La moda pels porcs vietnamites que ha acabat en una greu amenaça ambiental

Que capritxós és l’ésser humà. L’abandonament irresponsable de porcs vietnamites que han estat mascotes al camp ha fet que aquests acabin reproduint amb els senglars ibèrics, resultant en un nou animal, l’cerdolí, que posa en perill a l’espècie autòctona.

L’ONU atribueix a les espècies exòtiques invasores la segona causa de la pèrdua de biodiversitat al món, per la seva capacitat per colonitzar un mitjà i desplaçar o portar a l’extinció a altres espècies autòctones amb les que competeixen. La Unió Europea gasta a l’any 12.500 milions d’euros en impedir el seu impacte

http://www.publico.es/sociedad/cerdoli-moda-cerdos-vietnamitas-terminado-grave-amenaza-ambiental.html

 

El origen del problema se le atribuye a Max, el cerdo vietnamita que el actor George Clooney popularizó como mascota hace algunos años, pero detrás de la historia del cerdolí—como se conoce popularmente al cruce entre esa especie y el jabalí ibérico— se esconde en realidad una cadena de irresponsabilidades comunes que, como en el caso de los mapaches, las cotorras o las tortugas de Florida, termina convirtiéndose en una amenaza medioambiental de primer orden.

No existen datos sobre cuántos cerdos vietnamitas —una especie asiática— han llegado a España en los últimos años, pero un informe del Ministerio de Medio Ambiente de 2015 sobre el sector de los animales de compañía reconocía la “fuerte demanda” que existía de estos mamíferos exóticos, calificados como “una moda”. Ahora, esa moda puede terminar provocando la desaparición del jabalí autóctono en 20 años, según ha alertado la Real Federación española de Caza.

En efecto, muchos de los que quisieron imitar las extravagancias del actor americano no tuvieron en cuenta que esta clase de cerdo enano —de pequeños no ocupan más que la palma de una mano— no deja de crecer durante los tres primeros años de vida hasta alcanzar la mayor parte de las veces un peso superior a los 70 u 80 kilos. Son además animales que necesitan mucho ejercicio, espacios abiertos y una educación estricta para evitar que terminen campando a sus anchas por la casa. El resultado es que buena parte de los dueños terminaron desesperados y sus cerdos en protectoras o abandonados por el monte o el campo, en una práctica que, además de irresponsable, es absolutamente ilegal.

Las consecuencias no se hicieron esperar. Los cerdos vietnamitas, con una gran capacidad reproductora y de adaptación al medio, comenzaron a cruzarse con los jabalíes silvestres de los montes españoles. Las primeras pruebas científicas del híbrido resultante, el cerdolí, surgieron en 2014 a raíz de una investigación del zoólogo Miguel Delibes Mateos y su tío, Adolfo Delibes, publicada en Animal Biodiversity and Conservation y en la revista Quercus, que anticipaba el riesgo de estar ante una nueva especie exótica invasora.

“El cerdolí es un animal que está mucho más acostumbrado al ser humano, que baja hasta zonas urbanas y que es más diurno, en comparación con los jabalíes, que viven de noche. Son además más grandes, se reproducen con mayor facilidady tienen camadas más grandes”, señala en conversación con Público David Díaz, de Equo Asturias.

Son más grandes y se reproducen más y en mayor tamaño que los jabalíes. En esa comunidad se han detectado algunos casos, explica, aunque las amenazas más serias están en Catalunya y la Comunidad Valenciana, donde ya se ha autorizado su caza. También se han visto en Madrid, Castilla y León, Aragón, Ceuta y desde el pasado septiembre, en Navarra.

Las especies exóticas invasoras no son un problema menor. La ONU atribuye a esta amenaza la segunda causa de la pérdida de biodiversidad en el mundo, por su capacidad para colonizar un medio y desplazar o llevar a la extinción a otras especies autóctonas con las que compiten. La Unión Europea gasta al año 12.500 millones de euros en impedir su impacto.

“El problema de fondo tiene que ver con pautas poco responsables. Aunque hay cierto contro en la entrada y salida de animales exóticos, muchos se mueven en el comercio ilegal y el mercado negro. No se sabe cuántos hay, y cuando se empieza a alertar de casos como el del cerdo vietnamita, la legislación es excesivamente lenta y sin medidas preventivas”, lamenta Díaz, que recuerda que el Principado se ha tenido que gastar dos millones de euros en erradicar los plumeros de la pampa, una planta invasiva en la región de la que las organizaciones llevan alertando desde hace 10 años.

Las especies invasoras son la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo

“Hay que ponerse las pilas con este tema, porque se nos va a ir de las manos“, alertó el presidente de la Asociación de Cazadores de Navarra (Adecana), Carlos Irujo, al certificarse los primeros casos en la comunidad.

La solución al problema no es tan sencilla porque, primero, no hay consenso científico sobre si el cerdolí es o no una nueva especie, o sólo otra raza; y segundo, porque pese a su adaptación al medio, ni el cerdo vietnamita ni el cerdolí  han sido incluidos en el Catálogo Español de Especies Invasoras, un listado que permite aplicar a esos animales unas condiciones legales concretas para impedir su reproducción. El comité científico del Ministerio de Medio Ambiente sí recomendó incluir al primero en 2014, pero no se hizo. El cerdo vietnamita, además, está catalogado como una especie doméstica, por lo que su caza puede acarrear multas de hasta 6.000 euros. El cerdolí, por su parte, no está dentro del listado de animales cinegéticos, aunque algunas comunidades han permitido abatirlos de forma regulada.

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