04 juny 2010
Baell,Gustavo, Uruguai
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“-En Uruguay tenemos cosas buenas y malas, pero indudablemente la carne pertenece al grupo de las cosas buenas –dijo Hilda con gran orgullo.
-Debe ser por los pastos –comentó Lenka.
-Es una de las razones. La carne es una de nuestras identidades nacionales y de reconocido prestigio en todo el mundo. Desgraciadamente en muchos países se mezcla la carne con componentes químicos para que aguanten más tiempo o se alimenta a los animales con tratamientos poco naturales. Así que…a comer toda la carne y tú Lenka ven a oler este intenso olor de las verduras a la brasa. Están sabrosísimas.
Cuando acabaron de comer se tendieron sobre la hierba y bajo un viento ligero y fresco siguieron hablando.”
BAELL, Gustavo (2001): La niña colombiana. Buenos Aires: Laertes, pág. 107.
04 juny 2010
Baell,Gustavo, Cuba
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“Por la puerta de entrada a la casa de Juana se accedía directamente a una pequeña habitación cuadrada donde estaba el comedor y la cocina separados por un fino y pequeño tabique que no llegaba al techo.
Había una mesa redonda cubierta con un mantel de plástico y con sillas de hierro a medio pintar. Un pequeño sofá azul y un gran ventilador para refrescar el fuerte calor llenaba una de las paredes. Bajo la ventana, desde la cual se podía observar la bonita e iluminada plaza de la Catedral tenían una vieja televisión que funcionaba como si fuera su primer día.
Juana y su hija Luret les prepararon un delicioso plato “congri” que era una mezcla de pequeñas alubias negras con arroz, acompañado por una fresca cerveza cubana. Después, le siguió un sabroso filete de carne que lo habían ido a comprar para esa ocasión. Sólo comían Sara y Varinia pues Juana y su familia no podían permitirse comer ese tipo de carne. Su marido se encontraba sin trabajo desde que la URSS dejó de ayudar a Cuba tras el fin de la guerra fría y la caída del muro de Berlín. Sólo vivían del dinero que sacaban vendiendo las figuritas de yeso, y de las comidas que hacían en casa para los turistas.
BAELL, Gustavo (2001): La niña colombiana. Buenos Aires: Laertes, pág. 67
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27 abril 2010
Autors Literatura Juvenil, Aventures, Baell,Gustavo, Compromís social, Cuina mediterrània, Marroc, Viatge iniciàtic
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La niña colombiana

“A unos cuarenta y cinco minutos antes de llegar a Marakech se detuvieron a comer en el pequeño pueblo Benguerir, situado en la Ville de l`Avenir.
Descendieron del viejo autobús y entraron en un restaurante que estaba situado casi al final del pueblo. Tenía las mesas de madera cubiertas con manteles de cuadros rojos y blancos y la suave brisa que entraba por las ventanas abiertas levantaba las blancas cortinas de encaje. Todavía era un poco temprano para comer, pero Mustapha, el chófer del autocar, pidió una tajine de ciruelas con sésamo y almendras.
-Supongo que debe ser un plato ligerito –le dijo Sara en francés al conductor.
-Pues no del todo, es un plato de carne y verduras que se cocina en el mismo recipiente de barro., en el tajine, y se cubre con esta tapadera cónica también de barro.
-Debe de estar bueno -le respondió Sara.
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BAELL, Gustavo (2001): La niña colombiana. Buenos Aires: Laertes, pp. 116-118
27 abril 2010
Aventures, Baell,Gustavo, Colòmbia, Compromís social, Viatge iniciàtic
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Después de rellenar los formularios requeridos, la directora del centro les propuso ir a comer mientras esperaban que Sara preparara su maleta y se despidiera de sus amigos.
Tras casi cuatro horas de reunión y con un hambre feroz fueron los tres a un restaurante que estaba a unos cien metros del orfanato y donde se podía comer una exquisita ensalada criolla compuesta de patatas cocidas, carne de cerdo, cebollas, aguacates, huevos duros y diferentes tipos de salsas y especies. Después pidieron un plato de arepas, un delicioso pan de maíz amasado con huevos y manteca.
-¿Quieren un “tinto” o un “perico”’ –les preguntó la directora después de acabar la comida-. Creo que es lo que ustedes llaman café solo o con leche, ¿verdad?
No probar un buen café colombiano era como ir a Italia y no comer un buen plato de pasta.
BAELL, Gustavo (2001): La niña colombiana. Buenos Aires: Laertes.