Amb els peus a terra

Obrador de formació permanent

De quina marca es aquesta flor?

Publicat per eqc el 11 de/d' febrer de 2012

A l’atenció del Director/a

Benvolguda, benvolgut,

cap a meitats d’octubre, les escoles i els instituts aproven, si tot va bé, el seu “Pla Anual”. Entre moltes altres coses, s’hi detallen, les sortides educatives que es proposen de desenvolupar al llarg del curs amb els seus alumnes. No voldria ara a entrar a analitzar el valor, veritablement educatiu, de moltes de les propostes que es formulen. Potser algun dia us donaré el meu parer al respecte, avui no.

Avui només voldria reclamar la vostra atenció en un tipus de sortides. Quantes de les sortides que proposeu als vostres alumnes són, simplement, de contacte amb la natura? Intueixo que no pas gaires, si fem excepció de les que es relacionen amb els Camps d’Aprenentatge del Departament d’Ensenyament i de les que fan referència a les anomenades “Granges Escola”. És una llàstima i gran. Recordo que els anys que vaig treballar en una escola del Baix Camp, cada setmana, anàvem, simplement, a jugar, a un pinar que hi havia a un quilòmetre i mig de l’Escola. El “Pinar del Lluert” se’n deia. A part del trajecte a peu en què configuràvem parelles d’itinerància heterogènies pel que fa a l’edat, el valor educatiu de la proposta estava en els jocs: mitja hora de joc dirigit pels mestres (al cap de tres anys la canalla en sabien un niu de jocs populars) i, sobretot, mitja hora de joc lliure per tota l’extensió del pinar. Us ben asseguro que era un goig i que, de ben segur, aquells infants, no ho oblidaran per grans que es facin, ben al contrari. Per què TOT ho hem de fer tan complicat?, fins i tot les sortides escolars. Si teniu la sort de tenir la natura a menys de tres quilòmetres a peu, aneu-hi sovint. Els vostres alumnes us ho agrairan tota la vida, veureu-ho.

Els alumnes d’avui dia, la majoria si més no, cada cop tenen més lluny la mare natura, l’espai lliure i les possibilitats de decisió i de tria. Amb això, potser sense ser-ne prou conscients, els limitem , i de quina manera, el seu desenvolupament integral, segur.

Per proveir-vos d’arguments en la recuperació de les activitats a la natura, des de l’escola, us recomano l’article de la professora Freire que no fa gaire dies va publicar el Diari La Vanguardia.
A veure què us sembla?

HEIKE FREIRE: “LOS NIÑOS CONOCEN MÁS NOMBRES DE MARCAS COMERCIALES QUE DE PLANTAS”

LA VANGUARDIA. 08.02.12

La autora del libro ‘Educar en verde’ defiende que los menores pasen más tiempo al aire libre
Los niños de hoy en día necesitan de la naturaleza. Es una de las premisas que defiende Heike Freire en su libro “Educar en verde‘ (Editorial Graó). La psicóloga y filosofa de la Universidad de París X incluye ideas para acercar los niños y las niñas a la naturaleza. Freire, madre de un hijo y autora de artículos sobre la infancia, la naturaleza o el arte, defiende que los menores deberían estar al aire libre tanto tiempo como el que pasan en espacios cerrados.
¿Qué puede encontrar el lector en el libro ‘Educar en verde’?- Por un lado, el título del libro juega con el concepto de ver a los niños en un espacio verde y natural y, por otro lado, recojo toda una serie de investigaciones y reflexiones sobre la educación medioambiental. La propuesta del libro también es que dejemos que los niños nos enseñen y los adultos también necesitamos naturaleza.
¿Los niños que no están tanto en contacto con la naturaleza tienen más problemas que otros menores?- Hay investigaciones que alertan de problemas de sedentarismo, de aislamiento sobre el exceso de tecnología y sobre la falta de contacto con lo concreto, con las cosas vivas. Por ejemplo, son casos reales, si preguntas de dónde viene la leche te contestan que del tetra-brick o dibujan una oveja como un ser humano con dos piernas. También hay una serie de desconocimiento a nivel conceptual en relación con el mundo natural. Hay investigaciones que han comprobado que los niños conocen más nombres de Pokemon o marcas comerciales que de plantas y animales de su entorno local. Esto es a nivel conceptual pero también repercute en la salud.
¿De qué manera repercute en la salud?- Niños que cada vez llegan a las escuelas infantiles con más problemas de motricidad, hiperactividad o el déficit de atención y que muchos investigadores achacan a este falta de contacto con el mundo natural y a esta falta de espacio de libertad.
¿Y si estuvieran en contacto con la naturaleza todo esto iría mejor?- Es fundamental educar a los niños en los valores medioambientales. Volver a recuperar ese amor y ese cuidado por la tierra que será decisivo para la supervivencia de nuestra especie en los próximos años.
¿Qué le parecen los esfuerzos educativos que se han hecho por potenciar la educación ambiental en las escuelas?- Hemos hecho poco, se podía haber hecho más pero se han hecho esfuerzos por desarrollar esta educación medioambiental. El problema es que tanto en las escuelas como en la educación en general todo está muy enfocado en los aspectos cognitivos del ser humano. Se ha llegado a la contradicción tan enorme de que los niños están sentados en un pupitre y pegados a una pantalla estudiando los problemas de la capa de ozono o la deforestación de la selva amazónica. Realmente lo ecológico es como lejano y siempre es algo que sucede en otro lugar, nunca es la naturaleza que tenemos aquí, cerca de casa, en el árbol que está en el parque o en las montañas que están a media hora de casa.
¿Cómo se podría solucionar esto?- El medio ambiente es una parte del currículum y tendríamos que estudiarlo igual que estudiamos matemáticas. Cuando tú eres un niño pequeño y no has visto nunca una oveja, necesitas primero verla, sentirla, olerla y tocarla. Los niños necesitan ese primer contacto real con las cosas y el problema es que los espacios en los que viven actualmente son espacios en los que tienen acceso a nivel puramente simbólico y, de ahí, el analfabetismo ecológico que tienen hoy en día muchos niños. Necesitamos volver a recuperar esa sensación de unidad con el planeta que empieza en la infancia. Los niños de manera natural tienen muchísima empatía hacia los animales y las plantas, y se trata de cultivar eso cuando son pequeños, no alejarles de lo natural sino acercarles.
Usted también defiende iniciativas como ‘No Child Inside’, surgida en Estados Unidos, que reivindica como derecho fundamental de la infancia estar al aire libre. ¿Los niños cada vez están menos en contacto con la naturaleza?-Hay estadísticas que demuestran que en los países desarrollados hay niños que tienen ahora 15 horas semanales menos de tiempo de juego libre al aire libre de lo que se tenía antes. Por eso, en el libro también hablo de la idea de la educación salvaje, en el sentido de que los niños cuando están en contacto con la naturaleza puedan tocar y mancharse. Cuando vas a un parque y un niño coge un poco de tierra se le dice inmediatamente que no la toque porque se ensucia y existe un miedo tremendo.
¿Los niños están más seguros en casa o al aire libre?- Pensamos que porque se enfríen fuera se enfermarán, cuando hay estudios que dicen todo lo contrario, realmente te enfrías muchos más por las bacterias y gérmenes que hay dentro de las casas y la toxicidad de algunos materiales de construcción de lo que te puede enfermar el frío. Con el frío simplemente te abrigas y ya está, pero hay mucho miedo sobre el tema del contacto de los niños con la naturaleza.
¿Por general hay una cultura de espaldas a la naturaleza?- Tenemos todo un trabajo que hacer a nivel vecinal en los barrios para recuperar las calles. A lo mejor hay que apartar un poco más el vehículo de las ciudades y volver a convertir las calles en lugares agradables donde los niños puedan jugar, por ejemplo, con huertos. Si queremos podemos realmente hacer ciudades en las que la naturaleza esté integrada totalmente.
¿Y cuánto tiempo debería estar los niños en contacto con la naturaleza?- El contacto debería ser diario. La educación medioambiental no consiste en sacar a los niños una semana alaño a una granja escuela. El movimiento ‗No Child Inside‘ pide que por lo menos pasen tanto fuera como el que pasan dentro. Se buscaría un equilibrio, que si no es posible, que salga una vez a un parque al lado de casa.
¿Cómo deberían interactuar los niños con la naturaleza?- Una vez que están en la naturaleza tampoco consiste en soltarlos sin más sino que en las situaciones que se dan peligro tenemos que trabajar con ellos los riesgos y cómo prevenirlos. Debemos analizar el riesgo y el beneficio ya que asumir riesgos cuando hay un logro también es beneficioso.
Para los padres que por distintas razones no pueden escaparse a la montaña o al campo, ¿cómo pueden hacer que los niños estén en contacto con la naturaleza?- A veces cuando pensamos en naturaleza nos viene a la cabeza grandes imágenes de cascadas, montañas o valles verdes, pero los niños lo saben muy bien, esa hormiguita que ellos ven y esa plantita que crece en la esquina es naturaleza. Hay que abrir las casas a esa naturaleza y entrar en contacto con ella diariamente aunque sea un rato. Tenemos una cultura de rechazo, de ver muchas veces la naturaleza como algo sucio y feo, y no debería ser así.
En su libro también trata la infancia y la muerte. ¿Es conveniente hablar sobre estos temas con los menores?- El tema de la muerte en la naturaleza aparece constantemente igual que la vida. Es algo natural. Yo creo que la naturaleza es uno de los lugares cuando estás con niños que en algún momento te harán preguntas sobre la muerte, entonces simplemente hay que responder de la manera más natural posible y espontánea sin necesidad de dramatizar.

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