SilenciOOOOOO!!
RESPETO EN CLASE POR LOS DEMÁS
Este año he comenzado un curso de preparación para las pruebas de acceso a un Grado Superior de Formación Profesional. En un principio cabría pensar que “todos” los que asisten a este curso tienen las siguientes cualidades e intenciones:
- Son adultos.
- Han tenido una educación previa.
- Quieren aprender.
- Quieren que les enseñen.
Pues bien, nada más lejos de la realidad. Sí que es cierto que la mayoría cumplen con alguno de los cuatro puntos anteriores. E incluso es posible que de esa mayoría, casi todos cumplan con todos los puntos.
Pero sinceramente, he de decir que hay en esta clase un reducto de incorregibles que no cumplen con casi ninguno de ellos.
Algunos, seguramente los eludidos, se preguntarán a que me refiero. Es muy sencillo. Y para que se entienda mejor, lo aclararé punto por punto.
En el primero digo que “Son adultos”:
• Ser adulto significa que: Tienen mayoría de edad y en consecuencia el grado de madurez que les corresponde. –Yo soy de la opinión que la madurez no hay que demostrar que se ha alcanzado, pero no basta con tener los 18 años, y en un aula se demuestra, entre otras cosas, con los puntos que siguen a este–.
En el segundo, se supone que si han llegado a este curso es que “Han tenido una educación previa”:
• Esto implica que les han enseñado a:
a) “escuchar”. – Este apartado va totalmente relacionado con el siguiente, y es que para escuchar hay que guardar silencio. Cosa que hoy por hoy, en esta aula, no ocurre –.
b) “guardar silencio”. –Como decía, están totalmente relacionados. Hay que saber que mientras el profe habla, todos tienen que estar ca-lla-di-tos.
c) “El respeto a los compañeros y a sus ganas de aprender”. También deberían saber lo que significa. Pero como está visto que no es así, en mi opinión: – Si el hecho de que otra persona hable en clase cuando no le toca, implica que los demás no pueden entender lo que el profesor está explicando, yo lo considero una falta de respeto hacia los demás y hacia el profesor-. Y esto nos lleva al cuarto punto.
d) “El respeto a los profesores y a la autoridad que representan dentro del ámbito escolar”. Tampoco saben lo que significa. Pues de lo contrario no entorpecerían, tanto y tantas veces, con sus cuchicheos, reconocerían su falta, y pedirían disculpas en lugar de intentar disculparse diciendo memeces, o peor aún, diciendo que es la primera vez que abren la boca. Si es que no deberían abrirla nunca. Y además, puede que sea la primera vez ese día, pero el problema no es por un día, es que es cada día.
En el tercer punto hago referencia a algo que debería ser obvio, y es que “Quieren aprender”.
• Todos aquellos que vienen a la escuela, se supone que lo hacen porque tienen ganas de aprender. – De verdad que no entiendo como alguien puede aprender algo en una clase en la que no ha parado de hablar. Aunque, podríamos pensar que ya lo ha estudiado y no le interesa. Bien, pues vete de clase ¡coño! -.
En el cuarto y último punto digo que “Quieren que les enseñen”:
• Puede parecer lo mismo que lo anterior pero no es así, ya que puedes aprender por tu cuenta sin necesidad de que te enseñen. De manera que como es lógico, todo aquel que va a la escuela es porque quiere que le enseñen. Y me pregunto yo ¿Si quieren que les enseñen, por qué cojones debaten las enseñanzas de los profesores? ¿Por qué se empeñan en buscar formas alternativas de solucionar los problemas de mates, de analizar las frases y los sintagmas en clase de catalán y/o castellano…? ¿No es más fácil aprender lo que te enseñan que buscarle siempre los tres pies al gato? Con ello no quiero decir que no se pueda preguntar si no se entiende algo, no. Lo que quiero decir es que si lo has entendido como te lo han explicado, no te compliques, ni hagas perder el tiempo a los demás.
Puede que a alguien le parezca exagerado, pero no es así. Sólo hay que mencionar, para darse cuenta, que en este curso tenemos tres profesores, y todos han tenido que pedir silencio, cada día, en todas las clases, y varias veces en cada una ellas. Tanto es así, que por culpa de estos mal educados, se ha llegado a suspender una clase de mates, y todo esto sin que ellos mostrasen ningún tipo de preocupación por lo que acababa de ocurrir. Solo con este ejemplo, creo que queda este escrito totalmente justificado.
Desde mi punto de vista esto no tendría que suceder jamás. En todo caso estos personajes deberían ser avisados un máximo de dos veces, y a la tercera invitarles a salir de clase. De esta manera todos ganaríamos. El profesor estaría tranquilo y dispuesto a enseñar, los alumnos recibirían la información sin interferencias, y los que tanto desean hablar podrían hacerlo en la calle o en el bar sin ningún problema.
Espero que la mayoría comparta mi punto de vista y que, de la misma manera que yo, deje constancia de ello por escrito. Quizás así, los profesores no tengan tantos reparos a la hora de eliminar a estos moscardones cojoneros.
Atentamente, vuestro compañero.
