Una autopsia literaria

Lee el fragmento de la autopsia a Santiago Nasar en la novela de García Márquez, Crónica de una muerte anunciada.

 

Hasta entonces no había temor alguno por el estado del cuerpo. La cara había quedado intacta, con la misma expresión que tenía cuando cantaba, y Cristo Bedoya le había vuelto a colocar las vísceras en su lugar y lo había fajado con una banda de lienzo. Sin embargo, en la tarde empezaron a manar de las heridas unas aguas color de almíbar que atrajeron a las moscas, y una mancha morada le apareció en el bozo y se extendió muy despacio como la sombra de una nube en el agua hasta la raíz del cabello. La cara que siempre fue indulgente adquirió una expresión de enemigo, y su madre se la cubrió con un pañuelo. El coronel Aponte comprendió entonces que ya no era posible esperar, y le ordenó al padre Amador que practicara la autopsia. «Habría sido peor desenterrarlo después de una semana», dijo. El párroco había hecho la carrera de medicina y cirugía en Salamanca, pero ingresó en el seminario sin graduarse, y hasta el alcalde sabía que su autopsia carecía de valor legal. Sin embargo, hizo cumplir la orden.

Fue una masacre, consumada en el local de la escuela pública con la ayuda del boticario que tomó las notas, y un estudiante de primer año de medicina que estaba aquí de vacaciones. Sólo dispusieron de algunos instrumentos de cirugía menor, y el resto fueron hierros de artesanos. Pero al margen de los destrozos en el cuerpo, el informe del padre Amador parecía correcto, y el instructor lo incorporó al sumario como una pieza útil.

Siete de las numerosas heridas eran mortales. El hígado estaba casi seccionado por dos perforaciones profundas en la cara anterior. Tenía cuatro incisiones en el estómago, y una de ellas tan profunda que lo atravesó por completo y le destruyó el páncreas. Tenía otras seis perforaciones menores en el colon trasverso, y múltiples heridas en el intestino delgado. La única que tenía en el dorso, a la altura de la tercera vértebra lumbar, le había perforado el riñón derecho. La cavidad abdominal estaba ocupada por grandes témpanos de sangre, y entre el lodazal de contenido gástrico apareció una medalla de oro de la Virgen del Carmen que Santiago Nasar se había tragado a la edad de cuatro años. La cavidad torácica mostraba dos perforaciones: una en el segundo espacio intercostal derecho que le alcanzó a interesar el pulmón, y otra muy cerca de la axila izquierda. Tenía además seis heridas menores en los brazos y las manos, y dos tajos horizontales: uno en el muslo derecho y otro en los músculos del abdomen. Unía una punzada profunda en la palma de la mano derecha. El informe dice: «Parecía un estigma del Crucificado». La masa encefálica pesaba sesenta gramos más que la de un inglés normal, y el padre Amador consignó en el informe que Santiago Nasar tenía una inteligencia superior y un porvenir brillante. Sin embargo, en la nota final señalaba una hipertrofia del hígado que atribuyó a una hepatitis mal curada. «Es decir -me dijo-, que de todos modos le quedaban muy pocos años de vida.» El doctor Dionisio Iguarán, que en efecto le había tratado una hepatitis a Santiago Nasar a los doce años, recordaba indignado aquella autopsia. «Tenía que ser cura para ser tan bruto -me dijo-. No hubo manera de hacerle entender nunca que la gente del trópico tenemos el hígado más grande que los gallegos.» El informe concluía que la causa de la muerte fue una hemorragia masiva ocasionada por cualquiera de las siete heridas mayores.

Nos devolvieron un cuerpo distinto. La mitad del cráneo había sido destrozado con la trepanación, y el rostro de galán que la muerte había preservado acabó de perder su identidad. Además, el párroco había arrancado de cuajo las vísceras destazadas, pero al final no supo qué hacer con ellas, y les impartió una bendición de rabia y las tiró en el balde de la basura. A los últimos curiosos asomados a las ventanas de la escuela pública se les acabó la curiosidad, el ayudante se desvaneció, y el coronel Lázaro Aponte, que había visto y causado tantas masacres de represión, terminó por ser vegetariano además de espiritista. El cascarón vacío, embutido de trapos y cal viva, y cosido a la machota con bramante basto y agujas de enfardelar, estaba a punto de desbaratarse cuando lo pusimos en el ataúd nuevo de seda capitonada. «Pensé que así se conservaría por más tiempo», me dijo el padre Amador. Sucedió lo contrario: tuvimos que enterrarlo de prisa al amanecer, porque estaba en tan mal estado que ya no era soportable dentro de la casa.

ACTIVIDADES

1. La autopsia es un texto técnico, científico y legal a la vez. Por fuerza ha de estar redactado con el auxilio de los tecnicismos y su objetividad descriptiva y exacta. En el fragmento de la novela, la frialdad de la autopsia queda enmarcada en la subjetividad de la narración literaria.

  • Señala algunos de los recursos literarios y las marcas gramaticales que evidencian la subjetividad.
  • Haz lo propio con fragmento del texto en el que prima la objetividad (el texto que corresponde a la autopsia).

2. El informe dice: «Parecía un estigma del Crucificado». Comenta esta frase del texto.

3. ¿Qué tipo de narrador tiene el texto? Fíjate bien en las personas verbales que utiliza y en la relación que tiene con las fuentes de lo que cuenta.

4. Indica la función sintáctica de los periodos destacados en negrita. En el caso de que sean oraciones completas, indica las funciones sintácticas de todos los elementos que las forman.

RECURSOS Y OTRAS AUTOPSIAS

  • La autopsia, modelo de informe pericial (p. 19)
  • Una autopsia en CSI (el primer minuto es suficiente).

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6 pensaments a “Una autopsia literaria

  1. Marc Cortés F.

    Hola a todos.
    Para empezar tengo que decir que este texto es de una temática especialmente desagradable y produce náuseas cuando uno se imagina su contenido.
    Ana, sé que te preguntarás si me he desmayado al leerlo. Y la verdad es que no, pero poco me ha faltado. Un texto así podría provocar desmayos a cualquiera.

    Entrando en materia, una vez puntualizada mi principal opinión sobre el texto, quiero empezar hablando sobre el lenguaje que se utiliza en “Crónica de una muerte anunciada”.
    El texto contiene un gran número de tecnicismos relacionados con la medicina y el lenguaje forense, tratándose pues de una descripción con pelos y señales de una autopsia realizada a un hombre.
    Se utilizan palabras como hipertrofia, perforaciones, encefálica, hepatitis, que pertenecen a una tipología textual especializada cuyos significados no necesariamente deben ser conocidos por la mayoría de personas.

    La estructura que sigue el texto es lineal por lo que hace referencia al tiempo que sucede la autopsia.
    El texto se organiza de la siguiente manera: primero, en los párrafos iniciales nos introduce en el tema del texto (situación, tiempo, etc.). En los párrafos sucesivos se desarrolla el contenido principal del texto, la autopsia, donde se describen y se exponen las señales sangrientas de violencia que muestra el cuerpo examinado. Aquí mismo se hacen hipótesis sobre lo sucedido y, finalmente, en la parte final del texto se sacan conclusiones y se terminan deshaciendo del cuerpo al que se le ha realizado la autopsia, pues olía fatal.

  2. Núria Valls Pomés

    Acabo de leer el texto y me he dado cuenta de que tengo una sonrisa un tanto irónica en la cara. Para mi compañero Marc éste es un texto duro de leer para aquel al que no le guste el cine gore por decirlo así. Desde mi punto de vista éste es un texto divertidísimo de leer, es una ventana a la imaginación, es cómo cuando te cuentan una película y no dejas de imaginártela en tu cabeza; además es un texto con un punto de humor negro ya que más de una frase refleja cierta ironía macabra, cómo “…una punzada profunda en la palma de la mano derecha. El informe dice: «Parecía un estigma del Crucificado».”, “La masa encefálica pesaba sesenta gramos más que la de un inglés normal, y el padre Amador consignó en el informe que Santiago Nasar tenía una inteligencia superior y un porvenir brillante” o “Lázaro Aponte, que había visto y causado tantas masacres de represión, terminó por ser vegetariano además de espiritista.”, sin duda la mejor.
    Dentro de lo mal que podía estar y que lo debía pasar Santiago Nasar el día de su muerte, porque es bien cierto que por el destrozo que nos relatan, su asesinato era digno de un destripador; en mi opinión es un texto fácil de leer y muy bien redactado. Quizá el hecho de que tenga su parte subjetiva, en la mayoría de comentarios fuera de la propia narración de la autopsia, cómo en la última frase citada del texto; y que ésta se enganche directamente con la parte central objetiva, sea uno de los recursos que hace de éste un texto interesante, ya que el lector pasa de estar leyendo las descripcionhes objetivas del estado de cada órgano, a detenerse en los pensamientos y comentarios del narrador.
    En definitiva, no me ha desagradado en absoluto.

  3. Alba G

    He disfrutado con el texto, todo hay que decirlo. Y no por su sangrienta descripción ni por su característica morbosidad (o tal vez sí).
    Saber disfrutar de cada aspecto, en lo que a ciencia se refiere, es un arte. La forma en que se desarrolla hace que quieras terminar de leerlo y, sobre todo, despierta un sano interés por la autopsia y por las diferentes perspectivas de una escena tan desagradable, desde la del mismísimo bruto que practica la autopsia, a la del cruel coronel Lázaro Aponte (decide hacerse vegetariano), o a la del ayudante (no de gran ayuda, pues se desmaya).
    Diría que mi compañero Marc ha exagerado. O eso o su perspectiva (cómo la mía lo era hace ya tiempo) sólo se basa en que el cuerpo humano en pleno apogeo y hundido en sus deshechos es siempre algo escandalizantemente horroroso y perturbador. Puede serlo, pero siempre y cuando lo veas de esta forma. Si intentas observarlo desde perspectivas más “naturales”, más casuales y, por qué no, normales y sin ser sorprendentes, quizá no te vengan ganas de vomitar al leer un texto de este tipo, sino que disfrutes como lector de un texto real o irreal que puede gustarte mucho sin tener en cuenta la moral del contenido.
    Me ha parecido un texto diferente a lo común (haciendo referencia a clase), y por lo tanto lo he disfrutado. Por no hablar del realismo con que se cuenta la brutalidad humana.

  4. Cynthia

    El texto me parece realmente interesante, supongo que debido a la rama de bachillerato que estamos haciendo (ciencias de la salud) o por lo que queremos estudiar próximamente. El texto ‘ Una autopsia literaria’ como bien ha dicho Alba Gómez es diferente a los que acostumbramos a leer en las clases de lengua (y menos mal por Marc). Es un texto en que la masacre está realizada, tanto por el asesino como por el párroco, porque después de la descripción tan detallada que nos da sobre como esta el cuerpo después de tal brutalidad, es difícil imaginarse que puede quedar peor, pero el párroco consigue superar tu imaginación.
    Lo que todavía no logro entender es como el alcalde de el pueblo deja que se haga una autopsia ilegalmente, y más sin unas herramientas profesionales para realizar tarea tan complicada.
    El texto esta bien estructurado, primero nos hace una introducción, y luego prosigue a explicarnos detalladamente la autopsia, el resultado de esta, y como acaba el cuerpo.
    Un texto cargado de ironía y a la vez con un toque cómico: ‘No hubo manera de hacerle entender nunca que la gente del trópico tenemos el hígado más grande que los gallegos’ o ‘terminó por ser vegetariano además de espiritista’ y para finalizar el desmayo de el ayudante.
    El texto contiene un vocabulario específico de medicina, pero en ambas ocasiones nos encontramos en que tiene alguna expresión que corta con los tecnicismos como por ejemplo: ‘arrancado de cuajo’ o ‘El cascarón vacío ’.

  5. Encarnita Rincón

    Indica la función sintáctica de los periodos destacados en negrita. En el caso de que sean oraciones completas, indica las funciones sintácticas de todos los elementos que las forman.

    - que la muerte había preservado-; es una oración adjetiva, introducida por el pronombre relativo que y cuyo antecedente es el rostro de galán. La función que cumple el relativo dentro de la subordinada es de CD del verbo había preservado.
    -
    Pensé que así se conservaría por más tiempo; es una oración compuesta, cuyo verbo principal es pensé y el oportable dentro de la casa, es causal del porque era insoportable. El verbo principal es estaba y su sujeto es él. El verbo de la oración subordinada esujeto es la primera persona del singular. En esta oración tenemos una subordinada substantiva que cumple la función de CD. El verbo de la subordinada es se conservaría y lleva dos complementos: así que es un adverbio de manera y por más tiempo que es un sintagma preposicional con la función de CCT.
    - Sucedió lo contrario
    : tuvimos que enterrarlo de prisa al amanecer, porque estaba en tan mal estado que ya no era soportable dentro de la casa.: es una oración compuesta, formada por diferentes subordinadas. El verbo principal es tuvimos que enterrarloy su sujeto es el pronombre de primera persona del plural. Lleva tres complementos que son: el pronombre lo que hace la función de CD, el sintagma preposicional de prisa que hace la función de CCM y por último sintagma preposicional al amanecer que hace la función de CCT. La siguiente oración que encontramos es porque estaba en tan mal estado que ya no era soportable dentro de la casa. Esta es una oración subordinada adverbial causal introducida por la conjunción porque. El verbo principal de esta oración es el infinitivo enterrar y el verbo de la subordinada es estaba que lleva 2 complementos. Un complemento es en tan mal estado que es un sintagma preposicional que hace la función de CCM, y el otro complemento es la oración subordinada adverbial de consecuencia que ya no era (…)casa ; su sujeto es el mismo que el del verbo principal. El verbo de la subordinada tiene cuatro complementos que son: el adverbio ya que hace la función de CCT, el adverbio no que hace la función de CCN, el adjetivo soportable que hace la función de atributo y por último el sintagma adverbial dentro de la casa que hace la función de CCL.

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