Lope de Vega y Calderón de la Barca

Lope de Vega  (1562, Madrid-1635, Madrid)

Amigo de Quevedo y de Juan Ruiz de Alarcón, enemistado con Góngora y envidiado por Cervantes.

Lope Felix de Vega y Carpio nació en Madrid en 1562. A los diecisiete años se enamoró de la actriz Elena Osorio, la Filis de sus poemas en esa época. Al abandonarle su amada, hizo correr por Madrid unos versos ofensivos para ella y su familia, que le valieron un proceso y una pena de destierro en 1588. Tres meses después, en mayo, se casó por poderes con Isabel de Urbina (Belisa en su obra) tras raptarla. En 1595 volvió a Madrid y tuvo varias relaciones: de 1596 a 1608 estuvo con Micaela Luján (Camila Lucinda en sus obras), quien le dio cinco hijos.

A pesar de esta relación con Micaela, el 25 de abril de 1598 contrajo matrimonio con Juana de Guardo, mujer extraordinariamente vulgar, de la que nacerán tres hijos más. Esos primeros años del siglo XVII nos presentan a un Lope que nos sigue asombrando por su desmesura: amores, a veces desgraciados y siempre difíciles, se entremezclan con una incesante producción literaria y teatral.

 En 1609 publicó el poema Arte nuevo de hacer comedias, en el que explicaba su concepción del teatro y que se va convertir en el canon del teatro español de esa época: ruptura con los preceptos del teatro clasicista, mezcla de lo trágico y lo cómico, variedad de estilo dentro del decoro poético, versos y estrofas variadas, e intercalación de elementos líricos. En 1612 muere su hijo preferido, Carlos Félix, y un año después su mujer, Juana de Guardo.

 Lope sufrió una gran crisis emocional y en 1614 se ordenó sacerdote. Los actores y el público seguían asediándole para que continuara escribiendo comedias y eso hizo, al mismo tiempo que volvía a caer en amoríos. En 1616 conoció a Marta de Nevares, muchacha de 26 años que a los trece se había casado contra su voluntad con un mercader. Marta era guapa y estaba dotada para la música y la literatura: fue la Amarilis y la Marcia Leonarda de sus poemas y novelas. Hacia 1623 ella se quedó ciega y perdió la razón y Lope la cuidó hasta su muerte.

El pueblo lo adoraba. Para decir que algo era excepcional, se decía “Es de Lope”. Un discípulo suyo cuenta: “No hay casa de hombre curioso que no tenga un retrato de él”. Y corría de boca en boca una oración irreverente que empezaba así: “Creo en Lope de Vega, poeta del cielo y de la tierra…”

Miguel de Cervantes lo llamó “Monstruo de la Naturaleza” por su excepcional manera de vivir y de crear. Su vida estuvo llena de glorias y miserias, pasiones humanas y divinas. Esa intensidad en su vida no estuvo reñida con la intensidad literaria. cultivó todos los géneros vigentes en su tiempo, dando además forma a la comedia. Escribió unas 1.500 obras teatrales, muchas de ellas perdidas (sólo se conservan unas 350), entre las que se encuentran auténticas joyas de la literatura universal como El comendador de Ocaña, El caballero de Olmedo, El villano en su rincón, El castigo sin venganza, La dama boba o El perro del hortelano. Escribió también novelas pastoriles, binzantinas (nunca picaresca), etc., pero su gran novela es La Dorotea (1632), en la que un Lope septuagenario rememora sus amores casi adolescentes con Elena Osorio y cuya estructura es la de La Celestina en un claro homenaje a Fernando de Rojas.

Su obra teatral se suele clasificar de la siguiente manera:

a)    Comedias sobre historia o leyendas de España: El mejor alcalde, el rey, La Estrella de Sevilla, Fuenteovejuna, Peribáñez y el comendador de Ocaña, que se encuentran entre sus mejores obras.

b)    Comedias religiosas.

c)     Comedias de asunto inventado: Aquí tenemos las comedias “de capa y espada” como El perro del hortelano, La dama boba, El acero de Madrid y obras como El castigo sin venganza.

d)    Comedias mitológicas, de historia antigua y extranjera.

e)    Autos sacramentales.

De su teatro se puede decir todo lo dicho sobre la comedia nacional, puesto que es él quien sienta las bases. Es un teatro conformista, que no afronta la realidad con una mirada crítica sino que es una vía de escape, un camino para olvidar las miserias en que vive el pueblo.

 

 

Calderón de la Barca (1600, Madrid- 1681, Madrid)

En su juventud intervino en campañas militares. Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago y lo puso al frente de los espectáculos palaciegos a partir de 1635. Tal vez a causa de sus experiencias en la guerra, o por ciertas vicisitudes familiares y personales, su carácter se fue haciendo cada vez más sombrío, de modo que renunció al puesto palaciego y se ordenó sacerdote en 1651.

 En vida fue un autor respetado por todos y rara vez aparece mezclado en las violentas polémicas literarias de sus compañeros de letras. Después de la muerte de Lope de Vega, en 1635, fue reconocido como el dramaturgo más importante de su época. Se encierra en un pesimismo radical y en una desconsolada soledad, hasta que en 1651 fue ordenado sacerdote.

Dos notas son importantes en su ideología: su carácter sombrío, su hastío progresivo de la vida y su tendencia a vivir apartado y su espíritu aristocrático. Eso explica el pesimismo y la adhesión a valores tradicionales en su obra.

Las obras de Calderón  se dividen en:

(a)    Dramas religiosos.

(b)    Dramas de honor: El médico de su honra, El pintor de su deshonra, El alcalde de Zalamea, donde un capitán rapta y fuerza a la hija de un rico labrador que acaba de ser nombrado alcalde del pueblo. Éste hace detener al capitán y, como se niega a reparar su ofensa con el matrimonio, lo hace ajusticiar. Un general ocupa el pueblo de Zalamea con sus soldados y mantiene una dura controversia con el alcalde, no porque considere que el capitán no merecía el castigo, sino porque correspondía a él —el poder militar— aplicarlo. Finalmente el propio rey aprueba la acción del alcalde.

(c)   Dramas Filosóficos: La vida es sueño.

A este tipo de obras se debe, sobre todo, la fama de Calderón.

En La vida es sueño se plantea si el hombre es libre o está predestinado, si nuestra vida es real o simplemente un sueño.

(d)   Autos sacramentales.

(e)   Comedias de enredo (al estilo de Lope): La dama duende, Casa con dos puertas mala es de guardar.

Calderón será un autor muy valorado por románticos europeos. Goethe consideraba a Calderón el gran genio del teatro. Schlegel llegó a afirmar que Calderón había resuelto el enigma del universo en algunos de sus dramas. También algunos románticos ingleses, como Shelley, vieron en Calderón al poeta dramático y lírico más grande.

Recordemos también que la generación del 27 (Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados y Jorge Guillén) se llama así por el homenaje que estos autores hicieron a Góngora en 1927.

 

Lope de Vega vs. Calderón de la Barca

Podríamos decir que la obra de Calderón es una creación más reflexiva. Sus personajes son menos vivos, más esquemáticos que en Lope. Debido, quizás,  a la diferencia de temperamento de ambos autores, Lope de Vega supo hacer un teatro más natural y “fresco”.

En cambio, en lo que sí superó a Lope fue en la puesta en escena. Calderón fue un apasionado de la técnica escénica y alcanzó un virtuosismo notable . Supo aprovechar las tramoyas y máquinas procedentes de Italia, mientras que en Lope vemos cierta austeridad en la escenificación.

En cuanto al lenguaje, Lope de Vega destacó por la naturalidad, mientras que Calderón acudió por igual a las sutilezas conceptistas que a la ornamentación culterana.

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