Category Archives: Poesía

La felicidad también es un lugar

Deberías vernos galopar por las calles de la tarde,
enamorados como tontos, imbéciles de amor,
tanto que si no fuéramos nosotros
también yo pensaría que nos merecemos una paliza
cada vez que nos viera pasar.
Le echaría la culpa al dios de los poetas
por permitir a dos hacerse poesía en plena calle,
¡como si nada!
Esos somos nosotros. Ella y yo.
Seremos.

Llevo encima tres besos de más y me están subiendo demasiado,
tanto que estoy pensando en decirle que se venga,
que se venga para siempre, sin paraguas ni botones,
que se venga a matar a todos los poetas que tengan en la frente un minuto de cordura,
a matar a todos los amantes que piensen
que pueden salir intactos de una historia de amor,
matar a quienes se besen con precaución,
a quienes se toquen con guantes,
a todos aquellos que sigan las santas leyes del recato.

Y todos dirán
ahí vienen dos que se aman, dos que van a ser libro,
que van a escribirse palmo a palmo, en verso a toda plana
.

Y al escribirnos tendremos quinientas páginas de lo nuestro
para lanzarlas desde lo alto del mundo
y que vuelen esperanzas de papel por toda la ciudad.

Dos más uno es el hijo que aún no tenemos.
Creo que lo llamaremos Horizonte
para que cuando lo miremos nos recuerde
que el amor es un paisaje y ese niño su constatación.

 Marwan

No te acabes nunca (selec. II)

Fragmento encuadrado de una ilustración de Paula Bonet.

LOS TRES PRIMEROS DÍAS
Te has ido de viaje

Y no se me hace raro
ver tu teléfono, tus gafas,
la ropa y el neceser.

 

LA PASTA DE DIENTES
La pasta de dientes,
el jamón,
la ropa sucia.

El recibo de la luz,
los cereales,
tus cartas,
nuestro champú.

Todo
cuanto dejaste
a medias
se acaba.

Y, como la vida,
que sigue su curso
y nos separa,
yo también
contribuyo
a tu erosión.

Uno o dos jerséis,
un par de zapatos,
gafas de sol,
camisetas,
un reloj.

Cada noche,
con guante blanco,
robo un poco de ti.

Sin dejar
pruebas
evidentes
que permitan
darse cuenta
que cada vez
estás menos aquí.

 María Leach

No te acabes nunca (selec. I)

Ilustración de Paula Bonet para el poemario “No te acabes nunca”

AÑO NUEVO
Me coges la mano
y te la guardas en el bolsillo
porque tengo frío.
Entre tus dedos y los míos,
cabe nuestro futuro.

HABITACIÓN 302
Me duele la televisión
a monedas.
Me duele el vecino de cuarto
parlanchín.
Me duelen los atardeceres
en este sillón de skay.

MOMENTOS FELICES
Pese a todo lo malo,
nos reímos.
Y ya sé
la diferencia
entre hematíes,
plasma
y plaquetas.

CAMBIO DE ARMARIO
Por fin
he ordenado la ropa;
abajo las cajas de invierno,
arriba las de verano.
Y he fingido ante ti
como una auténtica actriz
sabiendo que es el último
cambio de armario.

 María Leach

El amor difícil

Marco añadido a la imagen encontrada en https://lamenteesmaravillosa.com/nadie-puede-ponerse-en-tus-zapatos/

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.

 Luis García Montero

Perdóname por ir así buscándote

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.

 Pedro Salinas, 1933

Pájaros


Yo
no vengo a enseñarte mis canciones,
voy a descubrir tu música
para que me toques y escuches
lo bien que sonamos juntos.
No tienes que devolverme la mirada,
basta con que te des la vuelta y veas
que todo el amor que tengo para ti
es un óleo espalda contra espalda.
Yo
no vengo a pintarte las paredes,
voy a acariciar tus humedades
para saber dónde tengo que dejarte las flores.
No voy a contarte lo que solo puede hacerse,
pero déjame decirte que tu escudo es de roble
y mi lengua ruge de fuego.
Yo
no vengo a decirte lo que tienes que hacer
estas son mis manos,
este es el mapa:
reinventa el destino.
Que no habrá próximas veces
que cada una de ellas se proclame última.
Que cuando cuentes conmigo
se multipliquen tus dedos
como gotas de mercurio estallando contra el suelo,
y tu cuerpo
tienda a infinito sobre el mío.
Yo,
que no he venido a darte razones para quedarte,
voy a comerte la locura
para relamerme los labios cuando piense
en
ti
a
solas.
Sírvete,
que esta noche me sabe la boca a Xavier Dolan,
y nunca creí en los besos de película.
Yo
no vengo a detenerte,
voy a contarte con cadenas
de papel y palabras
la libertad.
No me tienes en la palma de la mano,
quiero perderte,
quiero que me pierdas,
quiero que cuando se te ocurra apretar el puño
recuerdes que somos agua.
Que yo no sé mentir,
voy a protegerte tanto
que en mis ojos encontrarás siempre la verdad
lo que todavía no existe
el principio de la lluvia
el origen del frío a la izquierda del tiempo
tu pelo
enredando
lo inalcanzable.
No sigas los caminos marcados,
rompe la brújula
y disfruta del tiempo perdido
(como si fuera lo único que no recuperaremos jamás).
Yo
no vengo a decirte <>,
voy a quererte
porque es la única manera que conozco de cantar victoria.
No me digas adónde vas,
vuelve
y tráete en los bolsillos carreteras de historias
como nunca la nuestra:
la que nunca empieza
para nunca acabar.
Que no seré tu pacto,
ni tu rey,
ni tu republicano.
Voy a llenarte el mar
de música embotellada
para que cuando llores
en el fondo
te quede una canción.
Para que cuando vivas
y la sal de otros te carcoma los labios,
les cuentes nuestra historia a los niños del puerto.

Diles que tú
eres lo más bonito
que esta vida
ha hecho por devolvérmela.
Diles que tú,
eres poesía
y con mi voz
pronunciarás tu nombre.
Diles
que
tenemos
alas
y las alas
son
del
cielo.

 Chris Pueyo, 2017

Inmortal

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Fuiste inmortal
el tiempo que una ola
tardó en borrar tus pasos sobre la playa.
Pero no lo sabías.

Fuiste inmortal
el tiempo que la nieve
detuvo los caminos hacia tu casa.
Y tú no lo sabías
Yo te nombré,
tú eras como un poema:
pájaro en el oído sombra encauzada
agua vencida.

Fuiste inmortal.
Fuiste la luz de un fuego.l
Fuiste la sangre oscura de de las palabras
Y tú no lo sabías.

Tú nuinca lo sabías.

Pero después
el mar cubrió la arena,
la nieve se deshizo
y el alud de nosotros llegó a tu casa.

 Capturaprado Benjamín Prado, 2002

Las dos mitades

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aquí
donde no llegan
la traición
el engaño
ese oleaje oscuro
que nos gasta
que arroja nuestras vidas
sobre la arena
caracolas rotas
y moluscos vacíos

allí
en ese lado
la cicatriz
y el óxido
la sangre sin delfines
y la canción del cuervo
que echa su cera negra en la mujer dormida

aquí
donde llegabas
con una mano llena de nieve otra de fuego
eras escarcha encima de las rosas
sol sobre el río helado
dime qué puedes darme
qué perderías por mí

abro un libro
alguien dice
los sueños pierden su color más rápido
que las flores cortadas

abro un libro y allí
la ceniza que esconde
palomas incapaces de volver de la muerte
o la roca de cuarzo
que fue la calavera de luz
o la noche que tira de nosotros
hacia el sueño
como un león que arrastra una gacela herida

abro un libro y aquí
los árboles que buscan sus nombres en mis ojos
la soledad azul
la palabra sin víboras
la fruta sin veneno

Donde acaba mi mano comienza el precipicio

 Capturaprado Benjamín Prado, 2002

Claroscuro

Isla de cuarzo,
luz de maíz y noche
de las violetas.

Miro tus ojos
que le arrancan al mar
látigos verdes.

Miro tu piel,
estela de la luna,
volcán nevado.

Misterio claro,
manantial con delfines,
isla sin lobos.

Limpieza oscura,
mi rosa del desierto,
mi ángel herido.

Capturaprado Benjamín Prado, 2002