Introducció

Viví, miré, leí, sentí, Qué hace ahí el leer, Leyendo se acaba sabiendo casi todo, Yo también leo, Por tanto algo sabrás, Ahora ya no estoy tan segura, Entonces tendrás que leer de otra manera, Cómo, No sirve la misma forma para todos, cada uno inventa la suya, la suya propia, hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra  margen, la otra margen es lo que importa, A no ser, A no ser qué, A no ser que esos tales ríos no tengan dos orillas sino muchas, que cada persona que lee sea, ella, su propia orilla, y que sea suya y solo suya la orilla a la que tendrá que llegar.

José Saramago, La caverna

 

Venecia, 21 de septiembre de 1963. © André Kertész

Venecia, 21 de septiembre de 1963. © André Kertész

 

En el título de Las mil y una noches hay algo muy importante: la sugestión de un libro infinito. Virtualmente, lo es. Los árabes dicen que nadie puede leer Las mil y una noches hasta el fin. No por razones de tedio: se siente que el libro es infinito.
Tengo en casa los diecisiete volúmenes de la versión de Burton. Sé que nunca los habré leído todos pero sé que ahí están las noches esperándome; que mi vida puede ser desdichada pero ahí estarán los diecisiete volúmenes; ahí estará esa especie de eternidad de Las mil y una noches del Oriente.

Jorge Luis Borges, Siete noches (1980). Conferencia dictada en el Teatro Coliseo de Buenos Aires en 1977.

 

 Universidad de Long Island, Nueva York. 16 de marzo de 1963 © André Kertész

Universidad de Long Island, Nueva York. 16 de marzo de 1963 © André Kertész

 

Tal vez no viví en mí mismo; tal vez viví la vida de los otros.

Pablo Neruda. Confieso que he vivido. Memorias

 

Nueva York. 23 de abril de 1969. © André Kertész

Nueva York. 23 de abril de 1969. © André Kertész

 

“La literatura compensa les soledats de la vida.”

Cesare Pavese

 

El Havre, Francia. Septiembre de 1948. © André Kertész

El Havre, Francia. Septiembre de 1948. © André Kertész

 

No habrá ser humano completo, es decir, que se conozca y se dé a conocer, sin un grado avanzado de posesión de su lengua. Porque el individuo se posee a sí mismo, se conoce, expresando lo que lleva dentro, y esa expresión sólo se cumple por medio del lenguaje. […] Hablar es comprender, comprender es construirse a sí mismo y construir el mundo. A medida que se desenvuelve este razonamiento y se advierte esa fuerza extraordinaria del lenguaje en modelar nuestra misma persona, en formarnos, se aprecia la enorme responsabilidad de una sociedad humana que deja al individuo en estado de incultura lingüística.

Pedro Salinas, El defensor (1948)

 

Paris, Azotea en 1926 © André Kertész

Paris, Azotea en 1926 © André Kertész

 

No existe ninguna razón por la cual un mismo hombre deba apreciar por igual el mismo libro a los 18 años y a los 48 años de edad.
Hay ciertas divisiones y disociaciones que me abstengo de hacer, pues no pienso que a mi edad deba tratar de imponer mi gusto de hombre maduro sobre el lector más joven.
Gracias a Dios hay libros que se disfrutan MÁS antes de cumplir los 25, y libros que uno TODAVÍA puede leer o paladear a los 45, e incluso tener la esperanza de leer ya con un pie en la sepultura.

Ezra Pound. El ABC de la lectura. (1934)

 

 Nueva York, 12 de septiembre de 1943 © André Kertész

Nueva York, 12 de septiembre de 1943 © André Kertész

 

–¿Quisiera decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?
–Eso depende mucho de adónde quiera llegar –dijo el Gato.

Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas

 

Una mujer leyendo en el hospicio de Beaune, Francia, en 1929 © André Kertész

Una mujer leyendo en el hospicio de Beaune, Francia, en 1929 © André Kertész

 

“Los libros son como un hogar. En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío”.

Manuel Rivas, ¿Qué me quieres, amor?: La lengua de las mariposas.

 

Sala de lectura. IE Jacint Verdaguer

Sala de lectura. IE Jacint Verdaguer

Què podem dir d’allò que ens agrada, fora de “M’agrada” i repetir-ho sempre?

Roland Barthes, Le chant romantique.