La carabassa i altres cucurbitàcies tenen mala fama. A Espanya val més no rebre’n ja que indiquen que les coses han anat malament: que hom ha suspès els exàmens o que ha estat refusat en afers amorosos.
Els orientals han procurat a la carabassa un destí menys cruel. A l’Extrem Orient fou símbol d’abundància i fecunditat, tothora que les seves llavors, que es consumien a l’equinocci de primavera, es consideraven com un aliment de la immortalitat. Al Pròxim Orient, on la cucurbitàcia més preuada sembla que ha estat el cogombre, es coneixia la carabassa des de l’època preislàmica. Tanmateix, serà l’islam qui en doni les cartes de noblesa, ja que al Corà es diu que Jonàs, després d’haver estat engolit a les entranyes d’una balena, fou expulsat “en un estat lamentable sobre una platja deserta” on el Senyor estengué al seu damunt una planta de grans fulles, el yaqtîn. Ara bé, aquesta paraula, que en un principi designava qualsevol planta arrossegadissa, més endavant es referia únicament a la carabassa.
Mardam-Bey, Farouk (2002). La cocina de Ziryâb. El Gran Sibarita de Córdoba. Barcelona : Zendrera Zariiquiey, 55-58. Traducció al català de Fina Masdéu.
Pati dels Tarongers, entre el Tinell i les muralles romanes (Barcelona)
El diputado se detuvo en la entrada de la calle donde estaba el Casino. Hasta él llegaba el rumor de la concurrencia, mayor que otros días con motivo de su llegada. ¿Qué iba a hacer allí? Hablar de los asuntos del distrito, de la cosecha de la naranja o de las riñas de gallos; describirles cómo era el jefe del Gobierno y el carácter de cada ministro. Pensó con cierta inquietud en don Andrés, aquel mentor que, por recomendación de su madre, si se despegaba de él alguna vez, era para seguirle de lejos… Pero, ¡bah!, que le esperasen en el Casino. Tiempo le quedaba en toda la tarde para abismarse en aquel salón lleno de humo, donde todos, al verle, se abalanzarían a él, mareándole con sus preguntas y confidencias.
Y embriagado cada vez más por la luz meridional y aquellos perfumes primaverales en pleno invierno, torció por una callejuela, dirigiéndose al campo.
Al salir del antiguo barrio de la Judería y verse en plena campiña, respiró con amplitud, como si quisiera encerrar en sus pulmones toda la vida, la frescura y los colores de su tierra.Los huertos de naranjos extendían sus rectas filas de copas verdes y redondas en ambas riberas del río; brillaba el sol en las barnizadas hojas; sonaban como zumbidos de lejanos insectos los engranajes de las máquinas del riego; la humedad de las acequias, unida a las tenues nubecillas de las chimeneas de los motores, formaba en el espacio una neblina sutilísima que transparentaba la dorada luz de la tarde con reflejos de nácar.
A un lado alzábase la colina de San Salvador, con su ermita en la cumbre rodeada de pinos, cipreses y chumberas. El tosco monumento de la piedad popular parecía hablarle como un amigo indiscreto, revelando el motivo que le hacía abandonar a los partidarios y desobedecer a su madre.
Era algo más que la belleza del campo lo que le atraía fuera de la ciudad. Cuando los rayos del sol naciente le despertaron por la mañana en el vagón, lo primero que vio antes de abrir los ojos fué un huerto de naranjos, la orilla del Júcar y una casa pintada de azul, la misma que asomaba ahora, a lo lejos, entre las redondas copas del follaje, allá en la ribera del río.
A Reus, l’Hospital Psiquiàtric Pere Mata, que fou construït seguint un projecte de l’arquitecte L. Domènech i Montaner, i gràcies a l’impuls d’un grup de reusencs avançats i progressistes, està encara en funcionament. Se’n conserva l’antic Pavelló dels Distingits, on s’estava la gent benestant de Reus que patia alguna malaltia psiquiàtrica. El lloc tenia diverses sales d’esbarjo i un ampli menjador, ple de llum, on se servien els àpats als malalts. El mobiliari i la decoració d’aquesta sala són exquisits i conserven mobles fets a mida.
L'alacena que presideix el menjador de l'Hospital Pere Mata (Reus)
El bufet que presideix el menjador de l’Hospital Pere Mata (Reus): Detall
El cantautor de Xàtiva, Raimon, canta Jo vinc d’un silenci (1975). Concert del 30 d’octubre de 1975. Versió subtitulada al francès per a la commemoració de “Memorial 1939-2009″ al Quebec, amb motiu de la 3a tardor de la cultura catalana (2009) dedicada a la Memòria històrica.
Como se sabe por Plinio, aunque Plutarco en su vida de Lúculo no diga nada del asunto, fue este quien, de regreso de Asia Menor, concretamente de Kerasos, en el Ponto, trajo a Occidente los cerezos. Según Böhler, se extendió muy lentamente, y todavía para San Beda, en el siglo VIII, era un árbol bastante raro en las Galias. Es el propio Böhler quien afirma que fue Cluny el divulgador del cerezo por toda Europa, y no había casa cluniacense desde Salzburgo a Melon que no tuviese en su huerto media docena de cerezos. La cereza tenía fama de indigesta por un texto de no recuerdo quién, que afirmaba que un sobrino del rey Lisímaco había muerto de una indigestión de cerezas.