Una despensa llena

Europa, Gènere, Humor, Lindgren, Astrid, Suècia 2 comentaris

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Miguel olfateó con la nariz. Olía muy bien en la despensa. También había golosinas. Miguel miró muy bien alrededor. ¡Sí, ya lo creo, aquí hay comida! Del techo colgaban jamones ahumados y morcillas en largas filas, un largo varal lleno, porque al papá de Miguel le gustaba mucho la morcilla con tocino y bechamel. Y allí en un rincón estaba el arca del pan con todos los quesos amarillos, y las ollas de barro con la mantequilla recién hecha. Detrás de la mesa estaba la tina de madera llena de tocino salado, y allí al lado, el gran armario donde la mamá de Miguel tenía el jugo de frambuesa y los pepinillos en vinagre y las peras en jengibre y la compota de fresa. Pero en el estante del medio tenía la célebre salchicha.

A Miguel le gustaba mucho la salchicha, ya lo creo.

En Katthult, el banquete estaba en todo su apogeo. A los invitados les habían dado café con muchas cosas para mojar en él. Ahora solamente estaban esperando tener hambre otra vez para empezar a comer chuletas de cerdo y ensalada de arenque y salchicha y todo lo demás.

 

pp. 48-50

LINDGREN, Astrid (2010): Las aventuras de Miguel el travieso, Barcelona, Juventud,

El hambre no pregunta

Álvarez, Blanca, Autors Literatura Juvenil, Compromís social, Europa, Gènere, Madrid, Novel·la realista No hi ha comentaris

 

Paco dibujaba. Era capaz de garabatear posiciones del enemigo, en uno de aquellos cuadernos negros de los corresponsales, en cuestión de minutos. Y retratos. Y mentiras. Le pagaban los dibujos con trozos de queso, paquetes de café, incluso chorizos o dulce de membrillo. Paco compartía con Eladio las ganancias, a veces llevaban parte del botín a sus casas. Las madres no hacían preguntas.

Era comida. Y el hambre no pregunta.

Eladio nunca diría que los tiempos de guerra fueron buenos tiempos, en esa trampa de la memoria no caía; pero llegaron tiempos peores.

 p. 55.

ÁLVAREZ, Blanca (2010): Gran Vía, Madrid, Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, Hitos de Madrid. Il. Francisco Delicado,

Codonyat

Codonyat

Esmorzar a la rebotiga

Savater, Fernando, Viatge iniciàtic No hi ha comentaris

churros

Un minúsculo anexo de la trastienda alojaba una cocinita y un frigorífico. De modo que se les brindaba la apetitosa posibilidad de preparar tostadas con mantequilla, además de café bien calentito con leche. Pusieron manos a la obra, en tanto que don Hilarión se ofrecía generosamente para ir a comprar fruta, Mientras el pan se tostaba y el aroma del café despertaba a Arno (que preguntó soñoliento “¿hay churros?”), don Pantaleón propuso hacer una tortilla tamaño familiar. Los dos jóvenes protestaron sólo por cumplir que no hacía falto tanto pero en cuanto la tuvieron delante la devoraron en un santiamén, de modo que don Pantaleón tuvo que hacer otra no menos grande y que acabó igual. Al rato llegó don Hilarión cargado de fruta y hubo jugo de naranja para todos. Arno rebañó su plato con el último pedazo de tostada que le quedaba y poco después todos suspiraban de placer tras la comilona y charlaban de los incidentes de la travesía que acababan de realizar.

 p. 136-137.

Savater, Fernando: El gran laberinto, Ariel, Barcelona, 2005,

No mengem?

Mankell, Henning, Novel·la realista, Suècia, Viatge iniciàtic, Viatges No hi ha comentaris

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En Joel va sentir que tenia gana. Durant aquell dia havia estat incapaç de menjar a causa dels nervis que tenia. S`havia imaginat tota mena de coses que podien succeir i que els obligarien a cancel·lar el viatge. Que en Samuel se`n penedís. Que el tren no aparegués. Que ell es posés malalt. Sabia que era infantil. Que eren coses que un noi de quinze anys no hauria d`imaginar. Però no podia evitar el fet de ser tan infantil.

Senzillament era així.

-No mengem? –va preguntar a en Samuel.

-Ara?

-Tinc gana.

En Samuel va començar a treure el menjar. Hi havia entrepans, ous durs i patates. Tenia un termos amb cafè i una ampolla de llet. A l`altra banda de la finestra els troncs dels arbres passaven volant. Les rodes xiulaven contra les juntes de les vies.

 

MANKELL, Henning (2007): Viatge a la fi del món. Barcelona. Columna, Columna jove, 227,

pàg. 49.

 

Tot el que hi ha a taula s’ha de menjar!

Adopcions, Humor, Nöstlinger, Christine No hi ha comentaris

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La señora Bartolotti preparó café y huevos pasados por agua, hizo una tortilla de frambuesa especialmente para Konrad, y entre tanto pensaba en las desagradables y repugnantes palabras. También pensó en las cien mil observaciones de Egon, mientras despejaba la mesa de la cocina. Extendió sobre la mesa un mantel verde floreado y sacó del armario del cuarto de estarle servicio de plástico para veinticuatro personas (claro que sólo una doceava parte). Como no tenía flores en casa, colocó en el centro de la mesa un jarrito con un ramillete de puerros y perejil. Contempló la masa del desayuno y pensó: hasta Egon me elogiaría en estos momentos. Nadie podría preparar una mesa para el desayuno de un modo más conveniente y maternal.

Konrad se tomó el café, la tortilla, el pan con mantequilla y el sándwich de jamón.

-Pues estás hambriento –observó la señora Bartolotti.

-¡Oh, no! –dijo Konrad –estoy llenísimo, casi no puedo más.

-Bueno, pues déjalo ya.

-Perdona; hay que comerse todo lo que hay en la mesa y, sobre todo, lo que hay en el plato –explicó Konrad.

La señora Bartolotti retiró rápidamente los tres últimos panecillos, el jamón y el queso y lo puso sobre el aparador de la cocina. Ya no quedaba nada comestible sobre la mesa. Konrad respiró tranquilo.

 

 

 

NÖSTLINGER, Christine (1993): Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, Madrid, Santillana, Alfaguara Juvenil, p. 50-51.

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La historia de Ernesto

Barcelona, Company, Mercè, Premi Literari No hi ha comentaris

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Para el almuerzo su madre ha preparado los platos preferidos del chico: arroz con huevo y lomo empanado. ¿Y para beber, naranjada!

A la hora de la tarta, una gran tarta de chocolate, y antes de soplar las cinco velas, el padre descorcha una botella de champán.

-Papá, ¡que haga pum!

Y el tapón de corcho sale con la fuerza de una minúscula bala de cañón, dejando tras de sí un bordado de espuma.

El chico aplaude y ríe:

-¡Yo quiero, yo quiero!

Su madre escancia unas gotas en la copa fina y estrecha y la acerca al niño:

-Sólo un poquito, aún eres pequeño, Ernesto. ¡Y deja la gata en el capazo que tenemos que brindar!

La gata, que ronroneaba feliz en el regazo del niño, protesta débilmente al verse en el cesto.

El padre y la madre, con los ojos brillantes, levantan sus copas. Sonríen, miran al niño y exclaman:

-¡Por el DÍA DE LA LLEGADA!, Ernesto. Hoy hace cinco años que llegaste a casa. ¡Por ti, hijo!

Las copas tintinean, y el chico brinda con tanto ímpetu que casi derrama la de su padre. Los tres ríen y beben.

Luego, Ernesto coge un trozo de tarta y, con la boca llena, pide:

-Venga, mamá, cuéntame ya mi historia.

-Más tarde, hijo, siempre lo hacemos después de comer, ¿no te acuerdas?

Ya es hora del café. El padre y la madre toman asiento en los cómodos sillones del comedor.

Cada año, desde que adoptaron a Ernesto celebran por todo lo alto el aniversario del día en que lo fueron a buscar.

 

 COMPANY, Mercè ( 1986): La historia de Ernesto, Madrid, SM,  (El Barco de Vapor, 10. Primeros lectores),  pp.   23-29

 

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De cafè… i drogues

Gándara, Lola, Novel·la realista No hi ha comentaris

alexandra

Són les set de la tarda, hem sortit a les quatre de casa, m`he quedat sense cinturó i les sabates em fan butllofes.

-Merda!

Aleshores la de la cresta s`humanitza i diu que pugem a casa seva a prendre un cafè. Això em desconcerta., però el Dídac accepta encantat.

La casa és petita, uns cinquanta metres pel cap alt. La sala d`estar no deu tenir més de vuit o deu metres. Hi ha un sofà de plàstic marró i a terra una vella catifa de llana desgastada, una taula-braser amb cretona florejada i una altra taula baixa amb una tele gran. Després ve un passadís estret amb una finestra que dóna a un celobert. La punki ens prepara un cafè amb llet i es posa a plegar la roba de l`estenedor.

-Que ets tu, Susanna?

-Sí, senyora Neus.

-la teva mare ha dit que vindrà tard, que teniu el sopar al forn i que li escalfes al Tito.

-Tito és el meu germà. La meva mare treballa per torns a la fàbrica.

-Així que et dius Susanna… –diu el Dídac.

-Sí, bé, Susi… Els meus amics em diuen Susi.

Estem els tres asseguts en uns tamborets de boga. La Susi estira les cames a la taula i ens ofereix una cigarreta.

-Herba, no en tinc. La mare és com un gos per ensumar porros i escorcolla l`habitació, així que mai no porto ful. La meva mare està obsessionada amb el rotllo de la droga, ja sabeu… Es pensa que tots els meus amics es col·loquen. Escolta, bé, vinga, ara expliqueu això d`aquesta noia.

 

GÁNDARA, Lola: Alexandra. Barcelona, Edebé, 1999, Periscopi, 46, pp. 42-43

 

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Cafè Alef de Cracòvia

Autors Literatura Juvenil, Continents, Gènere, Miralles, Francesc, Religions i mitologia, Viatge iniciàtic, Viatges No hi ha comentaris

 

Cafè Il Calzone al barri jueu de Cracòvia

Cafè Il Calzone al barri jueu de Cracòvia

 Després de menjar un entrepà pel carrer per dinar, hem entrat al cafè Alef. És un establiment jueu tradicional amb mobles antics i làmpades d`aranya. Un gat gros, estarrufat en un sofà de la recepció, ens ha donat la benvinguda amb un breu miol.

El cambrer ens ha conduït amb molta parsimònia fins al menjador, en aquell moment ple de família jueves prenent el cafè o fent una copa de vi. Hi havia una atmosfera deliciosa que et traslladava a altres temps.

Inevitablement he hagut de pensar que abans o després anirem a Auschwitz, a 60 quilòmetres de Cracòvia, però encara no em sento preparada. De fet, tinc por de desmaiar-me allà mateix. He sentit a dir que és molt impactant.

 

Camp de concentració d`Auschwitz

Camp de concentració d`Auschwitz

 

Per respecte als milions de víctimes, abans vull llegir coses sobre l`holocaust per entendre-ho tot, si és que una cosa així es pot entendre.

Aquesta era una qüestió que havia de sortir en algun moment –per lloc on érem-, però ha sorgit seguint la tònica iniciada ahir al vespre: un cop més ens hem trobat parlant de cinema.

-Segurament aquí va prendre cafè en Roman Polanski –ha dit en Dave-. Suposo que el coneixeu: ha dirigit moltes pel·lícules famoses, com El pianista.

-L`he vista –ha dit la Loreto-. Però aquella història passa Varsòvia.

-Tens raó, però ell va viure al gueto de Cracòvia. Potser aquell lloc en formava part. La meva guia té un requadre dedicat a la vida d`aquest home, i us asseguro que supera de lluny la ficció. La millor pel·lícula de la seva vida és ell mateix.

-Tu també estàs molt inspirat avui- ha dit l`Anja amb cara d`avorriment-. ¿Segur que era ens la llegiràs, oi?

-Només si voleu.

  

MIRALLES, Francesc: Interrail. Barcelona. Columna, 2006, Columna Jove, 217, pp.  88-89

 

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El Cafè Florian, a Venècia

Autors Literatura Juvenil, Continents, Itàlia, Miralles, Francesc, Premi Literari, Venècia 1 comentari

 Faltaven deu minuts per a les nou quan hem fet cap a la plaça de San Marco, que té dues columnes gegants que no sostenen res, però que són tan amples que no pots abraçar-les del tot.

La llum del capvespre queia com un vel daurat sobre les cúpules de la Basílica i el Palau Ducal. Hem trobat una taula lliure a la terrassa del cafè Florian i ens hem assegut, nervioses, a esperar en Dave i en Koji. Si haguéssim sabut el que ens cobrarien -10 euros per dos cafès- hauríem preferit seure a terra!

Mentre ens esperàvem, la Loreto m`ha traduït la història d`aquest cafè d`un fullet que hi havia a la taula:

El nom del primer cafè obert a Europa ve del seu propietari original, Floriano Francesconi, que el 1720 va decidir crear un lloc de trobada per als viatgers i intel·lectuals del seu temps. Malgrat les nombroses inundacions que ha patit la Piazza San Marco, els seus elegants salons es conserven com eren el primer dia. Aquí mateix s`han assegut escriptors com Lord Byron, Marcel Proust, Balzac o Charles Dickens, per citar-ne només quatre.

 

MIRALLES, Francesc: Interrail. Barcelona. Columna, 2006, Columna jove, 217, pp. 31-32.

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Premi Columna Jove 2006

Cafè Florian, Piazza San Marco

Cafè Florian, Piazza San Marco

Arepas a Colòmbia

Aventures, Baell,Gustavo, Colòmbia, Compromís social, Viatge iniciàtic No hi ha comentaris

arepas

Después de rellenar los formularios requeridos, la directora del centro les propuso ir a comer mientras esperaban que Sara preparara su maleta y se despidiera de sus amigos.
Tras casi cuatro horas de reunión y con un hambre feroz fueron los tres a un restaurante que estaba a unos cien metros del orfanato y donde se podía comer una exquisita ensalada criolla compuesta de patatas cocidas, carne de cerdo, cebollas, aguacates, huevos duros y diferentes tipos de salsas y especies. Después pidieron un plato de arepas, un delicioso pan de maíz amasado con huevos y manteca.
-¿Quieren un “tinto” o un “perico”’ –les preguntó la directora después de acabar la comida-. Creo que es lo que ustedes llaman café solo o con leche, ¿verdad?
No probar un buen café colombiano era como ir a Italia y no comer un buen plato de pasta.

BAELL, Gustavo (2001): La niña colombiana. Buenos Aires: Laertes.