Esta breve novela nos presenta unos ambientes marginales, en los cuales, sin embargo, algún personaje sigue y defiende sus valores, aquellos que se basan en el honor, el amor y la libertad de las personas. Las numerosas peripecias e incidentes consiguen mantenernos en vilo hasta el final de la narración.
La obra se caracteriza por el uso de un lenguaje mercadamente coloquial y familiar, a través del léxico o frases hechas. Algunos personajes utilizan, incluso, expresiones propias del argot de la delincuencia.
La lectura es amena y dinámica y las numerosas peripecias e incidentes consiguen mantenernos en vilo hasta el final de la narración.