Me asusta caer en la bulimia… pero no soy anoréxica

Anorèxia, Autors Literatura Juvenil, Balzola, Asun, Bulímia, Creixement personal, Dietes especials, Europa, Gènere, Novel·la d'amor i sentiments, Nutrició, Traductors, Trastorns alimentaris, Wilson, Jacqueline No hi ha comentaris

“Las comidas del colegio también son fáciles de evitar. El olor a comida se cuela por los pasillos, invade las aulas, y al principio me tiembla la nariz, me ruge el estómago y se me hace la boca agua. Pero luego en la cafetería es más fácil, porque el olor te agobia y la visión de las salchichas, de las pizzas y de las patatas me enferma. Cuestión de concentración. Es como si hubiera cambiado los cristales de las gafas. Las salchichas se convierten en falos chamuscados, obscenamente rosados, y cuya piel se parte a cachos. La pizza tiene un aspecto patético. Rezuma una salsa de tomate de color sangriento y un queso fundido tan amarillo que parece pus. Las patatas al horno sueltan el mismo vapor que las cacas de caballo. No es difícil alejarse de tales visiones” (p. 43).

 

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“Y me como medio cuenco de requesón con zanahorias y pepinos en trocitos. Su aspecto y su sabor son asquerosos, como si alguien más se los hubiera comido ya y los hubiera vomitado para que me los coma yo después. El aroma del espagueti a la boloñesa me quita las fuerzas, pero a pesar de todo consigo soportarlo. Algo. Si por lo menos pudiera sellarme los labios con cola de pegar, me sentiría segura de verdad.

Hasta sueño con ello por la noche y me despierto chupándome el dedo. Me hago una rosquilla y me abrazo. No debo ir a la cocina y hacer una incursión en el frigorífico. No me atrevo a tener otra sesión de nevera porque Anna podría oírme si me pongo enferma.

Me asusta llegar a caer en una bulimia. Leo un artículo en la revista Spicy de Nadine (ahora es una lectora totalmente adicta) y dice que su vomitas con frecuencia, el ácido del vómito puede echarte a perder los dientes. Una famosa modelo pasó un periodo de seis meses enferma para mantenerse en forma para su trabajo y ahora lleva dentadura postiza” (p. 64).

 

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“-No puedo llamarme anoréxica, señora Henderson –le digo, mirando mi cuerpo con aversión-. Estoy gorda.

-Has perdido peso.

-Solo unos kilos, casi nada.

-Lo has hecho muy bien. Pero no debes perder demasiado peso en muy poco tiempo. Hacéis todas esas dietas absurdas, cuando en realidad lo que tenéis que hacer es dejar de comer todos esos dulces, chocolates y galletas de los que os atiborráis, y empezar una dieta sensata. Mucha fruta, verduras, pescado, pollo, pasta. Estarás comiendo una dieta razonablemente equilibrada, ¿verdad, Ellie?

-Sí, señora Henderson.

Una manzana, dos palitos de apio. Medio cuenco de requesón. Una rebanada de pan tostado seco. Fruta, verduras, proteínas, carbohidratos. Fantásticamente equilibrada” (p. 72).

 

WILSON, Jacqueline (1998): Chicas con imagen, Madrid, SM, Gran Angular, 212. Traducción Asun Balzola.

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Menjar de ciència-ficció vs menjar normal

Ciència ficció, Compromís social, General, Gènere, Pradas, Núria No hi ha comentaris

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El va a sortir a rebre en Fidor-4, el seu robot domèstic. La veu metàl·lica d`en Fidor li va donar la benvinguda de la manera acostumada:

-Bona tarda, preciutadà Lior V12-19.314. La teva ració d`estimulant energètic és a la cambra de manipulació alimentària. Se`ns ha acabat el succedani de fruites. Et prego que em disculpis.

-No hi fa res, Fidi. Ja estic ben tip de tant succedani de fruites. Quines altres coses hi a l`aparell de conservació d`aliments preenvasats?

-He comprat aquelles delicioses begudes amb bombolles que tant t`agraden, Lior –va dir en Fidor abaixant una mica el volum dels seus altaveus.

-Mmmm…, fantàstic, Fidi! Tu sí que penses en tot.

Els ulls del robot van deixar anar algunes guspires elèctriques davant el compliment de què havia estat objecte. En Lior es va dirigir a la cambra de manipulació alimentària. Era el primer que feia cada dia després de tornar de l`aulari. Ho havia fet així sempre, des que ell tenia records. Li agradaven l`escalforeta suau d`aquella sala i el soroll mecànic i dolç de les màquines, sempre enfeinades, sempre indiferents a tot el que passava; la màquina d`aprofitament de residus orgànics, la trituradora de deixalles i, sobretot!, l`agradable i familiar zumzeig de la cinta transportadora d`aliments.  

Acostumat al menjar preelaborat, preenvasat i gairebé predigerit que havia consumit des de molt petit, ara el seu estómac no admetia de cap manera la fruita i la verdura fresca, la llet blanca i calentona acabada de muniyr, la fina carn del peix o del pollastre i tot allò que la gent d`allà semblava que menjava amb tant de gust. Tots aquells nous sabors no li semblaven gens apetitosos, i a més veure com la gent manipulava els aliments, “cuinaven”, en deien ells, li produïa una sensació de fàstic intensíssima.

  

PRADAS, Núria (14 2002): Lior, Barcelona, Cruïlla, El Vaixell de Vapor, 67,  p. 11 i p. 88.

Los indios crow

Aventures, Compromís social, Gómez, Ricardo, Novel·la d'amor i sentiments, Novel·la realista, Premi Literari, Viatge iniciàtic No hi ha comentaris

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Llegó la quinta luna llena y, con ella, los primeros vientos fríos. Repletos los sacos de frutos y semillas y secadas las carnes de los animales cazados, los crow recogieron sus pieles, sus tipis y los palos que sostenían las tiendas, preparándose para el viaje.

Antes de partir, cada familia dejó en el centro de donde había plantado su tipi un puñado de frutos y semillas y una ofrenda de carne y de pescado, como agradecimiento a la Madre Tierra por haberles dejado utilizar su suelo y tomar su agua.

También agradecieron al Espíritu del Bosque que les hubiera permitido recolectar frutos, recoger resinas o quemar leña.

Y dieron las gracias al Gran Espíritu porque los peces se hubieran dejado pescar y los ciervos se hubieran dejado cazar.

Por último, en una danza en la que participaron de ancianos a niños, se alegraron por haber pasado en las montañas cinco lunas más, deseando estar de regreso cuando las nieves se hubiesen retirado y los grandes animales del bosque se hubieran saciado de la comida que les correspondía.

Después de todo eso, el pequeño grupo de indios crow emprendió su viaje anual hacia las grandes praderas.

 

GÓMEZ, Ricardo (2006): Ojo de Nube, Madrid, SM, Barco de Vapor, 186, p. 20-21

Dieta para la retinosis pigmentaria

Compromís social, General, Sierra i Fabra,Jordi, Viatge iniciàtic No hi ha comentaris

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Espera a los postres. La cena ha sido como la de cualquier noche, mitad amena mitad callada. Su dieta es espartana, y dura. Eso cuando puede comer y su estómago le acepta los alimentos. Un vaso de agua caliente con el zumo de un limón, fruta fresca del tiempo –dos kiwis, por ejemplo- y un yogur natural sin azúcar con cereales tipo muesli para desayunar; un vaso de zumo de frutas o uno de zumo de remolacha y zanahoria o tomate antes de la comida; ensalada, legumbres dos días a la semana o arroz, también dos o tres días a la semana, con verduras o solo, y como alternativa pollo, pavo o pescado –preferiblemente azul-, con un vaso de leche de soja con achicoria soluble o cereales solubles de postre para la comida; una manzana de merienda; un vaso de zumo de fruta fresca o uno de zumo de zanahoria y remolacha fresca para antes de cenar; y, finalmente, un caldo de verduras o una ensalada de verduras, una tortilla si no ha comido huevo durante el día o pescado al vapor o a la plancha para la cena. A veces piensa que no haría una dieta así ni para perder diez kilos si estuviera gorda. Ahora tiene que hacerla para mantener sus ojos con vida. Y debe ingerir la comida despacio, masticar bien ensalivar bien, visualizar el efecto beneficiosa de la comida en el cuerpo para que el cerebro lo acepte mejor, sin olvidar beber a pequeños sorbos. Hay más, sólo puede tomar un yogur al día, y un huevo máximo al día, y el agua fuera de las comidas, mineral sin gas y baja en sodio, y si come legumbres y arroz nunca carne, ave o pescado en la misma comida… Las delicias de su dieta son el arroz integral cocido, la coliflor cruda, las algas Agar-Agar, Wakame o Kombu, el aceite de oliva virgen crudo… La guinda es la prohibición de tomar chocolate, café, alcohol, bebidas carbónicas, patatas fritas y nada de alimentos industrializados, enlatados con conservantes, colorantes o aromatizantes. Todo debe estar hecho en la cocina para el consumo inmediato.

Todo para ver un poco más, unos pocos días más…

A veces quiere hartarse de chocolate y patatas fritas, sus vicios, para reventar de una vez.

La lista de lo que puede y no puede hacer, lo que puede y no puede comer es tan larga como una novela-río.

 

SIERRA I FABRA, Jordi (2008): Los ojos del alma, Madrid, Pearson Educación, pp. 69-70.

 

 

La multiplicación de los panes y los peces

Clàssic adaptat, Textos Bíblics No hi ha comentaris

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Cuando llegó hasta Jesús la noticia de la muerte de Juan bautista, se alejó en una barca a un lugar apartado para orar. Al desembarcar vio que mucha gente le estaba esperando para escucharle y pedirle que les sanara.

Los discípulos le dijeron:

-Maestro, despídeles. Es ya tarde y estamos muy lejos. Que puedan ir a sus aldeas a por alimentos.

Jesús les dijo:

-No hace falta que se vayan. Dadles vosotros de comer.

Pero ellos no tenían nada más que cinco panes y dos peces.

Jesús dijo:

-Traed los panes y los peces.

Después dijo a todos los presentes que se sentaran en la hierba. Tomó los dos cestos con los panes y los peces. Y alzando los brazos al cielo, los bendijo y partió los panes. Se los dio a sus discípulos para que los repartieran entre todos. Y por más que repartían, nunca se acababan.

Todos comieron hasta saciar su hambre. Los discípulos recogieron las sobras en doce cestos, que quedaron completamente llenos. Y eran más de cinco mil personas las que habían comido.

 

(Mateo 14, 13-26, Lucas, 9, 10-17, Juan 6, 1-15).

 

La Biblia de los Jóvenes (2001): Nuevo Testamento, Madrid, Espasa-Calpe, p. 52.

El tren dels orfes

Adopcions, Compromís social, Cushman, Karen, Estats Units, Novel·la realista No hi ha comentaris

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Cuando el tren se detuvo a la hora de la cena, los pasajeros de otros vagones, lo bastante afortunados como para llevar dinero en el bolsillo, bajaron a cenar. La cantina resplandecía con sus alegres luces en medio de una oscuridad cada vez más profunda. Los olores de carne frita y de tortas horneadas se escaparon de la cocina y vinieron directos al vagón de los huérfanos. Nosotros, los huérfanos, nos amontonamos en los asientos que daban al comedor, pegamos las narices a los cristales y aspiramos.

-Si estuviera allí –dijo Spud desde el banco que estaba frente al mío-, tomaría lucio hervido con salsa de rábanos picantes y zopa de zanahorias.

-Y rosbif para mí –dijo Sammy, saltando sobre su asiento.

-No, salchichas de cerdo –dijo Joe.

-Y pan blanco con mantequilla –añadió Chester-, y pollo asado.

-Y torta –me susurró Lacey-, mucha torta.

El señor Szprot llegó en ese momento con nuestra cena. Sándwiches de jalea, por supuesto, y patatas frías que sacaba de esas grandes cestas que parecían no tener fin.

Mickey Dooley miró su sándwich y comentó:

-Si tuviéramos jamón, podríamos comer jamón y huevos…

-¡Cierra esa bocaza irlandesa, Dooley! –chilló uno de los chicos mayores.

-… si tuviéramos huevos –completó Mickey riéndose.

-¡A callar, bribones! –ordenó el señor Szprot-. La señora doctora y yo tenemos que bajar un momento del tren. Los pequeños están dormidos y los mayores van a salir también. ¡Tú, polaca, vigila a estos de aquí, que se estén quietos y que no bajen del tren!

Sospeché que la doctora y el señor Szprot iban a la cantina para tomar filetes y cerveza.

-Parece que ellos no se conforman con sándwiches de jalea –dije en cuanto se fueron.

-Apuesto que comen ternera asada y col –dijo Spud.

-Y torta de chocolate –añadió Chester.

-¡Y helado! –remató Joe dando saltos.

 p. 48-49.

 

CUSHMAN, Karen (2004): Rodzina, Barcelona, EntreLIbros, p

 

Les privacions a Sarajevo durant la guerra

Benavente, Jaume, Compromís social, Novel·la d'amor i sentiments, Novel·la realista, Premi Literari, Religions i mitologia, Sarajevo No hi ha comentaris

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I. La manca d`aigua

 

Mentre hi pensa, arriba al passeig del Miljacka i veu que hi ha algú pescant i també recollint aigua. No se sorprèn, ja res no li estranya. Alguns, sobretot si hi ha una mica de boirina que els pugui amagar, fan això, apropar-se fins al riu per intentar capturar algun peix o aprovisionar-se d`aigua, encara que sigui bruta. Les fonts de la ciutat no funcionen i, anant al Miljacksa, s`estalvien les llargues caminades fins als escassos punts de distribució d`aigua en camions cisterna que té el govern. Tanmateix, la Selma creu que el risc de recollir aigua del riu és massa gran. A més del perill dels trets, l`aigua està contaminada pels residus de la ciutat, animals morts i fins i tot algun cadàver en descomposició. També corre el rumor que els txèniks han enverinat el riu de la zona ocupada. A ells, els Arvin, de moment no els can exposar-se així. Són afortunats perquè tenen un petit pou al pati del darrere de casa. Fins i tot en donen, d`aigua, als veïns.

Ja fa quasi dos n anys que dura la guerra, la situació cada vegada es fa més difícil i la falta d`aigua és tan sols un dels problemes. Només ocasionalment hi ha electricitat i, per això, els electrodomèstics han esdevingut aparells inútils. També escassegen el menjar i les medecines, encara que la seva família en pot comprar al mercat negre, no amb els diners provinents de l`escarransit sou de conserge del pare al dipòsit de llibres, sinó gràcies al que guanya ella fent de taxista pels carrers de la ciutat.

 

 II. Un sopar

 

 

Sense treure`s l`uniforme de conserge, que ha fet que alguns veïns al barri, fent broma, l`anomenin “el Coronel”, en Kemal seu al petit menjador de casa seva, entretenint-se amb un joc de cartes, mentre a la ràdio parla un conegut escriptor, un dels serbis que s`han mantingut al costat del govern bosnià. La Fatima gairebé té a punt el dinar. Ja fa setmanes que mengen el mateix: sopa de verdures, pa i algunes salsitxes de pollastre. La Selma seu lluny de la finestra, no cal donar facilitats als franctiradors, es diu, mentre pensa en el menjar.

 

 BENAVENTE, Jaume (2005): Història d`amor a Sarajevo, Barcelona, Columna, Columna Jove. Premi Ramon Muntaner 2005, pp. 13-14 i 18

 

Proposta de lectura

 

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Suquet de peix

Aventures, Catalunya, Cuina mediterrània, Europa, Gènere, Romeu, Carles, Viatge iniciàtic, Viatges No hi ha comentaris

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El comedor estaba absolutamente perfumado por el aroma de, de…

-Suquet de Peix –dijo orgulloso don Ramón descubriendo una enorme perola de aluminio llena de un líquido blancuzco en el que flotaban trozos de patata y lo que parecía pescado.

-¿Y eso qué es? –pregunté.

-La cumbre de la comida marinera en el golfo de León –afirmó Boris tomando asiento.

-Un plato de pescadores. Pescado blanco y de roca a poder ser, cocido al dente en una picada de sus hígados, almendras, ajo y perejil y patatas viejas ahogadas –susurró casi místico don Ramón.

-¿Y me gustará? –cuestioné arrugando la nariz, pues aquello de los hígados aplastados con ajo y perejil me había cortado un poco al apetito.

-Llorarás de emoción –dijo Boris acercando su plato a la perola para que le sirvieran.

Exageraba un poco. No lloré de emoción, pero repetí tres veces.

-Qué, ¿te ha gustado? –me interrogó el patrón sirviéndose por cuarto vez.

-Mucho. No sabía que al pescado se le podía sacar tan buen sabor –reconocí.

-Es que los de tierra adentro trabajáis bien la carne, pero lo que es el pescado… ¿A ver, cuántas variedades de cefalópodos crees que hay? –me interrogó el patrón.

-Pues… El pulpo, el calamar y la sepia. Tres –afirmé orgulloso de mi cultura.

Boris se echó a reír.

-Mira, hijo –me dijo el patrón rodeándome la espalda con uno de esos brazos que parecía una pierna -, solo de consumo común en España, la clase cefalópoda, orden dibranquia, suborden decápoda, tiene cuatro familias: logínidos, en la que están el calamar común, el calamar gigante y el calamarín; ommastrephidos, con las pota y el volador; sepiólidos, que incluye al globito, al choco, la jibia, el castaño y el chopito; y en orden octópoda, el pulpo común, el pulpo almizclado y el pulpo blanco. Trece variedades, Federico, trece.

-Vale –admití-, pero tierra adentro ya nos llegan limpios, cortados, congelados y muchas veces precocinados.

-Eso es lo terrible de estos tiempos de prisas: se ha perdido el placer de preparar la comida –se quejó el patrón-. Te voy a explicar la receta para que algún día la puedas cocinar- añadió, y a continuación me la detalló con pelos y señales y salivando de solo pensar en ella, el muy bruto, que acababa de devorar cuatro platos.

 

ROMEU, Carles: Llamadme Federico. Madrid, SM, 2000, pp. 35-35

 

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Una vetllada complicada a un pub irlandès

Autors Literatura Juvenil, Europa, Gènere, Irlanda, Miralles, Francesc, Viatges No hi ha comentaris

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La vetllada ha estat un veritable malson. El Shamrock ha resultat ser un pub ple de borratxos amb ganes de gresca. N`hi havia un de grassonet especialment pesat que l`amo feia fora cada deu minuts. No sé com s`ho feia, però un segons més tard tornava a ser dins del local com per art de màgia. Llavors tornaven a fer-lo fora.

A banda d`aquesta curiositat, el pub tenia un karaoke on pujaven cantants que amb prou feines podien mantenir-se drets. La lletra sempre anava uns segons endarrerida respecte a la música, cosa que convertia les cançons en un guirigall incomprensible.

Jo tenia l`estómac remogut pel peix que m`acabava de menjar, amb un arrebossat més sòlid que un crostó, fregit amb oli deu vegades reescalfat. A la segona queixalada ja estava pensant com desfer-me del filet sense ofendre l`amo. Per sort no ha calgut, perquè l`he cedit a un holandès del nostre grup que és un golafre.

Mentre intentava fer baixar el greix del filet amb una pinta de Guiness, se m`han acostat almenys deu nois. Un d`ells fins i tot s`ha atrevit a passar-me la mà `pels cabells i la galta mentre em deia alguna cosa a l`orella que no he entès.

Jo els ensenyava el meu claddadh –l`anell amb el cor i la corona-, però encara es tornaven més agressius.

 

Anell claddadh

Anell claddadh

 

MIRALLES, Francesc: Un curs d`estiu a Irlanda. Barcelona. Columna, 2004. Columna jove, 203, pp. 90-91.

 

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Situacions límits: Palabras envenenadas

Barcelona, Compromís social, Continents, Premi Literari No hi ha comentaris

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Bárbara Molina 

Abro la nevera y curioseo los tupperwares donde guardo la comida de días anteriores hasta que se pudre. Tengo prohibido tocarlos. Es una costumbre que me impuse hace años, después de vivir hambrienta. No sirve de mucho pero me da tranquilidad. Me dije nunca más volveré a pasar hambre, como Escarlata O`hara en aquella escena en la que levanta la cabeza y toma un puñado de tierra roja de Tara. Pero yo no fui tan fotogénica ni tan heroica, simplemente me privaba de los restos de comida, los clasificaba en pequeñas raciones y las guardaba como un tesoro. Abro un tupperware con hojas de ensalada y tomate y me los meto en la boca a puñados, a continuación abro otro con un trozo de pollo frío y me lo trago sin masticar. Quiero aplacar la desazón, borrar la angustia, pero en vez de saciarme cada vez tengo más hambre.

Durante estos tres años me había conseguido adiestrar, como a los leones, a fuerza de escamotearme el alimento. Descubrió que era un arma poderosa y jugó con ella. Y lo que no habían podido los golpes lo pudo el hambre. Me tenía en ayunas, sufriendo, hasta que de pronto venía y me dejaba oler una comida apetitosa. Abría la puerta unos instantes y un aroma de pollo asado, insultante de tan deliciosa, se colaba en el sótano y  me daba en la nariz. Tener hambre y no poder comer es morir un poco cada minuto, cada segundo.  

CARRANZA, Maite: Palabras envenenadas. Barcelona. Edebé, 2010, Periscopio, 78, pp. 152-155 

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Web Maite Carranza