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El primer ‘encenedor’ de la humanitat. Bifaç de sílex i pirita

 El bifaç destral de mà és el nou tipus d’eina agrícola que apareix en el registre fòssil fa 1.4 milions d’anys. Es tracta de nuclis de roca (basaltsílexquarsitacalcària …) que van ser colpejats fins a afilar les seves vores i donar-los una forma característica bàsica punxeguda per un extrem i arrodonida en l’extrem oposat.
La troballa, recollit a Scientific Reports, demostra que els bifaços neandertals funcionaven com una mena de “navalla suïssa”, amb la qual aquells homínids no només esquarteraven els animals que caçaven, sinó també tallaven fusta, afilaven altres eines i, fent xocar pirita contra el costat pla del bifaç, aconseguien fer saltar espurnes amb les quals obtenir foc.
La pirita és un sulfur de ferro de fórmula química FeS2, contenint un 53,4% de sofre i un 46,4% de ferro.
El sílex, també conegut com pedra foguera (en realitat, la pedra foguera és una varietat d’aquest), és una forma sedimentària criptocristal·lina del quars, també anomenada pedrenyal, en la seva varietat nodular de color negre. És formada principalment per diòxid de silici (SiO2).

Fuego y lenguaje. Darwin consideraba que estos eran los dos logros más importantes de la humanidad, que habían facilitado que conquistásemos el planeta. Allí donde fueron nuestros ancestros, los llevaron consigo. El fuego les permitió cocinar los animales que cazaban, sobrevivir a condiciones de frío extremo, defenderse, ver en la oscuridad. Los primeros indicios de que habían aprendido a usarlo, seguramente aprovechando incendios naturales, apuntan al Homo erectus y datan de hace alrededor de un millón de años. Saber cómo encenderlo vino mucho más tarde, unos 400.000 años atrás.

Los neandertales chocaban fragmentos de pirita contra la cara llana de los bifaces para hacer saltar chispas y prender así fuego.

Los neandertales chocaban fragmentos de pirita contra la cara llana de los bifaces para hacer saltar chispas y prender así fuego. (Andrew Sorensen)

Sin embargo, aunque se han hallado una gran cantidad de pruebasindirectas que demuestran que su uso, hasta el momento no se habían encontrado los ‘mecheros’ que esos primeros homínidos crearon y que les permitieron no solo controlar el fuego, sino, además, prenderlo.

Investigadores de la Universidad de Leiten, en Holanda, han hallado el primer encendedor que se conoce de la historia de la humanidad con el que los Neandertales hace entre 45.000 y 50.000 años eran capaces de producir fuego de manera regular y sistemática.

El hallazgo, recogido en Scientific Reports, demuestra que los bifacesneandertales funcionaban como una especie de “navaja suiza”, con la que aquellos homínidos no solo descuartizaban los animales que cazaban, sino también tallaban madera, afilaban otras herramientas y, haciendo chocar pirita contra el lado plano del bifaz, conseguían hacer saltar chispas con las que obtener fuego.

Los científicos, liderados por Andrew Sorensen, examinaron una colección de herramientas líticas procedentes de diversos yacimientos en Francia, de finales del Paleolítico Medio, pertenecientes a la cultura musteriense. Analizaron las marcas microscópicas y macroscópicas que presentaban y que sugerían que habían estado expuestas a percusiones continuas y a abrasión con un material duro. También estudiaron los minerales hallados en el microdesgaste de las hojas de esta hacha de mano.

“Está claro que los fuegos los empezaban golpeando pirita contra el sílex de los bifaces”, considera Andrew Sorensen, primer autor del trabajo.

Andrew Sorensen ha liderado la investigación que ha hallado los primeros encendedores de la humanidad.

Andrew Sorensen ha liderado la investigación que ha hallado los primeros encendedores de la humanidad. (Andrew Sorensen)

A continuación, hicieron arqueología experimental y trataron de replicar el uso que los neandertales podrían haber hecho de aquellas herramientas. Produjeron marcas en ocho herramientas de sílex -réplicas- y comprobaron que eran lo más similar posibles a las halladas en las originales neandertales, lo que a juicio de los autores demuestra que usaban estos bifaces para empezar sus propios fuegos, usando fragmentos de pirita.

“Este ‘encendedor’ es la primera prueba directa que tenemos de que ese fuego estaba suficientemente controlado como para poder reproducirlo cuando quisieran”, razona Antonio Rosas, profesor de investigación del CSIC y director del grupo de paleoantropología del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), que no ha participado en este estudio.

“Este ‘encendedor’ es la primera prueba directa que tenemos de que ese fuego estaba suficientemente controlado como para poder reproducirlo cuando quisieran”

ANTONIO ROSAS

Investigador CSIC

“En otros yacimientos ya se había encontrado presencia de pirita y otros minerales de hierro que permiten hacer saltar chispas. Pero ellos [los investigadores de la Universidad de Leite] han mirado la asociación de los minerales de hierro que, al frotarlos contra una base, pueden hacer saltar chispas y por primera vez han demostrado de manera fehaciente que los neandertales controlaban el fuego”, añade este paleoantropólogo, al frente del yacimiento neandertal de El Sidrón.

En el yacimiento del Abric Romaní, ubicado a las afueras de Capellades, en la comarca de L’Anoia, documentado como paso neandertal hace aproximadamente entre 35,000 y 70,000 años, el arqueólogo Eudald Carbonell explica que se han buscado encendedores sin éxito, “aunque tenemos pruebas indirectas de que sabían fabricar fuego. Tampoco en Atapuerca hemos encontrado pruebas directas de fuego, solo algunos indicios muy débiles. De ahí la importancia de este artículo, que demuestra que la pirita y las hachas de sílex se usaban como mecheros”.

Así es el nivel Q de excavación del Abric Romaní

Así es el nivel Q de excavación del Abric Romaní (ACN / M. Martí / ACN / M. Martí)

Los otros humanos

Los neandertales evolucionaron en Europa hace 400.000 años, en un periodo de temperaturas extremadamente frías y buena parte del continente cubierto de gruesas capas de hielo. Y aunque se sabía que hacían un uso extensivo del fuego, lo que les hubiera ayudado a sobrevivir a la crudeza del clima, se desconocía cuándo empezaron a producirlo de forma regular. Las campañas de excavación solían centrarse en intentar recuperar evidencias como los palitos de madera que los sapiens frotaban para la ignición, pero la madera no suele fosilizar y se descompone más rápido que otros materiales, como el hueso o la piedra. De ahí que no se suelan descubrir artefactos de madera prehistóricos.

“Si no se han encontrado más pruebas directas de que los neandertales sabían encender un fuego es quizás porque hasta ahora no hemos pensado en que podían controlar el fuego con estas herramientas. ¿Cómo se nos iba a ocurrir que usarían un bifaz para hacer fuego? Pero el hecho es que funciona. Así es que, ¿Por qué no?”

Que fueran capaces de prender fuego también revela características de la cognición de estos otros humanos. “Sabían planificar, saber que necesitarían un fuego más adelante y llevarse las herramientas para hacerlo. Además, a partir de diferentes artefactos eran capaz de combinarlos para crear algo nuevo.”, destaca Sorensen.

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