Comer en el avión

Aldecoa, Ana, Autors Literatura Juvenil, Aventures, Cuina mediterrània, Novel·la d'amor i sentiments, Venècia, Viatges No hi ha comentaris

el-retrato-de-carlota

Enseguida llegamos al mar, el Mediterráneo quedaba debajo de nuestros pies, azul, verde, con algunas sombras oscuras que eran el antirreflejo de las pequeñas nubes que atravesábamos. Nos dieron de comer una ensalada de jamón, un zumo de naranja y uno de estos pastelitos borrachos con una guinda roja en el medio. Me lo comí todo, incluso el pan con mantequilla que en casa no podía soportar. Allí dentro todo era diferente. Saqué un libro.

 

ALDECOA, Ana (2003): El retrato de Carlota, Madrid, Anaya, Espacio Abierto, 104, p. 8.

Una despensa llena

Europa, Gènere, Humor, Lindgren, Astrid, Suècia 2 comentaris

chuletas-ahumadas-small

Miguel olfateó con la nariz. Olía muy bien en la despensa. También había golosinas. Miguel miró muy bien alrededor. ¡Sí, ya lo creo, aquí hay comida! Del techo colgaban jamones ahumados y morcillas en largas filas, un largo varal lleno, porque al papá de Miguel le gustaba mucho la morcilla con tocino y bechamel. Y allí en un rincón estaba el arca del pan con todos los quesos amarillos, y las ollas de barro con la mantequilla recién hecha. Detrás de la mesa estaba la tina de madera llena de tocino salado, y allí al lado, el gran armario donde la mamá de Miguel tenía el jugo de frambuesa y los pepinillos en vinagre y las peras en jengibre y la compota de fresa. Pero en el estante del medio tenía la célebre salchicha.

A Miguel le gustaba mucho la salchicha, ya lo creo.

En Katthult, el banquete estaba en todo su apogeo. A los invitados les habían dado café con muchas cosas para mojar en él. Ahora solamente estaban esperando tener hambre otra vez para empezar a comer chuletas de cerdo y ensalada de arenque y salchicha y todo lo demás.

 

pp. 48-50

LINDGREN, Astrid (2010): Las aventuras de Miguel el travieso, Barcelona, Juventud,

Dieta para la retinosis pigmentaria

Compromís social, General, Sierra i Fabra,Jordi, Viatge iniciàtic No hi ha comentaris

los-ojos-del-alma

Espera a los postres. La cena ha sido como la de cualquier noche, mitad amena mitad callada. Su dieta es espartana, y dura. Eso cuando puede comer y su estómago le acepta los alimentos. Un vaso de agua caliente con el zumo de un limón, fruta fresca del tiempo –dos kiwis, por ejemplo- y un yogur natural sin azúcar con cereales tipo muesli para desayunar; un vaso de zumo de frutas o uno de zumo de remolacha y zanahoria o tomate antes de la comida; ensalada, legumbres dos días a la semana o arroz, también dos o tres días a la semana, con verduras o solo, y como alternativa pollo, pavo o pescado –preferiblemente azul-, con un vaso de leche de soja con achicoria soluble o cereales solubles de postre para la comida; una manzana de merienda; un vaso de zumo de fruta fresca o uno de zumo de zanahoria y remolacha fresca para antes de cenar; y, finalmente, un caldo de verduras o una ensalada de verduras, una tortilla si no ha comido huevo durante el día o pescado al vapor o a la plancha para la cena. A veces piensa que no haría una dieta así ni para perder diez kilos si estuviera gorda. Ahora tiene que hacerla para mantener sus ojos con vida. Y debe ingerir la comida despacio, masticar bien ensalivar bien, visualizar el efecto beneficiosa de la comida en el cuerpo para que el cerebro lo acepte mejor, sin olvidar beber a pequeños sorbos. Hay más, sólo puede tomar un yogur al día, y un huevo máximo al día, y el agua fuera de las comidas, mineral sin gas y baja en sodio, y si come legumbres y arroz nunca carne, ave o pescado en la misma comida… Las delicias de su dieta son el arroz integral cocido, la coliflor cruda, las algas Agar-Agar, Wakame o Kombu, el aceite de oliva virgen crudo… La guinda es la prohibición de tomar chocolate, café, alcohol, bebidas carbónicas, patatas fritas y nada de alimentos industrializados, enlatados con conservantes, colorantes o aromatizantes. Todo debe estar hecho en la cocina para el consumo inmediato.

Todo para ver un poco más, unos pocos días más…

A veces quiere hartarse de chocolate y patatas fritas, sus vicios, para reventar de una vez.

La lista de lo que puede y no puede hacer, lo que puede y no puede comer es tan larga como una novela-río.

 

SIERRA I FABRA, Jordi (2008): Los ojos del alma, Madrid, Pearson Educación, pp. 69-70.

 

 

Esmorzar a la rebotiga

Savater, Fernando, Viatge iniciàtic No hi ha comentaris

churros

Un minúsculo anexo de la trastienda alojaba una cocinita y un frigorífico. De modo que se les brindaba la apetitosa posibilidad de preparar tostadas con mantequilla, además de café bien calentito con leche. Pusieron manos a la obra, en tanto que don Hilarión se ofrecía generosamente para ir a comprar fruta, Mientras el pan se tostaba y el aroma del café despertaba a Arno (que preguntó soñoliento “¿hay churros?”), don Pantaleón propuso hacer una tortilla tamaño familiar. Los dos jóvenes protestaron sólo por cumplir que no hacía falto tanto pero en cuanto la tuvieron delante la devoraron en un santiamén, de modo que don Pantaleón tuvo que hacer otra no menos grande y que acabó igual. Al rato llegó don Hilarión cargado de fruta y hubo jugo de naranja para todos. Arno rebañó su plato con el último pedazo de tostada que le quedaba y poco después todos suspiraban de placer tras la comilona y charlaban de los incidentes de la travesía que acababan de realizar.

 p. 136-137.

Savater, Fernando: El gran laberinto, Ariel, Barcelona, 2005,

Altraín y Bufo Soñador

Ábalos, Rafael, General, Novel·la fantàstica, Viatge iniciàtic No hi ha comentaris

bufo  

Después de conversar largamente sobre ésas y otras cosas menudas, Altraín se alisó su larga baba de fino algodón trenzado, y luego de bostezar con parsimonia, dijo:

-Y ahora que ambos hemos disfrutado despreocupadamente de este ameno diálogo, pasemos a la importante cuestión que te trae aquí. Las frutas amargas hay que endulzarlas con almíbar antes de tragarlas, mi querido Bufo.

El joven Caballero Alado no comprendió lo que el Mago del Mundo de la Ilusión quiso decirle sobre las frutas amargas y pensó que pronto le ofrecería una deliciosa cena a base de zumos preparados con alguna pócima magistral. Pero Bufo Soñador no tenía hambre, estaba muy nervioso y ardía en deseos de transmitir al mago las urgentes y gravísimas noticias que justificaban su secreta misión. (pág. 14).

*************************************

Al pronto, el asistente del mago trajo una bandeja con dos copas y una jarra de bronce colmada de zumo elaborado con deliciosas frutas silvestres y la colocó sobre una mesa situada junto a uno de los miradores abiertos del Laboratorio del Saber, desde el que podía contemplarse la deslumbrante infinitud del Universo del Pensamiento y los muchos astros y estrellas que gravitan en sus galaxias” (pág. 18).

 

Ábalos, Rafael (2000): Bufo Soñador, en la galaxia de la tristeza, Madrid, Debate.

 

 Informació sobre Rafael Ábalos