Yo también te quiero…

Yo también te quieroYa que estamos estudiando las variedades geográficas del español, hoy hemos visto un cortometraje mexicano que, además de divertirnos, nos ha puesto en contacto con una de las variedades del español de América. Se titula Yo también te quiero (2004), está dirigido por Jack Zagha Kababie y protagonizado por Miguel Rodarte y Adriana Louvier. El cortometraje nos habla de un tema universal: el amor no correspondido, y lo hace con un tono irónico y desenfadado que nos ha hecho pasar un buen rato y que nos ha servido de inspiración para escribir nuestras propias historias.

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El viejo Koskoosh

El indio KoskooshHemos leído Ley de vida, de Jack London. El protagonista es Koskoosh, un viejo indio que ha perdido la fuerza necesaria para seguir adelante junto a su tribu, por lo que es abandonado. Ciego, espera con entereza, “como una hoja seca, débilmente adherida al tallo” que el “primer viento” lo haga caer sobre la nieve. Es la ley de la vida y debe cumplirse. Un relato precioso que nos ha impactado por su dureza y de modo particular por la ceguera del protagonista. Así que nos hemos puesto a imaginar historias de personas que no ven, lo que nos ha obligado a prescindir de verbos como ver, mirar, observar, y acentuar el resto de los sentidos.

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Inquietante soledad

Hoy hemos visto tres cortometrajes que abordan el tema de la soledad. Dos de ellos, Trece, de Miguel San Martín, y El Encargado, de Nacho Vigalondo, tratan el terrible sentimiento de abandono e impotencia que experimentan aquellos que sufren acoso escolar –bullying-; mientras que el otro, El ataque de los robots de Nebulosa-5, de Chema García, nos traslada al mundo interior de un chico que padece una enfermedad mental y, como consecuencia de ello, la incomprensión y hasta la burla de los que están a su alrededor, incluida su familia.

Los tres cortometrajes nos han sobrecogido y de ahí que nos hayamos animado a escribir nuestra propia historia sobre la soledad.

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Pascual Duarte

La lectura del segundo trimestre, La familia de Pascual Duarte de Camilo J. Cela, nos ha transmitido unas sensaciones muy diferentes a las del Quijote. Entre todos hemos buscado adjetivos para calificarla y éstos son los que se nos han ocurrido: dura – dramática – deprimente – cruel – triste – horrible – fuerte – violenta – interesante – fría – cruda – entretenida – sangrienta – inesperada – intensa – intrigante – dolorosa – trágica – desgraciada – sorprendente – emotiva – agobiante – increíble… También hemos querido imaginar y ya que una de las cosas que más nos ha impactado de la novela es su galería de personajes, nos hemos puesto a describir el aspecto físico y los rasgos psicológicos de nuestro personaje preferido. Eso sí, en algún caso lejos de una rigurosa fidelidad al texto. Aquí van nuestras descripciones: Continue reading

La cabina

lacabina.jpgHemos visto La cabina (1972), una película dirigida por Antonio Mercero y protagonizada por José Luis López Vázquez. Explica la angustiosa experiencia que vive un hombre tras quedarse encerrado en una cabina telefónica. El protagonista ve con desesperación cómo nadie se da cuenta de su sufrimiento. Aunque hay quien intenta sin éxito abrir la cabina, enseguida se convierte en una atracción, incluso un objeto de burla. Enjaulado, incomprendido, abandonado… acaba al final por descubrir su trágico destino.

Hemos querido imaginarnos la tortura psicológica que padece el protagonista sumergiéndonos en sus pensamientos, en primera persona, en forma de monólogo interior. Ahí van nuestras ideas:

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Historias imposibles

Hoy hemos leído El disco (El libro de arena, 1975), un relato de Jorge Luis Borges. Nos ha llamado la atención cómo el autor transgrede los límites de la realidad, llevándonos por el camino de una fantasía verosímil gracias a un objeto imposible, un disco que únicamente tiene una cara. No existe si se le da la vuelta. El desenlace, impactante por la sangre fría con la que actúa el protagonista, nos ha sorprendido. Siguiendo el ejemplo de Borges, nos hemos puesto manos a la obra y hemos escrito nuestras propias historias imposibles. Esperamos que os gusten… Continue reading

La patrona

Hemos leído “La patrona” de Roald Dahl, una de las narraciones que forman parte de Relatos de lo inesperado (1979). El autor deja en suspense el desenlace de la historia y nosotros hemos decidido echarle imaginación e inventar cada uno nuestro propio final.

Billy se aloja en una pensión por la que sólo han pasado dos huéspedes en los últimos tres años, unos tales Mulholland y Temple. Poco a poco va descubriendo inquietantes detalles sobre la propietaria, aficionada a disecar sus mascotas cuando mueren. Consigue recordar que ha leído los nombres de los anteriores huéspedes en los periódicos. Mientras intenta averiguar a qué sabe exactamente el té que le ha servido la propietaria, ésta le explica que Mulholland y Temple siguen aún en la pensión… disecados? Continue reading

Cartas a Dulcinea

Don Quijote y Dulcinea, según Dal?Estamos en plena lectura del Quijote y nos sentimos angustiados porque vemos que nuestro gran caballero, a pesar de sus esfuerzos, lo va a tener realmente difícil con Dulcinea. Tras la accidentada liberación de los galeotes, hemos leído que se ha refugiado en Sierra Morena para hacer penitencia. Le escribe una carta a su amada, pero Sancho no llega a entregársela. Así que hemos decidido tomar la iniciativa y escribir nosotros una carta a Dulcinea para que sepa lo mucho que don Quijote la quiere y para pedirle que le dé una oportunidad.

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Kino

Había una vez un niño que salvó la Tierra de la destrucción total. Claro que éste no es el caso de Kino. Kino era el “pringao” de la ciudad, un desastre, un loco. Todos los niños en el cole se reían de él y por eso nunca salía de casa. ¡¡¡Hasta que… el tío no tuvo mejor idea que tirarse desde el balcón de un 15º piso!!!

Lo que pasa es que su casa no medía más de 20 m. Por eso y porque además le daba miedo, entonces… decidió no hacerlo. Se quedó en casa, como siempre, viendo la tele. Y viendo tele y más tele, se le ocurrió la idea de convertirse en superhéroe.

El chico estaba decidido, hasta se compró un traje y una pistola mz3. Y así llegó su primer salvamento: vio un grupo que estaba marginando a un pobre y dijo: “Ahora veréis, mamones de mierda, voy a volaros en pedazos”. Y el tío disparó, pero como estaba en la tienda de la pólvora… volaron en pedazos todos.

David

El Niño Superhéroe

Había una vez un niño que tenía 12 años. Se llamaba Paúl y leía mucho cómics de superhéroes. Muchas veces los imitaba y se paseaba por la calle actuando y hablando como ellos, y parecía muy friki y un loco. Y la gente se reía de él, porque iba paseando e imitando a los superhéroes (hasta se ponía una capa como Superman). Iba al colegio y todos se reían de él y no paraban hasta que se iba a su casa. Cuando llegaba a su casa se ponía a llorar.

Un día se dio cuenta de que los superhéroes no existían y que sus poderes sobrenaturales no podían ser reales. Se fue al colegio y no hizo más esas imitaciones, y los del colegio dejaron de reírse de él y de insultarlo. Desde entonces se comportaron bien con él e hizo muchos amigos.

Cristian

Uanamino

En un lugar de Barcelona, del nombre del pueblo no quiero acordarme, un viejo testarudo yacía en su cama esperando la muerte (almenos los médicos lo creían). Sus hobbies eran mirar películas y después soñar que él era el protagonista de ellas.

-Ta tan tatatan at tatat.
-Jjjjjjjjjj, tatatatan, Huana, soy tu padre, jjjjjjjjjj.
-No, no puedes ser mi padre.
-Jjjjjjjjj, sí, si, yo soy tu padre, jjjjjjjjj.
-No, no puede ser, yo te partiré en dos.
-Inténtalo, jjjjjjjjj rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii nnnnnnnnnn nnnnnn gggggggg.
-Venga, Uanamino, despiértate que llegas tardé.
-No, no, no quiero ir a la escuela, mama
-¡¡¡Escuela, mama!!! ¡Qué mama ni qué hostias, si yo soy tu chacha. Venga, que llegas tarde a la residencia.
-Ay, es verdad, perdona, aún estaba soñando. Venga, vamos.

Cuando Uanamino llegó a la recidencia…
-Venga, viejos verdes, venid aquí que os meto un palotazo en los morros, jjjjjjjjj a a a jjjjjjjj aa jjjjjjjj aaaiieieieijjjjjj.
-Anda, venga, no imites a Darth Vader.
-No lo imito, es que me he tragado la dentadura, Rubert, venga, vamos a ver la película.
-Vamo, vamo!!!!
-¡Uala! Pero si es Blade, ¡qué guay! Yo de aquí no me muevo hasta que se acabe.

Al cabo de un rato, cuando ya se había acabado la peli, los ancianos se fueron: Uanamino, que tiene una cabeza gigante; y Rubert, que tiene unas orejas gigantes como dos aspas.
-¿Sabes qué tengo?
-¿Qué tienes?
-Tengo una lata de spray negro.
-¿Y qué quieres hacer?
-Tío, se te tiene que decir todo, cogeré una bata i la pintaré.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh
-Ya te entiendo.
-Mis armas serán: un palo de fregona, una jeringa y cogeré galletas de la señorita Marilú, que están más duras que el acero.

Jaume

El niño wuey

En la lejana ciudad de Sevilla,
existía un pequeño “héroe” de pacotilla,
que siempre en sus imaginaciones
tenía que salvar a la ciudad de Sevilla.
Le encantaba leer cómics de superhéroes,
como esos que tienen que salvar la ciudad,
también le encantaba el rap,
grupos como SFDK.

Estaba raro por culpa de una enfermedad,
que le hacía la imaginación disparar,
estaba loco, decía que era un héroe inmortal,
A su familia la tenía loca y por eso lo tuvieron que echar,
con 4.200 euros el tío se fue a comprar
una bandera de Bob Marley que como capa llevaba en la solapa.

Un buen día se levantó con ganas de trabajar,
un robo en medio de la ciudad, él quería salvar,
pero la policía no lo dejaba entrar,
el insistía y insistía, le rogó hasta a la CIA,
al final consiguió entrar sin que nadie se enterara.

Se coló por debajo de las cloacas, entró,
se subió a un bacón interior, desde ahí se tiró,
a ningún ladrón atrapó, cayó y la palmó.
Lástima que esta historia no sucedió
porque el tío llevaba un colocón,
que estaba apalancado en el colchón de su habitación,
haciendo disparar a su imaginación,
así que esta historia así se acabó.

Bryan

Otra vez sin curro

A ver… no sabría por dónde empezar, ya que esta historia trata sobre un héroe o algo así. Nuestro héroe es un tanto… tonto, así de claro lo digo, hay cosas que no tienen otro nombre, bueno tal vez, en este caso, ignorante. No sabría decir.

Nuestro héroe o “pringao”, como queráis, es un chaval digamos de unos… no sé, ¿cuántos queréis?, ¿16, 18 ,20? ¿O hacemos una especie de copia a lo Don Quijote de la Mancha? Pongámosle… 42 tacos, ya no es un chaval por eso… pero bueno. Será castaño por decir algo, ojos de color… marrones mismo, y aunque ya tiene sus 42 añazos tiene granos (si a alguien no le gusta, ajo y agua, el escritor soy yo lo pintaré como quiera).

Nuestro héroe es español, y debido a la crisis financiera que esta habiendo en España nuestro “pringao” se ha quedado sin curro, me parece que le enviaré a buscar trabajo a la obra, ¿por qué no?

Me saltare toda la parte de cómo lo consigue… Llevaba ya dos días trabajando cuando salta uno y le dice:
-Oye tú, ya sé que eres nuevo y todo eso… y habrá cosas que no entenderás, pero creo que se puede ser lo suficientemente espabilado como para no ponerse a “mear” en el capazo del cemento.
-Oye man, para empezar me llamo Rodolfo (no sabía cómo llamarle), y sí, estaba meando en el capazo, pero pasa que tenía muchísimas ganas y o era eso o te limpiaba el coche desde aquí. Encima que lo hago por ti, te hago un favor ¡y me vienes quejándote! Tranquilo que te lo limpio.

Y en eso coge y a dos pisos de altura se pone a mear encima del coche.
-Loco!, cerdo!, ¡¿pero qué haces?!
-¿Ya te estás quejando otra vez?, pues ¡vale!, ¡dime qué quieres que haga!
-¡Qué asco madre míaaaaaaaaaaaaaaa!

Y ahí se quedaron, discutiendo durante horas… hasta que se hizo de noche, y:
-¡Desgraciado!, ¡me cago en tus muertos!, ¡me ha saltado toda la pintura del coche!,
¡¡¡¡¡¡¡¡ESTÁS DESPEDIDOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!, ¡ya puedes coger y llevar el coche a que lo pinten!
-¡Ok, ok! pero no te pongas así, mañana ya estará en el taller pintándose, te lo aseguro, y pasado mañana estará como nuevo, ya lo verás.
-¡Pues ya te puedes estar largando!

Esa misma noche nuestro protagonista estuvo pensando… Dijo:
-A ver, yo no tengo ni la pasta ni las ganas de pintárselo, y menos después de cómo me ha tratado, y por suerte tampoco me ha dicho de qué color lo quería, así que…

Y Rodolfo cogió un pote enorme de pintura que tenía en su casa de la última vez que se pintó, de haría ya unos 20 largos años, lleno de moho, de color caca de oca (no me acordaba de cómo se llamaba) y bajó y se lo pintó.

Al día siguiente:
-¡Jefe! Salto uno en la obra, acaba de llegar el memo ese con su coche.
-¿Cómo? ¿ya está aquí, seguro?

De repente se pusieron todos a reír, y el jefe no sabía qué era lo que pasaba.
-¿Qué pasa?
-Asómese usted mismo y lo averiguará.

Y en eso que se asoma, y casi le da algo al ver su coche pintado de ese color, lleno de chorretones de pintura, y medio blanco por algunos sitios.

-¡¿Qué le has hecho a mi coche, desgracia humana?!
-Usted no me dijo ni el color ni el estado de la pintura.
-¡Pero sí que me dijiste en el taller!
-Y en un taller que tenía mi padre cerca de casa lo pinté, no le he engañado, bueno, he hecho lo que usted y yo acordamos, ¿me devuelve el empleo?

No había palabras para describir la cara del jefe… Sólo decir que se lió a darle de puñetazos y golpes y que acabó peor que Don Quijote en una de sus peores aventuras.

-Genial, otra vez sin curro…-expresó nuestro héroe (aunque me parece que de héroe tiene poco…) al despertarse la mañana siguiente en el hospital.

Continuará… (tal vez)

Óscar

¡Yo no estoy loca!

Hola, soy Tina y os voy a contar la desagradable historia que me pasó cuando tuve la idea de irme a vivir a Ciudad Real.

Todo empieza en Barcelona. Yo me acababa de ir a vivir con mi pareja. Mientras él estaba trabajando yo ya había llegado a casa y mi afición era leer novelas que trataban sobre cosas sobrenaturales. También estaba muy enganchada a las series que daban por la televisión que trataban de lo mismo. Al cabo de algunos meses de vivir con mi novio, empezaron a ir las cosas muy mal a raíz de que él empezó a decirme que estaba loca e incluso me amenazó con llevarme a un psicólogo. A menudo también me solía decir que me meterían en un manicomio y que si no lo hacía él, lo haría otro. Yo no estaba loca, ni lo estoy, lo único que hacía y sigo haciendo es ayudar a las persona que tienen enemigos o que están en peligro. No soy la única que lo hace, Buffy también lo hace y no la llaman loca como a mí, ella es famosa.

La gente a la que había ayudado y me veía por la calle no me pedía perdón, me señalaban con el dedo y se ponían a cuchichear. Eso a mí me sacaba de quicio, al final me harté y decidí irme a otro lugar a vivir, Ciudad Real. Una vez llegué allí y me instalé, salí a la calle a empezar con mi oficio, además de salvar a la gente monté un pequeño negocio de leer el futuro.

Zaira

Luz en la casa

Me llamo Marina. Os voy a contar la historia que me ocurrió hace un mes. A mí me gusta muchísimo leer, llevo muchos años leyendo, y el mes pasado encontré un libro que me gustó mucho. Estaba tan obsesionada con este libro que casi no estudiaba. Estaba todo el día con él. Me gustó tanto que quise hacer lo mismo que la protagonista. Se trataba de una niña que estaba paseando por la montaña y de repente se encontró una casa vieja, dejada y sin nada. Ella quiso entrar en la casa porque era muy valiente, y dentro se encontró con un cadáver. La niña le dijo a la policía que había un cadáver en la casa, y como era un cadáver muy buscado se llevó mucho dinero de premio por haberlo encontrado.

Yo, sin pensármelo dos veces, quise hacer lo mismo. Como en mi pueblo se está buscando a un chico que hace daño a la gente, pensé que podría estar allí escondido. Llegué a la casa, entré, estaba demasiada obsesionada por el libro, quería hacer lo mismo que la protagonista. Ya estaba dentro y empecé a buscar por las habitaciones, pero no había ningún rastro de nada. Salí afuera para ver si había alguna pista y me encontré a una vieja que me dijo que el día de antes, mientras dormía, oyó mucho ruido. Como ella es vecina de esa casa, salió afuera a ver qué pasaba y vio luz en la casa abandonada. Yo estaba dispuesta a quedarme toda la noche en la casa para ver si pasaba algo. Me quedé allí toda la noche, porque mis padres se quedaron a dormir en casa de unos amigos. Estuve toda la noche esperando a ver si pasaba algo, pero no. Hasta que a las 5 de la madrugada vi una luz en la casa. Decidí entrar porque estaba fuera y cuando entré le cogí de la mano y dije: “¡Ya te tengo!. Encendí la luz y vi que era un señor, que me dijo que se había comprado la casa y que estaba trasladando cosas. Me avergoncé mucho, nunca más volveré a obsesionarme por una cosa así.

Laia Soler

La historia de Dios Jesús y María

Había una vez en un lugar que no quiero recordar un chico muy friki que se llamaba Dios Jesús y María. Era más conocido por DJ María (aunque no era DJ), trabajaba de granjero con su hermano, que se llamaba Manuel Jesús y María, y ambos tenían 28 años.

La historia empieza cuando la novia de DJ María le trajo un regalo: un ordenador con router para conectarse a Internet. Él lo aceptó y se pasó la noche sin dormir intentando leer las instrucciones del ordenador.

A la mañana siguiente su hermano Manuel le había instalado el ordenador y el router. DJ María se puso muy contento al ver que estaba montado y se lo agradeció a su hermano y a su novia por teléfono. Cuando acabó de desayunar empezó a bajarse juegos (muy frikis) y estuvo feliz jugando y conociendo gente que también jugaban online. Durante muchos días DJ María hizo el mismo horario:

1- Dar comida a los animales de la granja
2- Limpiar la mierda de los animales
3- Comer
4- Pasarse el resto del día enganchado al ordenador (no dormía)

Hasta que un día se acabó de volver loco, creía que su hermano era una cría de cebra en celo… pero pasó de largo y se fue al pueblo con un palo. Aporreó a todos los turistas que pasaban por allí pensándose que eran terroristas de ETA. Al llegar al pueblo empezó a aporrear a los coches pensándose que eran leones. Al llegar a la plaza continuó apaleando a la gente hasta que llegó la policía y lo detuvieron.

Ahora DJ María está en la cárcel cumpliendo cadena perpetua. Si vas a la cárcel no lleves ni móvil ni consolas o DJ María se te lanzará encima para quitártelo… y quizás te mate.

Gerard

Sexy Cat

Hola, me llamo Soraya y tengo 19 años, soy una heroína. Voy por las calles salvando a todo el mundo que lo necesite.

Soraya fue a la calle a ver si encontraba a alguien en algún apuro, pero lo único que encontró fue unos gigantes de piernas finas y muy altos, tan altos que no se les veía de la cintura hacia arriba. En verdad estos gigantes eran dos bloques de pisos, y ella decidió luchar contra ellos, pero sus ataques no le servirían para luchar contra ellos. Así que fue a buscar a algún amigo que le protegiese las espaldas pero nadie quería ser su guardaespaldas y decidió ir a su casa y poner un anuncio en Internet. Empezó poniendo su descripción: soy alta, delgada, rubia de pelo liso y suave como la seda (pero en verdad era baja, gordita, de pelo moreno corto y de tacto estropajo) y después puso para qué necesitaba al guardaespaldas: “Hola, me llamo Soraya, soy la más guapa de mi barrio y soy una heroína. Soy Sexy Cat, por lo que no podré ganar siempre”.

Después de unos días un chico llamado Guille le respondió diciéndole: “Hola , me llamo Guille y soy un poco bajo, de pelo moreno corto, con los ojos azul cielo, me gustaría ser tu guardaespaldas porque a una belleza como tú no le pueden hacer daño, pero yo te protegeré desde mi casa porque tengo telepatía. Un saludo”.

Entonces ella fue muy confiada a pelearse con los gigantes de piernas largas, pero cuando fue a tirarse contra el primer gigante sacó las uñas y le arañó la piernas (la pared), pero al gigante no le dolía, así que decidió morderle su partes bajas (la puerta de entrada), pero seguía tal cual. Soraya decidió utilizar todas sus armas hasta que un hombre salió del edificio y empotró a Sexy Cat en el otro gigante. Ella empezó a escalar por la pared hasta llegar arriba, pero cuando estaba arriba del todo se dio cuenta de que tenia vértigo y se cayó desde un séptimo piso y la llevaron al hospital, donde la operaron de la cabeza y se arregló.

Karen Esparcia

El niño que leía mucho

Érase una vez un niño que era muy guapo, alto, pelo negro y ojos azules pero tenía un defecto: que siempre se encerraba en su cuarto y nadie sabía lo que hacía. Sus padres estaban cansados de que siempre estuviese en su cuarto y no saliera, hasta que un día se enteraron de que su hija se había vuelto loca de leer tantos cómics de Mortadelo y Filemón.Al día siguiente les dijo a sus padres que se iba de casa para hacer sus propias aventuras, porque ella pensaba que era Mortadelo, y así lo hizo. Ese mismo día cogió sus cosas y salió por la puerto sin decir adiós.En su camino él pensaba que se iba a encontrar muchas aventuras, pero no fue así, porque durante el primer día no le pasó nada.Al día siguiente cuando se levantó cogió su bicicleta, que era lo único que había cogido de valor para él, emprendió su camino y lo primero que hizo fue meterse con unos campesinos, que comenzaron a reírse de él. Él se pensó que lo estaban llamando y cuando fue para ellos lo apalizaron sin compasión. Entonces se encontró con una bella niña que le ayudó a levantarse y le curó todas sus heridas.

El niño, cuando la vio, se enamoró de ella perdidamente. La niña era baja, fea y coja, pero él la veía muy bella y hermosa, aunque sabía que era un amor imposible de tener. Entonces le dijo que siempre le estaría agradecido por lo que había hecho por él, pero que no podía estar con ella, y cogió su bicicleta y se fue en dirección a su casa.

Por el camino se encontró con unos pescaderos y se acercó a ellos para pedirle un pescado. Pero no se dio cuenta de que el suelo que estaba pisando estaba mojado y en el camino se resbaló y se cayó en un charco de agua. Todos se rieron de él.

El niño siguió adelante su camino y dejó a los pescadores atrás y sin ningún pescado. Cuando se acercaba a su casa se encontró con sus viejos amigos de juego pero no les hizo ni caso y siguió su camino. Cuando llegó a su casa sus padres se emocionaron mucho, porque su hijo había vuelto a casa, pero el niño les dijo que no se quedaría por mucho tiempo y que seguiría sus aventuras cuando leyera unos cuantos libros más de Mortadelo y Filemón. Al día siguiente el niño salió de su casa y se dio cuenta de que todos lo miraban de manera extraña, fueron pasando las semanas y los meses, y un día volvió a coger su bicicleta y unos cuantos bocadillos para su siguiente aventura.

Salió del pueblo y se encontró con un muy buen amigo suyo, al que le preguntó si quería irse con él y seguirle en sus aventuras. El amigo, que se llamaba Pepe, al principio se espantó un poco pero después se emocionó mucho y le dijo que sí. Entonces el niño le dijo que se tendría que cambiar el nombre y ponerse el de Filemón. Entonces los dos chicos cogieron sus bicis y salieron a buscar aventuras por los pueblos del alrededor. Pasaron unos cuantos días y se encontraron con un muchacho al que su padre estaba pegando. Entonces ellos se vieron en la obligación de ayudarle, pero cuando iban para ayudarle se tropezaron con unas piedras y se cayeron de la bici. Un día Pepe le dijo a su amigo que se iba a casa porque sólo tenían desgracias y que extrañaba a sus padres y a sus amigos. Así lo hizo, cogió su bici y se fue camino de su casa. Al cabo de un rato Pepe se encontró con su amigo, que también decía que se iba a casa por lo mismo que él, pero que nunca se olvidaría de las cosas que habían pasado en sus aventuras.

Raquel

¡Bienvenidos a nuestro rincón!

Bienvenidos al Rincón de Helman. Somos un grupo de alumnos de 4º de ESO del IES Moianès y este blog es parte de nuestro trabajo en la materia de lengua castellana. Éste va a ser a partir de ahora nuestro espacio propio en Internet, donde vamos a ir mostrando a todo el mundo nuestras ideas, nuestras historias, nuestro trabajo en el aula… y todo lo que se nos vaya ocurriendo. Naturalmente, estaremos deseando recibir vuestras opiniones y comentarios.