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Educar al s XXI

A l’atenció del Director/a,

Tenia al calaix un bon article pendent, va aparèixer el diumenge 29 de maig a La Vanguardia. Li ha arribat l’hora.

Els mestres i professors amb la boca petita i les famílies sense embuts es fan aquesta pregunta, els fa ballar el cap: Què ha de fer l’escola del segle XXI, què hi han de fer els alumnes? Més enllà d’un titular més o menys ben encertat el que resulta inqüestionable és que alguna cosa hauria de canviar en les “maneres” de fer escola amb els infants i els joves que hauran de manegar-se-les per tirar endavant el segle. Ningú hauria de posar en qüestió aquesta pregunta: si el món ha canviat tant en els darrers 30 anys, com és possible que a l’escola i a l’institut es mantinguin els mateixos costums? A l’article, diversos autors de vàlua contrastada hi diuen la seva. Tots, són gent que fa temps que tenen entre mans aspectes nuclears del “fer escola”: el coneixement estratègic, la programació, les competències docents, etc. Les seves opinions ens podran agradar, o no, és clar; però el que no hauríem de fer és menystenir-les. Us convido a llegir-vos-les amb la calma necessària tot pensant, alhora, en la situació del vostre centre. Les seves aportacions cal “llegir-les” més enllà de la literalitat dels mots, però.  A mi, personalment, hi ha dues qüestions que fa temps que m’ocupen: tenen sentit, encara, les assignatures amb el seu tractament habitual i els horaris, hora a hora? Aquestes assignatures i aquest horaris es poden justificar des del punt de vista de l’aprenentatge?

De les diverses aportacions, us en destaco algunes que m’han semblat particularment suggerents:

  • Ser competente no es sólo ser hábil en la ejecución de tareas y actividades concretas tal y como han sido enseñadas, sino, a partir de las habilidades adquiridas, ser capaz de afrontar nuevas tareas o retos que suponen ir más allá de lo ya aprendido.
  • El mundo laboral exige sobre todo una buena actitud, gente de fiar, que sepa trabajar en equipo, con iniciativa y autodirección, porque el conocimiento ya se supone y, si no, lo ofrecerá la propia empresa
  • Es necesario “podar” el actual temario escolar para poder introducir otros contenidos de mayor utilidad y vinculados a los problemas reales.
  • Seria conveniente combinar asignaturas curriculares (lenguaje y comunicación, lenguas extranjeras, matemáticas, historia, arte, economía, gobierno, ciencias y geografía) con temas interdisciplinarios del siglo XXI (conciencia global, alfabetización económica y financiera, alfabetización cívica y conocimientos básicos de salud), y una serie de habilidades para la vida personal y profesional (flexibilidad, iniciativa, liderazgo, responsabilidad…) y de manejo de información y de tecnologías digitales.
  • Han de salir de la escuela con un alto nivel de lectura crítica y reflexiva y el entrenamiento suficiente para poder identificar las fuentes e intereses que hay detrás de cada escrito

 

http://www.lavanguardia.com/gente-y-tv/noticias/20100410/53902887814/lo-que-hay-que-saber-en-el-siglo-xxi.html

Lo básico es aprender a resolver problemas y a elegir la estrategia adecuada

 

Lo que hay que saber en el siglo XXI

Resulta necesario conocer otras culturas y trabajar en equipo y se ha de disponer de un alto nivel de lectura crítica y reflexiva

Gente | 10/04/2010 – 03:31h | 10/04/2010 – 07:02h

MAYTE RIUS

¿Qué ha de enseñar hoy la escuela para preparar a los profesionales de las próximas décadas? ES ha preguntado a sociólogos, pedagogos, profesores, psicólogos… y todos han coincidido en su respuesta: a ser competentes.

¿Influencia del plan Bolonia y de la ley de Educación porque plantean las competencias básicas que debe desarrollar el currículo educativo? “No. Se habla de competencias porque ser competente no es sólo ser hábil en la ejecución de tareas y actividades concretas tal y como han sido enseñadas, sino, a partir de las habilidades adquiridas, ser capaz de afrontar nuevas tareas o retos que suponen ir más allá de lo ya aprendido; la competencia es disponer de recursos (saber qué, saber cómo y saber cuándo y por qué) para enfrentarse a los problemas propios de los escenarios en que uno se desenvuelve, y eso es lo que necesitarán los actuales escolares para desenvolverse como adultos”, resumen Carles Monereo, profesor de Psicología de la Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), y Juan Ignacio Pozo, profesor de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Y como los escenarios en que transcurrirán sus vidas son el educativo, el profesional y laboral, el vinculado a la comunidad y el personal, opinan que la clave es formar a los futuros adultos para ser aprendices permanentes, profesionales eficaces, ciudadanos participativos y solidarios y personas felices.

Ya, pero ¿qué han de aprender para llegar a ello? ¿Qué contenidos ha de ofrecer la escuela? “El mercado laboral va a pedir que sean competentes, así que, más que cambiar el currículo, hay que introducir más habilidades y actitudes, sobre todo actitudes; porque el mundo laboral exige sobre todo una buena actitud, gente de fiar, que sepa trabajar en equipo, con iniciativa y autodirección, porque el conocimiento ya se supone y, si no, lo ofrecerá la propia empresa”, explica Albert Sáenz, director de ESO y bachillerato del colegio Sant Estanislau de Kostka-SEK, uno de los centros de la Fundació Jesuïtes Educació.

David de Prado , director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada Total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, cree que el mundo laboral exige sobre todo una buena actitud, gente de fiar, que sepa trabajar en equipo, con iniciativa y autodirección, porque el conocimiento ya se supone y, si no, lo ofrecerá la propia empresa, despertar la curiosidad, fomentar el pensamiento libre, automático e inconsciente para formar mentes pensantes y desarrollar personas creativas, investigadoras y emprendedoras”.

Como él, Rafael Feito, profesor de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, opina que hay que romper con la enseñanza por asignaturas y ofrecer a los alumnos una formación más interdisciplinar donde el objetivo no sea que aprendan matemáticas, historia o geografía, sino que tengan inquietudes, que sepan expresarse, trabajar en equipo, hablar otros idiomas, leer periódicos… Monereo y Pozo son partidarios de “podar” el actual temario escolar para poder introducir otros contenidos de mayor utilidad y vinculados a los problemas reales que tendrán que resolver los niños en el futuro, en su vida adulta, desde entender las facturas o los prospectos de los medicamentos, hasta saber comunicarse a través de redes digitales o comprender un telediario.

Por ello, su propuesta es introducir en la programación escolar módulos o asignaturas como salud o cuidado del cuerpo, medio ambiente o cuidado del entorno, cómo informarte o cómo cuidar el país, que permiten vincular diferentes disciplinas. Este es el modelo que desde hace tiempo utilizan en Finlandia, el país que obtiene mejores resultados educativos según el controvertido informe PISA. “Si los alumnos estudian como materia el cambio climático, para responder a ese problema necesitarán conocimientos de física, ciencias, matemáticas, historia…; y deberán buscar información, comprenderla, reelaborarla en gráficas, comunicarla… y para ello utilizarán herramientas digitales, trabajarán en grupo, defenderán sus puntos de vista…”, ejemplifican Pozo y Monereo.

Porque, según los expertos consultados, para desempeñarse adecuadamente en las primeras décadas de este milenio serán más necesarias determinadas habilidades que los conocimientos teóricos adquiridos. “Antes se pensaba que lo que aprendías en la escuela te servía para toda la vida, pero ahora todo cambia a mucha más velocidad, y si hoy pensamos que es indispensable saber inglés, quizá dentro de unas décadas lo básico sea conocer el chino; por ello, más que acumular información, lo que importa es aprender a aprender”, explica el sociólogo Rafael Feito.

Albert Sáenz apunta que esta competencia se alcanza cuando el alumno es capaz de crear conocimiento, de autorregular su proceso de aprendizaje y de autoevaluarse. Y ambos enfatizan la importancia de que la enseñanza vaya destinada a capacitar a los jóvenes para resolver problemas, de forma que, ante cualquier situación, conozcan varias estrategias y sepan cuál es la que han de aplicar en ese momento. “Las empresas contratarán a un filósofo como gestor si sabe crear equipo y romper tensiones”, resume Feito, convencido de la trascendencia de desarrollar habilidades personales y sociales.

Y sus planteamientos encajan bastante con el modelo de aprendizaje propuesto por el Consorcio de habilidades indispensables para el siglo XXI de Estados Unidos, una institución creada en el 2002 por entidades públicas y privadas con el objetivo de integrar las demandas académicas, cívicas y económicas en la enseñanza de aquel país. Los estadounidenses han establecido como indispensables unas materias básicas, en las que se combinan asignaturas curriculares (lenguaje y comunicación, lenguas extranjeras, matemáticas, historia, arte, economía, gobierno, ciencias y geografía) con temas interdisciplinarios del siglo XXI (conciencia global, alfabetización económica y financiera, alfabetización cívica y conocimientos básicos de salud), y una serie de habilidades para la vida personal y profesional (flexibilidad, iniciativa, liderazgo, responsabilidad…) y de manejo de información y de tecnologías digitales.

De las propuestas y reflexiones planteadas por todos estos interlocutores cabría concluir que la formación de los escolares del siglo XXI implica su alfabetización lingüística, digital, emprendedora, ciudadana, sociolaboral y emocional, de manera que al acabar la enseñanza obligatoria los jóvenes sepan comunicarse bien, dominen las nuevas tecnologías, sean creativos e innovadores, multiculturales, conozcan cómo funcionan los negocios y sepan identificar y autorregular sus emociones.

Alfabetización lingüística

El área de comunicación y lenguaje resulta fundamental en la sociedad de la información. Es imprescindible que los alumnos aprendan a leer, a entender e interpretar los periódicos, los telediarios, los libros y webs de ciencia, las facturas y contratos… Que entiendan cómo se construyen los mensajes mediáticos, para qué propósitos y con qué herramientas, características, convenciones… Han de salir de la escuela con un alto nivel de lectura crítica y reflexiva y el entrenamiento suficiente para poder identificar las fuentes e intereses que hay detrás de cada escrito y discernir entre el alud de información y publicidad al que se enfrentan cada día. También han de ser capaces de expresarse de manera argumentada y razonada de forma oral y por escrito, y saber defender sus puntos de vista. Y para ello han de poder utilizar diferentes códigos y pasar de uno a otro: convertir gráficas o imágenes en textos, trasladar un texto a una gráfica… Además habrán de estudiar idiomas (como mínimo inglés) para poder comunicarse, entenderse y trabajar con personas de cualquier otro lugar del mundo.

Alfabetización digital

Los escolares han de aprender a buscar información por internet de forma eficiente, contrastada y más allá de Google. Es decir, tienen que saber cuándo y dónde buscar información, ser capaces de seleccionarla según unos objetivos y elaborarla adecuadamente para después exponerla, escribirla o aplicarla. Esta formación les abre las puertas a nuevos e inagotables conocimientos y les convierte en aprendices permanentes.

Pero la formación de ciudadanos digitales exige ir más allá. Hay que enseñarles a comprender y producir documentos digitales; a saber cuándo, cómo y por qué utilizar las redes sociales para comunicarse; a trabajar en red con personas de otros lugares, y a participar en la vida pública y política a través de internet.

Y para desarrollar estas habilidades digitales no se trata de implantar una asignatura de informática, sino de integrar el uso de las herramientas digitales en cualquier aprendizaje, sea de historia, de lengua o de matemáticas, y de utilizar internet como algo más que un mero buscador o escenario de juegos.

Alfabetización emprendedora

Los escolares del siglo XXI han de salir de la escuela habiendo aprendido a aprender y sabiendo pensar. Puede parecer una perogrullada pero los especialistas en enseñanza aseguran que no lo es. Si la sociedad actual exige aprendices permanentes, las personas habrán de ser capaces de regular el propio proceso de aprendizaje y de autoevaluarse.

Y para disponer de mentes multicreativas y capaces de adaptarse a los cambios profesionales y laborales, habrán de saber utilizar la imaginación y la fantasía, mantener despierto el interés y la curiosidad. Por ello la escuela debe enseñar a hacer preguntas e hipótesis, a pensar de forma innovadora, a descubrir múltiples aficiones, a crear conocimiento en lugar de repetir o imitar, a ser artísticos en lugar de teorizar sobre el arte. Para conseguir emprendedores hay que formar jóvenes abiertos a perspectivas nuevas y capaces de demostrar originalidad e inventiva.

Alfabetización sociolaboral

Muchas de las necesidades laborales de los escolares son impredecibles ahora. Pero parece claro que, sean cuales sean las profesiones más demandadas o los títulos exigidos dentro de una o dos décadas, tendrán que negociar, trabajar en equipo, demostrar flexibilidad para llegar a acuerdos, saber resolver conflictos, apoyarse en otros y apoyarlos, ser socialmente responsables y sensibles al contexto social, comunicarse bien de forma directa y a distancia. Así que todas estas materias o capacidades deberían trabajarse en la escuela. Y los alumnos deberían salir de ella conociendo cómo funcionan los negocios.

Alfabetización ciudadana

Si algo han de ser los escolares de esta primera parte del milenio es multiculturales. Su formación ha de acercarles a otras culturas y permitirles conocer otros valores para saber entender los problemas actuales y trabajar con personas de otras procedencias. También ha de enseñarles a participar en la vida civil, a implicarse en la comunidad, a mantenerse informado y a entender los procesos políticos y administrativos, y a ejercer sus derechos y obligaciones como ciudadanos. Para todo ello es importante formarles en valores, en el diálogo y la negociación, enseñarles a entender las implicaciones locales y globales de las decisiones cívicas.

Alfabetización emocional

El reto es formar personas que sepan expresar sus propias emociones, que se conozcan y tengan capacidad de autocontrol y de autorregular sus comportamientos. Otras cuestiones básicas que hay que desarrollar para capacitar a los alumnos para su vida personal son la responsabilidad y la confianza, así como la empatía para poder entender a los demás, cualidades imprescindibles si han de trabajar en equipo y de forma colaborativa.

 

I ara, què fem?

A l’atenció del Director/a

Benvolguda, benvolgut,

aquests dies, i des fa molts anys, en alguns centres d’educacció secundària, la vida escolar transcorre com si ja fòssim el dia 22 de juny. Dia que, com sabeu, assenyala la vigent “Ordre de Calendari Escolar” per donar per finalitzades “les classes”. Estrictament parlant als únics alumnes que els cal “comprimir el curs escolar” és els que hauran de presentar-se a les PAU. La resta, com els de primària i de parvulari, haurien d’estar cada dia, i totes les hores que assenyala el seu horari, en el centre desenvolupant activitats formatives, conduïdes, no cal dir, pel professorat adscrit al centre. Sabeu molt bé del que parlo, no? Només vós sabeu si la hipòtesi que estic plantejant, més o menys encobertamnent, seria d’aplicació en el centre que dirigiu. Només vós, més encara a partir de la Llei 12/2009 i dels Decrets 102 i 155/2010.

Potser, però, aquests dies hi haurà temps per poder fer “altres coses”, també altament educatives: videofòrums, debats, conferències,… (recordo que ja fa dies us vaig fer arribar una relació de propostes pels dies de calor). Us proposo que abordeu una autèntica nafra social: el treball infantil i juvenil. M’ho he pensat molt abans de fer-vos arribar la proposta inclosa en les activitats del programa “Proniño” de la “Fundación telefónica”, com podeu suposar. No és pas la meva intenció publicitar-los, us ho ben asseguro. Tot i això reconec la potencial vàlua educativa i formativa del programa i del visionat del vídeo que inclou. Aprofitament que, lògicament estarà vinculat a què es faci abans, durant i després de la proposta.

M’aturo, doncs, i us faig arribar dos enllaços: el d’unes dades breus sobre aquesta realitat (el treball infantil) i el del vídeo:

Vós mateix i , com sempre, gràcies.

http://www.fundacion.telefonica.com/es/pronino/lahoradelrecreo/trabajo_infantil.htm

http://www.fundacion.telefonica.com/es/pronino/lahoradelrecreo/video.htm

Curiós

A l’atenció del Director/a

Benvolguda, benvolgut,

aquesta tarda, he rebut un correu amb un adjunt. Procedia de la direcció d’un dels molts centres de secundària amb els quals, quasi diàriment mantic “relacions epistolars electròniques”, com les qualifica en Francesc Torralba. Atès que, tant el correu, breu sens dubte, com l’adjunt m’han semblat interessants, us els reenvio per si us poden donar un cop de mà, arribat el cas.

Benvolgut,

avui, he fet una prova als meus estudiants de l’aula oberta. Estem treballant les notícies científiques. Els he demanat de fer una recerca d’una notícia interessant per ells, llegir-la, explicar-me oralment de què anava, resumir-la, enviar-me-la per correu, preparar-se una explicació pels companys i finalment, presenta-la davant la classe. La meva sorpresa, aquesta notícia, i l’exposició que n’ha fet, agraint les classes pràctiques que han fet enguany i dient que ella ha aprovat gràcies a això. No podem dir que els alumnes no saben què volen, ni que no son agraïts.

Potser us pot interessar.

Els exercicis pràctics redueixen la bretxa de rendiment a les aules

Analfabetisme funcional, no a casa nostra però!

A l’atenció del director/a

Benvolguda, benvolgut,

coincidireu amb mi que som un país que tenim i practiquem, asiduament, l’autoflagelació.

Doncs bé, a l’ARA d’avui hi surt aquesta nota. Prové d’un “país” que molta gent qualifica de seriós, de referència, etc.

No seré pas jo qui digui el contrari. Ara bé, que “no tot el que llu és or”, també ho és. Jutgeu-ho amb aquest petit article relacionat amb una qüestió altament preocupant: el creixement de l’analfabetisme funcional dels adolescents. Diria que un centre educatiu, que ho vulgui ser, hauria i podria fer algunes coses per combatre aquesta “epidèmia”. Socialment, us ben asseguro, és un prioritat

Un de cada quatre escolars londinencs és analfabet funcional

ARA (criatures 2/06/2011 5:00)

Excel·lents biblioteques, bones llibreries, museus de refèrencia mundial… De poc els serveix als londinencs tenir tanta cultura a l’abast. Una enquesta realitzada a la capital del Regne Unit publicat a l’Evening Standard, ha desvetllat que un de cada quatre escolars és pràcticament analfabet funcional quan acaba la primària. Un de cada cinc, segons aquestes mateixes dades, acaba secundària sense llegar i escriure amb prou fluïdesa i confiança.

L’estudi assenyala que un 40% dels nens d’11 anys que surten de l’escola primària per pasar a secundària tenen nivells d’alfabetització que correspondrien a una criatura d’entre 6 i 9 anys. Un de cada tres no té cap llibre a casa. En canvi, un 85% d’entre 8 i 15 anys té una videoconsola i un 81% disposa de telèfon móvil.

L’alt nivell d’immigració de la capital inglesa és un dels factors que provoquen la concentració de nens amb aquesta mancança veïns de Londres. Per a la majoria d’escolars, l’anglès és el seu segon idioma.

Els adults tampoc se’n surten

La situació es repeteix en els adults i es calcula que un milió, és a dir, un de cada sis londinencs no té prou competències a l’hora de llegir i escriure. A nivel nacional, un 5% dels anglesos tenen un nivel d’alfabetització equivalent al d’un nen de set anys o menys.

Mentrestant, segons s’assegura a l’editorial del diari, un 40% de les empreses de Londres es queixen del baix nivell dels seus treballadors i asseguren que aquesta circumstància té un impacte negatiu a les seves activitats.

Si ho preferiu, podeu també fer-lo arribar a la persona responsable de l’e-a de la llengua anglesa.

Aprendre a “entendre de manera global” resulta, sens dubte, una estratègia que cal aprendre i practicar. Vós mateix la pràctiqueu de ben segur, cada dia, quan navegueu per internet i heu de “llegir” una pàgina en una llengua que no domineu del tot. En podríem dir, potser, “entendre per aproximació”?

http://www.thisislondon.co.uk/standard/article-23955155-london-city-of-children-who-cannot-read.do

Fer de mestre (o de professor, és clar)

A l’atenció del Director/a

Benvolgut, benvolguda,

us envio l’enllaç d’un article de l’Ara, del passat dia 24 d’abril, veureu que és extens, però que diu coses interessants, confio:

http://mestres.ara.cat/paraules/2011/04/21/que-ensenyem-a-primaria/

“Un mestre que es conforma a fer que els nens aprenguin només continguts no és un bon mestre. Sembla que, en això, hi ha un acord generalitzat. Ara, no oblidem que tampoc no és un bon mestre aquell que, amb el pretext d’ensenyar hàbits, oblida o menysté la importància dels continguts perquè aquests actuen com a esquer imprescindible i, per això, cal acarar-los amb tota seriositat.”

Gràcies.