado por la pérdida está desanimado, aún así empieza a estudiar filosofía con el objetivo de perfeccionar sus conocimientos, obteniendo la Licenciatura en Filosofía en la Universidad de Madrid. Los años próximos publica “Poesías escogidas” y “Poesías completas”; en 1924, “Nuevas canciones”. En 1927 es elegido miembro de la Real Academia Española de la lengua. Más tarde aparecen varias obras teatrales como “La Lola se va a los puertos” (1929) o “La duquesa de Benamejí”, de 1931. Estando en Madrid al estallar la Guerra Civil, se ve obligado a trasladarse junto con su madre a Barcelona y luego a Valencia; tiempo en el que publica su último libro: “La Guerra”. Finalmente se refugian en Francia, en un pueblecillo llamado Colliure; allí enferman y Machado muere en 1939, tres días antes que su madre. Contemplativo y soñador, Antonio Machado fue un hombre con gran conocimiento, perfeccionista y preocupado por el destino de España. En cada obra, en cada poema, se reflejan las distintas etapas de su vida; la narración de sus sentimientos y de su interminable lucha contra la tristeza. La pérdida de su mujer, la incomprensión del paso del tiempo, la situación de su país… se ve reflejado en sus creaciones. Así pues, el poema “Coplas elegíacas” es una muestra del Antonio más maduro, más turbio con una gran carga de conocimiento y atormentado por una pérdida o por un acontecimiento lamentable.
El tema de esta composición lírica es el sentido de la vida, de cómo se aprovecha y se desaprovecha según el dueño. Se plantea si la vida la cambia uno mismo según su manera de ser o si simplemente las cosas ocurren por orden del destino. El autor hace diez breves reflexiones sobre diversos casos dónde a alguien su propia vida le hace reflexionar sobre lo que uno es. De manera muy filosófica, expone los distintos casos creando casi siempre una contradicción, ésta se encuentra dentro de la interpretación individual de cada caso, de manera que las conclusiones se pueden traducir como: lo que quiero no lo tengo, pero lo que tengo no lo quiero, y, ¿qué tengo?. Así que cada protagonista de sus reflexiones se cuestiona si lo que realmente tiene es porque se lo merece, e incluso se llega a plantear por qué existe y qué sentido tiene lo que hace. Si hacemos una síntesis sobre lo expuesto llegamos a entender que Machado hizo todas esas reflexiones encarnando diez personajes distintos, que en realidad todos eran él, que le ayudan a pensar sobre el sentido de su propia vida. Antonio se refleja en cada uno de los personajes porque está desglosando sus temores y los está estudiando por separado para encontrar al fin alguna respuesta. El poema encierra la respuesta general pero sólo se dejará ver si logramos interpretar correctamente los pensamientos del autor. Esta lírica sentimental se muestra en diez estrofas de cuatro versos heptasílabos. Rima consonante; extraemos la métrica: 7a 7b 7a 7b, propia de la cuarteta, en arte menor. Esta forma externa de rima y métrica se complementa con un análisis estructural interno de introducción, nudo y desenlace que se desarrolla mediante la exposición de varias ideas. La introducción se muestra del verso 1º al 4º dónde se expone el tema principal mediante una metáfora. Cuenta que una persona llega sediento a ver el agua correr; en realidad el agua es la vida y esa persona lo que hace es reflexionar sobre su vida, ve como ésta se va. La vida no se va, significa que su vida está pasando muy deprisa y casi ni se ha dado cuenta; justo en ese momento lo piensa. La persona dice que la sed que siente no se la calma el beber; es decir, que todo lo que le ocurre y que le hace sufrir no se lo calma el paso del tiempo. Esta idea general se deriva a otra situación, que corresponde a la segunda estrofa: quien bebe y su sed es saciada desprecia la vida; se equipara a lo que hace el tahúr con una moneda; éste desprecia aquello bello y preciado que tiene. Si comparamos la primera estrofa con la segunda vemos que hay una contradicción: quien sabe apreciar no tiene y quien tiene derrocha. En la tercera estrofa podemos interpretar que aquel que vive sometido aún le quedan sueños, quien sufre aprecia las cosas. En la cuarta se refleja el horror que le tiene el autor al paso del tiempo, cosa que explica a través de lo que le pasa a un peregrino una vez se acerca el final de su camino y que tiene horror de llegar. A continuación cita la melancolía, y dice que llorando ella misma se consuela: el autor se siente triste y no tiene más remedio que llorar, aún así eso no le sirve para que se le pase, ya que la melancolía y llorar son cosas que te hacen estar deprimido, así que si está melancólico y llora no se le va a quitar nunca la tristeza. Las estrofas que siguen a continuación hablan de lo amargo que puede ser el amor; de los sueños puros y frescos llenos de vida y de delicia que sabemos que sólo caben en nuestra imaginación; de aquel que sin tener nada se lanza y va a por sus sueños ya que no tiene nada que perder; y de los que fracasan… todo esto describe los sentimientos de Machado representados por cosas (jardines, pensiles), sentimientos (melancolía, mal de amor, pena) y propósitos (sueños, planes); elementos que describen todo lo vivido por Machado. La conclusión se establece en las dos últimas estrofas, dónde se nombra al fruto prendido y de quién lo mordió el gusto amargo probó; se puede interpretar que ese fruto es la manzana que probó Eva en el paraíso y que a partir de ahí se la expulsó junto a Adán del paraíso por haber pecado. A partir de ese momento estos personajes supieron lo que era el esfuerzo y el dolor: fue el principio del fin. De ahí podemos extraer que, en definitiva, cuando uno no hace lo que debe, tiene que pagar con las consecuencias. El último verso concluye con unos versos de amor que nos cuentan que mucho querer puede hacer daño y que lo desconocido y nuevo, como es el primer amor, te hiere. En definitiva, lo que el autor nos quiere contar es que por culpa de una cosa muy mala que le ocurrió a él o a lo mejor a un ser muy querido se quedó herido para siempre, cosa que le impidió a veces disfrutar con lo que le quedaba. Su mensaje puede ser: no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes; así que si pierdes a alguien imprescindible sigue viviendo y disfrutando con lo que te queda porque la vida es corta y cuando te das cuenta ya ha pasado. Uno tiene que aprender y seguir adelante con lo que le toca, y sobre todo apreciar. Los recursos literarios más importantes son: las exclamaciones que introducen y cierran algunas estrofas, las cuales le dan una entonación con rintintín par poder expresarnos mejor el mensaje; la metáfora del agua y la sed de la primera y segunda estrofa, que se traducen por vida y ganas de vivir. “Ay de la melancolía que llorando se consuela” es una personificación, ya que se han atribuido cualidades humanas a una cosa inanimada, a un sentimiento. Más abajo hay otra personificación: “¡Ay de nuestro ruiseñor que se cura del mal de amor”, es una personificación porque el ruiseñor se ha dotado de cualidades impropias de su especie. “Corazón de zarzuela” es una metáfora y personificación a la vez, ya que al corazón se le atribuye una cualidad que no puede sostener porque no es una persona y a la vez se le dice que es de zarzuela, que significa que es un corazón que ha padecido pero que sigue fuerte, ya que la zarzuela es una obra dramática y musical.
Para concluir este comentario diremos que Antonio Machado fue un poeta capaz de demostrar que los sentimientos se pueden expresar de forma elegante; pudo dejar por escrito lecciones de sus vivencias; sus poemas son para reflexionar sobre la vida, para filosofear y para aprender. Como miembro de la corriente de la Generación del 98, plasmó sus pinceladas de sueños, de miedos, de persona humana y de paz en sus obras y a lo largo de su vida escribió defendiendo sus ideas y manifestándose. El poema comentado muestra claramente sus inquietudes en el tiempo que lo escribió y como le marcó un hecho para siempre. Sus explosiones de sabiduría se plasman en cada letra, en cada palabra, en cada verso, en cada estrofa… El poema hace despertar nuestro instinto crítico y puede que a partir de entonces empecemos a plantearnos la vida de otra manera.
Nota: 9
