Una despensa llena
21 agost 2010 Europa, Gènere, Humor, Lindgren, Astrid, Suècia 2 comentarisMiguel olfateó con la nariz. Olía muy bien en la despensa. También había golosinas. Miguel miró muy bien alrededor. ¡Sí, ya lo creo, aquí hay comida! Del techo colgaban jamones ahumados y morcillas en largas filas, un largo varal lleno, porque al papá de Miguel le gustaba mucho la morcilla con tocino y bechamel. Y allí en un rincón estaba el arca del pan con todos los quesos amarillos, y las ollas de barro con la mantequilla recién hecha. Detrás de la mesa estaba la tina de madera llena de tocino salado, y allí al lado, el gran armario donde la mamá de Miguel tenía el jugo de frambuesa y los pepinillos en vinagre y las peras en jengibre y la compota de fresa. Pero en el estante del medio tenía la célebre salchicha.
A Miguel le gustaba mucho la salchicha, ya lo creo.
En Katthult, el banquete estaba en todo su apogeo. A los invitados les habían dado café con muchas cosas para mojar en él. Ahora solamente estaban esperando tener hambre otra vez para empezar a comer chuletas de cerdo y ensalada de arenque y salchicha y todo lo demás.
pp. 48-50
LINDGREN, Astrid (2010): Las aventuras de Miguel el travieso, Barcelona, Juventud,



















