Sin ti no lo conseguiré

Autors Literatura Juvenil, Bulímia, Compromís social, Europa, Gènere, Novel·la realista, Nutrició, Sierra i Fabra,Jordi, Trastorns alimentaris No hi ha comentaris

camps-de-maduixes

“-Sin ti no lo conseguiré, ¿sabes? –Loreto cerró los ojos y se dejó arrastrar por el dolor-. Quiero que sepas que hoy no he vomitado. ¿Qué te parece? No he vomitado, y lo he hecho por ti, créeme. Por ti. Pero ahora no voy a poder seguir sin tú te vas, si me dejas. Luciana, ¡Luciana!, por favor… hagamos un pacto, ¿vale? Un pacto. Yo comeré, aunque estalle, aunque me convierta en la mujer más gorda del mundo, y no volveré a vomitar, pero tú tienes que seguir viviendo para estar a mi lado…” .

SIERRA I FABRA, Jordi (2009): Campos de fresas, Madrid, SM, trigésimo quinta edición, Gran Angular, 10, p. 101.

 

cats

El principio de la curación

Anorèxia, Autors Literatura Juvenil, Bulímia, Compromís social, Europa, Gènere, Novel·la realista, Nutrició, Sierra i Fabra,Jordi, Trastorns alimentaris No hi ha comentaris

campos_de_fresas_thumb_zoom_150x225

 

“Loreto miró la sopera, la fuente de carne, el pan, la ensalada. La necesidad de comer se le disparó en la mente. La avidez de su estómago le acentuó su habitual dolor de cabeza.

-¿Das tú las gracias hoy? –le preguntó la mujer a su marido cambiando rápidamente de conversación.

-¿Hija? –trasladó él el ofrecimiento a Loreto.

Ella vaciló solo un instante.

Después, los tres bajaron la cabeza y unieron sus manos.

-Te damos las gracias, Señor, por los alimentos que recibimos de tu bondad, y te pedimos por todos tus hijos, en especial aquellos que sufren –hizo una pausa muy breve, antes de continuar diciendo-: Y te pido que ayudes Luciana, Dios mío. Ayúdala a luchar, y a ser firme en esta hora oscura, porque sin Ti estará perdida. Ayúdala a encontrar el camino de regreso de las sombras. Te lo pedimos, Señor.

Sobrevino un largo segundo de silencio, mientras la emoción se apoderaba de ellos.

Pero incluso esa emoción quedó en un segundo plano cuando Loreto levantó la cabeza, suspiró, apretó las mandíbulas y, con determinación, se sirvió tres cazos de sopa. Luego introdujo la cuchara en el plato para empezar a tomarla con la mayor naturalidad.

Sus padres intentaron mantener la normalidad.

Después de todo la clave era siempre el después. Lo que hiciera ella con lo que hubiese ingerido.

-Está buena –dijo Loreto”.

SIERRA I FABRA, Jordi (2009): Campos de fresas, Madrid, SM, trigésimo quinta edición, Gran Angular, 10, p. 66

cats1

Sin retorno posible

Anorèxia, Autors Literatura Juvenil, Bulímia, Compromís social, Europa, Gènere, Novel·la realista, Nutrició, Sierra i Fabra,Jordi, Trastorns alimentaris No hi ha comentaris

campos20de20fresas

 

“Loreto se miró en el espejo de su habitación.

Desnuda.

Recorrió las líneas de su cuerpo, una a una. Casi podía contar sus huesos, las diagonales de sus costillas, el vientre hundido, la pelvis salida y extrañamente frondosa, las nudosidades de sus rodillas, la piel seca, el cabello débil y sin fuerza que se le caía cada día más.

Y aún así, se sintió mal por algo distinto. Peor.

Gorda.

Tuvo que cerrar los ojos, y volver a abrirlos, para enfrentarse a la realidad.

Tal y como le había dicho el psiquiatra.

Se estaba muriendo. Si no dejaba de comer incontroladamente para vomitar después al sentirse culpable de ello y temiendo a la obesidad, sería el fin. Había llegado al punto límite, y tras él, no existía retorno posible.”

 

SIERRA I FABRA, Jordi (2009): Campos de fresas, Madrid, SM, trigésimo quinta edición, Gran Angular, 10, p. 52

 

cats

Cómo se cae en la anorexia o bulimia y lo difícil que es superarlo

Anorèxia, Autors Literatura Juvenil, Bulímia, Catalunya, Compromís social, Europa, Gènere, Lienas, Gemma, Novel·la realista, Nutrició, Trastorns alimentaris No hi ha comentaris

“Dijo que ella siempre había estado un pelín regordeta.

“Regordeta”, dice. Utiliza esta palabra, pero viéndola aquí, acurrucada en el sofá, con esos dedos tan delgados que parecen ramitas de chopo, me cuesta imaginarla gorda.

Explica que un chico de su clase, hace ya tres años, le puso un mote: foquita. Y mientras lo explica se pasa las manos por el costado, como si quisiera hacerse una idea exacta de sus proporciones, como si le horripilara la idea de volver a parecerse a la foca que había sido. Empezó a llamarla así sólo para hacerle la puñeta. Al principio a ella le daba igual: le gustaba tanto comer…, sobre todo rebanadas grandes de pan untadas con mantequilla y miel, o cuencos barrigudos llenos de chocolate caliente con una pizca de canela, o virutas de jamón con sus tirillas de grasa o tortillas bien jugosas…” (p. 50).

 

Gemma Lienas

Gemma Lienas

 

“-Yo no soy como Mónica. Mi problema es todavía más grave que el suyo. Ella es lo que se llama una comedora compulsiva: come demasiado y a todas horas para calmar la ansiedad; se refugia en la comida. Yo, en cambio, cuando me doy cuenta de que me he pasado, o bien vomito, según lo que pueda resistir, hasta que me muero de hambre o de ansiedad y vuelvo a darme otra panzada” (p. 129).

 

billete-de-ida-y-vuelta

 

 

“Hoy peso 53 kilos, dos más de lo que me conviene. Seguro que el vestido que me compré para la fiesta de Miriam me queda estrecho. Lo pruebo y, efectivamente, me queda justo. Tengo hasta mañana por la noche para perder dos kilos. Decido que hoy no voy a comer en todo el día. Por la mañana tomo un café con leche y un laxante. Al mediodía un zumo de tomate y un laxante. Voy al gimnasio y hago cuatro horas de ejercicio y una sauna. Salgo roja como un tomate. Me peso: ¡victoria, 51.5! A las ocho, cuando llego a casa, me tomo dos tazas de caldo vegetal y un laxante y, después, como estoy hecha polvo y muerta de hambre, me voy a la cama enseguida. En total, hoy debo haber pasado dos horas sentada en el váter” (p. 179).

 

LIENAS, Gemma (1999): Billete de ida y vuelta, Barcelona, Muchnik editores.

 

 

 

cats

¿Cuánto puedo haber engordado en este rato?

Autors Literatura Juvenil, Bulímia, Catalunya, Compromís social, Europa, General, Gènere, Lienas, Gemma, Novel·la realista, Nutrició, Trastorns alimentaris No hi ha comentaris

cruasan 

 

LIENAS, Gemma (1999): Billete de ida y vuelta, Barcelona, Muchnik editores, p. 46-47

“Estiro el brazo y cojo un cruasán. Después de dejarlo encima del plato, me chupo los dedos pringosos del caramelo blando que recubre la pasta. Con los dientes arrastro la capa minúscula de azúcar caramelizado, que resbala lentamente garganta abajo y me devuelve a la memoria un gusto casi olvidado. Clavo el tenedor en una de las puntas del cruasán y, con la ayuda del cuchillo, lo corto. Cuando lo parto, el interior esponjoso y dorado salta a la vista y, en un santiamén, libera un intenso olor a pan recién horneado. Cojo la punta del cruasán con los dedos y la mojo en el café con leche, que todavía humea. Antes de sacarla goteando, unas minúsculas gotas de grasa, efecto de la mantequilla, aparecen flotando en el líquido. De prisa, para que no se rompa y se precipite en el café, me la como. Mi boca está ya tan poco acostumbrada a este gusto, a este contacto, que, sin poder empezar a masticar, segrego involuntariamente mucha saliva y las mandíbulas se me contraen en una mueca de dolor. Al segundo mordisco deja de hacérseme la boca agua y ya no se me crispa. Continúo comiendo de prisa, sin pararme a pensar en la sensación de placer, sólo concentrada en comer, muy rápido y metiéndome trozos bien grandes en la boca.

Levanto la cabeza y la interna que está sentada delante de mí me mira atónita tras los vapores de su café con leche. La cara de asco y de espanto que pone me devuelven a la realidad.

¿Qué he hecho? Pero ¿qué he hecho? Noto la barriga inflada, brutalmente inflada, como un globo. ¿Cuánto puedo haber engordado en este rato? La pregunta me obsesiona. Tengo que hacer algo, tengo que vomitar” .

 

 

 

cats1

No quiero engordar

Autors Literatura Juvenil, Bulímia, Compromís social, Gènere, Lienas, Gemma, Novel·la realista, Nutrició, Trastorns alimentaris No hi ha comentaris

bitlletdanadaitornada350

 

“Me enjuago la boca, me quito el pijama y me miro el cuerpo desnudo reflejado en el espejo. Como está colgado sobre el lavabo, sólo me devuelve la imagen hasta las rodillas. Intento verme como me ven ellos: delgada hasta el dolor, hasta el horror, dicen. Un esqueleto, dicen. En cambio yo sólo soy capaz de verme como me siento: gorda. Me acaricio la cintura, subo las manos desde los riñones hasta la zona lumbar, buscando los desagradables michelines. Me pongo de perfil y me observo críticamente la barriga; la continúo viendo abultada, a pesar de que no me olvido de las palabras de mi madre cuando no hace mucho me vio desnuda: “la piel de un tambor, hija, eso parece tu vientre, plano y apergaminado”. Me observo los muslos y, aunque se arquean considerablemente, me aterra que algún día lleguen a juntarse. Me contemplo las manos y los brazos: huesudos, dice Juan, pero yo no pienso lo mismo. ¿Cómo será mi cuerpo dentro de tres o cuatro semanas? ¿Habré empezado a acumular más grasa de la que tengo ahora?

¡No quiero engordar! ¡No quiero engordar!” 

LIENAS, Gemma (1999): Billete de ida y vuelta, Barcelona, Muchnik editores, pág. 42.

cats

Un indicio de bulimia: el vómito provocado

Autors Literatura Juvenil, Barcelona, Bulímia, Compromís social, Europa, General, Gènere, Lienas, Gemma, Novel·la realista, Nutrició, Trastorns alimentaris No hi ha comentaris

bitllet

 

 

“¿Cómo podía vomitar Marta aquel malestar que tenía en el pecho? ¿Metiendo dos dedos en la garganta, como había hecho tantas veces antes para echar la comida? ¡Aggs! Y fuera el plato de macarrones que acababa de tragarse.

-Marta, ¿te encuentras mal? –le habían preguntado los gemelos la noche que la encontraron con la cabeza casi metida en la taza del váter.

Ella, todavía con unos hilitos pringosos que le colgaban de los labios y se perdían en el fondo de la porcelana blanca, se aturulló:

-Vomito las arañas que tengo en la barriga.

Pero ya no tuvo tiempo de frenarlos.

-Mamá, mamá –corrían por el pasillo para informar a la autoridad competente-, Marta debe de tener gusanos en la barriga (habían hecho una interpretación libre de la metáfora de la hermana).

-Está gomitando

Y la pusieron en guardia, naturalmente; sólo le faltaba eso para empezar a no dejarla en paz.

Pero no era tan fácil expulsar las emociones fuera del cuerpo. Ni siquiera las palabras para describirlas. ¿Qué le podía decir? ¿Que tenía miedo? ¿Qué estaba cansada? ¿Qué no podía respirar de angustia? Se sentía contra las cuerdas” (p. 15-16).

 

LIENAS, Gemma (1999): Billete de ida y vuelta, Barcelona, Muchnik editores.

 

cats

El deseo de comer tarta de manzana

Compromís social, Creixement personal, General, Novel·la realista, Nutrició, Obesitat, Tamaro, Susanna, Trastorns alimentaris No hi ha comentaris

 

Tarta de manzana

Tarta de manzana

“-¡Tarta de manzana!

-¡Exactamente, tarta de manzana! –exclamó la voz de Delicia Esquelética. Hablaba desde un micrófono oculto-. En el horno –prosiguió-, se está cociendo una tarta de manzana. ¡Si pudieras verla! Es una delicia: inflada y tierna por los lados, completamente recubierta de rodajitas de fruta acaramelada. Qué lástima, cerdito mío, que tú nunca llegues a comerla. ¡Nunca!

Era una tortura espantosa. Michele se tapó la nariz y trató de respirar por la boca.

Al olorcillo a tarta de manzana le siguieron los aromas de los rollitos rellenos, al de rollitos, el de natillas y macarrones gratinados, al de macarrones, el de caramelos, y así sin cesar.

Aquella noche, Michele lloró, un poco por todos aquellos aromas y un poco porque, en el fondo, él había querido a sus padres postizos”.

  

TAMARO, Susanna (1995): El caballero Corazón de Melón, Barcelona, Grijalbo Mondadori, p. pág. 57.

 

cats

No hay animales gordos

Creixement personal, Dietes especials, Gènere, Novel·la realista, Nutrició, Obesitat, Tamaro, Susanna No hi ha comentaris

Susana Tamaro

Susana Tamaro

 

“-Buenas noches, pequeños hipopótamos, paquidermitos míos. Aquí me tenéis; como de costumbre, he venido a traeros la reflexión de esta noche. Quitaos el pijama, mirad vuestras barrigas, vuestros muslos temblorosos. Estáis gordos, ¿no? Bien, pensemos ahora en el mundo de la naturaleza. La naturaleza es sabia, provee a todo de la mejor forma. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué nunca se ven animales gordos? Porque no comen, me diréis. ¡Craso error! Los animales gordos existen, pero duran poco. ¿Sabéis por qué? Venga, tratad de exprimir esos cerebritos. ¿Pueden correr deprisa los animales gordos? No, ¿verdad? No vemos animales gordos porque como no son veloces, son los primeros en ser devorados. Reflexionad, tesoritos míos, sobre lo sabia que es la naturaleza. Vuestra instructora, Delicia Esquelética, os desea que paséis unas buenas noches. ¡Hasta mañana, ballenas!”

 

TAMARO, Susanna (1995): El caballero Corazón de Melón, Barcelona, Grijalbo Mondadori, pp. 46

 

 

 cats

Una tarta de frambuesa muy polémica

Autors Literatura Infantil, Creixement personal, Dietes especials, Gènere, Novel·la realista, Nutrició, Obesitat, Tamaro, Susanna No hi ha comentaris

Tarta de frambuesa

Tarta de frambuesa

 

Cuando el coche giró la última curva del blanco camino, Michele se asomó por la ventanilla y agitando un brazo comenzó a saludar a la abuela; en cuanto se detuvieron, bajó corriendo para abrazarla.

-¡Cariño! –exclamó la abuela besándolo en las mejillas-. ¡Qué grande estás! ¡Anda, pasa, acabo de hacer una tarta de frambuesas!

-¡Mamá! –le gritó Angélica, que estaba descargando la maleta-. ¿Cuántas veces tengo que decirte que el niño está haciendo régimen?

-Ay, Dios, ¿está enfermo? –preguntó la abuela, poniéndose triste de repente.

-No, mamá, está muy bien. Lo único que le pasa es que está gordo como un pavo antes de Navidad.

La abuela le puso a Michele la mano en la barbilla y lo obligó a levantar la cabeza. Lo miró atentamente y dijo:

-No es eso, Angélica, te equivocas, está robusto, nada más. Además, la tarta que hice no es una tarta tarta con todas las de la ley… prácticamente no tiene nada más que fruta. Apenas lleva harina, muy poco azúcar, cosa de nada; además, ya sabes que tú de niña eras igual, los niños tienen que alimentarse bien porque están en edad de crecer.

A cada palabra que decía la abuela, Michele, que estaba a su lado, asentía satisfecho con la cabeza.

Pero su madre no parecía nada contenta de lo que decía la abuela.

-¡Mamá! –exclamó, con un tono de voz exagerado-. En primer lugar, yo nunca he estado gorda. En segundo lugar, Michele ya ha comido lo suficiente para vivir perfectamente cinco años sin probar bocado, ¿está claro?

Dicho lo cual, la madre subió al coche hecha un manojo de nervios, cerró de un portazo y asomándose por la ventanilla abierta, con el motor en marcha, le gritó a Michele:

-¡Cuando vuelva, como descubra que has engordado un solo gramo, el año que viene en lugar de traerte a casa de la abuela te meteré en un colegio!

Retrocedió bruscamente y el coche desapareció por el blanco camino, envuelto en una nube de polvo.

Cuando se quedaron solos, la abuela le dijo a Michele:

-Anda, démonos prisa, que todavía estará caliente.

En la cocina, cortó una buena ración de tarta, se la sirvió en un plato y le preguntó:

-¿Te pongo un poco de nata, tesoro mío?

-No, abuela –respondió Michele con la boca llena-, ¡no puedo!

-¿Tienes problemas de hígado?

-No, abuela, es que la nata…

-Pero cariño, la tarta me ha salido tan seca… con un poquito de nata no se notaría tanto. ¿De veras no la quieres?

-Bueno, sí abuela, pero sólo una cucharadita, para probarla.

Se comieron tres trozos de tarta cada uno; después, como el sol se había puesto y ya empezaba a hacer un poco de fresquito, la abuela preparó chocolate caliente.

Se lo tomaron juntos, sentados delante de la puerta de casa.”

 

TAMARO, Susanna (1995): El caballero Corazón de Melón, Barcelona, Grijalbo Mondadori, pp. 25-28

 cats