La flora intestinal pot allargar la vida

Altres cops ja hem comentat que en els nostres intestins, en realitat en el nostre aparell digestiu, tenim un ecosistema format per bacteris i altres microorganismes que es responsable de moltes coses en el nostre cos. Aquest ecosistema, millor dit l’estat d’aquest ecosistema es responsable entre altres coses – a banda de intervenir en la digestió dels aliments – del correcte funcionament del nostre organisme. També hem comentat que cal cuidar d’aquest ecosistema. Per fer-ho cal menjar correctament. En aquesta qüestió “som el que mengem”. Una mala dieta pot provocar un mal funcionament de l’ecosistema i per tant l’aparició de determinades malalties.

Ara un grup de científics, encapçalats pel Dr. Sanchez Blanco, ha publicat un treball (veure http://www.aging-us.com/article/QF3HiQdvuwKYjYvvJ) en el qual podem llegir que la flora intestinal també intervé en la llargària de la vida. Aquest equip internacional de científics ha pogut comprovar, mitjançant la utilització d’un cuc al que han subministrat diferents bacteris, que les dietes riques en antioxidants – aquelles que son recomanades per protegir-nos dels radicals lliures – poden escurçar la vida.

Un resum de l’article el podem trobar a  http://www.edicionesmedicas.com.ar/Actualidad/Ultimas_noticias/La_flora_intestinal_puede_alargar_la_vida.

La flora intestinal puede alargar la vida

Aging

Publicado el 04.08.2016.

La flora intestinal puede alargar la vida

Científicos del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, la universidad de esta ciudad y otras instituciones internacionales han utilizado el gusano Caenorhabditis elegans para investigar el efecto que la microbiota intestinal ejerce en el proceso de envejecimiento. El trabajo sugiere, a diferencia de lo que se cree, que el uso excesivo de antioxidantes podría causar el acortamiento de la vida.

El gusano nematodo Caenorhabditis elegans ha servido de base para el estudio. / Adolfo Sánchez-Blanco

Fuente CGP | DiCYT | Sinc
03.08.2016.

Un estudio llevado a cabo por un equipo internacional encabezado por investigadores salmantinos ha mostrado que la microbiota o flora intestinal puede afectar sensiblemente a la duración de la vida de sus hospedadores. Utilizando el gusano nematodo Caenorhabditis elegans, que se usa habitualmente como modelo en los estudios biomédicos, los investigadores han determinado que este nematodo vive un 50% menos cuando su flora intestinal produce antioxidantes. El trabajo acaba de publicarse en la revista especializada en envejecimiento Aging.

Desde hace años es sabido que la microbiota intestinal juega un papel sumamente importante en la salud humana. Numerosos trabajos se han centrado en analizar la composición de la comunidad bacteriana y de otros microorganismos en el tracto intestinal humano. En este sentido, diversos estudios han relacionado alteraciones en las comunidades de bacterias intestinales típicas con sensibilidad a problemas immunológicos, obesidad o cáncer, entre otros.

El estudio con un nematodo sugiere que el uso excesivo de antioxidantes podría causar el acortamiento de la vida.

“En nuestro trabajo hemos utilizado el gusano nematodo C. elegans para investigar el efecto que la microbiota intestinal ejerce en el proceso de envejecimiento”, explica Adolfo Sánchez-Blanco, primer autor del trabajo, quien detalla que este nematodo vive de manera natural en el suelo, donde se alimenta de bacterias que colonizan su intestino y establecen comunidades microbianas.

C. elegans es un animal de apenas un milímetro de longitud extensamente utilizado en estudios biomédicos. De hecho, en algo más de una década, tres premios Nobel han sido otorgados a investigadores que realizaron sus descubrimientos en este organismo.

Una limitación fundamental a la hora de estudiar la importancia de la microbiota intestinal en distintos aspectos de la salud es la complejidad derivada de las miles de especies de bacterias y microorganismos que viven en nuestro cuerpo. Para simplificar este problema, los investigadores utilizaron el gusano y estudiaron hasta qué punto dos bacterias distintas, E. coliy B. subtilis, pueden influenciar en el envejecimiento de C. elegans.

Según sus resultados, los gusanos mantenidos con B. subtilis viven un 50 %o más que los gusanos mantenidos con E. coli. Al analizar la causa de esta diferencia en la longevidad, observaron que el contenido celular de los gusanos mantenidos conE. coli está anormalmente menos oxidado que el contenido celular de los gusanos mantenidos con B. subtilis. Específicamente, descubrieron que E. coli produce de manera natural el potente antioxidante coenzima Q, mientras que B. subtilis no produce este antioxidante.

“Nuestros resultados indican que la microbiota intestinal puede afectar el proceso de envejecimiento del animal hospedador y detalla que, en el caso estudiado, el nematodo C. elegans vive considerablemente menos en presencia de una flora compuesta por E. coli que de una flora compuesta por B. subtilis debido al excesivo efecto antioxidante que la coenzima Q producida por E. coli genera”, subraya Sánchez-Blanco.

Asimismo, el trabajo sugiere que el uso excesivo de antioxidantes podría causar el acortamiento de la vida, es decir, “un efecto exactamente contrario al comúnmente pensado”. “De hecho, la coenzima Q es un suplemento dietético habitualmente empleado por sus efectos antioxidantes”, añade.

Un equipo internacional e interdisciplinar
Adolfo Sánchez-Blanco, el autor principal del trabajo, es salmantino y actualmente trabaja como profesor de Biología en la Universidad de Hartford, Connecticut, EE.UU. Este trabajo se realizó mayoritariamente en el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca en donde Adolfo Sánchez-Blanco estuvo trabajando desde 2011 hasta 2014 con un contrato JAE-Doc del CSIC, en el grupo del Dr. Faustino Mollinedo, quien también es uno de los autores del trabajo.

En el estudio también participaron Alberto Rodríguez-Matellán (actualmente en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa), Ana González-Paramás y Susana González-Manzano (ambas pertenecientes a la Unidad de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca), así como Stuart K. Kim, profesor de genética en la Universidad de Stanford, EE.UU.

Referencia bibliográfica
Sánchez-Blanco, A., Rodríguez-Matellán, A., González-Paramás, A., González-Manzano, S., Kim, S. K. y Mollinedo, F. “Dietary and microbiome factors determine longevity in Caenorhabditis elegans”. Aging. (2016). 8 (7), pp 1524—1550.

Fuente
DiCYT | Sinc.

Fotografías
Imagen: Adolfo Sánchez-Blanco | Sinc.

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