TRABAJO SOBRE EL POEMA DE KONSTANTINOS P. KAVAFIS, «ÍTACA»

[resumen, comentario e interpretación]
…y su comparación con el poema, «Peregrino», de Luis Cernuda
 
FICHA TÉCNICA:
 
Autor: KONSTANTINOS PETROU KAVAFIS
Título: POESÍA COMPLETA
Lugar de la publicación: MADRID
Año de la edición: 2003
Editorial: ALIANZA EDITORIAL
Nombre de la colección: ALIANZA LITERARIA 87
Nº Edición: 1ª Edición, MARZO 2003
Nº Páginas: 440
Nombre traductor: ANNA POTHITOU – RAFAEL HERRERA MONTERO
Formato: RUSTICA
ISBN: 978-84-206-4467-7
 
 
OBRA Y VIDA DEl AUTOR
  
Kavafis es el séptimo de los nueve hijos de Petros Kavafis, comerciante de importación y exportación de telas y de algodón; y de Haiklia Photiadis, hija de un diamantista, ambos originarios de Constantinopla e instalados en Alejandría. Su padre falleció en 1870, es entonces cuando se instalan en Gran Bretaña, en Liverpool. Estos años que pasó en este país le marcaron profundamente y sus escritos denotan una gran familiaridad e influencia con la tradición poética inglesa, particularmente de Shakespeare, Browning y Wilde.
 
Después de arriesgadas especulaciones en la Bolsa, su familia se ve arruinada y regresa en 1879 a Alejandría,  después, anticipando los motines de 1882 que iban a desembocar en la guerra anglo-egipcia, la familia Kavafis dejó de nuevo esta ciudad para trasladarse a Constantinopla. Konstantinos Kavafis vivió allí tres años, rodeado de una precariedad absoluta; es durante este periodo cuando probablemente experimenta sus primeras relaciones homosexuales y cuando redacta sus primeros versos, en inglés, en francés y en griego. Kavafis consideró entonces la posibilidad de dedicarse a la política aunque, de vuelta a Alejandría en 1885, trabaja para el periódico «Telegraphos» y como asistente de uno de sus hermanos en la Bolsa de Alejandría. Sin embargo, durante este periodo, su ambición se centra en la escritura con el afán de componer nuevos poemas y ensayos.
 
Aunque tuvo una gran notoriedad en el seno de la comunidad griega de Alejandría y de algunos amigos dentro de los círculos literarios, durante mucho tiempo su obra quedó desconocida para el gran público.
 
Kavafis no publicó ninguna colección de sus poemas mientras estuvo vivo, sino que publicaba sus poemas en revistas literarias o los hacía circular entre algunos amigos bajo la forma de folletos y panfletos auto editados. Además remodelaba continuamente sus textos, destruyendo demasiados, en especial las obras  que escribió en su juventud.
Así, lo esencial de su obra fue compuesta después de cumplir los cuarenta. Kavafis publicó ciento cincuenta y cuatro poemas a los que se pueden añadir setenta y cinco que fueron inéditos hasta 1968, y otros veintisiete poemas inacabados publicados entre 1886 y 1898.
 
A partir de la muerte de su madre en 1889,  Kavafis pasó el resto de su vida en Alejandría, aunque viajó regularmente a Grecia; murió de un cáncer de laringe en 1933
 
La obra de Kavafis, desde unos inicios alimentados por la lectura de parnasianos y simbolistas franceses, es madura, exigente, habitada por una refinada cultura grecolatina y una subyacente ironía. Interesado por la historia, Kavafis compuso con frecuencia poemas no sobre grandes momentos históricos, sino sobre las decadencias después de los mismos, como el famoso «Esperando a los bárbaros», «El dios abandona a Antonio» o «Ítaca», algunas de cuyas frases han pasado a ser proverbiales.
 
Los mejores poemas de Kavafis concentran la experiencia humana de una forma intemporal y por ello ha influido notablemente a autores de la poesía de la experiencia, como Luis Cernuda o Jaime Gil de Biedma. Sus piezas históricas más inspiradas pintan con gran fuerza cuadros realistas y decadentes de un pasado poco conocido y ciertamente fascinante: el oriente helénico, desde la antigüedad hasta el presente; los reinos griegos post-alejandrinos, la sujeción a Roma, Bizancio, el ascenso del Cristianismo y la convivencia de lo pagano y lo cristiano. Demuestra que, como creían los griegos, la historia es cíclica, e insufla los sentimientos de la nostalgia y del miedo a lo desconocido en sus evocaciones. Posee el secreto de recrear la atmósfera cotidiana de los tiempos ya pasados.
 
RESUMEN
         [e interpretación del poema]
 
Ítaca
 
El poema nos habla de un viaje, en el que cada uno de nosotros estamos en camino, nuestro viaje hacia Ítaca. Es un viaje interior que debemos pedir sea largo, lleno de aventuras y de conocimiento. No debemos temer a los Cíclopes ni a Poseidón, ya que si nuestro pensamiento se encuentra alto, no los encontraremos en nuestro camino, a no ser que los llevemos con nosotros en nuestra alma.
La segunda estrofa insiste de nuevo en la duración del viaje, la cual debemos rogar sea larga, y que sean muchas veces las que entremos en un puerto, que ignorábamos, para comprar en mercados fenicios las buenas cosas que allí se exhiban; i que vayamos a las ciudades de Egipto para aprender de los que saben.
La tercera y última estrofa contiene la esencia del poema, recordándonos nuestro destino: llegar a Ítaca, sin querer llegar rápido, nuestro viaje debe durar muchos años, que ya seamos viejos cuando lleguemos a la isla. Que lleguemos ricos de todo aquello que ganamos durante el camino, sin esperar obtener riquezas en Ítaca. Ya que sin ella no habríamos hecho ningún viaje, nada más nos puede dar. Por tanto finaliza añadiendo que si encontramos Ítaca pobre, no es que Ítaca nos haya engañado sino que sabios como nos hemos hecho, con tanta experiencia, ya habremos podido entender qué significan las Ítacas.
 
La historia de Ulises es, sin duda: fantástica, llena de aventuras, con todo aquello necesario para realizar una gran novela, y por tanto «La Odisea» es considerada como una de las mejores obras de la literatura de todos los tiempos, según muchos estudiosos, y una referencia bibliográfica imprescindible. Es difícil encontrar hoy día a alguien que no conozca el mito de Ulises y Penélope, la Guerra de Troya, el episodio del mástil y el canto de las sirenas… Pero al margen de una «historiaza» de esas que se escriben en mayúsculas y de la que se podría hacer una gran superproducción «hollywoodiense», el auténtico significado de Ítaca es algo mucho más íntimo y sencillo, algo que Kavafis, siglos después de la historia de Ítaca y de la Antigua Grecia, supo reflejar perfectamente en este poema del que hablo.
En mi opinión, Ítaca es la ruta, nuestra vida misma, nuestra posesión más valiosa que muchas veces la dejamos pasar sin pena ni gloria, permitiendo que la rutina y los días sin sol nos anulen y nos olvidamos de aquello verdaderamente fundamental. El concepto de Ítaca representa el concepto de la sabiduría, de lo que vamos aprendiendo a lo largo del día, de nuestra vida, de lo que acumulamos «petit à petit» en la mochila de nuestras vivencias y nuestros recuerdos, aquello que siempre llevamos junto a nosotros mismos.
Kavafis realizó un poema, en mi opinión preciso, porque habla mítica leyenda de Ulises interpretándola desde el auténtico sentido de la vida. Sus palabras han traspasado el tiempo, de la Grecia antigua a nuestros días, haciendo que ambos mundos se den la mano y se miren cara a cara. Kavafis ha sabido transmitirnos a través de esta poesía el significado de las Ítacas, el significado de nuestras vidas, de las cosas buenas y malas que ocurren y que nos hacen aprender, caernos, levantarnos y seguir hacia adelante mirando al futuro con los ojos bien abiertos pero sin olvidar el pasado que nos ha hecho como hoy somos.. Aunque lo más importante de todo es el día a día, hacer que nuestro presente sea vivido intensamente, con ilusión como si fuera la primera vez que viéramos el cielo en nuestra vida. Si vivimos cada día con ilusión, si somos capaces de aprovechar y disfrutar de cada momento (Carpe Diem), de conseguir ver la parte positiva de cada cosa, al final de nuestras vidas, cuando por fin lleguemos a las costas de la Ítaca anhelada podremos echar la vista atrás y sentirnos satisfechos y orgullosos de todo lo que hemos hecho, tanto de lo bueno como de lo malo. Nadie podrá decirnos que no hemos vivido y lo que es peor, nosotros mismos no podremos echarnos en cara que hemos dejado pasar la vida. Porque uno se suele dar cuenta de las cosas cuando es demasiado tarde, cuando finalmente llega cansado a las costas de Ítaca, cuando ya no hay vuelta atrás porque lo hecho, hecho está, y lo que no hemos hecho no podremos volver a tener la oportunidad de repetirlo. Por eso la “Ítaca” de Kavafis es una auténtica oda a la vida y a nosotros mismos, y si no aprendemos el texto de memoria, deberíamos al menos llevar siempre el sentido de sus palabras dentro de nosotros mismos y no olvidar el significado real de la vida y el significado de Ítaca.
Leyendo este poema de Kavafis, y el poema de Luis Cernuda «Peregrino», publicado en su libro «Desolación de la Quimera» en 1962, encontramos cierta similitud y relación entre ambos. El  poema de Cernuda plantea el tema de la fuga, el ideal de una aventura sin fin. Parece como si Cernuda entablara un diálogo poético con el poeta griego, ya que desde el primer momento hace una clara referencia al poema de Kavafis, «Ítaca», escrito en 1911. Cernuda proclama una rotunda huida hacia la libertad, hacia los límites más profundos de las personas. Declara una importante intención de seguir adelante siempre sin regresar, hacia la libertad. No es necesaria otra cosa sino fugarse, caminar, huir, dejar, encontrar cosas nuevas, diferentes. Las dos ideas claras que se expresan el poema son: parar y seguir, dirigirse hacia lo desconocido o detenerse en un lugar determinado cerca de su de su amor y de sus amigos tierra. No obstante, Ulises en el poema de Kavafis, es más conciliadora, menos austera y dura. Su meta: es Ítaca y, aunque se la encuentre pobre cuando se llegue, esta isla representa la calidez, la recuperación de la tierra de Ulises, después de tantas odiseas sufridas en el viaje hacia su patria. Ítaca en Homero es la dulce Patria mientras que en Cernuda la patria es el exilio, la búsqueda permanente de lo imposible y lo inalcanzable que en Cernuda es determinante de su mentalidad y tiene sus características: el amor idealizado.
 
 
OPINIÓN PERSONAL
 
Este mismo poema, adaptado, se convirtió en una magnifica canción «Viatge a Itaca», de LLuis LLach, aunque a pesar de las modificaciones, mantiene en gran medida el texto del poema original de Kavafis traducido al catalán. La versión extensa de la canción dura más de quince minutos intercalando pasajes enteros de música instrumental y otros pasajes en que Lluis Llach canta el texto de Itaca. Para mí es un auténtico remanso de paz en mis momentos menos lucidos, un oasis en el que me sumerjo en los días grises. En la canción de Lluis Llach, incluso puede oírse el sonido de las olas del mar de fondo, y resulta relativamente fácil embarcarse junto a Ulises y soñar las aventuras vividas por el mismo, imaginarse atado al mástil para no enloquecer mientras escucha el canto de las sirenas, los peligros del mar, la cruenta guerra de Troya, las venganzas de los dioses del Olimpo,  y el abrazo de Penélope al final del viaje… Fue gracias a esta canción, que conocí el poema de este autor, que más tarde comprobé se encontraba en el dossier de apuntes de griego, y al no haber podido finalizar a tiempo la lectura de la famosa novela de Kanzantzaki, «Cristo nuevamente crucificado», decidí redactar una reseña más elaborada y minuciosa comparando este poema de Kavafis con otro de un autor diferente, en este caso Luis Cernuda, en lugar de expurgar la novela de Kazantzaki que tenia previsto trabajar (cosa que haré más adelante).
Personalmente pienso que cada uno de nosotros debería llevar a Ítaca guiando sus pasos y su camino, porque la propia Ítaca es el camino.
 
 
ANEXO
 
 
¡Los Peregrinos no tienen Ítacas!
 
Luis Cernuda,
[Poema publicado en su libro «Desolación de la Quimera» en 1962]
 
 
“¿Volver? Vuelva el que tenga, / Tras largos años, tras un largo viaje, / Cansancio del camino y la codicia / De su tierra,
su casa, sus amigos. / Del amor que al regreso fiel le espere.
Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas, / Sino seguir siempre adelante, / Disponible por siempre, mozo o viejo, / Sin hijo que te busque, como a Ulises, / Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses, / Fiel hasta el fin del camino y tu vida, / No eches de menos un destino más fácil, / Tus pies sobre la tierra antes no hollada, / Tus ojos frente a lo antes nunca visto.”
 
 
Nici,
 

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