Las ciudades: La otra ciudad

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[Fotografía: Saul Santos]

Siempre hay otra ciudad a la que amamos. A la que volvemos casi disimulando, con pretextos, pero solo para estar. El aire nos parece otro aire y proclamamos que nos encanta su luz, aunque sea un tópico o simple mentira. Y al estar, nos planteamos si será en verdad ese el lugar donde deberíamos vivir, quedarnos para siempre o para unos años, para no tener que volver ni buscar un motivo tonto para repetir. Pero a la vez nos entra el miedo y desconfiamos: “¿Y si viviendo allí, esa ciudad toma otro aire, nos hace menos curiosos, insensibles, solo figurantes?” Entonces pensamos si no será mejor solo volver. Sí, solamente volver una y otra vez y soñar con vivir una nueva vida…

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El vaivén de siempre

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[Fotografía: Pexels]

He tenido que regresar
al vaivén de siempre
para encontrarte.

No te veo
en los caminos de la existencia
en las carreteras de la noche
en los rincones del corazón.

No te siento
en la hojarasca del otoño
en la furia del viento sur
en la fuerza de las palabras.

No te abrazo
en las habitaciones de casa
en las columnas de los patios
en las palmas de las manos.

He tenido que regresar
al vaivén de siempre
para encontrarte,
pero en lugar del agua clara
he hallado
la bruma de tu mirada.

Saha Eti

La ciudad de siempre

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[Fotografía de la autora]

He tenido que regresar
a la ciudad de siempre
para encontrarte.

No te veo
a la luz del día,
en la oscuridad de la noche,
ni en mis sueños y pesadillas.

No te siento
en la hojarasca del otoño,
en el canto de los pájaros,
en el lamento del mar.

No te abrazo
en nuestros lugares preferidos,
en los rincones perdidos,
en las palmas de las manos.

He tenido que regresar
a la ciudad de siempre
para encontrarte,
pero en las ruinas de nuestro pasado
he hallado
tu sonrisa triste.

Sheina Kseniia

El camino de siempre

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[Fotografía de la autora]

He tenido que regresar
al camino de siempre
para encontrarte.

No te veo
en las calles ocupadas,
en las riberas del río tranquilo,
en el balcón de nuestra casa
mirando la naturaleza, de frente.

No te siento
en la hojarasca del otoño,
en los vientos de primavera que acarician la piel,
en las canciones llenas de vida del verano.

No te abrazo
en mitad de la playa,
en la cumbre de las montañas,
en las palmas de las manos.

He tenido que regresar
al camino de siempre
para encontrarte,
pero en lugar del agua clara
he hallado
la bruma de tu mirada.

Larissa Haringer

El estanque de siempre

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[Fotografía: Melmak]

He tenido que regresar
al estanque de siempre
para encontrarte.

No te veo
entre las flores del jardín
bajo las estrellas del cielo
en los barrios de la ciudad.

No te siento
al respirar
en el fondo del corazón
en la canción de mi alma.

No te abrazo
en las estancias de mi casa
en los verdes parques de siempre
en la playa, en las viejas cabañas.

He tenido que regresar
al estanque de siempre
para encontrarte,
pero en lugar del agua clara
solo queda
el reflejo de la nada.

Natella Kopadze

Mi sueño de siempre

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[Fotografía: Wikilmages]

He tenido que regresar
a mi sueño de siempre
para encontrarte.

No te veo
en los caminos de mi vida
en los cruces de las travesías
en los sueños de mi corazón.

No te siento
en el crepitar del fuego
en las rachas del frío del norte
en la canción de los pájaros.

No te abrazo
en las callejas de los pueblos
en los surcos entre fértiles campos
en los pasillos de los palacios.

He tenido que regresar
a mi sueño de siempre
para encontrarte,
pero en lugar del agua clara
he encontrado solamente un espejismo:
la bruma de tu mirada.

Mohammad Awais

La ingenuidad de siempre

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[Fotografia: Elena Shumilova]

He tenido que regresar
a la ingenuidad de siempre
para encontrarte.

No te veo
en la primera nieve cándida que cae en invierno,
en el arcoíris que sigue a la tempestad,
en el pintado ocaso de verano que rellena el cielo.

No te siento
en la hojarasca del otoño
en los cantos de los pajaritos de primavera,
en el chirriar incansable de los grillos.

No te abrazo
en el caliente soplo del siroco
en las espumosas olas del mar
en las palmas de las manos.

He tenido que regresar
a la casa de siempre
para encontrarte,
pero en lugar de la maravilla y del estupor infantil
he hallado
la indiferencia y la insensibilidad de la costumbre.

                      Giulia Pannella