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Meduses, plàncton i ciment: el Mar Menor està a l’UVI

Els abocaments de les explotacions agrícoles, la massificació urbanística i l’augment de temperatura han alimentat el fitoplàncton, que  deixa la llacuna amb aspecte de puré de menjador d’escola grumollós i fosc…

Destaquem algunes declaracions:

“…-Meter el pie es como pisar una ciénaga-, describe uno.
-Cuando llegamos, a finales de los 90, veías las ostras desde arriba-, rememora su mujer.
-Ésta era una de las mejores playas de España-, anota un tercero.
Y ya ni nos bañamos…”

https://amp.elmundo.es/papel/historias/2017/07/24/5971e18bca47411d0b8b462a.html

Se lo dijeron las medusas. Llegaron como una plaga. Los bañistas no podían ni dar dos brazadas. Las picaduras eran corrientes. La orilla, una pista de gelatina. Un veraneante de aquellos años lo recuerda con humor: «¡Exagerao, nos las tirábamos a la cabeza o se las intentábamos meter dentro del bañador a los colegas!».

En realidad, aquello no tenía nada de cómico. El aumento de medusas era un aviso de lo que estaba pasando en el Mar Menor. Uno de los síntomas de una enfermedad que puede acabar con él. Y en lugar de prevenir las causas, se optó por un remedio muy de aquí: poner un parche. ¿Para qué investigar a qué se debía la invasión? Se instalaron unas redes que acotaban las playas y permitían el chapuzón. Listo.
Hoy siguen las redes. Y siguen las medusas, claro. En mucha menor medida y recluidas en una cárcel de nailon y rocas. Ya no hay juegos adolescentes con el bicho en la ropa interior, como tampoco hay apenas movimiento dentro del agua. Ahora, años más tarde de esa repentina llegada masiva que se empezó a apreciar en los 90, mojar el pie ya no implica exponerse al latigazo del animal marino. Es una cuestión de agallas.

Este pedazo de costa murciana, con 135 kilómetros cuadrados y una población estacional que oscila entre las 100.000 personas en invierno y las 400.000 en verano, sufrió el año pasado una de las peores crisis ambientales de su historia. Los vertidos de las explotaciones agrícolas, la masificación urbanística y el aumento de temperatura se conjuraron para alimentar al fitoplancton, que dejó la laguna con aspecto de puré de comedor de colegio: grumoso y oscuro. A ratos incluso como con brillantina de aceite.
Meses después, al inicio de este verano, nadie tiene fe en haber dejado atrás dicha crisis. Aunque lo cierto es que el agua parece clara y la normalidad se palpa: una tímida brisa remueve las cabelleras expuestas al sol, el aroma a fritanga reboza los chiringuitos y algunos señores lozanos juegan partidas de cartas a la sombra (o a lo que en diccionario define teóricamente como sombra, pues nada consigue mitigar los 40ºC). Eso sí: ninguno de los que se entretienen con los naipes chapoteó aquí el verano pasado.

Dudan de si lo harán éste. El miedo a que pase lo mismo que en 2016 persiste. La administración local ha presupuestado para todo 2017 más de millón y medio de euros en estudios y obras para que no vuelva a aparecer la sopa verde. Hace unas semanas, sin embargo, 30 niños tuvieron que ser atendidos por dermatitis urticaria, según el periódico local Siete Días Jumilla. Grupos ecologistas, investigadores y colectivos locales avisan: «El Mar Menor es como un paciente en la UVI. No está muerto, pero tampoco vivo. Se le monitorizan las constantes sin saber qué va a pasar».
Quien hace la analogía es Celia Martínez, ingeniera agrónoma de 43 años, frente a la playa de Santiago de la Ribera. Precisamente en San Javier, la localidad a la que pertenece este rincón del norte del Mar Menor, ejerció unos meses de concejal de Medio Ambiente por el PP, aún en el gobierno. Antes de hablar, se fija en las medusas. «Todavía no han puesto las redes», masculla mirando a la arena, donde un niño corretea mientras su madre se echa crema. Al minuto, Martínez comienza a analizar la trayectoria de esta reserva mediterránea, que presume de ser la laguna hipersalina más grande de Europa.
«Aquí se cambió en los años 80 la agricultura de secano por la de regadío», cuenta ya en el coche, señalando zanjas e invernaderos que se pierden hacia el interior. Nos dirigimos a la Rambla del Albujón, cuya desembocadura llegó a verter en enero 500 litros de agua por segundo. Por el camino, algunos campos de golf y urbanizaciones a medio hacer. «Un descalabro», suspira. Souvenirs de la Edad del Ladrillo.
«En años como el pasado, con muchas lluvias, todo el agua de los cultivos iba a parar a la laguna, y ésta se llenó de nutrientes», prosigue Martínez, que también es una de las fundadoras de la Plataforma por el Mar Menor, iniciativa ciudadana surgida a raíz del desastre. «El fitoplancton se nutrió tanto que se reprodujo desmesuradamente, ahogando al mar. La luz dejó de penetrar en el fondo y se murió gran parte de la pradera del fondo».
La ingeniera lo explica señalando al horizonte. El paisaje de melonares y campos de pimiento o tomates se difumina en escombros y fango. Poca vida acuática y nada de medusas, claro: como dominó que es la naturaleza, el ecosistema se vio alterado.


Javier Arcenillas

De esa transformación en la forma de cultivar y en la fisionomía del lugar hablará más adelante Fran Turrión, hidrogeólogo de 53 años. Según dice, para entender el Mar Menor y la provincia de Murcia hay que fijarse en el agua. El trasvase del Tajo-Segura, que cumple casi tres décadas, regó unas tierras de acuíferos llenos. «En los 70, el agua de la huerta se quedaba en ellas», cuenta. «Se apostó por los invernaderos para tener hasta tres cosechas al año, pero, sin el colchón que había antes para las precipitaciones, el caudal está migrando a la laguna… Es un agua muy salina. Montaron pozos y desalinizadoras, pero algunos están por terminar. Encima culparon a los agricultores, a los que les habían animado a cambiar su método. Es como si construyes un alcantarillado deficiente y luego dices que el problema es que la gente tira de la cadena».
Los nitratos, además, han cebado a los organismos marinos. «Hubo un momento en que todo estaba lleno de medusas, como si estuvieras dando de comer a los pollos», afirma Turrión, amante de las comparaciones. «Luego las mataron y fue el fitoplancton el que proliferó… El futuro lo veo como marear la perdiz. Los que están aquí y los que vienen quieren recuperar su agua cristalina. Y ningún problema medioambiental se ha solucionado enfrentando a las partes».
El club marítimo de Los Nietos fue hace años un modesto muelle de maderos. Dársenas de yates y pequeñas embarcaciones ocupan ahora un espacio importante dentro del agua. Un paseo de hormigón permite el paso a los socios. El restaurante acoge a parroquianos jóvenes que apuran el digestivo de mediodía. En sus recovecos se acumulan plásticos y espuma. Huele a alga y brea. Un pájaro yace muerto en la tierra. Varios niños vuelan una cometa. Nadie juega con las olas.
«Antes buceabas sin necesidad de gafas. Cogías los berberechos con las manos. Era como el Caribe», rememora la ex concejal Martínez, que ve «contradicciones» en la actuación política. «Por un lado, se jactan de protegerlo; por otro, benefician la construcción o el cultivo intensivo».
Hay que saber, para contextualizar, que la gestión del Mar Menor se reparte entre cuatro ayuntamientos: San Pedro del Pinatar, San Javier, Los Alcázares y Cartagena. Que está separado del Mediterráneo por una lengua de tierra de 22 kilómetros conocida como La Manga. Y que su actividad económica, según datos del INE en 2008, se basa en el turismo y el comercio (67%), la industria (13%), la construcción (12%), la agricultura y la pesca (5%) y la energía (3%). Punto de encuentro de la gente del mar desde tiempos inmemoriales, marjal de cañiceras y molinos, el Mar Menor es hoy la apoteosis del turismo del pelotazo.

De parecerse a los paisajes de Blasco Ibáñez y su barro latifundista ha pasado a mimetizarse con la cloaca de corruptelas y abusos medioambientales retratada por Rafael Chirbes en sus novelas Crematorio y En la orilla: el paro se sitúa en el 19,3% y la renta per cápita es casi la mitad que la de Madrid. Además, las fotografías de verjas y fondeaderos a pie de agua han sido sustituidas por postales de moles color salmón.
«Un desastre», en palabras de Juan, basurero de 32 años. «Está para no bañarse. Parece un pozo», lamenta en la barra de un bar. El biólogo Pablo Castejón, que apura un sorbo de lata de cerveza mientras se embadurna de lodo, aprueba la observación: «Lo veo muy jodido. Buceo y quiero intentar meterme este año, porque el pasado no se veía nada».
Estamos de nuevo en el norte, en San Pedro del Pinatar. Castejón y su grupo de amigos se rebozan en un légamo conocido por sus supuestas propiedades beneficiosas para la piel. El aclarado será en el Mediterráneo, a unos kilómetros, aunque a unos pasos tengan el Mar Menor. A sus espaldas, la silueta de un hotel recorta la perspectiva de los flamencos rosados del Parque Natural de Salinas y Arenales. «Hay aves, y eso es que hay comida. Es fantástico», sostiene optimista la guía Natalia Kravchenko, moscovita de 35 años con más de un lustro de residencia aquí.
José Miguel Cerezo, de 46 años, otro experimentado veraneante en la zona, señala que este aumento de la fauna se debe a una curiosidad: «El langostino del Mar Menor, que sale de forma contada dos veces al año, se compra en lonja y cuesta 60 euros por kilo, el año pasado lo vendían hasta en el Mercadona. Y por 20 euros. Había una barbaridad». Se puede comprobar en informaciones aparecidas en medios locales: estaabundancia llegó a provocar un enfrentamiento entre pescadores, que cifraron en 786 kilos la mercancía. Récord histórico.
¿Y este año? Independientemente de a quién se le pregunte, las mayores preocupaciones recaen en el futuro del mar y, por consiguiente, en el turismo y los cultivos. Cada uno de los pilares básicos de su entramado social (asociaciones que han levantado la voz, agricultores, científicos y ejecutivos de la comarca y provincia) empujan en direcciones opuestas.

Desde la Consejería de Turismo, Cultura y Medio Ambiente de Murcia justifican que, debido a la crisis, se ha realizado la mayor inversión en obras y estudios desde hace años. El Mar Menor, responden desde la Dirección General, ha sufrido un gran ataque, pero la transparencia del agua es mayor. Una gráfica muestra esa mejora en 14 estaciones, donde hay una visión de hasta tres metros de profundidad. «Claro, que si alguien quiere sacar mierda, la va a encontrar hasta en el Reina Sofía», aducen fuentes del organismo.
Según el Gobierno de la Región de Murcia, la situación vivida el verano pasado “ha sido revertida gracias a las actuaciones extraordinarias y el impulso de medidas planteadas por los expertos y científicos para su solución definitiva”. En concreto, este año se van a invertir 21 millones de euros en más de 40 medidas y, a largo plazo, contemplan un plan de recuperación con un presupuesto de otros nueve millones para la investigación de más de un centenar de especialistas hasta 2020. “Esta mejora queda patente en indicadores de niveles como la clorofila y la turbidez del agua que se encuentran en valores mínimos desde agosto de 2016”, recalca una portavoz.
Juanma Ruiz, investigador del Instituto Español de Oceanografía, en cambio, es categórico: «El Mar Menor ha sido severamente dañado. Que el agua esté transparente no tiene que ver con que el ecosistema esté mejor. Hablar de recuperación es demasiado eufemístico. El 85% de la pradera ha desaparecido». Ruiz, biólogo marino de 50 años y con 13 años de trabajo en el terreno, cree que, como en cualquier engranaje, toda pieza tiene una función única. Si ésta se retoca o cambia, el resto falla. «La superficie agrícola de regadío se ha multiplicado entre cuatro y cinco veces en los últimos años. Sus vertidos llenaron el mar, y estamos en un bucle que puede repetirse en cualquier momento», argumenta. «Revertir la situación a corto plazo va a ser difícil. Y está en juego un hábitat y un patrimonio natural imprescindible e irremplazable».
Con o sin medusas, las banderas azules que simbolizan la buena calidad del agua ya no ondean en ninguna playa del Mar Menor. La turbidez, según alegó el Instituto de Turismo, ha sido la causa de la retirada de 19 enseñas. Una de ellas en La Manga, cúspide de ese desarrollo enfurecido del Mar Menor que ofreció sol y playa a la nueva clase media española.
«Mis amigos flipaban de cómo estaba el agua», exclama en la puerta de su casa Onésimo Hernández, profesor de la Universidad de Murcia de 34 años. «Nadie dice nada porque no se puede hablar mal de la agricultura o la construcción en Murcia, que somos la huerta de Europa, pero creo que deberíamos ir hacia un modelo más sostenible».
A unos metros, en Playa Honda, un grupo de jubilados rompe su silencio vespertino con un proyectil de lamentos. Son manchegos de entre 65 y 70 años, residentes en Madrid y con apartamento en la zona desde hace más de una década. Su asueto de atardecer y helado se quiebra de repente, como si estuviesen esperando una tarjeta con un tema para iniciar conversación:

Meter el pie es como pisar una ciénaga-, describe uno.
-Cuando llegamos, a finales de los 90, veías las ostras desde arriba-, rememora su mujer.
-Ésta era una de las mejores playas de España-, anota un tercero.
Y ya ni nos bañamos. Ponen las redes contra las medusas desde el primero de junio, pero siguen las algas. El año pasado vino mucha gente. Éste creo que sólo vamos a estar los propietarios-, aporta otra.
-¡Buah, es que olía el bañador que escocía!
-Nos iban a hacer un parque, pero hablé el otro día con…
Se anima la charla y Vicente Carrión, presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) del Campo de Cartagena, expone su punto de vista: «Todas las leyendas que han alimentado esto no están basadas en datos científicos», comenta el labrador. «Nos han querido culpar a nosotros de todo. Y no se ha construido la infraestructura prometida. Entre el ministerio, los ayuntamientos y el gobierno autonómico han ido eludiendo sus responsabilidades y, unos por otros, la casa sin barrer», se queja. «El campo de aquí se caracteriza desde siempre por el regadío, por eso hay molinos, aunque con las lluvias pasara lo del invierno anterior. Éste, sin embargo, las aguas están más claras porque ha sido normal ¡y hay previsión de que haya más medusas!».
Delatoras de la salud de su hábitat natural, las medusas aparecen en cada diálogo. Hasta Miguel Ángel Esteve, profesor de Ecología de la Universidad de Murcia, las menciona: «A finales de los 90 llegaron a ser 90 millones de ejemplares. Por entonces ya habíamos notado cambios en los humedales de la periferia de la laguna, por la entrada masiva de aguas ricas en nutrientes. Las medusas, los humedales y las praderas del fondo de la laguna han sido los mecanismos de defensa frente a la contaminación agrícola», expresa. «Desgraciadamente, la administración sólo se dedicó a eliminar medusas por sus efectos en la calidad del baño, sin intervenir en el origen del problema. Era como dar ibuprofeno a quien tiene cáncer», concluye gráficamente.
«Por suerte, el Mar Menor no está agonizando. Ha sufrido fuertes presiones, pero mantiene su capacidad de respuesta. Los fosfatos están muy bajos, los nitratos también y todos los mecanismos de actividad ecológica van recuperándose», defiende Ángel Pérez Ruzafa, de 59 años, catedrático de Ecología de la Universidad de Murcia. «Lo peligroso es que se sobrepase un punto de no retorno, pero va a tener mayor resistencia a las recaídas y, como todo sistema libre, tiene sus altibajos… Lo bueno es que el agua siempre ha sido apta para el baño, aunque le fallara el atractivo. Y hemos aprendido que la ciudad turística no es lo primero, que sin un ecosistema sano lo que hay alrededor se cae».
Alrededor están las miles de hectáreas de cultivos con las que se identifica a la región. El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Cartagena y Comarca (FAVCAC), Ángel Monedero, indica desde una pequeña cumbre en el interior que el Mar Menor es «la prueba del algodón» del desfalco ambiental en la zona. Con la tierra parda de cuadrículas recién recolectadas, este militar prejubilado recurre a un lenguaje bélico para analizar la situación: «Hay una bomba enterrada que puede estallar sin avisar cuando sea», afirma.
«Este mar ha sido como el paciente inglés, que de repente despierta y da la cara». El antiguo subteniente ilustra cómo la zona era un modelo de conservación y hasta hacían falta unas cangrejeras para entrar en el agua. «No había playas acondicionadas. La Manga la cerraban y venían a rodar Manolo Escobar y Julio Iglesias». Entonces llegaron los rascacielos, los veraneantes, los vertidos, el fitoplancton.
Y por supuesto, las medusas.

El canvi climàtic ja amenaça els ecosistemes mediterranis de Catalunya

El que notem en la nostra vida quotidiana queda registrat en estudis concrets. Els matollars poden substituir els alzinars mediterranis. Tots tindrem  menor disponibilitat d’aigua i de nutrients al sòl.

http://www.ccma.cat/el-temps/el-canvi-climatic-ja-amenaca-els-ecosistemes-mediterranis-de-catalunya/noticia/2801114/

Una investigació del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF), duta a terme en tres ecosistemes mediterranis terrestres catalans, conclou que el canvi climàtic ja està alterant boscos i matollars mediterranis, i que la tendència s’agreujarà durant les pròximes dècades.

La recopilació d’estudis, experiments i dades de camp de 20 anys o més, constata que la sequera i l’augment de la temperatura ja provoca substitucions d’espècies, més aridesa i risc d’incendi i una menor fertilitat del sòl i disponibilitat d’aigua, entre altres efectes negatius. Continua la lectura de El canvi climàtic ja amenaça els ecosistemes mediterranis de Catalunya

Els cultius d’Espanya i Itàlia es moren de set

La sequera i la calor són protagonistes aquest estiu. Sense anar més lluny ahir es van declarar a Catalunya dos incendis, un a Martorell i un altre a Teia, segons últimes informacions, producte d’ accions humanes. Cal el sentit comú en realitzar activitats a l’aire lliure i l’ús de recursos hídrics d’una manera sostenible.

La sequera al sud d’Europa amenaça de reduir la producció de cereals a Itàlia i parts d’Espanya al seu nivell més baix, en almenys 20 anys i va afectar a altres cultius regionals, incloent olives i ametlles, entre d’altres

http://www.ecoticias.com/agricultura-ecologica/138858/Los-cultivos-de-Espana-e-Italia-se-mueren-de-sed

Ya a principios de la primavera, cuando en el sur de Italia y España se constató que no había caído una sola gota de agua, los productores agropecuarios tenían claro que los daños serían irreparables. En un intento por proteger al ganado, en Italia instalaron acondicionadores para que las vacas no se murieran de calor. Castilla y León, la mayor región de cultivo de cereales en España, ha sido particularmente afectada por la falta de precipitaciones, al punto de que, en ciertas zonas las pérdidas de cosechas se estima que podrían alcanzar entre el 60 y el 70%.

Muchos granjeros dicen que no se recuerda otra sequía tan grande desde 1992 y que las consecuencias de la falta de agua de esta temporada pueden considerarse catastróficas; de hecho, varios campos no han sido cosechados, porque los ingresos no cubrirían siquiera los salarios de los trabajadores que los recolectaran. Mientras que la UE es colectivamente un importante exportador de trigo, España e Italia dependen de importaciones de países como Francia, Gran Bretaña y Ucrania y la previsión es que las importaciones españolas de trigo blando suban más del 40%, unos 5,6 millones de toneladas en la campaña 2017-2018, según Agroinfomarket.   Continua la lectura de Els cultius d’Espanya i Itàlia es moren de set

Arques de l’Apocalipsi

A tot el món, els científics estan construint reserves de tot, curses per preservar un ordre natural que està desapareixent ràpidament. Un creixent consens entre els científics sosté que ara vivim al Antropocè, una època definida per impacte de la humanitat sobre els ecosistemes planetaris. Nosaltres som responsables de l’actual mortaldat de les espècies, no un asteroide o una erupció volcànica. Els canvis van molt més enllà de la desaparició dels animals: hem alterat la composició de l’atmosfera, vam canviar la química dels oceans. En qüestió de dècades hem aconseguit distorsionar una realitat física biològica, química i que era relativament constant des de fa mil·lennis. I ara, de cara a aquestes transformacions insondables, estem tractant desesperadament d’aferrar i preservar el que queda: llavors a la illa  Spitsbergen en Noruega, arca d’amfibis a diversos llocs, restauració de coral a Florida, preservació de recursos genètics a Colorado, animals exòtics a Washington, parc zoològic congelat a Sant Diego, o laboratori nacional de gel a Colorado. Continua la lectura de Arques de l’Apocalipsi

El Govern admet l’alarmant estat de les aigües subterrànies de Doñana

El govern insisteix que “és urgent aturar el continu creixement de l’agricultura de regadiu a la zona, i clausurar les més de 3.000 hectàrees de cultius i més de 1.000 pous il·legals que segueixen assecant el futur de l’aiguamoll més important d’Europa”.

O el que queda…

http://www.pressdigital.es/texto-diario/mostrar/769322/gobierno-admite-alarmante-estado-aguas-subterraneas-donana?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter%20www.pressdigital.es Continua la lectura de El Govern admet l’alarmant estat de les aigües subterrànies de Doñana

Així quedarà el món quan les temperatures hagin ascendit fins a quatre graus centígrads

Estats Units al complet, el sud d’Europa i regions tradicionalment benignes, com Argentina, parts d’Austràlia o la Xina es convertiran, en essència, en deserts o llocs molt extrems.

Els espais inhabitables pel fred i el gel com l’Àrtic passaran a ser regions temperades. En el futur, si volem gaudir de temperatures per sota de 30 º C haurem d’anar-hi.

Com va dir Darwin: “No és la més forta de les espècies la que sobreviu, tampoc és la més intel·ligent. És aquella que és més adaptable al canvi”.

https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/asi-quedara-el-mundo-cuando-las-temperaturas-hayan-ascendido-hasta-cuatro-grados-centigrados Continua la lectura de Així quedarà el món quan les temperatures hagin ascendit fins a quatre graus centígrads

L’Índia planta 66 milions d’arbres en 12 hores contra el canvi climàtic

 La plantada s’ha fet al llarg del riu Narmada i s’han plantat més de 20 espècies diferents d’arbres. Shivraj Singh Chouhan, el primer ministre de l’estat, ho ha qualificat de “dia històric”.

“Plantant arbres no solament servim Madhya Pradesh, sinó tot el món sencer”, ha dit a Twitter

http://www.ccma.cat/324/lindia-planta-66-milions-darbres-en-12-hores-contra-el-canvi-climatic/noticia/2798719/#.WWEXJNGx1kE.twitter

Un milió i mig de voluntaris van plantar més de 66 milions d’arbres en només 12 hores. Des de nens fins a vells. De les 7 del matí a les 7 del vespre. Ho van fer en un estat de l’Índia, Madhya Pradesh. Amb un doble objectiu: complir un compromís ambiental i batre un rècord.

L’Índia es va comprometre, en l’Acord de París, a repoblar una superfície de 95 milions d’hectàrees abans del 2030 per combatre el canvi climàtic.

No és la primera vegada que fan una proesa així: l’any passat es van plantar, a l’estat d’Uttar Pradesh, més de 50 milions d’arbres en un sol dia. I van aconseguir el rècord Guinness.

Aquest any, també hi ha hagut observadors del “Llibre Guinness dels rècords” per controlar la plantada gegant. Les pròximes setmanes confirmaran si han aconseguit el rècord.

La campanya d’aquest any l’ha organitzat el govern de Madhya Pradesh. La plantada s’ha fet al llarg del riu Narmada i s’han plantat més de 20 espècies diferents d’arbres. Shivraj Singh Chouhan, el primer ministre de l’estat, ho ha qualificat de “dia històric”. Continua la lectura de L’Índia planta 66 milions d’arbres en 12 hores contra el canvi climàtic

La terra suporta un excés de productes químics

El  7 de juliol és el “Dia Internacional de la Conservació del Sòl”. La clau per fer front al canvi climàtic és combatre la contaminació dels sòls i buscar una gestió sostenible. El sòl és contaminat per metalls tòxics com plom o mercuri , els herbicides i pesticides, i fins i tot els antibiòtics continguts en els fems animal.Tots es transmeten a través de la cadena alimentària,

A Catalunya un dels  principals problemes ambientals és el dels purins, terme amb què es coneixen el pixum i els excrements del porc. La sobreexplotació de la comarca per part de la gran indústria ramadera comporta greus problemes ambientals, condicions laborals nefastes i un règim de producció massiva que arruïna les granges. Milions de litres d’aquest suc, que té un alt contingut en nitrats, es barregen amb aigua i s’aboquen als camps de conreu de la comarca; la substància és filtrada pel sòl i contamina els aqüífers subterranis. Abocar purins als camps de conreu de la comarca provoca intensos efluvis, que, sumats a l’orografia de la plana, on l’aire tendeix a estancar-se arran de terra, impregnen algunes comarques d’una desagradable pudor amoniacal

Per altra banda, Espanya perd una mitjana de tres tones de sòl fèrtil per hectàrea i any, segons dades facilitades el 30-6 pel membre de la Societat Espanyola d’Agricultura Ecològica Ramón Meco durant la jornada monogràfica “Amb els peus a terra”, organitzada entorn a la Iniciativa Ciutadana Europea ‘People4Soil’.  Veure http://www.publico.es/sociedad/m-ambiente/espana-pierde-media-3-toneladas-suelo-fertil-hectarea-ano.html

Aquest article del diari Rebelion denuncia  la seva greu contaminació.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=228744&titular=la-tierra-soporta-un-exceso-de-productos-qu%EDmicos-

ROMA, 29 jun 2017 (IPS) – Los suelos están contaminados principalmente debido a las actividades humanas que dejan un exceso de productos químicos en las tierras utilizadas para cultivar alimentos, informó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El exceso de nitrógeno y de metales traza, como arsénico, cadmio, plomo y mercurio, pueden afectar el metabolismo de las plantas y reducir la productividad de los cultivos, advirtió la FAO el 23 de este mes. “Cuando entran en la cadena alimentaria, estos contaminantes también representan riesgos para la seguridad alimentaria, los recursos hídricos, los medios de subsistencia rurales y la salud humana”, destacó.

El tema ocupó un lugar central en la Quinta Asamblea Plenaria (PA) de la Alianza Mundial por el Suelo (GSP), que se celebró este mes en la sede de la FAO, en Roma.

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Perquè els tallafocs de Doñana no van parar l’incendi?

La pregunta és important. Al voltant de moltes zones cremades hi havia tallafocs. Què és el que va fallar i perquè?

Per aquells que no heu estat mai apagant un incendi, cosa que no desitjo a ningú, val a dir que no és el mateix un foc de copes que un foc de superfície o un de subsòl. El foc de subsòl acostuma a afectar la part subterrània d’arrels i part de material en superfície del sòl (fullaraca bàsicament). El foc de superfície afecta fullaraca, fusta caiguda, arbusts i matolls. El foc de copes es propaga en alçada per les corones dels arbres. Aquests darrer és molt perillós ja que des del terra és molt difícil de combatre (per no dir que en la majoria d’ocasions és impossible), i a més es propaga ràpidament.

El foc de copes acostuma a propagar-se de copa a copa i també a 50-100 m de distància per les pinyes que van saltant al ser afectades per les flames. D’aquesta manera, que és el que va passar a Doñana, el foc pot anar avançant a salts. Si a més li afegim unes temperatures elevades, una baixa humitat i un fort vent, la situació es converteix en dramàtica i esgarrifosa. En aquests cas els fragments de vegetació encesos poden ser transportats pel vent fins gairebé a un quilòmetre de distància i fer salts molt grans. D’aquesta manera és molt fàcil que la gent que participa en l’extinció de l’incendi quedi atrapada entre dos focs. Una situació més que perillosa i que en més d’una ocasió acaba provocant morts.

En un article publicat al diari “Público” (veure http://www.publico.es/sociedad/incendio-moguer-cortafuegos-donana-no-pararon-incendio.html), podem llegir el perquè no van funcionar les mesures preventives i com darrera de l’incendi es troba la ma de l’home.

Per cert, les espècies afectades son sobretot aquelles – que com els eucaliptes de Portugal – creen les condicions necessàries per als incendis ja que aquests afavoreixen la seva ràpida expansió. En aquests cas pins procedents de reforestacions….tal i com es pot veure en la foto triada per il·lustrar el post. Continua la lectura de Perquè els tallafocs de Doñana no van parar l’incendi?

La força del vent complica les tasques d’extinció de l’incendi al parc de Doñana

Diverses vegades s’ha fet menció en aquest bloc del perill i situació de risc del parc natural de Doñana, per contaminació, per sequera, ara per incendi. La més important reserva ecològica d’Europa, llar de més de 400 espècies animals. Crema Doñana. Cada onada de calor va associada a incendis devastadors.

Calor i sobretot unes fortíssimes ratxes de vent canviant es van conjurar aquest diumenge per convertir el parc natural de Doñana, la zona de protecció del Parc Nacional, en un infern. Malgrat els esforços del mig miler d’efectius desplaçats a la zona, i entre els quals s’incloïen un centenar de militars de la UME, a final de la tarda de diumenge encara no s’havia aconseguit estabilitzar l’incendi iniciat la nit de dissabte a Moguer (Huelva) i que va obligar a evacuar 2.300 persones de matinada. Així mateix, altres 50.000 persones van quedar incomunicades durant la tarda de diumenge al nucli de platja de Matalascañas a causa del tall de la seva única carretera de sortida per agilitzar les tasques dels bombers.

http://www.ccma.cat/324/un-incendi-amenaca-donana-i-obliga-a-desallotjar-mes-de-1500-persones/noticia/2796179/

L’incendi forestal que es va declarar dissabte a la nit al paratge de La Peñuela de Moguer, a Huelva, ha arribat aquest matí fins a l’espai natural protegit del parc de DoñanaContinua la lectura de La força del vent complica les tasques d’extinció de l’incendi al parc de Doñana