L’oli de palma segueix destrossant les selves i la teva salut

Ja ho hem comentat diverses vegades. L’oli de Palma és l’oli més utilitzat en el món conjuntament amb el de soia. La raó rau en que no tan sols s’utilitza en alimentació sinó en la indústria de la cosmètica, decoració i neteja.

L’oli de Palma és un greix que s’obté del premsat de la polpa del fruit d’una palmera africana anomenada Elaeis guineensis o palma de Guinea. L’oli de Palma és caracteritza per tenir un punt de fusió molt elevat, com a conseqüència del seu contingut elevat en àcids grassos saturats. El seu contingut elevat en àcids grassos ( com l’esteàric i el palmític, oleic i grassos monoinsaturats) fa que no sigui excessivament bo pel nostre sistema cardiovascular.

A Indonèsia – una de les zones de màxima producció de palma – les condicions laborals per a la seva producció son d’esclavatge i l’agressió al medi ambient és molt intensa.

El aceite de palma sigue destrozando las selvas y tu salud

Los bosques de Indonesia siguen amenazados por la industria del aceite de palma, según una nueva investigación de ecologista. De acuerdo con un informe de Greenpeace International, “los proveedores de las marcas de consumo más importantes del planeta no pueden garantizar todavía que el aceite de palma que contienen sus productos no procede de la destrucción de las selvas tropicales”.

Frente a las bondades difundidas por la Mesa Redonda Para el Aceite de Palma Sostenible (también conocido por las siglas RSPO), el informe de la ONG ecologista concluye que ninguna de las multinacionales ha podido demostrar hasta el momento que su cadena de suministro de aceite de palma no está vinculada con la deforestación.

Deforestación de las selvas tropicales

La industria del aceite de palma es una de las principales causas de la deforestación en Indonesia. Tres años después de que los principales comerciantes mundiales de aceite de palma adoptaran políticas de ‘no deforestación’, Greenpeace Internacional ha examinado a 11 grandes empresas para evaluar sus progresos y logros. Estas corporaciones no solo no pudieron demostrar que sus proveedores no estaban destruyendo las selvas tropicales, sino que la mayoría ni siquiera pudo señalar en qué momento su cadena de suministro estará libre de deforestación.

La industria del aceite de palma está todavía implicada en la deforestación y nuestro informe muestra que las grandes empresas no tienen un plan para solucionarlo. En lugar de tomarse en serio sus compromisos, la mayoría de las corporaciones tiene una política de ‘no preguntar, no decir’, pretendiendo que todo está bajo control, mientras los bosques de Indonesia se esfuman”, señala Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace.

La mayoría de las marcas, incluidas las 400 empresas que forman parte de la red global de industrias del Consumer Goods Forum, se han comprometido a limpiar su cadena de suministro de aceite de palma para 2020. Sin embargo, solo dos de los comerciantes que Greenpeace Internacional evaluó tenían previsto cumplir ese plazo. La gran mayoría de las empresas no había fijado una fecha límite, abandonando así a aquellos clientes que quieren evitar productos que contengan aceite de palma procedente de la deforestación.

“Esta es una llamada de atención para marcas como PepsiCoUnileverProcter & Gamble y Mondelez, que prometieron a sus clientes que iban a eliminar sus vínculos con la destrucción de los bosques. Las marcas de consumo no pueden confiar en estas empresas. En cambio, las marcas necesitan intensificar su presión para conseguir que los productores dejen a un lado este tipo de prácticas”, asegura Miguel Ángel Soto.

La situación es crítica para los bosques de Indonesia. Desde 1990, el país ha perdido 31 millones de hectáreas de bosque, una superficie casi del tamaño de Alemania. La deforestación es también una gran amenaza para animales en peligro de extinción, como los orangutanes. Un estudio publicado este año sobre los orangutanes de Borneo y Sumatra mostró que la población ha disminuido significativamente a causa principalmente de la destrucción de su hábitat.

Greenpeace pide a los grandes comerciantes de aceite de palma y a los fabricantes que usan este producto que cumplan sus promesas y dejen de comprar a las empresas que aún siguen destruyendo la selva tropical para implantar plantaciones de palma aceitera.

Malo también para la salud

El aceite de palma es el más consumido en el mundo. Ha desplazado a las grasas hidrogenadas, que se han demostrado nocivas para la salud, pero tampoco es un aceite beneficioso debido a su alto contenido en grasas saturadas. Se ha demostrado que un consumo habitual de grasas saturadas aumentan el colesterol LDL en la sangre (colesterol malo), lo que duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Por si fuera poco, a lo largo de su necesario proceso de moltura y refinamiento se producen peligrosos compuestos potencialmente carcinogénicos.

Un insano cóctel que nadie quiere pero que todo el mundo nos cuela en bollerías, fritangas y alimentos preparados, para desgracia nuestra y de los pobres orangutanes.

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