Gabriel García Márquez: creador de un mundo eterno y maravilloso llamado Macondo

Gabriel García MárquezGabo, in memoriam

Acabo de oír a Juan Cruz, que por lo visto entrevistó varias veces a Gabo, explicar cómo fabulaba el escritor. Decía este que escribía tal como su abuela le había enseñado a narrar; esto es, explicando el final siempre al comienzo de sus novelas, de modo que lo importante no era entonces este, sino cómo se había llegado a él. Cómo se había llegado al final. Casi nada. Imagínense ustedes, como diría él, qué difícil es construir la historia, apedazarla, ordenarla- o desordenarla, como se quiera- , darle coherencia… para llegar a un final lógico, afortunado, sorprendente o como sea,para tener además que pensar en el cómo.

Continúa leyendo en La playa bajo el asfalto, de Beatriz Comella.

Gabriel García MárquezExtracto del prólogo de Mario Vargas Llosa a Cien años de soledad

Este texto forma parte de Historia de un deicidio, que el peruano publicó en 1970 pero que luego no quiso reeditar para el gran público. Trataba en él de mostrar su felicidad ante Cien años de soledad, “uno de los raros casos de obra literaria mayor contemporánea que todos pueden entender y gozar”. Por razones personales, que ni uno ni otro quisieron nunca revelar, se produjo entre ellos un distanciamiento.

El proceso de edificación de la realidad ficticia, emprendido por García Márquez en el relato Isabel viendo llover en Macondo y en La hojarasca,alcanza con Cien años de soledad su culminación: esta novela integra en una síntesis superior a las ficciones anteriores, construye un mundo de una riqueza extraordinaria, agota este mundo y se agota con él. Difícilmente podría hacer una ficción posterior con Cien años de soledad lo que esta novela hace con los cuentos y novelas precedentes: reducirlos a la condición de anuncios, de partes de una totalidad. Cien años de soledad es esa totalidad que absorbe retroactivamente los estadios anteriores de la realidad ficticia, y, añadiéndoles nuevos materiales, edifica una realidad con un principio y un fin en el espacio y en el tiempo: ¿cómo podría ser modificado o repetido el mundo que esta ficción destruye después de completar? Cien años de soledad es una novela total, en la línea de esas creaciones demencialmente ambiciosas que compiten con la realidad real de igual a igual, enfrentándole una imagen de una vitalidad, vastedad y complejidad cualitativamente equivalentes.

Continúa leyendo en Lo mágico y lo maravilloso, de Mario Vargas Llosa, en El País (24 marzo 2007)-