Un terç de tot el que es pesca al món acaba a les escombraries abans d’arribar al plat

L’últim informe de la FAO sobre l’estat mundial de la pesca alerta de la quantitat de peix que es malgasta després de la seva captura, en un context en què a més el 33% de les espècies de peixos comercials estan sobreexplotades. O sigui que pesquem per a res? En aquest planeta no ens podem permetre desaprofitar recursos.

A sobra, el mar Mediterrani és el més sobreexplotat del planeta, amb un 62,2% les seves poblacions de peixos en situació de sobrepesca. La Comissió Europea, però, xifra la sobrepesca a la Mediterrània al 93%.

http://www.publico.es/internacional/medio-ambiente-tercio-pesca-mundo-acaba-basura-llegar-plato.html

El mundo no sólo está capturando pescado muy por encima de lo que nuestros mares se pueden permitir, sino que además, un porcentaje elevadísimo de toda esa sobrepesca no sirve absolutamente para nada. Un 27% de todo el pescado que se captura en el mundo termina perdiéndose o desperdiciándose en el trayecto que va desde el desembarco hasta el plato del consumidor, fruto de la suciedad, los malos sistemas de refrigeración o la falta de instalaciones adecuadas. La cifra aumenta hasta el 35% si se tienen en cuenta los descartes que se hacen antes de llegar a puerto, según alerta el último informe sobre El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura que acaba de publicar la ONU. Es decir, que más de un tercio de los peces que se pescan en el mundo acaban en la basura.

“En todo el mundo, las pérdidas de pescado posteriores a la captura son motivo de gran preocupación y se producen en la mayoría de las cadenas de distribución de pescado”, señala la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que advierte de que, especialmente las economías menos desarrolladas, todavía “carecen de infraestructuras y servicios adecuados para asegurar la calidad del pescado”.

El dato es todavía más alarmante teniendo en cuenta la grave situación de sobrepesca en la que se encuentran los océanos. El 33,1% de las principales especies de peces comerciales que supervisa la FAO se pescan a niveles biológicamente insostenibles, lo que quiere decir que el ritmo y la cantidad de las capturas es mayor al tiempo que necesitan los peces para recuperar sus poblaciones. Y la situación es cada vez peor, porque hace 40 años la proporción de pesca insostenible apenas alcanzaba el 10%.

Pero la población mundial ha ido aumentando y la cantidad de pescado que comemos, también. Mientras que en 1961 en el mundo se consumían 9 kilos de pescado por persona y año, en 2015 esa cifra se había más que duplicado, hasta los 20,2 kilos. Se estima que en 2017 el consumo per cápita era ya de 20,5 kilos.

“Parece poco probable que las pesquerías mundiales puedan restablecer en un futuro muy cercano el 33,1% de las poblaciones que se encuentran sobreexplotadas actualmente, debido a que el restablecimiento requiere tiempo. Generalmente de dos a tres veces el ciclo de vida de la especie”, advierte la organización, que llama a establecer “alianzas eficaces” entre los países para movilizar recursos financieros y humanos y al despliegue de tecnologías avanzadas como el monitoreo de la pesca.

El Mediterráneo, el más sobreexplotado

El documento destaca también al mar Mediterráneo como el más sobreexplotado del planeta, con un 62,2% de sus poblaciones de peces en situación de sobrepesca. La Comisión Europea, no obstante, cifra la sobrepesca en el Mediterráneo en el 93%.

Entre las especies en riesgo citadas por la FAO se encuentran la merluza, el salmonete, el rodaballo, el lenguado común, el dentón, el boquerón o la sardina. Además, la organización menciona otras amenazas para la pesca en el Mediterráneo —donde España es, detrás de Italia, el país con más intereses pesqueros— como el cambio climático o la pesca ilegal.

“Nadie desea que un mar tan cercano a muchos de nosotros deje de proporcionar alimento y empleo a quienes dependen de él. Es un escándalo que debería desencadenar acciones políticas inmediatas”, ha señalado Lasse Gustavsson, director de Oceana Europa. “El Mediterráneo necesita restringir el arrastre de fondo, preservar zonas de cría y hábitats sensibles, y establecer límites de capturas anuales según las recomendaciones científicas”, añade.

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