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El nostre futur depen de les emissions negatives?

Sense que la majoria de la gent ho sàpiga, alguns tecno-optimistes han decidit lligar el nostre futur a les emissions negatives. Ho podem llegir en un article publicat al diari “El Diario” (veure http://www.eldiario.es/ultima-llamada/futuro-depende-emisiones-negativas-saberlo_6_620198001.html).

En què consisteix això de les emissions negatives? Doncs en una sèrie de solucions tecnològiques – ni provades, ni contrastades – que s’espera que aturaran les nostres emissions de gasos d’efecte hivernacle (bàsicament CO2) que seguirem emetent a l’atmosfera. Recordem que els acords de la cimera de París plantegen arribar a un balanç entre el que s’emet i el que s’absorbeix. No es plantegen reduir les emissions i canviar de sistema econòmic…..Això no. Renunciar al creixement, i per tant al BAU, mai de mai.

El resultat és que com hem de seguir amb el nostre creixement fins al infinit i més enllà, cal implementar estratègies que ajudin a disminuir la quantitat de gasos emesos. I és aquí on trobem les propostes tals com incrementar la reforestació massiva (sense tenir en compte en cap moment l’acció del canvi climàtic que pot fer inviable aquesta reforestació…..vegeu el article sobre la processionària del pi (http://blocs.xtec.cat/cienciasexperimentals/2017/04/16/el-canvi-climatic-i-la-processionaria-del-pi/)), o l’utilització de captadors bioquímics per augmentar la captació oceànica, la captura del CO2 de l’aire mitjançant ventiladors i filtres, l’emmagatzemament en grans dipòsits subterrànies del CO2 produït en centrals de biomassa i tèrmiques de carbó….etc. El problema de totes aquestes solucions proposades és que en TEORIA haurien de funcionar però encara no s’ha dut a la PRÀCTICA. Per tant seguir com si res passes i fiar-ho tot a la seva prestesa acció com a mínim sembla agosarat per no dir de bojos. I és el que els nostres “estimats” polítics pretenen fer…. Tot amb tal de no canviar un model econòmic que enriqueix a uns pocs i condemna a milions a la pobresa i a un futur gairebé inexistent.

Última llamada

Su futuro depende de las emisiones negativas y usted sin saberlo

Apoyarnos en las emisiones negativas le concede a la industria fósil un balón de oxígeno. Es más atractivo políticamente invertir en una tecnología costo-eficiente mañana que plantear un cambio de modelo civilizatorio hoy

Shuozhou cooal plant
Shuozhou cooal plant

Los gobiernos han fiado nuestro futuro climático a las emisiones negativas. Sin embargo probablemente usted no haya oído hablar nunca de ellas. No es de extrañar, dado que no han recibido apenas atención política o mediática. Es necesario por tanto arrojar luz sobre este asunto y es urgente hacerlo ahora. Vamos a intentar explicar por qué.

¿Que son las emisiones negativas?

Todo el CO2 que pongamos en la atmósfera tendrá un efecto sobre el aumento de temperatura. Hay todavía una cantidad determinada de CO2 que aún podemos poner en la atmósfera sin que ello implique superar un aumento de más de 2ºC de temperatura a final de siglo respecto a la era preindustrial. Esto es lo que se conoce como presupuesto de carbono y nos dice cuánto nos podemos aún gastar (emitir) sin entrar en esa supuesta zona de riesgo.

Si continuamos gastando como hasta ahora, en 15-20 años habremos vaciado la cuenta, y el cambio climático se desbocará y entraremos en un período de descontrol de consecuencias impredecibles. Nótese que decimos supuesta zona de riesgo; en realidad el nuevo umbral de seguridad que el Acuerdo de París reconoce es el de 1,5ºC. Si consideramos este objetivo de temperatura aún más estricto, el presupuesto de carbono se encoge todavía más.

Los informes del IPCC (Grupo de Expertos para el Cambio climático), uno de los mayores ejercicios de consenso científico que existen, alertan de que para tener una buena probabilidad –¡ni si quiera la certeza absoluta!– de no superar esos 2º C, debemos reducir las emisiones entre un 40-70% hacia 2050, para luego llegar a una descarbonización absoluta a final de siglo.

Sin embargo, el Acuerdo de París, alcanzado a finales de 2015, no establece un tope de emisiones que no debemos sobrepasar –por debajo de ese presupuesto de carbono–, ni tampoco un porcentaje de reducción al que nos debemos comprometer. En su lugar plantea el objetivo de llegar a un equilibrio entre lo que se emite y lo que se absorbe. Dicho de otro modo, el Acuerdo de París permite que nos excedamos en el presupuesto de carbono que tenemos asignado, es decir, que emitamos CO2 por encima del presupuesto (léase por encima de nuestras posibilidades), siempre y cuando –y aquí viene lo interesante– nos comprometamos a recapturarlo despues desde la atmósfera.

¿Como hacerlo? Precisamente, mediante las llamadas emisiones negativas. El problema es que las posiblidades de hacer esto se asientan fuertemente en tecnologías que a dia de hoy son pura especulación y que, aun pudiendo convertirse algún día en realidad, anuncian una serie de riesgos en absoluto desdeñables.

¿Cuánto nos apoyamos en esta vía como solución climática?

Cuando observamos un escenario típico de mitigación como el de la figura 1, vemos una línea negra que nos muestra la ruta descendiente que deberían seguir las emisiones a medida que pasen los años de aquí a final de siglo. Si la descomponemos sin embargo para separar por un lado la parte de la línea que esperamos alcanzar emitiendo menos (franja naranja oscuro), es decir reduciendo las emisiones positivas procedentes de la quema de combustibles fósiles, agricultura, etc., y por otro la parte que esperamos alcanzar mediante emisiones negativas, es decir, capturando CO2 desde la atmósfera, vemos que el grado en el que nos apoyamos en esto último es enorme.

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Figura 1. Mediana de los 76 escenarios de mitigación del IPCC que limitan con al menos un 66% de probablilidad el aumento de temperatura de 2ºC a final de siglo. La franja gris oscuro representa las emisiones históricas. La franja gris claro representa las emisiones proyectadas según las promesas de reducción hechas por los países (INDCs) tras el Acuerdo de París. La línea negra indica la ruta que debe seguir la concentración de CO2 de aquí a final de siglo. Separar las emisiones positivas procedentes de la quema de combustibles fósiles, la industria y los cambios de uso del suelo (franja naranja oscuro), nos revela la escala de las emisiones negativas esperadas por los modelos (franja naranja claro). Tomado de Anderson y Peters (2016).

De los cerca de 900 escenarios de mitigación que produce el IPCC manejando distintos modelos climáticos, apenas 76 de ellos son compatibles con un escenario de 2ºC. Y la gran mayoría de ellos se apoyan en mayor o menor grado en las emisiones negativas. Además, como vemos en la figura 1, se asume que estas tecnologías estarán disponibles de forma comercial para su desarrollo a escala desde tan pronto como 2030, es decir, pasado mañana. Las promesas de reducción de emisiones hechas por los países tras el Acuerdo de París contemplan en general emisiones negativas. Teniendo en cuenta lo muchísimo que los gobiernos se están apoyando en esta vía tecnológica como solución climática, es cuanto menos sorprendente que este tema no aparezca en los medios de comunicación y la sociedad ignore por lo general su existencia.

¿De que formas se puede capturar CO2 desde la atmósfera?

Por un lado existe la posibilidad de llevar a cabo algunas técnicas de mejora de los sumideros naturales del planeta para aumentar su capacidad de captación. Por ejemplo los bosques degradados, cuyos suelos y árboles no tienen la misma capacidad de fijación de CO2 que los ecosistemas forestales bien conservados, pueden recuperar, con una intervención adecuada, parte de esta capacidad. Igualmente mediante técnicas de reforestación que devuelvan masa forestal a suelos donde un dia hubo bosques y hoy ya no los hay, puede añadir, según algunos estudios, cierta capacidad de captación. Pronósticos optimistas calculan que combinando ambas posibilidades se podrían llegar a capturar hasta 370-480 Gt de carbono durante todo el siglo XXI. Pero la mayor parte de las emisiones negativas se espera conseguir mediante tecnologías que implican intervenciones mucho más complejas y a gran escala.

Hay toda una serie de aventuras tecnológicas que se mueven en un plano puramente teórico o a lo sumo en un plano de demostración a pequeña escala, que abarcan desde el biochar, al aumento de la tasa de meteorización de las rocas, el empleo de catalizadores químicos o biológicos para aumentar la captación oceánica, o incluso la captura directa del CO2 a partir del aire con una especie de ventiladores o filtros. Sin embargo la opción que más se encuentra bajo el foco es BECCS. Algunas previsiones optimistas le confieren a esta tecnología un potencial futuro de captura de hasta 20 mil millones de Tn de CO2.

¿En que consiste BECCS y qué problemas tiene?

BECCS es el acrónimo ingles para Bioenergy with Carbon Capture and Storage (bioenergía con captura y almacenamiento de carbono). E sta técnica implica el despliegue masivo de cultivos de árboles y plantas que capturarían CO 2 durante su crecimiento. Esta biomasa sería después quemada en centrales térmicas de biomasa, cuyas chimeneas estarían equipadas con tecnología de captura de CO 2 , que sería después enterrado de forma supuestamente segura en el subsuelo, conformándose asíun ciclo en el que por un lado se retira CO 2 de la atmósfera y por otro se produce energía de forma “limpia”. (ver Figura 2)

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Figura 2. Ciclo de BECCS (bioenergía con captura y almacenamiento de carbono). El CO2 es capturado por las plantas durante su crecimiento. Esta es posteriormente quemada en una central térmica cuyas chimeneas llevan acoplada tecnología de captura, que evita la salida del CO2 a la atmósfera. El CO2 es posteriormente enterrado en almacenamientos geológicos.

Pero no es oro todo lo que reluce. Por un lado existen serias limitaciones y riesgos asociados a la captura y almacenamiento de CO2. La captura de carbono es una esperanza tecnológica que no acaba de arrancar a pesar de las grandes inversiones realizadas, por problemas técnicos y sobre todo de viabilidad económica. Los diferentes proyectos piloto puestos en marcha han ido fracasando uno tras otro. Además, mientras hasta la fecha la captura se ha ensayado fundamentalmente acoplada a centrales térmicas de carbón, no existe apenas experiencia a la hora de acoplarla a una central de biomasa, con la dificultad técnica añadida que implica trabajar con un combustible mucho más heterogéneo que el carbón.

Por otra parte el almacenamiento geológico del CO2 implica unos riesgos (escapes, atentados,…) sobre los que la sociedad debería al menos tener la posibilidad de debatir. Además, una de las salidas comerciales que se contemplan para ese CO2 almacenado es venderlo para su uso en procesos de Recuperación Mejorada de Petróleo, que no es otra cosa que inyectarlo en yacimientos ya explotados para intentar rebañar las últimas gotas de combustibles fósiles, esos de los que supuestamente estamos intentando huir al refugiarnos en tecnologías como BECCS.

Pero lo que es más importante: aunque se superaran los problemas inherentes a la captura de carbono, el nivel de despliegue requerido por esta tecnología para tener un impacto significativo en la retirada de emisiones de la atmósfera, plantea unos problemas insoslayables de escala. La demanda de tierra fértil para desplegar estos cultivos sería enorme, desplazando previsiblemente ecosistemas naturales o entrando en competencia con usos agrícolas alimentarios u otros usos energéticos de la biomasa (transporte, calefacción,…). Basándonos en la experiencia podemos aventurar sin riesgo a equivocarnos que también conllevaría procesos de acaparamiento de tierras y desplazamiento de comunidades. Por otra parte no debemos ignorar que actualmente los ecosistemas terrestres (los sumideros naturales) aún hoy eliminan un 23% de las emisiones procedentes de la quema de los combustibles fósiles; poner en riesgo estos ecosistemas-sumidero para crear otros nuevos es un contrasentido .

Se estima que para capturar 1000 millones de Tn de carbono se necesitaría multiplicar por 33 la cantidad de tierra destinada a dia de hoy al cultivo de biocombustibles o, según otros cálculos, una cantidad de tierra similar a 1-2 veces el tamaño de la India. Por no hablar del agua consumida por estos cultivos, otro recurso ya sometido a dia de hoy a suficientes tensiones entre los distintos usos.

Tampoco es desdeñable la cantidad de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) asociados al ciclo de vida de sembrar, cultivar, transportar y procesar esa biomasa. Volviendo al ejemplo anterior, capturar esos 1000 millones de toneladas implicaría mutlpilicar por 3 las emisiones actuales de óxido nitroso, que es el principal GEI de origen agrícola.

A pesar de que el IPCC reconoce que BECCS no ha sido testado nunca a gran escala, en sus informes da por sentado que necesitaremos utilizar esta tecnología, aunque al mismo tiempo duda de las posibilidades de que se puedan desplegar en la magnitud necesaria y advierte de la existencia de riesgos. Si tenemos en cuenta que algunos escenarios del IPCC plantean un desarrollo de BECCS que multiplicaría por casi 3 todas las cifras anteriores para obtener los resultados de mitigación deseados, nos podemos hacer una idea de los problemas asociados que este desarrollo acarrea.

Conclusión

En resumen, estamos fiando el futuro del clima a una opción tecnológica que a día de hoy ni siquiera sabemos si será posible. Y aun en caso de demostrarse posible, sabemos que tendrá unas consecuencias ambientales y sociales inasumibles. No estamos investigando estas tecnologías para contar con ellas como plan B, en caso de ser necesario. Son directamente nuestro plan A.

A lgunas voces desde la ciencia defienden que aún es posible conseguir unos objetivos de reducción de emisiones compatibles con 1,5ºC -2ºC sin depender en exceso de las emisiones negativas, aunque ello pasa por políticas urgentes de mitigación real hoy, que van mucho más allá de las promesas hechas por los países en el contexto del Acuerdo de París.

La razón fundamental por la que optamos por la vía de las emisiones negativas , en lugar de centrar los esfuerzos en transitar hacia una sociedad post-petróleo, es sencilla. Los combustibles fósiles son esenciales para el funcionamiento del actual sistema económico, para el crecimiento. A poyarnos en las emisiones negativas le concede a la industria fósil un balón de oxígeno. Es más atractivo políticamente invertir en una tecnología costo-eficiente mañana que plantear un cambio de modelo civilizatorio hoy.

El problema es que dentro de unos años, cuando se pongan de manifiesto los problemas de este plan A, quizás nuestro único plan B sea recurrir a otras tecnologías diferentes, las basadas en el manejo de la radiación solar –afortunadamente hoy aún prohibidas–, y que parecen sacadas de una película de ciencia ficción: colocar espejos en el espacio, parasoles que detengan los rayos, tubos en la atmósfera que bombeen partículas de azufre para imitar el efecto de los volcanes,…

Entonces, en un encaje perfecto de la doctrina del shock planteada por N. Klein, aceptaremos cabizbajos una salida desesperada en la que todos nos pondremos las orejeras para no ver los efectos, porque ya será demasiado tarde para elegir.

Por eso, es urgente poner bajo el foco las emisiones negativas, y hacerlo ahora.

 

Elegia del crecentisme

Elegia és un terme que descriu un tipus de poema líric destinat a a lamentar-se per una pèrdua (d’un ésser estimat, la constatació de que ens fem vells, el passar d’una situació feliç a una altre de menys feliç….). Aquest és el terme triat per Antonio Turiel en el seu darrer post( veure http://crashoil.blogspot.com.es/2017/04/elegia-del-crecentismo.html) sobre la fi del creixement i la possible evolució de la  nostra societat. Un repàs de l’actualitat i una previsió del futur proper…..

miércoles, 26 de abril de 2017

Elegía del crecentismo

Queridos lectores,

Diez años después del inicio de la crisis, los indicadores macroeconómicos españoles nos muestran que el país está por fin saliendo de ese agujero. Durante más de dos años el PIB español ha estado creciendo y a buen ritmo. Lo peor de la crisis, nos dicen, ha pasado; ahora, por fin, avanzamos por la senda del crecimiento y de la recuperación.

Sin embargo, la percepción popular no es en general tan optimista.

Es verdad, dice la gente, que se está notando que la cosa mejora, que hay más empleo, que la gente sale más de vacaciones, que bares y hoteles se llenan… en suma, que hay más negocio y más actividad, y eso finalmente redunda en más empleo. Sin embargo, las condiciones laborales de la mayoría están cada vez más lejos del relumbrón de hace una década. La tendencia es a salarios más bajos y empleo con menos garantías: el salario más habitual en España es de unos 1.000 euros netos al mes, cantidad insuficiente para vivir con cierta holgura en las grandes ciudades, y hasta un 30% de los asalariados cobran menos que eso.

Pero no son sólo las bajas perspectivas salariales las que atormentan al asalariado español, o al que quisiera serlo. El fantasma del desempleo o del subempleo siempre merodean, y nadie puede sentirse relativamente seguro de no caer en ellos: porque ya tienes más de 40 años, porque tienes menos de 35, porque eres mujer, porque eres fácilmente sustituible… Todos saben que cuando se cae en el desempleo o en el empleo precario hay que salir inmediatamente de ahí, como si se hubiera caído en las brasas, pues en nada de tiempo se cae en la pobreza y la exclusión. Nadie quiere hablar de ello, las televisiones se afanan en disimular esa realidad disfrazándola de anécdota cuando es un fenómeno masivo y que, a pesar de la recuperación económica, apenas retrocede. De acuerdo con la última Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el Instituto Nacional de Estadística español, casi un 28% de los habitantes de España está en riesgo de pobreza o de exclusión social. Los medios de comunicación señalan que se ha producido una mejora con respecto al peor momento de la crisis, en 2013, cuando este riesgo llegó a afectar al 29,2% de la población. Poco más de un 1% que puede explicarse fácilmente con esos millones de españoles que han huido de España por razones económicas; de hecho, teniendo en cuenta ese éxodo la población en riesgo ha disminuido poco, quizá también porque los excluidos son poco dados a viajar, porque saben que serán excluidos aquí y en cualquier otra parte. O porque no tienen muchas esperanzas de poder mejorar.

No todos pierden, obvia decirlo. Hay quien ha salido ganando, pero en realidad son los menos. Hay algunos más que creen que podrían salir ganando, que pueden ascender dentro del sistema, y por ello siguen jaleando este absurdo y destructivo orden de las cosas, pero en realidad se autoengañan, porque el sistema necesita cada vez a menos, también de ellos. Pero mientras se engañan a sí mismos, nos engañan también a nosotros, repitiendo desde sus púlpitos mediáticos o sus carpas televisivas los mismos mensajes, modulados por matices aparentes pero con una unidad de fondo. Vivíamos por encima de nuestras posibilidades, nos dicen. Todos podemos mejorar si nos esforzamos, nos dicen. Ya nunca volveremos a la exuberancia de comienzos de siglo, nos repiten, aquello fue una locura y ahora hay que vivir de una manera “más racional”, como si aquella exuberancia fuera en modo alguno culpa de los trabajadores. Tenemos que aprender a ser competitivos y adaptativos, nos peroran, tenemos que reinventarnos y, palabra estrella, emprender. Emprender quiere decir que dejemos de pensar en ser ocupados por cuenta ajena y que creemos nuestro propio negocio; trabajando duro y siendo más imaginativos que la competencia podremos medrar. Pero el hecho tozudo es que no hay grandes oportunidades de negocio, y la mayoría de la gente no tiene formación para aspirar a crear un negocio sofisticado con un gran nicho de mercado, entre otras cosas porque el mercado en su conjunto se está haciendo más pequeño con la pérdida de renta efectiva de las clases medias. Pero el consejo cala y algunos deciden “emprender”, y así más de uno y más de dos redime todo su prestación de desempleo, pide dinero prestado a familia y amigos, y monta “su negocio”: una cafetería, una panadería, una ferretería… La mayoría de estos negocios no duran más de seis meses; los pocos que atraviesan ese umbral temporal sobreviven porque posiblemente un negocio del mismo tipo y mayor trayectoria ha tenido que cerrar.

Éste es el panorama general. Consideramos que estamos recuperando “la normalidad”, cuando el hecho es que un poco menos de un tercio de la población española malvive. Pero ésos no son los que leen blogs como éste, y si Vd. pertenece a esos dos tercios de la población aún segura y no le ve de cerca los colmillos a la pobreza y la exclusión, pensará que exagero. Algunos más displicentes dirán con sorna: “Ya está ese tipo de ese blog catastrofista diciendo que se acaba el mundo; pero mira, todo sigue igual”.

En realidad, no todo sigue igual. Todo sigue su curso, que es un curso lento, como corresponde a los procesos históricos. El proceso histórico que estamos siguiendo es el del fin del crecimiento y el del fin de capitalismo. Si tal fin tendrá lugar de manera caótica u ordenada, revolucionaria o evolutiva, es algo que depende completamente de las decisiones que tomen los seres humanos que conforman esta sociedad. Puede haber muchas maneras de abordar y resolver este problema, algunas mejores y otras peores, algunas más tranquilas y otras más sobresaltadas, y yo no puedo decir cuál es la más conveniente porque no lo sé. Pero cerrar los ojos y negarse a aceptar que hay un problema, ésa sé seguro que no es una solución.

Y el primer paso paso para solucionar el problema es comprenderlo. Hay que comprender que estamos llegando al fin del crecimiento. Ésta es una realidad difícil de aceptar para quienes se sienten favorecidos por el sistema actual, por el mecanismo de crecimiento sin fin. Y sin embargo, independientemente de nuestros gustos y preferencias, el crecimiento está llegando a su fin porque está topando con los límites físicos que marcan nuestra biosfera.

Ahora mismo ya no hay grandes oportunidades de negocio. La gran esperanza de las TIC está tocando también sus límites, porque resulta difícil conseguir una mayor penetración de los sistemas de información y porque la Ley de Moore ha muerto, así que no se puede seguir integrando sistemas en cada vez menos tamaño. El negocio que da el planeta Tierra es el que es. Es inmenso, proporciona una gran prosperidad (no siempre bien repartida) y seguramente se pueden producir aún incrementos aditivos, pero el crecimiento porcentual, el tan buscado tanto por ciento de crecimiento anual, ya sea del 2 o del 5 por ciento, eso ya no se puede mantener. Ya no hay posibilidad de crecer de manera sostenida a esas tasas de crecimiento anual, sólo se puede crecer cuando primero ha habido una recesión, sólo para volver al mismo sitio de antes o un poco más abajo.  El sistema capitalista se está haciendo cada vez más pequeño, muy lentamente pero cada vez más sensiblemente, y para conseguir el crecimiento del capital el gran nicho que queda por explotar es el de las rentas de trabajo, básicamente reduciendo los salarios en aras de un incremento de productividad cada vez más difícil pues cada vez se valoran menos los productos en un mercado saturado y con menor renta disponible, justamente por la reducción de salarios. El proceso, de mantenerse, sólo podría conducir a la destrucción de la clase media y del Estado del Bienestar, y en el largo plazo ni por ésas se podrá garantizar las tasas de retorno del capital estipuladas. Eso pone una fecha de terminación al capitalismo tal y como lo concebimos ahora, puede que sea 20 años, puede que 50, quizá tan sólo 2, pero en todo caso sus días están contados.

Pero no se quiere creer que hemos llegado a este punto y se nos dice: “¿No lo veis? ¡La economía española lleva más de dos años creciendo a buen ritmo!”. No es ninguna coincidencia que dos años y medio es el tiempo que el precio del petróleo lleva bajo, después del colapso de precios de septiembre de 2014. Este petróleo barato favorece el despegue de una economía tan basada en el petróleo como la española, donde a pesar de la gran caída general del consumo de energía desde los máximos de 2008 el petróleo aún representa más del 50% de la energía primaria consumida. Aquéllos que quieren creer en el espejismo económico español deberían mirar a Europa y darse cuenta de que en el resto del Viejo Continente no hay tal recuperación, la norma es el estancamiento o el crecimiento muy débil y renqueante. ¿Qué solidez tiene el crecimiento español, si los países más industrializados de su área no levantan cabeza desde el inicio de la crisis?

Mientras aquí se mantiene un modelo económico basado en los servicios de bajo valor añadido y en la construcción, a pesar de saber lo frágil que es delante de las crisis económicas internacionales, el resto de países van discretamente definiendo sus estrategias de cara a un futuro mucho más complejo de lo que aquí se intuye, y para el que nadie aquí se está preparando. Déjenme que analice con un poco de detalle un par de cuestiones asociadas con la crisis energética.

Desde hace casi 10 años Alemania se ha lanzado a un intenso programa de transformación de su matriz energética conocido como Energiewende(“transición energética”, en alemán). El objetivo declarado de tal transición es aumentar la producción de energía de origen renovable dentro del objetivo de mejorar la sostenibilidad de la economía alemana y, se aduce, disminuir su huella de CO2. El hecho es que Alemania ha conseguido incrementar su producción energía renovable desde valores casi testimoniales hasta el 36% de la energía eléctrica (valor que no está nada mal, aunque recordemos que la energía eléctrica es sólo una fracción de la energía final consumida, en torno al 20% en los países industrializados y del 14% a escala global; así, en el caso de Alemania, la energía renovable representará menos del 9% de su energía final consumida). Lo curioso del caso alemán es que, a pesar del enorme despegue de la energía renovable las emisiones de CO2 no han disminuido, e incluso han aumentado ligeramente en 2015 y en 2016. ¿Por qué? La razón la podemos ver en el siguiente gráfico, que nos muestra la evolución de la producción eléctrica alemana durante los últimos años.

Si se fijan bien en la gráfica, verán que todo el aumento de energía renovable ha servido fundamentalmente para cerrar centrales nucleares (y en menor medida algunos ciclos combinados de gas). Sin embargo, el consumo de carbón se ha mantenido prácticamente constante, incluso el lignito -altamente contaminante y muy emisor de CO2 – ha aumentado ligeramente. Teniendo en cuenta que la huella de carbono de una central nuclear es muy pequeña, mucho más pequeña que la de una térmica de carbón, está claro que la Energiewende no está pretendiendo la descarbonización de la economía alemana, sino otra cosa. Básicamente, una salida ordenada de la energía nuclear.

Se puede alegar que abandonar la energía nuclear es algo positivo debido a los riesgos que comporta. Siendo eso verdad, da más bien la impresión de que la urgencia del abandono de la energía nuclear tiene más que ver con la llegada del pico del uranio: como comentamos al analizar el informe anual de la Agencia Internacional de la Energía de 2014, todo apunta a que el pico del uranio ya se ha producido (y probablemente el del carbón también, pero ésa es otra historia). En ese sentido, el movimiento de Alemania contrasta con el de su vecina Francia, país que apostó mucho más fuerte por la energía nuclear. Las dificultades crecientes para conseguir uranio asequible estarían probablemente detrás de que en los últimos 4 años de manera permanente un 25% de las centrales nucleares francesas permanezcan paradas por uno u otro motivo; también estarían en el trasfondo de la intervención militar de Francia en Malí, y tendrían mucho que ver con el episodio del encarecimiento de la electricidad en España a principios de este año. En Francia se dejan oír ahora voces a favor de una rápida implantación de la energía renovable, a la vista de lo cara que resulta la nuclear. En Alemania esta decisión ya la tomaron hace tiempo, y a pesar de que los críticos atacan la Energiewende por haber encarecido la electricidad, probablemente Alemania está prefiriendo pagar más ahora para poder resistir mejor la crisis energética inminente. Una cuestión para meditar.

Los defensores de la energía nuclear suelen desdeñar el problema del pico del uranio alegando que si el precio es suficientemente alto aparecerán recursos de una manera exponencial. Esencialmente, a 200$ por kilo de uranio la producción se podría cuadriplicar. Este argumento resulta bastante miope, pues ya sabemos que hay un límite máximo al coste de la energía. James Hamilton, profesor de la Universidad de California San Diego, lo sitúa en torno al 10% del PIB, lo cual es consistente con los análisis basados en la Tasa de Retorno Energético(TRE) y con los que han realizado otros economistas como Gaël Giraud. De hecho, a 200$ dólares por barril de petróleo la producción de petróleo también podría cuadruplicarse, pero tal precio es simplemente imposible de soportar por la economía, porque en esencia el rendimiento energético de ese petróleo es demasiado bajo como para sostener una sociedad compleja.

De hecho, el escenario de precios altos para el petróleo parece el más probable para los próximos meses, de acuerdo tanto con la Agencia Internacional de la Energía como con el banco HSBC. La razón, analizada tiempo ha en este blog, es la brutal desinversión de las compañías petroleras, en su afán por simplemente sobrevivir (este tema se explica en detalle en la nueva versión del prontuario). En ese momento podremos comprobar si la inversión en explotación petrolífera se recupera o, como parece más probable, entramos en una nueva fase destructiva de la espiral del descenso energético. La crisis económica y financiera mundial que seguirá llevará de nuevo los precios del petróleo a la baja y a los países productores a un paso de las revueltas internas.¿Invadiremos Argelia? Sólo el tiempo lo dirá.

Y a pesar de la relativa tregua que el petróleo barato le está dando a las economías occidentales, el malestar crece. Un malestar que lleva un día a un (fallido) referéndum en Grecia que habría sacado el país de la zona euro, otro día a un referéndum (exitoso) para sacar al Reino Unido de la Unión Europea, más tarde a la victoria de Donald Trump en la carrera presidencial de los EE.UU. y que en estos días lleva a Marine Le Pen a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, que aunque no gane la ponen un paso más cerca del Elíseo, aunque sea a cinco años vista. Movimientos del mismo corte son generalizados en todo Occidente, hay un avance aparentemente imparable del populismo, de políticos de escasa catadura moral pero que proponen una reforma radical del sistema político, y mucha gente los considera una alternativa atractiva e interesante porque ya no compran el discurso tradicional de una élite vista como corrupta y subsidiaria del poder económico.

Y Vd., querido lector, incluso si es Vd. un afortunado miembro de esos dos tercios de la sociedad que no se ve en la pobreza o en la exclusión social, párese a pensar: ¿qué estamos ofreciendo a la juventud? Incluso los hijos de las clases altas no tienen claro el futuro. Se les pide que se esfuercen, que se sacrifiquen para que, quizá, tal vez, puedan tener un sueldo casi digno, no de emancipación, en algún momento no demasiado temprano de su vida. Y a medida que vamos vamos más abajo en la escala social el futuro es más negro.

¿En aras de qué mantenemos esta situación? ¿Cuál es la ventaja de mantener un sistema económico que de manera palmaria es ya disfuncional, y que mostrará una mucho peor cara cuando la nueva oleada recesiva emerja?

El problema es la obsesión con el crecimiento económico. No sólo los agentes económicos; también los partidos y sindicatos sólo contemplan la creación de empleo a través del crecimiento económico, y se les hace impensable un escenario en que el crecimiento económico ya no sea posible; y no hablemos ya de abrazar el decrecentismo como fundamento ideológico. Hay demasiado miedo al rechazo social que genera la idea de decrecimiento, a pesar de que el 37% de la población española está ya, a día de hoy, dispuesta a abandonar el crecimiento. ¿Es que su opinión no cuenta? ¿Saben más los presuntos expertos que un día desbarran sobre el falso milagro del fracking en EE.UU. y otro apoyan con oscuros argumentos la austeridad como medida eficaz anti-crisis? En esa misma encuesta que enlazo arriba se muestra que sólo el 4% de la población española apuesta incondicionalmente por el crecimiento, frente a un 16% que apuesta incondicionalmente por todo lo contrario, por detenerlo por completo.

Seamos honestos: la idea de abandonar el crecimiento es ya bastante madura en la población, y el próximo recrudecimiento de la crisis hará que esta opción se convierta en mayoritaria. En realidad, hace una falta urgente un plan de decrecimiento. Pero tal cosa no va a suceder en tanto que nuestros dirigentes políticos y económicos no superen la fase de duelo en la que están respecto al crecentismo, es decir, la ideología del crecimiento. Ya está bien de maquillar estadísticas, ya está bien de mirar hacia otro lado, ya está bien de intentar ver con el prisma crecentista la evidencia que se acumula y que muestra que el crecimiento se acabó.

Así es, señores. Se acabó el crecimiento. Dejen de soñar quimeras, dejen de imaginar soluciones tecnológicos que nunca cuajan y no responden a los problemas que tenemos ya, aquí y ahora. No es una situación coyuntural, sino un problema estructural. Si lo necesitan, lloren por el crecimiento perdido; pero después séquense las lágrimas y pónganse a trabajar, pues nos falta, entre otras cosas, tiempo.

Si Vd., querido lector, es un responsable político y ha llegado aquí porque tiene dudas, sepa que tiene dos preguntas sobre la mesa:

  1. ¿Es el crecimiento económico deseable?
  2. ¿Es el crecimiento económico posible?

No se trata, no, de que conteste a estas dos preguntas: la respuesta a ambas ya es conocida y es un rotundo NO; este blog rebosa de la evidencia que avala estas respuestas. Lo importante es que piense cuál es el orden en que se plantea estas dos preguntas. Si se las plantea en el orden en que están escritas, probablemente Vd. comprenda los innumerables problemas que plantea el crecimiento, y con la segunda pregunta está intentando justificar la primera. Si las plantea en el orden inverso, probablemente comprende las limitaciones que imponen los límites biofísicos del planeta, y propone la segunda pregunta para consolarse. Si es así, aún está superando su fase de duelo. Dése su tiempo y supérelo.

La ideología del crecimiento ha muerto, ¡Larga vida al crecentismo!

Salu2,
AMT

 

 

La TRE global de la indústria del petroli

Ahir ja vaig comentar la meva opinió sobre el tecno-optimisme (veure http://blocs.xtec.cat/cienciasexperimentals/2017/04/18/agricultura-urbana-entre-les-potencialitats-i-la-prepotencia/) i la seva no consideració de les necessitats energètiques que planteja. Ja vaig comentar que el món al qual ens encaminem estarà caracteritzat per menys recursos (opinió compartida també per S. Niño Becerra, veure http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/transito), especialment els energètics. I la tecnologia i la nostra civilització en general necessiten l’energia per a poder subsistir i progressar.

Avui, tal i com vaig prometre, penjo un post – el darrer de Ruy Núñez – publicat en el blog d’Antonio Turiel (veure http://crashoil.blogspot.com.es/2017/04/tre-global-de-la-industria-del-petroleo.html).

Ja he comentat en altres cops que el Petroli és el principal recurs energètic actual i que és un factor limitant dins del nostre sistema. és una font energètica i a la vegada serveix per obtenir la resta de fonts energètiques i la majoria de recursos que utilitzem.

En l’article que esmentem, Núñez analitza la tassa de retorn energètic global de la indústria del petroli. De la seva anàlisi s’infereix que  independentment del volum total de petroli produït i del volum total d’energia neta obtinguda, la TRE del petroli caurà fins a valors que segons els experts  NO permeten sostenir una civilització com la que tenim fins ara.

Caminem cap a un món amb menys recursos i energia, més local i que haurà de ser més autàrquic. Un món diferent de l’actual on serà necessària la cooperació de les persones, més que no pas la competició, per tal de sobreviure. Un món on el bé comú hauria d’estar per damunt del bé individual. On la redistribució dels recursos i una major participació dels ciutadans en les decisions col·lectives haurien d’estar presents. En definitiva un món que cal començar a fer tenint en compta cap a on anem……. tenint en compte les tendències i no els desitjos (com el cas del tecno-optimisme) del que voldríem que fos.

martes, 18 de abril de 2017

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De Seattle a ….. els municipis s’uneixen per lluitar contra l’oleoducte

S’enrecorden dels Sioux lluitant contra l’oleoducte de Dakota del Nord?. Aquell oleoducte que Obama va aturar i ara Trump vol continuar. Doncs bé ara – com podem llegir en un article publicat a Rebelión (veure https://www.rebelion.org/noticia.php?id=225038) – un grup d’activistes de la ciutat de Seattle ha aconseguit que el municipi retirés els fons que tenien en els bancs que recolzen el projecte de l’oleoducte. I, Oh miracle!, altres municipis com San Francisco, Albuquerque, Raleigh…, s’uneixin a la iniciativa. I el camí que segueixen és un bon camí ja que l’únic llenguatge que entén el capital és el dels diners. Poder ara que la gent comença a pressionar als bancs aquests aturin el projecte. Perquè els diners per aquestes aus de rapinya, aquest càncer que s’extèn, són el primer i el darrer. Iniciatives com aquesta, d’aconseguir l’èxit, ens mostren el camí.

Ciudades retiran miles de millones de dólares depositados en los bancos que respaldan el Oleoducto de Dakota del Norte
De Seattle a San Francisco, de Albuquerque a Raleigh, municipios de EE.UU. se suman a la lucha para dejar sin capital al polémico oleoducto

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Tot el que cal saber sobre el pic del petroli

Avui penjo un més que interessant post d’Antonio Turiel (veure http://crashoil.blogspot.com.es/2017/03/prontuario.html). El nom de l’article és “Prontuario”. Com que un “Prontuario” significa una publicació o anotació personal en la qual es recullen els punts més importants sobre un assumpte per tal de facilitar la seva consulta, m’ha semblat millor posar “Tot el que cal saber sobre el pic del petroli”, que de fet és el que és. Com sempre el mestre Turiel resumeix de manera fàcil i amb profusió de dades el que cal saber sobre aquest tema d’importància cabdal per a tota la humanitat. I com sempre, també, proposa solucions als problemes plantejats. Continua la lectura de Tot el que cal saber sobre el pic del petroli

Noves dades sobre el mig orient i el canvi climàtic

En un altre post penjat ara ja fa temps (veure http://blocs.xtec.cat/cienciasexperimentals/2016/04/24/el-mig-orient-podria-quedar-inhabitable-pel-canvi-climatic/), veiem que el mig orient podria tenir problemes hídrics greus degut al canvi climàtic.

Ara en un article publicat al diari “Rebelión” (veure https://www.rebelion.org/noticia.php?id=224134), podem veure que les dades actualitzades indiquen que el mig orient i la part nord d’Africa seran inhabitables en unes poques dècades. I aquest escenari es produirà per la conjunció de temperatures extremes, dèficit hídric important, pèrdua de terres per elevació del nivell del mar i incapacitat de produir aliments per la no disponibilitat d’aigua.

La frase “Mi abuelo iba en camello, mi padre en coche, yo en avión, mi hijo en jet privado, mi nieto en camello.”, haurà de canviar per afegir que el net probablement no podrà anar ni en camell. I el més xocant és que el canvi climàtic està produït – sobretot – per allò que ells mateixos extreuen del seu subsòl: El petroli. Allò que a la pachamama tant li va costar de formar, allò que conté l’energia fossilitzada del Sol d’ara fa milions d’anys, aquell miracle energètic que hem malbaratat….. Sembla una maledicció per haver profanat un tresor. I la profanació s’ha fet a consciència. Continua la lectura de Noves dades sobre el mig orient i el canvi climàtic

El paper de la energia en la supervivència de la civilització

Del professor Ugo Bardi ja hem posat altres posts. Bardi és profesor de química física en la Universitat de Florència, però especialitzat en l’exhauriment de recursos, en la dinàmica de sistemes, energies renovables i canvi climàtic. Avui penjo un post seu (veure http://cassandralegacy.blogspot.com.es/2017/03/why-eroei-matters-role-of-net-energy-in.html) en el que ens parla de la TRE (EROI en anglès).

Ens explica com la TRE dels combustibles fòssils ha anat baixant des dels anys 1940, i com aquest fet ha anat incidint en el creixement de l’economia. És planteja si les renovables poden servir per substituir als combustibles fòssils. La resposta és que no poden subministrar tota la quantitat d’energia que ens han subministrat històricament els combustibles fòssils i que per tant no podem esperar creixements econòmics d’un 7% (cas anys 1970), sinó creixements al voltant d’un 1 o 2% dins d’un model de societat d’estat estacionari. Tot i que no ho diu, això implica un decreixement en el nostre consum.

És particularment important llegir el paràgraf que està en connexió amb l’asterisc on l’autor subratlla la importància de que les renovables vagin creixent a un bon ritme que garanteixi la substitució de l’energia aportada pels combustibles fòssils abans de que aquests s’acabin. Sobretot abans de que l’efecte combinat de l’acabament dels combustibles fòssils i del canvi climàtic ens destrueixi. L’autor, partidari acèrrim de les renovables, reconeix la dificultat – que no impossibilitat – que aquest creixement i substitució pot comportar. Continua la lectura de El paper de la energia en la supervivència de la civilització

El declivi del petroli com a font d’energia neta i l’informe del Hill ‘s Group

Visió conjunta de l’economia, la física, els recursos i la situació actual del canvi climàtic en l’escenari mundial. Es tracta d’una sessió extraordinària del Fòrum Transicions, que impulsen FUHEM i Conama, amb el títol: “El declivi del petroli com a font d’energia neta i l’informe del Hill ‘s Group”.
Aquesta sessió té l’objectiu d’aconseguir una visió àmplia sobre la metodologia, continguts i repercussions relatius a l’informe del Hill’s Group i la seva previsió sobre la ràpida reducció de l’energia neta que el sistema petrolier lliurament a la societat, amb un escenari crític a curt termini cap a 2030.

Participen en la presentació: Ángel Martínez González-Tablas (FUHEM) i Alicia Torrego (Conama).

Ponència central: J. Riechmann i Antonio Turiel.

Fila zero: Luis González, Pedro Prieto, Antonio Serrano,
Carlos de Castro, Joaquín Nieto, Xavier García Casals

Más información: http://forotransiciones.org/

Els Partits de Balears s’uneixen per vetar les prospeccions petrolíferes

Una bona notícia, per una vegada, sembla que impera el sentit comú.

“La recerca de nous jaciments d’hidrocarburs és un sense sentit que va en direcció contrària al dels necessaris esforços acordats internacionalment a Paris per fer front al desafiament del canvi climàtic”, assenyala Carlos Bravo.Les paraules de Carlos Bravo, coordinador tècnic de l’Aliança Mar Blava, infonen optimisme.

L’Aliança, que reuneix a les entitats cíviques balears, persegueix fomentar el desenvolupament i la implantació urgent, a l’entorn mediterrani, d’un model energètic sostenible, basat primordialment en l’estalvi i l’eficiència energètica i les energies renovables.

http://www.lavanguardia.com/natural/20170305/42560079128/baleares-prospecciones.html Continua la lectura de Els Partits de Balears s’uneixen per vetar les prospeccions petrolíferes

Les sirenes del col·lapse

Les sirenes del col·lapse és el títol del darrer post d’Antonio Turiel (veure http://crashoil.blogspot.com.es/2017/03/las-sirenas-del-colapso.html). Desprès de la seva anàlisi del model ETP i demostrar que es tracta d’un model tècnicament deplorable que “arriba” a unes conclusions correctes (tot i que definides a priori), ara ens parla del perquè el missatge que s’està transmetent per part “de la comunitat d’experts en energia” no és sòlid i creible. Al llarg de l’excel·lent article analitza alguns dels “diferents grups de gent” que cal ubicar dins d’aquesta suposada comunitat d’experts i quines són les seves idees i supòsits.

Article important, doncs, per tal de poder distingir el gra de la palla i tractar de remar en la mateixa direcció (aprofitant esforços i sinergies).

miércoles, 1 de marzo de 2017

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